domingo, 2 de noviembre de 2008

JORGE G. ARANGUREN
















Mencionado por:
Francisco Javier Irazoki

Menciona a:
José Fernández de la Sota
Antonio Enrique
Pilar Rubio Muntaner
Ramiro Pinilla
Francisco Javier Irazoki
Antonio Martínez Sarrión
Pureza Canelo
Fernando Aramburu
Álvaro Díaz Huici
José Hilario Tundidor
María del Carmen Pallarés
Félix Francisco Casanova
Verónica García
Karmelo C. Iribarren
Eli Tolaretxipi
Javier Aguirre Gandarias
Patxi Ezkiaga
Felipe Juaristi
Ildefonso Rodríguez
Ángel de Miguel
Carlos Aurtenetxe
Antonio Montesino



Bio-bibliografía

Jorge G. Aranguren (San Sebastián, 1938) es poeta y narrador. Ha ganado los premios de poesía Adonais (con De fuegos, tigres, ríos…, en 1976) y Ciudad de Irún (con Largo regreso a Ítaca y otros poemas, en 1972). También obtuvo el premio de relatos Ciudad de San Sebastián (con Últimas imaginarias, en 1974) y el de novela Villa de Bilbao (con El cielo para Bwana, en 1976). Cofundó las revistas literarias Kurpil (1973-1977) y Kantil (1977-1981). El volumen Fuego lento (Universidad del País Vasco, Leioa, 1989) recoge su poesía completa hasta el año 1988.
Es asimismo autor de las novelas Un hueco en el mundo (Editorial Txertoa, San Sebastián, 1992) y Cuarto de luna (Ediciones Ttarttalo, San Sebastián, 2002), de los volúmenes de relatos Campo de besos (Editorial Dossoles, Burgos, 2000) y De un abril frío (Editorial Menoscuarto, Palencia, 2007) y de los poemarios Aquellas casas (Olerti Etxea, Zarauz, 2003) y Qué perezosos pies (Ediciones Trea, Gijón, 2007).




Poemas

LA VISITA AL AMANECER

Sarà un giorno tranquilo,
di luce fredda.
(C. PAVESE)

No será tan hermosa
como tú;
ni tendrá tu cálida sonrisa,
las pupilas como el campo de octubre,
los pómulos de fruta.

No será hermosa
pero llegará con pies livianos
al despuntar el alba.

Llegará por el camino del rocío,
con dedos nerviosos sujetará el bolso de viaje,
y después
preguntará por mi nombre mientras despiertan los pájaros del huerto.

Pienso que ha de mostrar curiosidad sincera por mi vida,
y a lo mejor,
por halagarme,
me habla de los haikais de Basho
o de mis hijas, que ya estarán casadas y lejanas,
o del mar y sus milagros.
Puede que me hable del colegio y comparta mi recuerdo
de soledad;
llegará tan de mañana que me veré forzado a comprender enseguida.

Le ofreceré de beber
-quedan naranjas frías en el congelador,
sírvase, hija…-.
Me pondré la chaqueta de los domingos y una camisa nueva.

Hablaremos un poquito de todo;
ella cobrará confianza,
le diré: usted me gusta porque se pinta discretamente.

Y nacerá un pequeño y pálido silencio
mientras pasan los primeros camiones de basura y la luna se empaña.

Abrirá el bolso y me enseñará fotos
desvaídas,
flores de papel, banderas y recortes,
sé que me va a costar aguantarme las lágrimas de viejo sentimental.

Toseré un poco, entornaré los párpados,
le diré que he olvidado tantos nombres y días,
que no me importa lo que ya sólo es polvo.

Vendrá la muerte y pisará las migas
puestas para los pájaros,
será sencillo pero tendré miedo,
clareará la mañana y el sol me obligará a cerrar los ojos,
habrá humo blanco en algunas chimeneas.

Pensaré que me quedaba un libro por abrir,
un consejo que dar,
una mejilla donde posar los labios fríos de la vejez, quedarán
amarguras para poner derechas en el último estante.

Pensaré todo eso y nos levantaremos;
ella se arreglará el cabello, me tenderá la mano
con cierta indecisión,
y abriremos sin demasiada prisa la puerta que da al campo
-la tierra helada en la delgada siembra del rocío-.
Cómo te añoraré…

Y creo que por primera vez
una mujer ha de cederme el paso, y yo voy a aceptarlo.

