miércoles, 30 de enero de 2008

MERCEDES ESCOLANO




















Mencionada por:
Herme G. Donis
Javier Pérez Walias
Josefa Parra
Charo Troncoso
Amador Palacios
Francisco Domene
René Letona

Menciona a:
Aurora Luque
Francisco Ruiz Noguera
José Ángel Cilleruelo
Juan Carlos Mestre
Juana Castro
José Antonio Saez
Josefa Parra




Bio-bibliografía

MERCEDES ESCOLANO (Cádiz, 1964) es Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Cádiz. Prosiguió estudios de Doctorado en la Universidad de Sevilla. Fue alumna de la Universidad Clásica de Lisboa durante el curso 1989/1990, con una beca de la Fundación Calouste Gulbenkian.
Ha publicado Las bacantes (Madrid, Catoblepas, 1984), La almadraba ( Madrid, El Crotalón, 1886), Felina calma y oleaje (Córdoba, Diputación Provincial, 1986), Estelas (Madrid, Torremozas, 1991; 2ª edición, Cuenca, El Toro de Barro, 2005), Reales e imaginarios (Palencia, Astrolabio, 1993), Malos tiempos (Cádiz, Quórum Ediciones, 1997; 2ª edición, Cuenca, El Toro de Barro, 2001), No amarás (Cádiz, Diputación Provincial, 2001), Islas (Madrid, Ediciones La Palma, 2002), la antología Juegos reunidos. Poesía 1984-2004 (Málaga, Ayuntamiento, 2006), Fascinación del Atlántico (Cádiz, Diputación Provincial, 2007), Café & Tabaco (Sevilla, Libros del Malandar, 2007), La bañera de Ulises (Jerez, Cádiz, EH Editores, 2008), Habitación de hotel (en colaboración con Josefa Parra; Granada, La Compañía de Versos, 2010) y Jardín salvaje (Madrid, Del Centro Editores, 2011).
Ha participado en numerosas antologías de poesía. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, árabe, portugués y sueco.






Poética

El mundo poético que conozco tiene mucho que ver con el mar (que aparece en mis libros Felina calma y oleaje, La almadraba, Islas, Fascinación del Atlántico), pero también me gusta imaginarme viviendo en la época romana (en el libro Estelas), bebiendo en la barra de bares canallas (Malos tiempos) o paseando las solitarias calles de Lisboa (en No amarás). Mi literatura tiene mucho de fascinación, de juego lúdico, de sugerencia. No sé vivir sin la literatura, aunque a veces resulte insolente y caprichosa su compañía.




Poemas


LAS ISLAS DEL SUEÑO


Fuera de las rutas, más allá del mar
conocido, hay islas sin pájaros
donde crecen los árboles del sueño.
Los navegantes que a ellas arriban
quedan sumidos en un profundo sopor
que invade sus miembros y los paraliza.
Por el número de huesos esparcidos
junto a los troncos, se calcula
el número de infortunados.





LA ISLA DE LAS MUJERES

Cuando al amanecer, calmados los vientos
que horas antes agitaban las jarcias,
los tripulantes decidieron dirigirse a la isla
en busca de agua y provisiones,
eligieron una bahía serena y recogida
para desembarcar. Ya en tierra firme,
sobre cada uno de ellos se abalanzaron
más de cien mujeres, y cada una
se disputaba al hombre elegido,
y los hombres, exhaustos,
obligados a gozar sin parar
de todas y cada una de las hembras,
morían con los ojos en blanco.





ÍTACA

La bajamar se lleva a los muertos.
Nadie sabe adónde.

Si a islas de coral con abundante pesca,
si a playas donde nunca sopla el viento.
Se los lleva y no vuelven
a llenar nuestras vidas.

Lentamente
la bajamar los seduce,
los engalana uno a uno
con su collar de algas.

Cuando muera,
ven a espiar la marea y ver
cómo va lamiendo mi corazón
hasta dejarlo reluciente.


