miércoles, 14 de noviembre de 2007

PEPA CANTARERO



















Mencionada por:
Felipe Sérvulo

Menciona a:
Felipe Sérvulo
Chantal Maillard
Esther Zarraluki
Manuel Vilas
Benjamín Prados
Luis García Montero
Belén Reyes




Bio-bibliografía

Podía haber nacido en cualquier parte, pero afortunadamente nací en el Sur, en un bellísimo pueblo de Jaén (Baños de la Encina). Mi vida ha sido intensa en emociones, tanto, que para barajarlas no me quedó más remedio que escribirlas. Escribo desde que… uf, ¿desde que supe juntar las letras? ¿Desde que tengo uso de razón? Bueno, para ser sincera, mi razón es algo inestable y voluble. Me ha tendido las mil trampas y ha intentado seducirme incontables veces para que traspase la línea. Por lo pronto le planto cara y estoy en este lado. Escribo con una necesidad patológica. Este vicio mío de juntar palabras me salva de la mediocridad de los días sin huella y me ayuda a huir de una realidad que no me gusta nada. Alterno la prosa con la lírica.
Soy secretaria y fundadora de la Asociació Promotora del Museu de Poesia de Catalunya, desde el cual promovemos lecturas poéticas, presentaciones de libros y otros eventos culturales. Y me emociona dar nombre al “Certamen Poético Pepa Cantarero”, en mi tierra, Jaén.
He colaborado en algunas publicaciones y antologías, en la plaquette Otras voces. Mis textos y poemas han sido llevados al teatro en las obras: Cárcel–carnal, mayo de 2002. Dirección: Rafael Núñez. Y “Tu perra boca”, marzo de 2005, por el Grupo del Teatro Lauta.
El año 1999 publiqué el poemario “Cuarteada de olvidos”, prologado por el poeta Màrius Sampere. Y acabo de parir mi último libro “Conversaciones con el nicho 612”, prologado por Feliu Formosa, donde se dan la mano la prosa poética y la poesía. Y creo que ya basta.



Poética

Escribo poesía porque me permite hablar de las cosas ariscas con menos aspereza, o al menos así me lo parece. Aprendí a escribir como aprendí a amar, a vivir, a gozar, a padecer… Durante un tiempo deambulé por colectivos y talleres literarios, pero los grupitos me aburren, es tan cansador y absurdo gastar energías en competir en el circo literario. Me gusta regalar mis poemas y, compartir con los otros, mis universos de papel. Soy autodidacta y heterodoxa. El dolor, la decepción y la rutina, las combato vomitando en el folio. La pasión la vivo con toda mi piel. Y si la lucidez no me abandona y mis neuronas llegan en buen estado, escribiré hasta el momento del tránsito.





Poemas



Lo tremendo de los muertos son sus gestos de vida
en nuestra memoria. Porque entonces viven
atrozmente y ya no entendemos nada.
Albert Cohen


EN LA CUERDA FLOJA

La cordura exige un peaje ingrato de satisfacer.
El telegrama de mis neuronas es arisco:
La situación de ruina stop., inicia el proceso de
asimilar stop., la cuantía de desastre emocional stop.
Alerta.
Esta mañana, al pasar por el altar, ya no estabas.
Creo que te has muerto definitivamente.
Un amigo me prohíbe que mire los ojos de la muerte.
Llevo semanas sin soñar un solo grito.
Si pudiera borrar mi paso por el desatino
no tendría que cerrar las puertas con llave.
Ese hombre dejaría de martirizarme con el pasado
y mi tercer ojo no sufriría el acoso en su retina
del cuerpo violado, post-mortem, en una sala de autopsias.

(de Conversaciones con el nicho 612)



***



Menos es lo que me deben los poetas, pues, aunque
pertenecen especialmente a nuestro bando, forman
una raza independiente, como dice el proverbio,
cuyos afanes no tienen otro fin que recrear los oídos
de los locos con simples frivolidades y cuentecillos insustanciales
.
Erasmo de Rotterdam


LOS LOCOS MANSOS

¡Permitirme contactar con las fuerzas del subconsciente!
Pido. Ser uno de los elegidos del oculto conocimiento.
Sentarme al lado del Loco del gusano invisible
y de la rosa enferma, para nunca olvidarme
que las deidades residen en mi pecho.
Johnny Depp, místico y profético
bajo su sombrero negro
grita: Paz y libertad a cualquier precio.

Quiero oír el grito de las cavernas del ser
compartir y glorificar el universo de los Castos:
Poe /Baudelaire / Van Gogh…
Defenderlo del vampirismo maternal
tirar por el retrete sus golosinas envenenadas
y maldecir a la Parca que se lo llevó sin zapatos.

Necesito desmentirles a los normales
que todo sueño es un delirio.
Escuchando el monocorde concierto de Scardanelli.
Releyendo Hyperion junto a Diotina
amor inaccesible
del que creció en los brazos de los dioses.
Clérigo insurrecto.