(Del libro Vivir con Proserpina, Kurpil, San Sebastián, 1974)


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MÍNIMO HOMENAJE A BORGES

Teresa de Jesús oyendo ladrar los perros hasta el alba,
y César Borgia bajo el aguanieve, con los ojos hundidos en el bosque,
y David Hume sobre su cama, agitándose por el hedor de las paredes,
y María Alexeia que tosía en el atardecer de Georgia,
y Francisco de Laprida sorbiendo un mate apresurado entre dos luces,
y Lope de Aguirre entretenido en reventarse las chinches,
y Cesare Pavese con sus gafas ahumadas para protegerse del siroco,
y William Beckford haciéndose sangrar por el Físico,
y María Goretti perseguida por los falos de las lechuzas,
y Albert Camus cortándose el cabello en una calle amarilla de Agadir,
y Saint Exupéry volando a Comodoro Ribadavia,
y Nathan Hale ajustándose los quevedos,
y Quevedo arrebujado en su sobretodo, muerto de amor por las cenizas
y las causas perdidas,
y Franco Bahamonde en el quirófano, viendo en el techo las grises
parvadas del Jarama,
y tú que estás leyéndome,
todos nosotros,
Jorge Luis, que somos
tan sólo sueños, sombras, recortes de ficciones.

(Del libro De fuegos, tigres, ríos…, Rialp, Madrid, 1977)


******


FRANCISCO FRANCO

Subes toda la noche por un camino de moreras
hacia poniente,
sobre guijarros que son nombres de hierro,
manos alzadas, fulgores de una despedida;
y también cicatrices,
daguerrotipos sin reposo,
memoria de la ceniza en las cunetas,
en el sucio mármol de los desolladeros,
consejas ínfimas, bulas
para la muerte,
voces escarnecidas y vacilantes,
pedacitos de aserrín.
Todos los guijarros que no ves
ya no te alcanzan la pena.

Subes toda la noche por un camino de moreras
cuyo fruto nunca tiene consuelo,
recogiendo semillas que enterraste en días de mucha fiebre
con unas uñas poderosas
y que atisban
tras la montaña de despojos;
lívido por el ardor de la vigilia.

El campo frío rompe bajo tus pasos
sus costales,
las tiernas vértebras,
mientras caminas ciego de ansia y displicente
como un profeta,
pequeño dios;
tapas tu carnadura entre el capote y los huesos
con un crujir casi calizo,
desmenuzando entre las botas
los rostros cosidos con alambre,
soñados cuantas veces la guerra te fingía muecas delicadas.

Y piensas en esa pesadumbre
del purgatorio que vas a recorrer
(interminable y con cartones como la piel de la gallina).
Allí tendrás que amarnos
con ardimiento,
con una inútil
feracidad;
y nadie va a corresponderte.

(Del libro Doce para un fagot, Hiperión, Madrid, 1981)

miércoles, 29 de octubre de 2008

JESÚS MUNÁRRIZ


















Mencionado por:
Francisco Javier Irazoki
Luis Eduardo Aute
Joan Gonper
Miguel Salas Díaz
J. Seafree

Menciona a:
Ada Salas
Almudena Guzmán
Ana Isabel Conejo
Antonio Carvajal
Antonio Martínez Sarrión
Ariadna G. García
Benjamín Prado
Carlos Piera
Esther Giménez
Fermín Herrero
Fernando Beltrán
Francisco Castañó
Ignacio Elguero
Jenaro Talens
Jon Juaristi
José Fernández de la Sota
José Manuel Caballero Bonald
Julio Llamazares
Luis García Montero
Luisa Castro
Miriam Reyes
Vanesa Pérez-Sauquillo



Bio-bibliografía

Jesús Munárriz. Navarro, nacido en San Sebastián en 1940, y madrileño desde hace muchos años.
Libros de poesía publicados entre 1975 y 2008: Viajes y estancias, seguido de De aquel amor me quedan estos versos, Cuarentena, Esos tus ojos, Camino de la voz, Otros labios me sueñan, De lo real y su análisis, Corazón independiente, Nada más que la verdad, Viento fresco, Artes y oficios, Viva voz (Canciones), Flores del tiempo, Viajes y estancias (con los collages del autor), Sólo amor y dos libros para niños, Disparatario y Con pies pero sin cabeza. Se han publicado tres antologías de su obra: Peaje para el alba (Antología 1972-2000), Antología poética (2004), Per questo vivo nelle parole. Antologia (1975-2003) y un libro mixto de prosa y verso, Poética y poesía (Madrid, Fundación Juan March, 2007).
Ha publicado traducciones literarias de Goethe, Hölderlin, Heine, Rilke, Brecht, Celan, Benn, Schwob, Pieyre de Mandiargues, Arp, Éluard, Aragon, Bonnefoy, Donne, Shakespeare, Keats, Wilde, Stevenson, Cesário Verde, Pessoa, Eugénio de Andrade, Graça Moura, Drummond de Andrade, Herberto Helder y Nuno Júdice, entre otros, y, en colaboración con diversos traductores, de Omar Jayyam, Ho Xuan Huong, Bertolt Brecht, Ezra Pound, Jacques Roubaud, Claude Esteban, Mohammed Benis, Theo Dorgan, Ryookan y algunos más.