Poemas de Mercedes Escolano, del libro Islas (2001)

lunes, 28 de enero de 2008

JAVIER ALMUZARA


Mencionado por:
Hermes G. Donis

Menciona a:
Francisco Brines
José Cereijo
Isabel Escudero
Vicente Gallego
Enrique García-Máiquez
José Luis García Martín
Luis García Montero
Aurora Luque
Carlos Marzal
José Mateos
Miguel d’Ors
Miguel Postigo
Andrés Trapiello



Bio-bibliografía


JAVIER ALMUZARA (Oviedo, 1969) ha publicado los poemarios El sueño de una sombra (Oliver, 1990), Por la secreta escala (Renacimiento, 1994) y Constantes vitales (Visor, 2004, II Premio Emilio Alarcos). Es también autor de dos libros de prosa miscelánea: Letra y música (Llibros del Pexe, 2001) y Títere con cabeza (AMG, 2005, XII Premio Café Bretón).




Poética vital

Con cerca de setenta años, mi abuela Leonarda vino a conocerme, casi recién nacido, y vio por primera vez el mar, siempre empezando.
Yo los cité. Ahora me dirijo a lectores que no conozco para hablarles de la vida, del amor y de la muerte, palabras oceánicas de honduras abisales. Cuanto pueda decirse de ellas se perderá en su indiferente misterio. No ceder al desánimo de ese naufragio es la tarea. Hay que avivar la sed de explicaciones, certezas y límites con intuiciones, atisbos y horizontes.
Yo nací para que mi abuela viera el mar, y aún sigo convocando lejanías.




Poemas



autoexploración

Me pregunto quién soy ante el espejo
tan familiar y extraño de mi nombre.
Recuerdo al niño y adivino al viejo
que un tiempo fue y será este mismo hombre.

¿De dónde vengo? ¿En qué remoto ser
inaugural estaba mi futuro?
El ingente pasado hace creer
que el raro azar es ese padre oscuro.

¿Adónde voy desde el vedado inicio?
No sabré la respuesta mientras viva.
Este vértigo intuye un precipicio;
La muerte, soledad definitiva,

una caída libre hasta el abismo
que hay al fondo del pozo de mí mismo.




vivo retrato

He visto un ser humano
donde las aves no
ven más que un árbol raro,
y en un soplo de vida
al norte levantado
el saludo nervioso
de ese imposible hermano
que alguien plantó en la tierra,
como a mí, burdo espanto
de sí mismo, hombre hueco,
jirón deshabitado,
con la cabeza sola-
mente llena de pájaros.





señas de identidad

Prefiero la alusión al testimonio,
el íntimo dolor al escenario.
Y, aunque mi estilo finja lo contrario,
gustándome Manuel yo soy de Antonio.

Admiro el verso exacto que perdura
porque está bien pensado. Queda claro
que no aspiro al misterio sino al raro
dominio de la luz y de la hondura.

Quisiera dejar fiel memoria mía
diciendo altas verdades que no sé
si en voz baja desmiente la ironía.

Así queda grabado en cuanto escribo
lo que fui, lo que soy, lo que seré.
Por no morir del todo me desvivo.

sábado, 26 de enero de 2008

NAIRA PERDU MOLINA





















Mencionada por:
Luna Miguel

Menciona a:
Luna Miguel
Ana Gorría
Elena Medel
Rocío Ruíz
Javier Rodríguez Marcos
Amaya Blanco
Franciso Aranda


Bio-Bibliografía

Naira Perdu Molina. Ciudadana del mundo que nace el 27 de mayo de 1990.
Reside en Almería donde estudia 2º de bachillerato en el IES Alborán.
Pianista y violonchelista, cursa 6º de grado medio de piano y 1º de grado medio de canto.
Durante el comienzo de su educación secundaria fue ganadora de tres premios escolares de literatura en el IES Alborán y una mención honorífica en el concurso de “Solidaridad en letras” organizado por la Junta de Andalucía, todos ellos en la modalidad de relato corto. Cuenta también con publicaciones de poesía en la revista literaria Salamandria, en La Candela, el Coloquio de los Perros y es una de las directoras del fanzine poético “Espejos y Espejismos”.




Poemas



Renacimiento
Qu’es de ti desconsolao
Juan de la Encina

Miro hacia delante
no sé dónde estás
no sé cuando vuelves

Preguntan por ti
y me duele la tierra
bajo los pies

Echo de menos
ámbar y cuerda
gritos y cuando

entre tus sombras
se me perdían
las notas y

abrazarte.






Nisi Dominus (Tomás Luis de Victoria)

De nuevo en Alemania, esta vez sin aviones.

Hoy vengo llena de presente y de futuro
pero vacía de palabras.