Los pies musicales arrancan notas de espanto
en la torre. La bruja de Hamberg
observada por un Freud celoso, los besa.
Aletargado, el semi-dios de la Verdad y la Mentira
no ve con claridad diáfana
cual de todos los amantes de la mujer de ojos azules
-la seductora de genios-
se mofa de su pasión enfermiza.

Déjame voluble y cruel criatura
arrodillarme ante tus serviles y amantes orates
y constatar que el alma alcanza a derrotar la mente.


(de Granadas abiertas impúdicamente, inédito)




***



ALARIDO

He visto las mejores mentes de mi
generación destruidas por la locura,
hambrientas, histéricas, desnudas,
arrastrándose de madrugada por las calles
de los negros buscando un pico rabioso…

Allen Ginsberg



Entierro mis ojeras y finalizo
la relectura de En el camino.
Algo sigue vivo
la esperanza está en mi mente
no es ficticia.
¡Qué coño le importan mis ojeras
a los ángeles que escuchan jazz
en madrugadas de migrañas?

Los spaguettis se enfrían
mientras vigilo la ventana por
donde se cuelan los tigres.

La habitación huele mal
yo huelo mal
su aliento huele a rayos.

Los violines mudos, rotos, viejos
no suenan para no despertarlo
de su sueño de barbitúricos y alcohol.

Sólo encuentro cuerpos ajados
muslos fláccidos y culos cuadrados.
¿Alguna vez toqué, olí, disfruté
la belleza masculina?

Vivir sin amar es posible
pero poco recomendable
nunca hay prisa por llegar a una casa vacía.
Las paredes de burlan de tus necesidades
(si amar es una necesidad).

Venga, Ginsberg, cuéntame
cómo amabas a Naomi
sobre y por encima de todo,
venga, sin pudor
tengo el tiempo del mundo
y aún estoy en el camino.
Eso creo.
Espera, espera que acabe el
sándwich y acompaño hasta la puerta
a Corso, a Bukowski y a Cassady.

(de Cuarteada de olvidos)

lunes, 12 de noviembre de 2007

RAMÓN GARCÍA MATEOS








Mencionado por:
Eduardo Moga
Luis Felipe Comendador
Vicente Llorente

Menciona a:
Gerard Vergés
Antonio Gamoneda
Félix Grande
Ángel García López
Ramón Oteo
Juan Carlos Mestre
Eduardo Moga
Luis Felipe Comendador
Máximo Hernández
Juan López-Carrillo
Alfredo Gavin



Bio-bibliografía
Ramón García Mateos nació en Salamanca un 30 de septiembre de 1960. Ha vivido en Salamanca —en el pueblo de Cerralbo, de donde guarda el poso indeleble de la infancia y el sabor a tierra y luz de las palabras—, Galicia —en O Barco de Valdeorras, territorio fronterizo y lejanamente mágico— y Cataluña —en Reus, patria de Gabriel Ferrater, y Cambrils, localidad marinera en la que actualmente reside.
Cursó estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona; desde 1985 ejerce la docencia en el Instituto de Enseñanza Secundaria de Cambrils (Tarragona), labor que durante nueve años compaginó con la de profesor asociado de Literatura Española en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona.
Es autor de los libros de poemas: De una eterna voz (1986), conjuntamente con Leopoldo de Luis; Triste es el territorio de la ausencia (1998), que obtuvo el Premio de Poesía “Blas de Otero 1997”; Como el faro sin luz de la tristeza (2000), ganador del Premio “González de Lama 1999”; Lo traigo andado (2000); De ronda y madrugada (2001), accésit al Premio Internacional de Poesía Ciudad de Torrevieja; y Morfina en el corazón (2003), que obtuvo el Premio Rafael Morales. Muy recientemente ha obtenido el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Salamanca, con el libro Como otros tienen una patria (2007). Asimismo sus versos han visto la luz en distintas antologías (entre otras: Un siglo de sonetos en español, 2000; Al aire nuevo. Antología de poesía española actual, 2001; y 11-M: poemas contra el olvido, 2004) y revistas literarias, tanto españolas como extranjeras. Su primera incursión en el terreno de la prosa literaria fue Memoria [amarga] de mí (2006).
Ha publicado numerosos trabajos de investigación, centrados especialmente en el análisis de la relación literatura-folclore, entre los que destacamos el libro Del 98 a García Lorca. Ensayo sobre tradición y literatura (1998). En recuerdo y homenaje del poeta José Agustín Goytisolo coordinó y editó el volumen misceláneo Tempestades de amor contra los cielos. Homenaje a José Agustín Goytisolo (2000); también dirigió, junto a Carme Riera, el III Congreso Internacional sobre José Agustín Goytisolo (2005) y editó las Actas del mismo. Es editor de la antología Palabras frente al mar (2003).
Ha traducido al castellano la poesía completa del poeta catalán Gerard Vergés, que vio la luz bajo el título La raíz de la mandrágora (2005).
Fue fundador y codirector de la revista La Poesía, señor hidalgo.