Poética

Esto basta

Ni ostentación
ni claro
ocultamiento:

emoción,
precisión,
oficio
y arte.



Poemas


Buen caballo

Vendía tipos de madera,
viejas letras de boj
de cartelera historia roja y negra.

(En Portobello Road
se encuentran los despojos del imperio
y otras mil baratijas
a precios asequibles.)

Podía ser cajista jubilado
liquidando los restos de su vida
o, sin más, un chamarilero cockney.

Me observaba elegir, letra por letra, el nombre.
Cuando las tuve todas,
«Hiperión, buen caballo» apostilló.

Y tenía razón:
aquella tarde
entró el primero en Empson
en la cuarta carrera.



Equilibrista

Lleva toda su vida
sobre la cuerda floja.

Saber que a más de uno
le gustaría ver
cómo se estrella
le ayuda a mantenerse
allá en lo alto,

motivado,

meciéndose.



Sólo amor

Sólo amor, sólo amor, que es muchas cosas,
que es muchos sentimientos,
muchas afinidades.

Amor que mueve el sol, que nos imanta
en torno al sol, en torno a las estrellas,
amor danzando el son del universo.

Amor que nos acerca y nos transforma,
nos educa y afina,
nos mejora, nos pule, nos ensambla.

Amor en el lugar del nacimiento
y el gozo, en el engarce de las sangres,
en el crisol fogoso de la especie.

Sólo amor, sólo amor, que las palabras
vibren con su emoción, que el canto sea
celebración y gozo.

Por el amor nacimos, por el amor vivimos
la verdadera vida. Que al amor de lo dicho
el amor nos recuerde.

domingo, 26 de octubre de 2008

TRINIDAD GAN
























Mencionada por:
Alfonso Salazar
Marga Blanco Samos
Yolanda Sáenz de Tejada
Juan Carlos Friebe
Daniel Cundari

Menciona a:
Ángeles Mora
Carlos Marzal
Ventura Camacho
Gabriella Campbell
Juan Carlos Abril
Álvaro Salvador
Lorenzo Oliván
Benjamín Prado
Eva Vaz
Luís García Montero
Leopoldo María Panero
Alejandro Pedregosa
Ignacio López Aberasturi
Javier Bozalongo
Miguel Angel Arcas
Ana Toledano
Miguel Angel Talían



Bio-bibliografía


TRINIDAD GAN es licenciada en Hispánicas por la Universidad de Granada, ciudad en la que nació en el año 1960 y en la que reside.
Junto a la escritura de poemas y relatos, ha estado siempre vinculada al mundo teatral, formando parte de diversas compañías granadinas, como Aula 6 o Liorna Teatro.
Colabora en el consejo de redacción de la revista de Literatura de la Facultad de Filosofía y Letras “Letra Clara” durante los años 1997 y 1998, participando en recitales poéticos del grupo.
En 1999 publica “Las señas del pirata”, poemario-plaquette editado en la colección de poesía de la editorial Cuadernos del Vigía.
Participa en el VII Encuentro de Mujeres Poetas celebrado en Granada en Noviembre de 2002.
Su últimos poemarios son “Fin de Fuga”, XX Premio Ciudad de Cáceres, editado por Visor y “Caja de fotos”, XII Premio Surcos de Poesía que será editado por Renacimiento.




A modo de poética

Que las palabras conformen, más que una voz, una mirada.
Una mirada que use el borde más afilado con que nos rozan las preguntas.
No vivir en fuga, sino morder el mundo, cercenar los ojos del que pueda leerme, corromper la imaginación de los que escuchan.
Deshacerse de ramas inútiles y de muchos claroscuros, aunque siempre haya cierta técnica y algo de artificio (o no se trataría de una “mirada literaria”).
Pero un artificio que, como en los códices antiguos, tan solo ilumine la palabra.