Vengo sin poema, sin idioma,
con un lago en los bolsillos
con sirenas en el aire
con miradas grabadas en la piel
y una canción dormida en la garganta.

Vengo de noviembre aunque estemos en octubre.
Vengo de un viaje a la inversa
en el que tocan a mi puerta
se abre el telón y suena la música
para recordarme que allí
donde los paisajes gritan colores infinitos
el tiempo me espera.





Mc Guffin

Dos viajeros se encuentran en un tren en Inglaterra. Uno de dice al otro:
"Oiga, ¿qué es ese paquete tan extraño que ha depositado en la red sobre su cabeza?"· ¡Oh! Es un McGuffin.· Y ¿qué es eso?· Es un artefacto para cazar leones en las montañas Adirondaks, en las highlands de Escocia.· Pero, ¡no hay leones en las highlands escocesas!...- En ese caso no es un McGuffin.
(Alfred Hitchcock)

“Un McGuffin es algo que para los personajes es extremamente importante pero que para la audiencia no(...)
Un montón de gente piensa que el McGuffin es lo más vital de una película y es lo menos importante.”


Te vi a lo lejos
Te conocí otra vez
Y eso fue todo.






Bad Münstereiffel

(estación de tren)

La expectación
de todo un bosque antes de la tormenta
cabe entre las paredes
de mi estómago

Formando poemas truncos

Atrapados
en la belleza de un idioma desconocido
(silencio)
(silencio)

miércoles, 23 de enero de 2008

ALFREDO SALDAÑA































Foto: Columna Villarroya

Mencionado por:
Ángela Ibáñez
Antonio Pérez Morte
Nacho Escuín
Ángel Guinda
Ricardo Fernández Moyano
Ángel Sobreviela



Menciona a:
Fernando Andú
José Antonio Conde
Nacho Escuín
Ángel Gracia
Ángel Guinda
Manuel Martínez Forega
Antonio Méndez Rubio
Elena Pallarés
Jorge Riechmann
Tomás Sánchez Santiago




Bio-bibliografía

Alfredo Saldaña (Toledo, 1962), profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Zaragoza, es autor de los libros de poesía Fragmentos para una arquitectura de las ruinas (Zaragoza, PUZ, 1989), Pasar de largo (Zaragoza, PUZ, 2003), Palabras que hablan de la muerte del pensamiento (Zaragoza, Olifante, 2003), El que mira las palabras (Bari, La Torre degli Arabeschi, 2004) y Humus, inédito.





Poética

Escribir con la voz que dicta la conciencia más severa,
escribir al margen de los coros más afónicos y las modas más obscenas,
escribir desde la soledad solidaria con los otros,
escribir desde la desposesión y la distancia de uno mismo,
escribir desde la diferencia, desde la orilla, desde el otro lado,
escribir desde ese lugar donde la palabra apenas se oye pero más y mejor se escucha,
escribir desde la línea en que la vida encuentra su frontera con la muerte,
escribir desde el amor vencido y contra el amor amordazado,
escribir al compás del tiempo traicionado,
escribir contra el miedo, contracorriente, a contratiempo.

(De Pasar de largo, 2003)




Poemas



HOMICIDIO

La vida —uno de los rostros
de la muerte— lo mató
aunque lo matara otra metáfora.

(Variante)

Qué más da qué metáfora lo matara,
la vida al fin y al cabo le dio muerte.

(De Pasar de largo, 2003)



* * *



Ahora sé que el dolor es sólo la idea del dolor, un lugar irreductible al lenguaje, no es más que sentir —como escribiera Artaud— cómo se desplaza el pensamiento en uno mismo. Ahora sé que la herida ocasionada por la ausencia se cierra en el encuentro con el silencio, más allá de las palabras con las que nos presentamos y en las que creemos reconocernos ante los demás. Ahora sé —lo he leído— que el dolor carece de nombre y de identidad, no es de nadie, ni tuyo ni mío, es de todos y sé también que cuando alguien cae en la batalla todos, de un modo u otro, caemos con él. Ahora sé que hay un mundo más allá de este mundo, una casa dentro de esta casa, unas líneas ocultas entre las líneas escritas de este texto, un atardecer perdido entre el día y la noche. Ahora sé que todo fue un sueño, que mi corazón fue una construcción de tu conciencia y que hoy descansa entre libros, sobre las estanterías de escayola de este cuarto abuhardillado, entre la tierra y el cielo, entre la memoria y el deseo, entre la sangre y el aire, sobre el recuerdo histórico de todos nuestros muertos. Ahora sé que sólo soy un personaje de ficción cuya sangre alguien está transformando en la tinta impresa de este texto: soy ya un texto, tejido textual, cuerpo devenido en discurso que fluye como la corriente de este río. Alguien me escribe —quiero decir que alguien está reduciéndome a escritura— y sé que jamás leeré lo que los ojos del murciélago trazaron con su mirada sobre la superficie de las aguas. Ahora sé su nombre y dos o tres cosas más.

