martes, 14 de agosto de 2007

CARMEN BLANCO

















Mencionada por:
Olga Novo

Menciona a:
Marta Pessarrodona
Luz Pozo Garza
Xohana Torres
Claudio Rodríguez Fer
Olga Novo
Antonio Gamoneda




Bio-bibliografía

CARMEN BLANCO (Lugo, 1954) forma parte del movimiento feminista desde los años setenta y, como ensayista, se centró en el análisis de las relaciones de poder, mujer, sexo, cultura y literatura, con los libros Literatura galega da muller (Xerais, 1991), Escritoras galegas (Compostela, 1992), Libros de mulleres (Do Cumio, 1994), O contradiscurso das mulleres (Nigra, 1995), Nais, damas, prostitutas e feirantas (Xerais, 1995), Mulleres e independencia (Do Castro, 1995), El contradiscurso de las mujeres (Nigra, 1997. Versión actualizada de la obra homónima traducida por Olga Novo), Luz Pozo Garza: a ave do norte (Linteo, 2002), Alba de mulleres (Xerais, 2003), Sexo e lugar (Xerais, 2006), María Mariño. Vida e obra (Xerais, 2007), Día das Letras Galegas 2007. María Mariño Carou (Universidade de Santiago de Compostela, 2007) y Casas anarquistas de mulleres libertarias (CNT, 2007).
Publicó una muestra de su obra poética en marcha Estraña estranxeira (BVG,
2004) y los relatos Vermella con lobos (Xerais, 2004). Su heterónima Emma Luaces, que homenajea a la libertaria rusa Emma Goldman y al linaje materno de la escritora, publicó el poemario Lobo azul (Unión libre, 2005). Coordina, con Claudio Rodríguez Fer, Unión Libre. Cadernos de vida e culturas. Mantuvo la sección “Musa libertaria” en la revista Marea negra y es secretaria de la Asociación para a Dignificación das Vítimas do Fascismo. Cultivó la creación plástica diseñando e ilustrando diversos libros.
Es profesora de Literatura Gallega de la Universidad de Santiago de Compostela y sobre literatura y cultura gallega publicó los libros Conversas con
Carballo Calero (Galaxia, 1989) y Carballo Calero: política e cultura (Do Castro, 1991), así como la muestra bilingüe Extranjera en su patria. Cuatro poetas gallegos: Rosalía de Castro, Manuel Antonio, Luís Pimentel, Luz Pozo Garza (Círculo de Lectores / Galaxia Gutenberg, 2005) y diversas ediciones de poetas galaicos.




Poética

Tuve el enorme privilegio de conocer desde niña la poesía porque nací y crecí en una hermosa isla libertaria, de libertad, amor y belleza, creada por una madre y un padre de familias represaliadas que resistían en la dictadura. Y, desde entonces, quise ser siempre una poeta de la vida, que lucha cada día para hacer triunfar la vida, la libertad, el amor y la belleza, que, para mí, son lo mismo que la poesía. Puedo gozar con el juego de la perfección de la poesía de las palabras pero amo por encima de todo la libertad profunda que hace nacer la valiosísima poesía más allá de las palabras, la que persigue la acción y la verdad práctica, al igual que las poéticas personales que solo se pueden definir con el propio nombre de quien escribe. Es esta última muchas veces poesía imposible y siempre poesía imprescindible, esto es, poesía de la vida, poesía absolutamente necesaria para la vida, para el perfeccionamiento de la vida buena. Y es también poesía paria, sin poder y sin posesión: absolutamente libre. Ésta es la poesía que yo prefiero. Y, dentro de ella, aquella más osada, radical y desnuda. Mi vida testimonia estas preferencias. Mi poeta preferido es el que tengo en casa: Claudio Rodríguez Fer, poeta del eros cósmico. Y mi poesía preferida es mi vida libre, la vida libre de mi compañero, la vida libre de mi hija y la vida libre de Galicia y del mundo todo que se verá un día.