Poética
Escribo para recordar un tiempo inexistente, pasado sin aristas al sur de la memoria, las horas que se fueron por el agua hacia el mar. Recordar es mentir, inventar ese bálsamo que endulce la amargura del instante perdido, la derrota insalvable en la dura pelea de la sombra y la luz. Escribir es mentir, y mintiendo, en palabras que se crecen, altivas, sobre el rostro imposible de todas las ausencias, construyo el horizonte, alzo mi casa al borde de un camino, hablo de amor y nacen las caricias, los besos y el perfume tan alto de tu boca. Con palabras de arcilla, con sílabas de cieno, con palabras de luna y sílabas de fuego.
Escribo rozando el corazón del aire, y en un verso desbocado, sin estribo ni brida, se hace el aire relincho —Rocinante del alba—, reclamando justicia, un bramido insolente contra el cielo argentado de los dioses absurdos, levantando su belfo en un grito de sangre, en un grito de espuma, en un grito que es aire de palabras y versos, palabras que me salvan de esta vieja e inútil y amarga propensión a todos los desastres.
Escribo desde el ancho deseo de quererte, de alcanzar los desiertos esquivos de tu cuerpo: tan cercano y tan mío, tan aroma y tan miel; escribo desde el ansia sin linde de caricias, de suspiros quebrados en un muslo de acacia y la piel de amatista y los besos en flor; escribo con la tinta azul de las quimeras, con el alma en un verso, con el pecho y el hígado, con el pulso y la sangre, con pulmón y riñones, dejando en las palabras el tiemblo de un acorde, el plectro sin consuelo que tañe el corazón.
[De De ronda y madrugada (2001)]


Poemas


“En el principio...”
de Morfina en el corazón (2003)
Cuando por vez primera abras este libro, que camina ahora ingrávido por la línea del cielo donde mueren decapitadas las golondrinas,
cuando por vez primera te acerques a esta página, atrio de sombras en el templo imposible que la memoria consagra al alacrán,
recuerda que en las palabras que ahora cruzan por tus ojos, tal vez en un instante de muerte prematura, alguien dejó la estela del deseo jamás atormentado, halo del tiempo, navegante sin rumbo,
la voz que ya te empuja hacia el torbellino que oculta las puertas del abismo, hacia el pozo sin fondo de esa mirada tuya que contempla las palabras que ahora escribo, molinetes girando en el hueco del tiempo, palabras a la espera de la suerte contraria, el gesto decisivo entregado al otoño,
recuerda, alguien dejó para ti el camino y la navaja, la piedra de una honda solitaria y el aroma verdecido del ajenjo,
para ti el cemento y el andamio,
para ti los rumores metílicos del aire, la maldición oculta en las palabras, en cada letra un dedal de hiel y de amapola,
palabras que motean la página que indolente acaricias en un jueves cualquiera con luz tras las ventanas.
Recuerda, como recuerda el viento la cintura estremecida de los álamos, que estás abriendo la puerta que conduce hacia la estancia amarga donde se gangrena la memoria:
olvidar el dolor que nunca laceró tu pobre corazón inmaculado, el castigo punzante que desgarra tu vientre como el tallo de un jazmín,
recordar lo que jamás imaginamos, no poder regresar al lugar aquel donde una vez fuimos felices,
olvidar y mentir con la lengua azul de la memoria, porque siempre en el principio estuvo el agua, palabras para inventar lo que el reloj destruye, para levantar los muros de mi casa, allí donde guardar el gemido amniótico, el latido auroral del primer hombre,
recordar y construir el mundo que otros habitaron, tu patria, aunque quisieras nacer la orilla contraria de mis versos, el lecho donde se pudren las noches que terminan en náusea y desengaño, el destino inevitable de tus pies ya cansados.
Yo quise escribir el conjuro definitivo que amortigüe la catástrofe, escribir sobre el barro que señala el camino del destierro una oración que fuese epitafio y salmodia,
yo quise ser filtro y hechizo en las palabras y no soy sino lo que tú quieres,
tú, que me tienes cogido entre las manos, apresado en tu avidez de humo, encadenado al poema que presientes, que se pierde en los pliegues de un verso encabalgado, creciendo enloquecido más allá de una línea, recibiendo afluentes en caudal desbordado,
prisionero indefenso de tu propio capricho, así estoy ahora,
así me tienes, puedes cerrar el libro y cubrir de ceniza la inmensidad del cielo,
puedes darme posada en el mismo cobijo donde agoniza envuelta en sangre tu infancia destruida,
puedes conducirme maniatado hacia la tierra de nadie —el infinito— para purgar de soledad mi sed de sombra,
así me tienes, dispuesto a rendir ante ti todas mis armas,
a envenenar tu aliento con la mirada oblicua de todo lo ignorado, lo perdido al andar esta jornada, las sombras que olvidaste, los paisajes borrados del telón de la vida, lo que escondes, oculto, tras el gesto infantil de los retratos,
a envenenarme yo al aire de tu nombre, de pasado y presente en fulgor de palabras, palabras que conjuran el desastre, filtro y hechizo, oración que me salva, antídoto para la densa ebriedad de mi abandono, plegaria y sortilegio, aquí están, aquí estoy,
recuerda, yo quise escribir lo que está escrito, antiguas profecías que esperan la certeza, lo que nadie escribió, la sangre de un suicida que rubrica el poema,
aunque quizá quise escribir lo que ahora escribo, para mí, para ti —tal vez la misma imagen que refleja el cristal—,
para huir emboscados en palabras y versos,
huyendo, siempre huyendo, no somos más que lo que fuimos en suma inacabable de presentes,
aquí estoy, plegaria y bebedizo, huyendo, siempre huyendo, la imagen que se refleja en el cristal.
Y nunca olvides que tú no existías hasta que yo te hube imaginado para que posaras tus ojos sobre el espejo que ahora te contempla, tras el que escondo el temblor absurdo de mis manos,
espejo en el que buscan refugio los sacrílegos,
luna donde reflejan el miedo los insomnios,
la transparencia de un jueves cualquiera tan cercano dibujado en la cal de la pared.
Mas si yo dibuje tu imagen en la noche, tú, en este momento, cuando recorres mi caligrafía trémula de invierno —huérfanos los días y frío en las alcobas—, eres el dueño que esperaba mi ansia adormecida,
dueño de aquel instante, de la hora nocturna junto al mar en que escribo para ti lo que me dicta el pulso del espanto,
dueño del destino secreto de mis versos,
caminante perdido sin destino de estrellas cruzando los senderos que abro para ti,
y para que tú la violes sagradamente he ahí a la vida, envuelta en mis palabras,
nada más allá, la desolación es muralla que salva la esperanza,
nada más allá de este poema, acaso un vasto desierto de voces que nadie pronunció, acaso un mar de nombres calcinados,
nada más allá, tu eres mi dueño, nada, nada más allá, nunca lo olvides, en este poema cabe lo que tú imaginabas, todo cabe y nada hay más allá, nada más, allá no hay nada, nada, no lo olvides, nada.