(De Palabras que hablan de la muerte del pensamiento, 2003)



* * *



Cuando la devastación haya concluido su trabajo,
¿quién avivará el fuego en las mañanas de invierno?,
¿quién dará testimonio con su palabra?,
¿quién conservará en sus pupilas los paisajes de la memoria?,
¿quién calmará la sed de todos los vencidos?,
¿quién rasgará con su faca la línea quebrada del horizonte?

Entre los pliegues de su corazón el bosque aún protege su secreto.

(De Humus, inédito)

domingo, 20 de enero de 2008

ANTONIO HUERTA ORIHUELA







Menciona a:
Antonio Orihuela
Jorge Barco
Antonio Portela
Juan Antonio González Iglesias
Octavio Gómez Milián
Antonio Pérez Morte
Carolina Vanni
David González
Jaime Siles
Luis García Montero




Bio-bibliografía


Antonio Huerta Orihuela (Cádiz, 1984) ha publicado el libro de poemas Mi último verso (2006), Tuyo y mío (2007) y el cuaderno Dichosa tarde en escala de grises (Black Hole, 2008).





Poética


Mis poemas son el final de una historia que ni siquiera ha comenzado.





Poemas




SONÁMBULO


Hoy, noche de luto,
iluminada sin estrellas
que puedan suplir
los recuerdos
que acuden a estas manos.

He trasnochado
para verte una vez más,
entre sombras.






TU CUERPO REFLEJA EL MAR

No te preocupes no tengo prisa,
desanuda las trenzas que adornan tu pelo,
olvida por un rato lo que hiciste en la oficina,
relaja tu espalda, necesitas descansar.

Si quieres puedo acompañarte
al umbral de los sueños,
hacerte reír hasta que caiga rendida la madrugada,
podría acompasar cada uno de los suspiros
que exprima tu almohada, sentir celos.

Podría permanecer junto a tu sombra
hasta el fin de mis días,
viendo como amanece tu cuerpo desnudo
tras la ventana, cuna de sirenas y veleros.




¿SERÁ POSIBLE?

Será posible, cuando mis dedos dejen de gritar al vacío,
cuando aguarden las infinitas horas su turno,
cuando disimule el ego su existencia,
cuando respire el silencio la musicalidad de tu voz.

Será posible, aún soñando que conquisto para ti
las sobras del islote Perejil,
aún sabiendo que Hannibal Lecter habita dentro de mí,
y verá la luz de la luna cada noche,
aún esperando tu beso de buenos días.

Será posible, bien sabes que es cierto,
lo sabes por mis ansias de comer,
por el nerviosismo que inunda mi mirada,
porque después de que nos envuelva el amor
caigo rendido a tus brazos.

Será posible, lo conseguiré cariño, dejaré de fumar.

viernes, 18 de enero de 2008

LAURA FARÍAS














Mencionada por:
Ana Estepa Román

Menciona a:
Ana Estepa Román
Sabeli Ceballos Franco
Morgana de Palacios
Isabel Reyes
Daniel P. Ilardi
Solange Schiaffino
Horacio Aragón
J. Azimut
Santiago Redondo Vega
Hector A. Michivalka
Idella Esteve



Biografía

Mexicana, nacida en un poblado de Morelos pero radicada en Mazatlán Sinaloa, México, gusta más de leer que de escribir.
La obra de Laura Farías se reduce a participar en dos foros de internet, y un par de inserciones en el periódico local (con seudónimo)




Poética

Si no escribiera,
si no dejara escapar en las palabras
(que algunos llaman versos)
los arcángeles y los monstruos que me habitan
éstos ya me habrían asesinado hace demasiado tiempo.
Y sigo viva.




Poemas



Coincidenciario

Nunca sé lo que piensas
cuando estiras los brazos del instinto
para alcanzar el aire
y arrancarle la sábana a la noche,
como si le bastara
a tus ansias de lobo enardecido
la desnudez perfecta de la luna.