Poemas



MARCHANDO MÁIS ALÁ

(Himno galego da Marcha Mundial das Mulleres 2000)

Mulleres libres polo mundo mulleres libres partimos
Morganas nadas no mar das illas dos mares libres vimos nós
Alicias Galicias libres con luces nos ollos libres imos
Cos corazóns collidos nas mans collidas das mans nós camiñamos
Pasos libres acompasados co paso das parias trazamos
Pasamos nós polas cidades libres cidadás libres con vós

Mulleres libres polo mundo mulleres libres marchamos
Morganas nadas no mar das illas dos mares libres somos nós
Vivas ventres vivos contra a violencia libres bailamos
Libres corpos libres polas carballeiras cantamos libres con vós
Labios libres con liberdade a auga nas fontes bebemos
Cruzamos nós territorios libres criaturas libres sen dor

Mulleres libres polo mundo mulleres libres andamos
Morganas nadas no mar das illas mareas libres levamos nós
Sabias sentidas contra os poderes libres pensamos
Libres mentes libres razóns e alegría con elas nós actuamos
Pan e rosas para compartir partimos os soños cumprimos
Amamos nós polos espazos libres humanas libres fragor

Mulleres libres polo mundo mulleres libres chegamos
Morganas nadas no mar das illas aos mares libres imos nós
Xustas valentes contra a escravitude libres loitamos
Libres seres libres con independencia vivimos libres con vós
Luz e lume propagadoras de paz o progreso traemos
Avanzamos nós polos lugares libres persoas libres clamor



[MARCHANDO MÁS ALLÁ
(Himno gallego de la Marcha Mundial de las Mujeres 2000
)
Mujeres libres por el mundo mujeres libres partimos
Morganas nacidas en el mar de las islas de los mares libres venimos nosotras
Alicias Galicias libres con luces en los ojos libres vamos
Con los corazones cogidos en las manos cogidas de las manos nosotras caminamos
Pasos libres acompasados con el paso de las parias trazamos
Pasamos nosotras por las ciudades libres ciudadanas libres con vosotros

Mujeres libres por el mundo mujeres libres marchamos
Morganas nacidas en el mar de las islas de los mares libres somos nosotras
Vivas vientres vivos contra la violencia libres bailamos
Libres cuerpos libres por las arboledas cantamos libres con vosotros
Labios libres con libertad el agua en las fuentes bebemos
Cruzamos nosotras territorios libres criaturas libres sin dolor

Mujeres libres por el mundo mujeres libres andamos
Morganas nacidas en el mar de las islas mareas libres llevamos nosotras
Sabias sentidas contra los poderes libres pensamos
Libres mentes libres razones y alegría con ellas nosotras actuamos
Pan y rosas para compartir partimos los sueños cumplimos
Amamos nosotras por los espacios libres humanas libres fragor

Mujeres libres por el mundo mujeres libres llegamos
Morganas nacidas en el mar de las islas a los mares libres vamos nosotras
Justas valientes contra la esclavitud libres luchamos
Libres seres libres con independencia vivimos libres con vosotros
Luz y lumbre propagadoras de paz el progreso traemos
Avanzamos nosotras por los lugares libres personas libres clamor]

En Unión libre 5, Cantares, Ediciós do Castro, Sada, A Coruña, 2000, p. 382.





JUANA CAPDEVIELLE

En memoria da bibliotecaria republicana
e muller do Gobernador Civil d’ A Coruña,
Francisco Pérez Carballo asasinado en 1936,
paseada en Rábade polos fascistas
cando agardaba o nacemento do fillo de ambos.


I
O esplendor do futuro

En ti asasinaron o brillante presente e abortaron o esplendor do futuro, mais as fillas e os fillos nacidos da dignidade da túa vida e da túa morte guiaremos a existencia máis alá.

II
O amor é indestrutible

Juana, fuches o máis fermoso da miña vida. Onde estea e mentres poida pensar, pensarei en ti. Será como se estivésemos xuntos. Deixáchesme dito na noite do vinte e catro de xullo de 1936 antes de que te matasen. Paco, fuches o máis fermoso da miña vida. Onde estea e mentres poida pensar, pensarei en ti. Será como se estivésemos xuntos. Dígoche na noite do dezaoito de agosto de 1936 antes de que me maten. E penso: quitaranme a vida, mais non me quitarán o amor porque o amor é indestrutible.



[JUANA CAPDEVIELLE

En memoria de la bibliotecaria republicana
y mujer del Gobernador Civil de A Coruña,
Francisco Pérez Carballo asesinado en 1936,
paseada en Rábade por los fascistas
cuando esperaba el nacimiento del hijo de ambos.

I

El esplendor del futuro

En ti asesinaron el brillante presente y abortaron el esplendor del futuro, pero las hijas y los hijos nacidos de la dignidad de tu vida y de tu muerte guiaremos la existencia más allá.