Me he despertado esta mañana
de Morfina en el corazón (2003)

Me he despertado esta mañana con la amnesia calcárea de los muertos, suspendido en la cuerda que transita la sima pavorosa del olvido.
No sé dónde buscar la memoria indeleble de mí mismo, equilibrista mudo, ausente y expulsado del paraíso inocente del recuerdo.
Aunque contemplo las pruebas de que existo —los libros en su estante, la camisa doblada en el armario, la pluma, los cigarros: el retrato de un tiempo fugitivo— no acierto a discernir cómo ni cuándo, ni siquiera si muero o estoy vivo.
¿Soy yo ese que se mueve en la cocina y prepara un café y se acerca, después, a la ventana?
¿Qué estoy mirando ahora de espaldas a mi rostro?
Aunque intento seguir un hilo que me guíe, que aclare el cenagal del pensamiento —los versos que escribí, las canciones que fueron balsamina para el ocre dolor cristalizado— no consigo salir del laberinto, prisionero del monstruo y sus cadenas.
¿Son míos esos ojos de náufrago y asombro?
¿Estoy llorando yo o son lágrimas que vuelven del pasado?
Aunque me miro insolente en los espejos y pronuncio palabras que barren las sentencias —endriago, asperjar, pellica y barcarola: tu nombre en el tajo de un destral— nada me dice quién soy yo, nadie recuerda el nombre que alguna vez fue mío.
¿Quién eres tú? ¿Acaso conoces mi desgracia?
¿Por qué no me contestas, ensombrecido y mudo?
Ya no sé si he despertado esta mañana o estoy muerto hace tiempo y sigo caminando, y preparo el café todos los días, y recorro las calles y las plazas con el inútil andar de los difuntos,
mas escribo con llanto y en silencio palabras que imagino empecinado contra la oscura venganza del olvido.