Poemas


De Las señas del pirata:

Arde la noche en las calles
con un fuego que imita al paraíso.
Y, como dos marinos de ventura,
desde el puente de mando de algún bar,
se divierten tomando al abordaje
las naves que se cruzan, sus banderas,
las gentes enemigas.
En la mano cerrada las agitan,
como si fuesen dados
y, al echarlos, hubieran de decir
qué suerte les aguarda.

Entonces el pirata, haciendo corro,
apuesta su barco y su fortuna
contra el punto más alto
de luz del remolino.
También ella se juega su persona
( y todos sus gestos literarios)
contra la blanca doble del deseo.
Aun sabiendo que está el juego trucado,
que a este tahúr, la noche,
no es posible ganarle la partida.





Del libro Fin de Fuga


Tenebræ

Me dicen que la luna va creciendo,
que como nunca finge
ser la llave que guarda la puerta de la noche,
y yo, mujer tan inocente,
me salgo a la terraza
–a esa proa tan fría
donde contemplo el mar de los tejados–
y sí, echándole poesía, es cierta la metáfora.

Mas aún no estoy tan ciega, tan muerta o tan perdida
para no ver enfrente de mi cara
que lo que crece es la noche, sus tinieblas,
que nuestra media luna cercada está de sombra,
que en este mar urbano
flotan a la deriva
desconocidos rostros de mujeres ahogadas.


Contrafuga II

Ninguna fuerza tengo
para alzarte sobre tantos infiernos.
Tampoco puedo dar las coordenadas
que desde la oscura trastienda
a que aboca la noche,
escapado del fuego,
han de ponerte a salvo.


Laberintos te ofrezco.
Laberintos que habrás de transitar
sin guía, sin padrinos,
desnudo, desarmado.
Laberintos tan solo
donde habita esa música
y de ronda se cuela
esa inquilina ingrata y descarada:
la poesía.

jueves, 23 de octubre de 2008

FRANCISCO JAVIER ILLÁN VIVAS




















Mencionado por:
Agustín Calvo Galán
Joaquín Piqueras
Toni Quero

Menciona a:
Pascual García
Joaquín Piqueras
Fulgencio Martínez
Eduardo López Pascual
Ángel Almela Valchs
José Martínez Giménez
Salvador Sandoval López
Amada García Puentes
Harmonie Botella
Marcelino Menéndez González
David Botía
Luis Alberto de Cuenca
José María Álvarez
Eloy Sánchez Rosillo
Luis García Montero
Toni Quero
Guillermo Carnero
Blanca Andreu



Bio-biografía

Francisco Javier Illán Vivas (Molina de Segura, 1958), escritor y crítico literario, es autor de los poemarios Con paso lento, Dulce Amargor y Crepusculario, de las novelas La Maldición, y El rey de las Esfinges, y ha aparecido en las antologías II Jornadas de poesía sobre el Segura, Tertuliemos I, Cuentos y Doce escritores desde La Rioja.
Sus reseñas literarias se publican en Ágora, papeles de arte gramático, en Anika entre libros y en Acantilados de papel. Ha publicado relatos en Ágora, papeles de arte gramático, en Lunas de papel, en MiasMa, en destiempos (México) y en Entrelíneas. Sus poemas han aparecido publicados en las revistas literarias Baquiana (Miami), en Estrellas poéticas (Argentina), en Protheus y en Remolinos (Perú).



Poética

Creo que todos escribimos sobre los cimientos que otros nos legaron. La materia prima son las palabras, difícilmente permaneceremos insensibles a los grandes poemas que nos precedieron.Como los deportistas se entrenan todos los días: escribo todos los días para estar en forma, sobre cualquier tema, considero que ello hace que mi voz adquiera muchos más tonos, registros y recursos.Cualquier poema siempre se queda por debajo del que previamente imaginamos. Las palabras nos persiguen, cuando andamos, cuando vamos conduciendo, y, como decía Goethe, van quedando apiladas como leña, hay que dejarlas secarse, arderán a su debido tiempo.




poemas


UN AÑO SIN HABLAR


UN AÑO sin hablar
sin escribir
un poema
es más dificil que una tesis doctoral
pero, como dice Ferreira Gullar
e pode às veces
(o poema)
com sua energía
iluminar a avenida
ou quem sabe
uma vida.