II
El amor es indestructible

Juana, has sido lo más hermoso de mi vida. Donde esté y mientras pueda pensar, pensaré en ti. Será como si estuviésemos juntos. Me dijiste la noche del veinticuatro de julio de 1936 antes de que te matasen. Paco, has sido lo más hermoso de mi vida. Donde esté y mientras pueda pensar. Pensaré en ti. Será como si estuviésemos juntos. Te digo en la noche del dieciocho de agosto de 1936 antes de que me maten. Y pienso: me quitarán la vida, pero no me quitarán el amor porque el amor es indestructible.]


En Manuel Fernández Rodríguez (ed.), Poemas pola memoria (1936-2006), Xunta de Galicia, Santiago de Compostela, 2006, p. 73.





AS SEREAS

Ser serenamente as Sereas
e unirse aos Ulises libres

[Las Sirenas

Ser serenamente las Sirenas
y unirse a los Ulises libres]


De Miles de mulleres, inédito.

sábado, 11 de agosto de 2007

DOMINGO F. FAÍLDE























Mencionado por:
Juana Castro
Isabel Rodríguez
Juana Vázquez
Dolors Alberola
Francisco Morales Lomas
Ismael Cabezas

Menciona a:
Dolors Alberola
José A. Sáez
Juana Vázquez
Juana Castro
Carlos Rivera
Josela Maturana
Isabel de Rueda
Francisco Morales Lomas
Alberto Torés
Juan José Téllez
Mauricio Gil Cano
José Sarria
Juan Gómez Macías
Inmaculada Jiménez Montero
Manuel Moya
Álvaro Quintero
José Luís Tobalina
José García Pérez
Jorge Riechmann
Antonio García Velasco
José Cercas


Bio-bibliografía

Domingo F. Faílde (Linares, Jaén, 1948) es autor de una veintena de títulos, entre los que destacan Náufrago de la lluvia (1995), Manual de afligidos (1995), Elogio de las tinieblas (1999), Conjunto vacío (1999), Testamento de Náufrago. Antología,1979-2000 (2002), El resplandor sombrío (2005), Las sábanas del mar (2005) y La sombra del celindo (2006). Su obra ha sido recogida en diversas antologías, entre ellas Elogio de la Diferencia., de Antonio Rodríguez Jiménez (1997), ...Y el Sur., de José García Pérez (1997), De lo imposible a lo verdadero. Poesía española 1965-2000, de Antonio Garrido Moraga (2000), Poesía andaluza en libertad. Por Antonio García Velasco, Francisco Morales Lomas, José Sarria Cuevas y Alberto Torés García (2001), La línea interior. Antología de poesía andaluza contemporánea. Por Pedro Rodríguez Pacheco (2001) y Poesía española (1975-2001). Por Alberto Torés (2002).




Poética

No creo en las poéticas. Como declaraciones programáticas, casi nunca se corresponden con la escritura. El poema me induce continuamente a replantearme su origen naturaleza, evolución, etc., e incluso a cuestionarme como creador. Subrayo, de este modo, mi creencia en la libre inspiración y el trabajo tenaz, riguroso y consciente, en los cuales se forja el estilo, ese elemento mágico y singularizador, sin el cual la poesía fuera reiteración de lo nombrado, mera fórmula física, retrato sin alma. Siempre albergué esta idea, que el tiempo y la experiencia han ido enderezando hacia el espacio de la emoción.




Poemas


TRAS EL CRISTAL


Imperceptible, cae
una lluvia dulcísima. En las calles
la gente se apresura. Están sonando
las campanadas de un reloj. ¿La hora?
No sé, fueron cayendo,
una a una, despacio, y como buques
de papel navegaron hasta la alcantarilla.
Tras la ventana, veo
perderse su sonido entre las olas,
al otro lado del cristal. La noche
espesa la cortina de humo que me envuelve
y apenas reconozco, frente a mí, la figura
del hombre que se mira en el espejo:
no soy yo, no son éstas mis manos ni mi frente
peina, ya rala, unos mechones blancos.
Siguen rodando los pequeños buques
por el cieno sucísimo y oscuro.
Estoy solo. La vida es esa calle
por donde van al mar las horas muertas.






LA CASA SOSEGADA

A Dolors Alberola,
en la vida, en los versos.


Hemos llegado, como de costumbre,
al abrigo secreto del hotel.
He pedido la llave. A pocos metros,
a contraluz, de espaldas, relumbra tu figura
ceñida por el mar. Sabes que, arriba,
la cómplice penumbra abre los mapas
y despliega efectivos, estrategias, la luz.
Ah, la escalera.
Por la secreta escala nos guía Juan de Yepes
-¿o era, imberbe, un botones
que vi en alguna parte?-,
disfrazados tú y yo:
no estaba sosegada nuestra casa.