“[Aunque camine sin rumbo...]”
de Como otros tienen una patria (2007)
Aunque camine sin rumbo por el prólogo inquietante de un deseo, por el prefacio inútil de los años que uno tras otro inevitables pasan,
aunque atónito me pierda en el acorde culpable de un relámpago, en el relincho impuro de un caballo en celo,
aunque cubra mi soledad desamparada con el hábito azul de las certezas, con la curva orgullosa donde se oculta el alma de los dioses,
aunque tapie el vacío de lo cóncavo con el miedo infantil de lo convexo,
aunque me venza tantas veces el cansancio,
yo sé quien soy,
yo sé quien soy y sé de donde vengo.
Mis antepasados sembraron el camino e hicieron del adobe hogar y amparo, luz del carburo, esperanza del hambre, mis antepasados inventaron la vía láctea y la ternura, el hierro y la canción en flor de espiga,
esos muertos míos que contemplan mi rostro testaron para mí su sufrimiento, el sudor y el arado, el corazón atravesado por gemidos sacrílegos, el calvario del pobre sin pan y sin historia,
aquellos hombres labraron mi conciencia, amasaron mi carne con manos amorosas, manos de mujeres de eternidad y luto, manos de madre, de arcilla, de tormento,
mis ojos son reflejo de sus ojos, mi pan producto de su hambre, mis palabras el grito de sus labios,
mis antepasados, muertos míos, hombres de lumbre y carámbano y dolor,
yo sé quien soy,
yo sé quien soy y sé cual es mi sitio.
La memoria es el territorio de la ausencia, memoria para tejer el lino y la sarga donde duerme el recuerdo, ausencia y humo, piel y escalofrío,
mi memoria se viste de pretérito para hablarme al oído, muy bajo, un bisbiseo,
la memoria es la brasa, es el carro, es la lanza, piedra que golpea sobre el vértigo de este vivir a rastras, la dignidad de quienes no tuvieron otra cosa que su orgullo y su pena,
mi memoria es la llave para abrir el lugar que a mí me toca, el sitio donde clavar los pies y resistir los envites astados del olvido,
mi memoria es de sangre, roja como la sangre, como la sangre roja, mi memoria, mi sitio,
yo sé quien soy,
yo sé quien soy y sé porqué yo escribo.
Para grabar con tinta incandescente —caligrafía indeleble que mana del espanto— la palabra justicia sobre el vientre de los poderosos, sobre el aterido aguijón del alacrán, sobre la frente añil de la ignominia,
para arropar mi soledad con frazadas de sílabas, palabras para tapar la oquedad aristada del invierno, frío en el corazón, palabra y lumbre, fuego para derretir los hielos de diciembre, solsticio en el alma, ay, una manta que cubra mi pobre desabrigo,
escribo contra el silencio y la amnesia y el alivio sepulcral de los vencidos, contra la mirada tangente del centauro, contra el gesto otoñal del humillado, contra la luz cenital de las verdades, contra la hiel derramada de los patriarcas,
sí, piedra y lignito, barreno y honda, para vencer el peso insalvable de la muerte, esa muerte pequeña que baja las escaleras a mi lado, que bebe de mi copa, que fuma mis cigarros, frente a la muerte escribo para salvar de sus huellas mi camisa,
contigo, con tus besos, con tu dulce corazón y flor de mayo, a tu lado, contigo, para ti, para todos los que saben del llanto y las ortigas, fermento y cal, de la llanura interminable del deseo, para ti, para ellos, mis versos, mis entrañas, mis caricias, mis manos,
yo sé quien soy,
yo sé quien soy, nadie se llame a engaño.

viernes, 9 de noviembre de 2007

JESÚS MALIA






















Menciona a:
Luis Luna,
José Luis Gómez Toré,
Ariadna García,
Lucía Fraga
y Miriam Reyes





Bio-bibliografía


Jesús Malia viene naciendo desde el 15 de Enero de 1978. En sus principios en Barbate, hoy en Madrid, desde que acá se desplazó a estudiar Matemáticas en la UCM. En 2007 ha aparecido su primer poemario:‘la cinta de moebius’. Ha colaborado con diversas publicaciones en Internet y en papel, como Ariadna, Blog Escritores y La sombra del membrillo. También es promotor de iniciativas para el encuentro de poetas, entre la que señalaremos el blog Poesía Abierta.





Poética


mientras la ciencia a descubrir no alcance
gustavo adolfo becquer



Poemas


(pertenecientes a ‘la cinta de moebius’):


primer respiradero o poesia
como el agua desnuda se desnuda mas y corre risueña
y de golpe para y mira sonriente
y se da la vuelta cubriendo sus senos
y se alza libre creando la espuma


segundo respiradero o poesia
torre del tajo barbate
como el mar insiste con fiereza a veces a la escarpa erguida
mientras que gaviotas que en ella se amparan le burlan los peces

oigo los graznidos de su voz burlona
y el leve batir de las olas blandas que hacen que sonria


tercer respiradero o poesia
como atun que busca las calidas aguas del mediterraneo
y cae en las redes aqui en el estrecho de las almadrabas
y en lugar de atunes que excedan los mares da huevas al plato


cuarto respiradero o poesia
en el circulo de los dias y el cuadrado de las noches
en el tronco de cilindro en que cocino
y en los planos del suelo y las esferas del cielo en que habitamos


quinto respiradero o poesia
como caen las hojas comenzando el otoño
que se mecen al sol bien sujetas al aire


sexto respiradero o poesia
como viene el frio que viste de nieve las cumbres del alma
que segun esparce la sal y el azucar por las duras rocas
nos hace sudar llenos de alegria hundiendo las manos


septimo respiradero o poesia
casa
como suave brisa que briza la copa frondosa del arbol
acaricia el rostro besando la frente
mesa los cabellos y despeina el alma

miércoles, 7 de noviembre de 2007

DIONISIA GARCÍA






















Mencionada por:
Juana Vázquez
Rosa Lentini
Ramón Bascuñana
Aurora Saura
Juan de Dios García
Jesús Alonso Burgos
Ángela Mallén
Mª Engracia Sigüenza Pacheco

Menciona a:
Amalia Bautista
Ana María Navales
Aurora Saura
Clara Janés
Herme G. Donis
Josés Luna Borge
Juan Mollá
María Victoria Atencia
Miguel D'Ors
Pascual García
Vanesa Pérez Sauquillo
Amalia Iglesias
Ángeles Mora
Antonio Lucas
Ginés Aniorte
José Ángel Cilleruelo
José María Álvarez
Juana Castro
Juana Vázquez
Paca Aguirre
Ramón Bascuñana
José Luis Martínez Valero