MI VIDA NO CABE
MI HUIDIZA vida rechaza mi vida
como la carretera separa los mundos que une
así estoy, cerrando ventanas,
no vivo, paso, sin ánimo
ese, que tantas preguntas me da,
lo tengo en un puño.
Con Pessoa comparto
sentir a vida correr por mim como um rio por seu leito.




CUERVOS EN LOS TEJADOS

HA ENTRADO el tiempo en ti
miras y ves
una galería de días abandonados.
¡Detened los relojes,
detenedlos!
gritas, cuando el dolor
tan sólo te acaricia,
es a él
(al tiempo)
a quem os cães ladramy nadie encuentras excepto
o canto dos cuervos nocturnos nos telhados.

(a José Viale Moutinho)

lunes, 20 de octubre de 2008

HÉCTOR CASTILLA


















Mencionado por:
Cristina Morano
Bruno Jordán
Alfonso García-Villalba
Alberto Chessa

Menciona a:
David González
José Antº Martínez Muñoz
Jose Daniel Espejo
Mercedes Díaz Villarías




Bio-bibliografía


Héctor Castilla (Cartagena 1971), editor y escritor, ha publicado los libros ‘Carta desde el invierno’ (Premio Emma Egea, 2004) y ‘Una canción en la memoria’ (Editora Regional de Murcia, 2006). Ha participado, entre otras, en las antologías ‘Trazado con Hierro’ (Vitruvio, Madrid 2003) y ‘Tributo a Serrat’ (Rama Lama Music, Madrid 2007). Como editor ha publicado en Cartagena la revista La Galera, y en Murcia la revista de poesía Hache http://revistahache.blogspot.com/). Ha traducido al inglés varios poemas de Cristina Morano. Desde hace dos años imparte clases y talleres para adultos de poesía y literatura.



Poemas



S/T

Mira las palabras,
mira cómo juegan y se ríen de nosotros,
de nuestras ganas de teorizar
sobre cómo se comportan.

Hablamos de estar desechos
y se nos olvida que hubo un tiempo
en que realmente éramos plenos,
totales y absolutos como un puzle
terminado y enmarcado.




Versos encadenados a una sombra

Ruth estará saltando a la comba. Sonará la radio.
Alguien encenderá una televisión
y un ave negra nos atravesará,
nos sacudirá el polvo de estar tan quietos.
Veremos allí, en un salón –sangre en el suelo–,
a alguien dándole la razón
a esta época que demuestra
que no hay mitos que diseñar,
que queda sólo un salto
suicida a la fama. Nadie
podrá decir ya nada
que aún pueda salvarnos.

La noche nos cubrirá de seda y apagará las radios.
Ruth estará todavía en la calle.



Desorden

Afirmas saber quién soy
sólo mirando lo que hago.
Si me adelanto o si me atraso,
si cuando caigo salpico,
si soy capaz de volar
o de doler cuando aparezco.
Dices siempre que soy comprensible.

Quizás sea porque conoces
el sitio de mi reposo, porque viste
mi pobre casa con tus propios ojos.

Héctor Castilla (3 poemas extraídos del libro “Una canción en la memoria”, Murcia 2006)

viernes, 17 de octubre de 2008

ANA PATRICIA MOYA
















Mencionada por:
Manuel Guerrero
Esperanza García
Antonio J. Sánchez
Eva Márquez
Adolfo Marchena
Alfonso Vila Francés
Francisco Priegue
Esteban Maldonado

Menciona a:
Adolfo Marchena
Pablo Morales de los Ríos
Nacho Montoto
Luis Amézaga
Luna Miguel
Saúl Ariza
Maritza Núñez
Jose Daniel García
Michel Pérez Rizzi
Ignacio Gago
Verónica Moreno Puerto
Manuel Guerrero Cabrera
Juan Antonio Bernier
Antonio J. Sánchez
Esperanza García
Isla Correyero
Andrés Neuman
Rafael Benitez Parrado
Juan Carlos Hidalgo
Luis Melgarejo
Yamila Greco
Francisco Priegue