Nunca sé si respiras cuando entiendes
los motivos callados de callarse,
de no hablar y callarse
de morderse la lengua y de callarse
cuando el temblor se vuelve inoportuno
y la gota de sangre -de lo que no se dice-
nos mancha la camisa.

Es entonces
que ineludiblemente se presiente
que no hay nada a la izquierda
y que a nuestra derecha ya no hay nada.

Al revés de las cosas uno sabe.

Uno se vuelve sabio a fuerza
del vacío entre las piernas que no acaba,
del abismo inconcluso,
del cuento inacabable a media noche
donde el único fin
sólo es lanzarse
-siempre de cuerpo entero-
sobre nuestro sentir punzocortante.

No llegaré a saber qué estás pensando,
pero indudablemente
coincidimos.


*



Trasmutaciones.

Desde la palma de tus manos surgen
las multiplicaciones del recuerdo
con la impiedad que se acelera

y crecen
diminutas gotitas de un acíbar
que apuñalan el púlsar de la sangre.

Grafittis sobre un lienzo de agua rojas
desmenuzan despacio el onirismo
del sueño
-sólo un sueño-
constrictor como abrazo de serpiente
en la agonía de un beso largo… largo.

No duele despertar.

Duele el eclipse
que pone oscuridad en las arterias
duele el clic de los huesos que se rompen
de estirarse indagando su acomodo
más allá de la ausencia de unas manos
duele el músculo tenso que se agita
duele la boca de hambre
duele el alma de sed muriendo de agua.

Y luego todo son transmutaciones
violentas
leviatánicas
de psiquis.

Si hubieras sido un hombre…
si no hubieras llegado de otro mundo…

Hoy todo se reduce a algunas fechas
ocultas al revés de un almanaque.


*

Lo tuyo, lo mío.

El silencio es de ti.
Tan inherente como sable y sinople
decorando la encina de tu escudo
campo de azur donde tu fénix
jamás resurge porque nunca muere.

Tu silencio es la lanza y la panoplia
el gesto seco
la mirada cruda
y las manos fallebas
y los labios cerrojos
para que no se dispersen las palabras.

El silencio es de ti. Fiera rampante
elíptica
de fuego
que a golpe de sordinas se sostiene
de atalayas y torres.

Lo mío es la alteración, lo viceverso.

La desnudez total
los sonajeros con latir de abejas
desprendiendo su canto en los tobillos
cuando buscan los hombros.

Lo mío es el respirar en tus pulmones
curvarme en tu cintura
y llevarte el sabor anaranjado
de mi fiebre a tu boca
mecida en los columpios de tus brazos
clavarte hormigas negras en la piel
y luciérnagas blancas en los muslos.

Lo mío es el canturrear
mientras te hago el amor impunemente,
y adormilarte en medio de mis piernas
y reír despacito en tus asombros…

Lo tuyo es la utopía de las grandezas
lo mío es la conversión
en la grandeza de las cosas simples.


*

Háblame, no me cuentes.

Háblame de los líquenes de otoño
de los muros de piedra que aun florecen
con sus lirios
purpúreos
deshojando sus pétalos de aurora
sobre la mano oscura de la tierra

háblame del sinfín de las escalas
donde cada peldaño que conquistas
te significa renunciar al vuelo
y atarte más al fondo…
más abajo

y cuéntame las cosas de las águilas
nacidas de la sangre
que en anormal obstinación se enfrentan
al pedrusco
al fusil
a los turbiones
y a las lenguas que escupen sus relámpagos

dime del canto gris de las maderas
y del pájaro azul que se hizo toro
y de la sed extraña
de los ríos…

háblame del mañana que te grita
y del rebelde ayer
que como Hamlet –por dentro- te interroga

pero nunca me cuentes si te duele
la encarnadura de las cicatrices
forjadas entre rosas
y puñales
que tiemblan en la estepa de tu pecho

no me cuentes del rastro de cenizas
ni la humedad que arropa
tus almohadas...