Bio-bibliografía

Dionisia García (Fuente-Álamo de Albacete, 1929) es autora de varios libros de poemas, siendo los más recientes El engaño de los días (Tusquets, 2006) y L´albero (El árbol) (Levante Editori, Bari, 2007), en edición bilingüe italiano-español. Además de la poesía, ha cultivado otros géneros, incluyendo el cuento, el aforismo, comentarios críticos sobre escritores clásicos y contemporáneos, y un estudio de la vida y obra de Emma Egea. Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas e incluidos en antologías y revistas. Es miembro correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo (Málaga). En el año 2000, la Universidad de Murcia instituyó un premio de poesía que lleva su nombre.




Poética

No es fácil decir de la propia escritura poética sin contaminar ese decir de literatura, porque es el poema, o el texto en prosa, el que tiene la palabra, dado que, una vez escrito, no nos pertenece. Lo dejamos ahí, libre, y puede ser que alguien lo descubra, si merece la pena, y lo haga suyo desde su aprecio como lector.
¿Por qué escribo? Porque forma parte de mi vida. Es una pasión, contenida, que induce a mirar el mundo de otra manera y que esa mirada llegue, también, a intentar la profundización personal.
En la escritura puede haber drama, puede haber dolor, mitigados por la claridad conciliadora del Arte.



Poemas


DESTERRADOS
A Juan María Bandrés

Era invierno y la lluvia sonaba en los cristales.
Pausado era el comienzo en aquel pueblo.
Grande la casa y húmeda, constante en su bullir.
Él llegó un mediodía, sosegando a su paso
el viento de la plaza. Se oía la pregunta:
¿es ese el desterrado?

Aquel lugar sin rastro a los tres nos unía,
y vivimos la dicha de plenas madrugadas.
Cerca y lejos los ásperos parrales;
el firmamento oscuro sobre nuestras cabezas
en nocturnos paseos.

Extinguidos aquellos movimientos
que fueron con nosotros, porque ya no es posible.
El tiempo ha destruido la voz que los sostuvo:
somos ahora tres los desterrados.




ACONTECER

Pasar no es sólo ir hacia fatal destino,
es también darse cuenta
de la línea del sol en el muro encalado,
de atardeceres lentos en la ciudad que habitas.

Eres cuanto recuerdas,
sin dejar el momento presente y pasajero
que ha de instalarse luego en la memoria,
y acompañar, más tarde, hermoso y rutinario,
donde buscamos fieles las íntimas presencias:
aquella voz pausada de mi madre,
el brillo de tus ojos al decir que me amabas.

¿Todo es cierto y ha sido, o está siendo?
Sólo una luz oculta que, misteriosa, invita.





INFAMIAS

Escondido temblaba, casi en llanto.
Parecía de tierra, con labios de granada.
No más de doce años sostenía su cuerpo
de tímido muchacho.
Desde angosta abertura vigilaba.
Ante sus ojos fijos, un erial implacable.
Le dolían los pies y el alma toda;
las horas entre el miedo.

Explosiones irrumpen, el humo se hace denso,
y ruidos culebrean entre la escasa yerba.
El vigilante acecha, va levantando el arma,
ya en alto se entretiene ante un ave que cruza.
Vuelve de nuevo, alerta, se reprocha.

El silencio se impone y propicia sosiego.
Como entre sueños llega
el aroma dormido de la casa,
abrigo familiar con escasez y holgura.

Seguía recordando…,
y oyó que alguien andaba a sus espaldas.
Apenas tuvo tiempo del asombro:
una mueca anunciaba el dolor del costado.
Aguasangre en el pecho. Se orinó en la agonía.
Su rostro de terror al fin sereno.



*Poemas extraídos de El engaño de los días

lunes, 5 de noviembre de 2007

MARIAN SUÁREZ


















Mencionada por :
Herme G. Donis
Natalia Menéndez
Esperanza Medina

Menciona a:
Antonio Gamoneda
Joaquín Pérez Azaústre
Aurelio González Ovies
Esperanza Medina
Joan Margarit
Eugenio Bueno
Claudio Rodriguez
Blanca Andreu
María Rosal
Enrique Villagrasa
Eloy Sánchez Rosillo




Bio-bibliografía


Marian Suárez es periodista y poeta y ha publicado los
siguientes libros:

POESÍA
Escribo los silencios. “Jueves Literarios”, (1985); Tú, la compasión humana de los dioses. (Premio “Ángaro de Poesía”, Sevilla, 1989); Mal de siglo. Plaquette, Avilés, 1989) Distancia (Accésit al Premio  “Esquío”, Ferrol, 1993); Fuegos prohibidos (Premio Ciudad de Burgos, 1995); Libro de Áloe (Premio Extremadura a la creación, 1999); Mujer de arena (Premio Internacional de Poesía Las Palmas de Gran Canaria, 2001); De los hilos que sujetan la cometa (Premio de Poesía “Ateneo Jovellanos de Gijón, 2003); Las Calendas griegas. Ferrol, 2006)
Los tres últimos libros pertenecen a la trilogía ANTAGONÍA.
En 2008 se publica la Antología: Puente colgante sobre el abismo de las sensaciones. (Retrospectiva poética, 1985-2007) Ferrol 2008.