Bio-bibliografía


(Córdoba, 1982). Estudió Relaciones Laborales y es Licenciada en Humanidades por la Universidad de Córdoba. Ha trabajado como arqueóloga, bibliotecaria, joyera, profesora de clases particulares, gestora documental, etc. Actualmente, estudia, se busca la vida como puede y es directora \ coordinadora \ editora de Editorial Groenlandia (proyecto cultural sin ánimo de lucro y especializado en publicaciones digitales: www.revistagroenlandia.com). Ha publicado los poemarios “Bocaditos de Realidad” (Groenlandia, reedición del 2012), “Material de Desecho \ Mierda en el corazón” (Ediciones en Huida, 2013) y el libro de relatos “Cuentos de la Carne” (Groenlandia, 2010). Sus poemas y relatos han aparecido en distintas publicaciones, digitales e impresas, de España e Hispanoamérica, así como en blogs, páginas Web y antologías literarias (“Lo que habita en el cristal: antología de jóvenes poetas españoles”, Cinosargo, Chile, 2010); “Poetrastros: por favor, tratad con cariño”, LVR Ediciones, 2011; “Heterogéneos”, Ediciones Escalera, 2011; “La vida por delante: antología de jóvenes poetas andaluces”, Ediciones en Huida, 2012; etc). Ha obtenido por sus despropósitos líricos-narrativos alguna que otra mención. Ha sido traducida parcialmente a seis idiomas. Ermitaña, misántropa, huraña: un personaje entrañable. Sigue siendo Periquilla Los Palotes.






Poética


Escribo porque soy pobre: no puedo permitirme el lujo de pagar con mis miserables sueldos a un psiquiatra. Para eso está la poesía: Prozac efectivo y muy, muy, MUY barato.





Poemas




DE RODILLAS, DELANTE DE MI CAMA

De niña, tenía una cruz dorada clavada  
en la carne; ahora, mis oraciones salpicadas 
de culpa se reflejan en un rosario con cuenta
de lágrimas. Conciencia sin limpiar. Pedazos 
ásperos que murmuro para mis adentros, 
pecados de mi insignificante existencia. 
Antes había terror: debajo de la cama estaba Dios.
Pero Dios no está. Ya no hay ni bondades ni castigos.
Tampoco creo en los poetas, ni en los políticos
ni en las putas promesas de amor eternas 
ni tampoco en los hombres ni en las mujeres.
 
Mis plegarias, cantos de desilusión en la noche
cómplice de mis bajones, asoman en estas manos
la gran evidencia. Sólo creo en mi misma.   
 
Porque es lo único que me queda.        

(“Bocaditos de realidad”, reedición 2012).

I GOT YOU UNDER MY SKIN

I've got you deep in the heart of me 
so deep in my heart 
that you're really a part of me. 
(Frank Sinatra) 

A pesar de tus latigazos 
en mi espalda, 
amor, te tengo debajo de la piel, 
corres por la sangre de mis venas de borracha a un  ritmo de
vértigo, 
te has empotrado en ese trozo de carne 
que sólo late, 
desgarrándome las arterias con los dedos, 
acariciando, dulce y cruel, esos recuerdos 
que jamás en la vida podré borrar. 

Sí, cariño, te tengo debajo de la piel; 
de hecho, siempre has estado ahí… 
…aunque yo, en ti, esté 
rota y arrugada en el fondo de tu papelera.

(“Material de Desecho (mierda en el corazón)”, Ediciones En Huida, 2013).


TRIPAS

Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene
(Alejandra Pizarnik)

I

Los lugares más fríos no son Islandia, ni Siberia, ni Groenlandia.
Disecciona con la navaja  del recuerdo el esternón: sólo hay
escarcha.  

II

Ser la otra te posiciona en dos categorías: la superior, cuando eres
novedad, la inferior, cuando eres comodín. No sé si me valoro lo
suficiente o me siento muy sola.  

III
Calidez admitida en besos y abrazos: las palabras, accesorias para
la excitación. Teatralidad del que reclama piel ajena cuando la
otra parte de la cama está vacía.

IV

Amor: mi nombre en tu boca. Y todo es falso. Opto por callar. El
silencio es más elocuente: entre tus brazos, sólo siento.

V

Besas y golpeas mi pecho. No  hay dolor: fina capa de hielo
recubre un órgano latiendo lentamente, mentiroso. Sólo mis tripas
son honestas. 

VI

Mi espalda. Es tuya. Vértebra a vértebra. Nervio a nervio. Soporta
tu peso. Soporta la hipocresía. Es lo único que puedo ofrecer: no
quiero entregar un corazón podrido.

VII

Cadáveres. Mis huesos, mis músculos, mi piel, son cadáveres en
tus manos. No hay latidos: soy amor muerto. Soy nada.