*

miércoles, 16 de enero de 2008

JORGE DÍAZ














*


Eduardo Chivite





Bio-bibliografía
Jorge Díaz nació en Córdoba en 1977. Vivió en Granada entre 1998 y 2006, donde se licenció en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Actualmente vive en Barcelona. Ha publicado los libros: La piel de la memoria, Visor, 2005; Cómplices, Cuadernos del Laurel, 2006 y Almizcle y tabaco, Pre-textos, 2006.

http://es.youtube.com/user/jorgediazmartinez


Poética

Considero nuestra poesía un género demasiado conservador y chovinista. No podía ser de otra manera, pues es lo mismo que pienso de la sociedad que la publica. Sin embargo, al igual que uno acaba, a la fuerza o pese a todo, reconciliándose con la sociedad, también termina uno por regresar a la poesía, o la poesía vuelve a uno.
Comunicación, ficción, elipsis, culturalismo, vanguardia, objetivización… en fin, debates que me parecen muy interesantes, pero que por desgracia suelen comportar en su propia sintaxis una carga innecesaria de asertividad y categorización, cuando no de partidismo. Y aquí volvemos al problema de antes: cuando las convicciones ideológicas conllevan una determinada orientación de la poesía (o de la estética) que se resuelve en decreto, me parece estar viviendo todavía en la Grecia clásica. Va a ser eso.
Quizá por mis maestros, he intentado escribir una poesía que no fuera elevada y no por ello fuera peor (¿socialismo?), y también he intentado llevar hasta mis versos el lenguaje de los voluntariamente marginados. De lo inédito: pruebas de sonido, collages y otras vueltas de tuerca.




Poemas



COLADA

Algo importa si sufres
esas pinzas,
la cuerda que sostiene
el margen de tu cielo,
cómo limpia
piel muerta de la piel
el viento que voló
tu ropa de la cuerda.

Importa dónde caes.

(de La piel de la memoria)





VALENTINA, EL INVIERNO.


Serán más de las nueve de un domingo.
La gente entra y sale de las cafeterías
o desayuna al sol en las terrazas,
pero Valentina duerme, duerme tranquila.

¿Que si trabajé… Trabajé en un montón de sitios!
Yo tenía que cuidar de mi hermano
y tenía que comprarle la ropa y las cosas del colegio,
los cuadernos, los lápices, los libros, la ropa… todo.
Yo era la que traía el dinero a casa
y cuidaba de mi madre también,
que estaba siempre bebiendo…
y yo era sólo una niña!

Valentina amanece en el suelo, en la esquina
de Reyes Católicos con Calle Elvira.
Sus perros, como ángeles, la arropan.
No la despierta el humo
ni el ruido de los tubos de escape,
no la despiertan los pasos
ni el sol
que en los labios hinchados
ya la besa.

Una rasta rubia le cae en la mejilla.

Su sueño será espeso y pegajoso.





PAISAJE DE LA MULTITUD QUE SNIFA.

“Mi vaca tiene un trozo por la sangre
de paisaje comido.”
Leonidas G. Montoto.




No podemos esperar no se puede es posible más?
Mascar glándulas de perro, bocinas de papel, orina, perfidia.
Negra
bésame láctea, peca.
Dame u n p o c o m a s d e p e r f u m e v enad o .
Mi blanda de cristal, por qué me
aprietas de vapor bajo tus
ganas, cierra lapuertaja

insomnes de débil suerte
escupidera boulebar son siete
vamos a
des g r a n a r h o n d o n a d a m a ña n a . ..
Huele a pólvora el aire
l a t e r s u r a d e l a i r e e n l a g a rg a n t a
raíles súbitos
alastiza tempranos
en la red ondulada
subastas del ánimo
e n l a s u p e r f i c i e u n l a g o l a m i n a d o





LABERINTO

Perdido en un laberinto
con paredes llenas de libros,
leer de aquí y de allá
tranquilamente, y entretenerse
un rato con los amigos, ir de copas, beber,
fumar, enamorarse…
es agradable, y placentero
y si no fuera
por ese mínimo hilillo de cordura
que procuramos acallar, suavizar
bajo la onda de una música
amortiguada, y si no fuera
por lo que hemos entrevisto en
destellos y por esa constante inquietud
que nos acompaña
asomándose de vez en cuando
hola! y que nos deja
como un niño con sus juguetes
por el suelo, absurdos, desarmados
y pregunta en el metro
cuando vuelves del curro
iluminado
y contestas que vale,
que es aquí.


El poema Valentina, el invierno pertenece al libro: Almizcle y tabaco. Los poemas Paisaje de la multitud que snifa y Laberinto están inéditos.