Asimismo, edita, dirige y escribe, junto al poeta Aurelio González Ovies, Colección FÍBULA de Poesía” entre los que cabe destacar los siguientes títulos: La muerte tiene llave (1994); Con los cinco sentidos (1997; Una realidad aparte (2003) y No (2009).

Incluida en la Antología CON VOZ PROPIA (1970-2005) Ed. Renacimiento (Sevilla, 2006.

 ENSAYO:

“MUJERES DE ASTURIAS”. Con la pieza ensayística: Mujeres en los medios de comunicación de Asturias (Gijón, 1998)


Poética

Escribo poesía para saber más de mí y así saber más de los otros. A la poesía sirvo y me sirvo para declararme en rebeldía contra el mundo. Para ser río, aire, cometa en libertad. Para poder escribir utilizando palabras como NO, NUNCA y ADIÓS.





Poemas

Certidumbre

Las edades del bronceas edades del bronce
TODO EL TIEMPO ERA SUYO
y todas las edades de la tierra
eran parte de sí.

Solo una pocas rosa eran ciertas
y ellas solas bastaban
para encender la llama del fuego
de ser libres
y hacer de su sentir
un lugar habitable.

Ahora ya lo sabe,
es una simulación la vida
y el arte de existir
dura muy poco.

Por eso,
desconocida y cierta,
acude cada día a ser la otra
                                                                                                       (…)
                                                                                                      
y destruye a pedazos
la espesa cerradura,
la sombra mediadora de un destino
                                                                                                      
común a cualquier siglo,

fiel a su noche negra de escribir
madrugadas en trayectos
muy cortos:
                        herida de palabra.



Gotas de tinta


El sol se moría y la tierra
ya no podía comprender
porque la luz le abandonaba.
 _______

El corazón se pone máscaras
para ocultarse del dolor.

 ________

Tan grande es su secreto
que hoy escribe un poema
para cerrar con llave.
________

La vida es tan solo un pretexto
para decir adiós.



Tiempo de calendas

FUERON MUY INTENSOS
pero breves,
los instantes guardados,
los días diferentes
que hasta ahora cumplí.

Como un ayer intacto
hoy miro en el espejo
una luz de fogata
que se ha quedado ardiendo
en la memoria.
Y veo su fulgor,
la bruma entreverada
de las brasas
que dan fuego a mis ojos
como una muestra
de creación latente.
                                                                                             
Parece que fue hoy
cuando aún medía el cielo
por estrellas fugaces,
cuando cada mes de febrero
resucitaba en mí
la tácita armonía del invierno.

Y era hermoso
tener el mundo entre las manos
-la ofrenda generosa de sus dones-
y no saber que hacer con él,
no querer,
                    apasionadamente,  
                                                 retenerlo.

                                                
                                                       
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VINCULACIONES
www.ciudaddemujeres.com/ (Poemario mujeres)

sábado, 3 de noviembre de 2007

ALBERT LLADÓ















Mencionado por:
Agustín Calvo Galán
Jesús Rodríguez

Menciona a:
Juan Antonio Bernier
Yolanda Castaño
Agustín Calvo Galán
Carlos Pardo



Bio-bibliografía

Albert Lladó (Barcelona, 1980), licenciado en Filosofía, trabaja como periodista. Es el director de la revista cultural Sísifo (http://www.sisifo.es/), en la que escribe mensualmente para la sección Cronopios Propios. Podemos estar contentos es su primer libro de relatos. http://www.albertllado.com/





Poemas



LA ELECCIÓN

Sara es amable, educada, femenina, bonita hasta el
último rincón de su cuerpo. Es capaz de darme la paz
interior que yo necesito.
Raquel es divertida, alegre, inteligente, creativa y rotundamente
atractiva. Ella es la que puede enseñarme lo apasionante
que puede llegar a ser la vida.
Si hubiera elegido antes nada hubiese pasado. Pero llegué
tarde, como siempre. Y ellas se conocieron. Ahora
viven juntas. Les va muy bien.




MONÓLOGO

Ya sé que esto es estúpido. He tenido que decir a tus
padres que esperaran fuera. Me ha costado convencerlos,
pero siempre me han tenido gran aprecio. La verdad
es que no sé qué decir. Nosotros siempre comentábamos
estas situaciones. Y hasta nos reíamos. No es que fuéramos
malvados, pero es que la vida te muestra tragedias
tan terribles que parecen chistes, son tan incomprensibles
e ilógicas como ciertas y reales. Siempre parece que le va
a pasar al otro y un día va y te pasa a ti. ¿Te acuerdas de
cuando murió Abraham? Sara estuvo toda la tarde
hablando con él, con un cadáver. Y cuando la escuchábamos
sonreíamos, perplejos, mientras, al mismo tiempo,
nos secábamos las lágrimas. Te tienes que acordar. Fue en
este mismo tanatorio. La caja de Abraham se parecía
mucho a la tuya.