VIII

Mis entrañas se retiran del campo de batalla. Sábanas mojadas:
banderas blancas para la pecadora. Mi orgullo herido.
Saboreamos la derrota. Soledad resguardada en lo más hondo de
mí, masticándome las tripas, remordiendo conciencia enjuagada
con sudor.

Aspiro a imposibles.

(“Píldoras de Papel”, próximamente, 2013).



DÍA DEL JUICIO FINAL

A todos los poetas: pegaros un tiro en la sien.
Hacedle ese gran favor al mundo. 

Despojadle de tanta hipocresía. 

(“Yo soy lo que dicen mis manos”, inédito).



NO TENDRÉ HIJOS QUE HEREDEN LA TIERRA ENFERMA

Tengo casi treinta años. Pero no soy joven.
La juventud es una excusa del marketing,
caducamos tempranamente en esta sociedad
que fabrica en institutos a futuros parados,
a carne fresca con cráneo hueco para un mercado
vulgar de ignorantes payasos y princesas de plástico; 
pocos mercenarios que desde los diecisiete
combaten en su frente, en un infierno
de apuntes, libros, becas, prácticas,
trabajos basura, doctorados, tesis, oposiciones.
Cruzas la barrera y te conviertes en un deprimente
juguete que, aunque funciona, te colocan
sobre el código de barras la pegatina de “roto”
o “incapacitado” - en letras rojas y gruesas - 
y, con prisas por sustituir, te inhabilitan
para un contrato, para un proyecto de vida,
para un sueño, para ser feliz,

        para ser persona.

Tengo casi treinta años

y no tengo nada.

Sólo aspiro a mantener mi dignidad resquebrajada. 

(“Hambre”, inédito).



DELIRANTE MUÑECA DE UN SOLO USO (HAY QUE DESCONFIAR DE LOS CORAZONES INERTES, AUNQUE PARA UN POLVO, TODO DA IGUAL).

Te recomiendo que me alquiles
una camisa de fuerza
para mi estancia en tu manicomio de carne:
por ser tu juguete (extra)oficial de segunda mano
- o tercera, o cuarta, o quinta… a saber,
tampoco importa mucho esta cuestión -,
la garantía no responde de posibles defectos.

No soy tan inocente, ni tan gilipollas:
no es la primera ni será la última vez
que violen a la niña resentida de mi interior
y a mi delicada salud mental.

(“Perra”, inédito).

Ana Patricia Moya

martes, 14 de octubre de 2008

MANUEL LÓPEZ AZORÍN





















Mencionado por:
Ricardo Bórnez
Pedro A. González Moreno

Menciona a:
Antonio Colinas
Antonio Hernández
Carmina Casala
Diego Jesús Jiménez
Enrique Gracia
Enrique Villagrasa
Fernando Beltrán
Francisca Aguirre
Jesús Hilario Tundidor
José Ramón Crespo
Juan Carlos Mestre
Julio Santiago
Manuel Rico
María Salgado
Moncho Otero
Pascual Izquierdo
Pedro A. González Moreno
Rafa Mora



Bio-bibliografía

Manuel López Azorín (Moratalla, Murcia, 1946) Reside desde 1982 en San Sebastián de los Reyes. Allí fundó el Colectivo Helicón de Poesía y Relato donde creó los cuadernos La música de la palabra. Dirigió y presentó Tertulias de Autor a través de Canal Norte T.V.(1992-2000) Puso en marcha y dirigió el Centro de Estudios de la Poesía en la Universidad Popular José Hierro(1996-2000); creó y dirigió la revista Poesía en la diana;
Y ha escrito los guiones de cortometrajes sobre Claudio Rodríguez, José Hierro, Rafael Morales y Rafael Montesinos. Colabora en revistas de ámbito nacional e internacional, está incluido en varias antologías y ha sido traducido al árabe y al inglés.
Obra poética publicada: Marasmo (1986) Vértigo, Premio Zenobia 1993. Amar es mi ejercicio, accésit del Premio Joaquín Benito de Lucas 1997. Versos para después de una película (1998) Un sueño hecho realidad, romance de la fundación de San Sebastián de los Reyes (1999) Libro del desconcierto Premio Rafael Morales 2000. Azul de los afectos (2001) Crónica de Babel Premio Almedina 2002. De la vida y otros ríos (2003) y La ceniza y la espuma (2008)

Su blog: http://manuellopezazorin.blogspot.com/


Poética

La poética está en lo que se escribe.
Yo me escribo a mí mismo para escribir a todos.



Poemas


La casa del olvido

El hecho de escribir no es que me salve
de hacerle frente al mal, y de asumirlo
como entrada a la casa del olvido,
la casa de la cual nada se sabe.

El hecho de escribir, es que me vale
para poner al sol, mientras escribo,
la sombra en la que voy, como vencido,
envuelto en un temor que nadie sabe.

El hecho de escribir: sacar las dudas,
ahuyentar esta sombra que me envuelve,
dejar en el papel el miedo escrito.

Sé que el hecho de hacerlo no me cura,
pero alivia esta lucha que mantiene
mi vida con la casa del olvido.

Del libro De la vida y otros ríos



El miedo

Jamás el miedo tuvo casa propia.
Habita los rincones y socava los muros
para que pase el frío de la duda.
Penetra en los armarios, donde se guarda el sueño y la
( esperanza,
Junto al latido de todo lo querido y de las ilusiones.
No tiene casa propia. Se adueña de cualquiera,
si la percibe frágil, para debilitarla.
Puede erigirse en amo de las habitaciones y del tiempo,
de la decoración y de los actos.

Jamás permite el miedo que crezca, en la estructura, la
(confianza,
ni que la madreselva adorne la fachada con su aroma.
Desconcha la pintura con las vacilaciones,
aniquila la fuerza con dudosos adverbios…
y cierra las ventanas y las puertas
a certezas seguras, a posibles mañanas luminosos.
Deja, el miedo, la casa en la penumbra.
Con una arquitectura apenas sostenida, vacilante,
totalmente insegura, inhabitable… y sola.
Jamás el miedo tuvo casa propia.
Un molesto inquilino ha sido siempre.

De Libro del desconcierto




El valor relativo

No presumo certezas ni contengo verdades absolutas y nunca me cuestiono el valor relativo de los versos
ni la luz que desgranen
o la sombra que viertan las palabras
sobre quienes las lean.

Yo trato de encontrarme y de buscaros,
de abrazarme a la música
con su perfecto ritmo en las palabras,
en todos los sentidos.
No pretendo una estética concreta
ni solo contenido para escribir palabras y palabras.

Edificar la casa, darle luz a las salas,
sentido a los jardines, serenidad a todas las ideas,
sosiego a la emoción.
Las sensaciones…
ponerlas en su sitio.

Hallar conocimiento y desde él,
comunicar, si puedo, cuanto sé de lo vivido en mí,
(De ese tiempo que es mío y que me abraza
Como a todos vosotros.)
de lo que adviertan todos mis sentidos
sobre lo más hermoso, sobre lo más horrible,
para dármelo y dároslo.

De manera sencilla,
decir en lo que cuente mucho más
con las claves precisas del misterio y la magia
de lo que es poesía.

Abrir la caja mágica
para que vuelen las palabras, libres,
por todos los caminos,
por todos los senderos de la vida y el sueño.

(Es cosa de entomólogos,
me dice el cazador de las libélulas,
el que atrapa la vida por las alas de sílabas
en un preciso vuelo de emociones y músicas,
es cosa de poetas.)

No presumo certezas ni contengo verdades absolutas y sé bien que no importa
el valor relativo de mis versos
ni la luz que desgranen
o la sombra que viertan mis palabras.

Yo me escribo a mí mismo para escribir a todos
y ando perdido siempre entre las hojas
del claroscuro bosque en que habitamos,
acechando crisálidas,
tratando de buscaros, de encontrarme,
en este tiempo y esta historia nuestros.

(Y cómo darle caza al lepidóptero
si es cosa de entomólogos, poetas…)

Del libro Versos para después de una película





LA SIEMBRA

Presentí la llegada de todas las tormentas
y seguí en la tarea de trabajar los días
porque el hombre es más hombre si se afana en los sueños
de hacerse mientras cuida los campos que le siembras.

(Es más fácil, después, que florezcan cosechas,
recoger algún fruto que alimente el latido,
crecer en el camino hecho con pasos limpios.)

Vi al tornado tragarse, con sus negros anillos, la esperanza,
yo seguí en la tarea de aprender caminando,
de corregir errores,
de arreglar los destrozos...

(Todo sueño persiste cuando existe el propósito.)

Vi la astucia de los vientos metálicos
cercenar todo aquello que impedía su paso.

Yo persistí en mi sueño,
resistí como pude, caminando,
buscando dónde arar para sembrarme.

De esta tierra de siembra surge, fértil,
cosecha que reparto para todos.

Y me siembro de nuevo.

Del libro La ceniza y la espuma