MIMESIS

La primera vez que vi borracho a mi padre me
impresionó muchísimo. Desde entonces, no puedo
dejar de beber para tratar de olvidarlo.





LARGA DESPEDIDA

Cada día, alrededor de las tres de la tarde, Sara llama
para preguntar cómo está Abraham. Cada tres días,
la madre de Abraham le cambia la botella de suero. Cada
jueves por la mañana, el hermano de Abraham le lee un
capítulo de alguna novela de ciencia ficción, de ésas que
le gustan tanto. Cada viernes, el padre de Abraham alquila
una película de terror para que su hijo pase un rato
agradable. Cada primer lunes de mes, vienen a comer a
casa los abuelos de Abraham y así pueden visitarlo. De
esta manera pasan las horas, los días, los meses. Y no hay
un sólo familiar que se atreva a decir en alto lo que es evidente.
Y es que ya no puede pasar más tiempo. Tienen
que enterrar el cuerpo cuanto antes. Los vecinos ya han
llamado a la policía varias veces por el insoportable olor.

miércoles, 31 de octubre de 2007

JUAN ANTONIO BERMÚDEZ
















Mencionado por:
José Mª Gómez Valero
Pedro del Pozo
Daniel Fernández
Bernardo Santos
Iván Mariscal
Agenbite of Inwit
Manuel Ortega
Manuel Fernando Macías
Juan Manuel Romero
Saray Pavón

Menciona a:
Agenbite of Inwit
Alberto Porlan
Bernardo Santos
Carmen Camacho
Daniel Fernández
Daniel Bellón
David Eloy Rodríguez
David Monthiel
Eduardo Del Campo
Félix Grande
Iván Mariscal
Jorge Riechmann
Josefa Parra
José María Gómez Valero
Juan Manuel Romero
Luis Melgarejo
Manuel Fernando Macías
Manuel Ortega
María Ruiz Faro
Miguel Ángel García Argüez
Pablo Bouzada
Pedro del Pozo
Virginia Villaplana





Bio-bibliografía

Nació en Jerez de los Caballeros (Badajoz), en 1970. Vive en Sevilla. Se licenció en Periodismo y se ha especializado en información cultural y en crítica cinematográfica.
Da clases de historia del cine y de creación literaria en varios centros, dirige la revista Cámara lenta (http://www.revistacamaralenta.com/) y forma parte del colectivo de agitación cultural La Palabra Itinerante.
Ha publicado el poemario Compañero enemigo (Libros de la Herida, 2007), además de otros textos literarios en revistas y volúmenes colectivos.
Mantiene el blog personal http://www.contrabandos.blogspot.com/ .




APUNTES PARA OTRA POÉTICA

Nadar contra corriente. Ese es el plan.
Cada uno lo sigue a su manera.
Hay quien se abraza a un árbol
y quien mide las nubes,
quien se arrodilla y quien se alza,
quien se persigna y quien abjura.


Sortear aduanas ortográficas,
recolectar parábolas, excitar
a los umbríos rumiantes del idioma.

Nadar contra la terca acometida,
desanudar la telaraña.
Nadar sin brújula
ni orillas a la vista.
No hundir al otro en nuestro nado.
No hundir al otro.



Poemas


Mandamiento

Amar a cada uno por su nombre
en un idioma impar, íntimo código
en el que cada sílaba sea un mimo.

Amar a cada cual por la manera
intrépida o celosa de apretar
el paso en la borrasca y por el cúmulo
de discapacidades que lo azoran.

Amar a cada prójimo en su fe
por la ráfaga débil que lo surca,
por sus contradicciones, sus bostezos
y el temblor de sus piernas entumidas.

Amar a contrapelo, amar a ciegas,
celebrar que tendemos hacia el otro
el pulso, sin que nadie nos lo mande.

De Compañero enemigo (Libros de la Herida, 2007)



Compañero enemigo

Compañero enemigo, nos convocan
los bárbaros tambores, las sirenas
leprosas de la guerra, el olor acre
que reclama genética venganza.

Desobedeceremos, cruzaremos
los cuchillos delante de la lumbre
en la tierra de nadie, que es mi tierra,
nuestra tierra sin planos ni alambradas.

Y allí compartiremos el arroz
y la perplejidad de estar tan vivos
entre tanto cadáver contagioso.

Compañero enemigo, no te mueras,
ni me mates, ni huyas, ni te rindas
que tenemos que hablar de muchas cosas.

De Compañero enemigo (Libros de la Herida, 2007)




Fe en la errata

Las flechas desviadas, al final,
aciertan otro blanco;
las derivas desvelan continentes;
alguien huele y adopta
las cartas sin remite.

Cada desliz da cuerda,
cada gazapo prende.

El día que acudí
al sitio equivocado, a la hora impropia,
allí estaba esperándome
la muchacha más linda
de este baile de locos en desahucio.


De Compañero enemigo (Libros de la Herida, 2007)