LA SOMBRA DEL CELINDO

(Lugares comunes)

Después de muchos años y una vida
lo suficientemente larga como
para, por, según, so, sobre, tras,
la celinda del patio dejó de dar flores,
el pozo se secó, la madreselva
era un triste muñón amarillento
y la parra, sin uvas,
apenas recordaba las veladas de estío,
entre el ir venir a la cocina
y el rumor de las jarras de vino al escanciarse.

Qué fue, qué sucedió, qué detuvo el trajín de los relojes
en un momento: nadie sabe la hora, el día
ni la estación o el año del cataclismo aquel
que abrió la puerta y se marchó en silencio,
llevándose consigo las cosas del baúl,
los muñecos de trapo y los bastones,
náufragos de otros mares.

Se presiente la vida, sin embargo,
en las pardas baldosas que no limpió la lluvia
y unos papeles sin color, que fueron
alas de la noticia y ahora ruedan,
se resbalan, abúlicos e insomnes,
por el suelo sucísimo.

Recuerdo
aquellas tardes idas, tan cálidas y lentas,
la música envolviendo
el perfume a manzana de la siesta,
los versos clandestinos
o el contrapunto alegre de las conversaciones.

Recuerdo, porque acaso
la vida a cierta edad es la memoria,
el tedio sofocante de los largos veranos,
el silencio que hervía en los arpegios
cuyas notas tan sólo yo escuchaba
y las historias de mi madre: el cura
a quien los milicianos talaron, como a un árbol,
y, antes de hacerlo arder, le taparon la boca
con las ramas caídas, o el relato
de los moros tocando a degollina
cuando entraron las tropas de Franco y por las calles
bajaban arroyadas de sangre, en cuyas ondas
navegaban, dolientes, los navíos.

Yo, pecador, ya entonces, nueve años,
letra inglesa diaria, algunas cuentas
y esas lecturas lóbregas que se quedan grabadas,
sabía que la vida era una rampa oscura
y, al final, sin remedio,
me esperaban las mismas pesadillas:
tridentes, bayonetas, montañas de cadáveres
o el pequeño inconfeso que se perdió en la noche,
sí, reverenda madre, todavía la escucho
describiendo los gritos de aquel desventurado,
el escozor hiriente de sus lágrimas
o los clavos doliendo la carne divina,
sangre de Cristo, purifícame,
agua del costado de Cristo, lávame;
y así pasan los días –ya pasaron-
y así pasan los años –transcurrieron-
y yo, desesperado, quizás, quizás, quizás,
sin ninguna certeza sino esa culpa verde
que termina en las llamas.

Por fortuna,
uno se hace mayor y coge el tren
y se aleja en la noche del miedo y los pecados.
Descubre, mientras huye del temor y sus fábricas,
la santidad del cuerpo, la carne resurrecta,
los placeres del vino y los manjares,
de los libros prohibidos y el veneno
que llaman libertad.

Después de muchos años, uno vuelve
al exacto lugar del crimen. Y allí esperan
los fantasmas de entonces, más pálidos si cabe,
mientras el viento mueve la lámpara fundida
y el crepúsculo alumbra las descarnadas sombras.
Todo está igual: el patio, la celinda,
la enredadera, el pozo, los rumores, tú mismo,
y esa música extraña que te envuelve
con su melancolía.

jueves, 9 de agosto de 2007

ANTONIO AGUILAR RODRÍGUEZ















Mencionado por:
José Óscar López
Javier Moreno
José Daniel Espejo
Marta Zafrilla
Joaquín Piqueras
Alfonso García-Villalba
Andrés García Cerdán
Alberto Chessa



Menciona a:
José Óscar López
Diego Sánchez Aguilar
Javier Moreno
Antonio Lorente
Cristina Morano
José Daniel Espejo
Josep M. Rodríguez
Txema Martínez
Harkaitz Cano
Lorenzo Plana
Elena Medel
Julia Piera
Luis Muñoz
Andrés García Cerdán





Bio-bibliografía

Antonio Aguilar Rodríguez. Nací en Murcia en 1973. Actualmente trabajo como profesor de Educación Secundaria. He publicado los libros: El amor y los días (Universidad de Granada, 1998)- Premios Federico García Lorca-; El otoño encarnado de Ives de la Roca (Editora Regional de Murcia, 1998) –Premio Antonio Oliver Belmás. Allí donde no estuve (Rialp, 2003) –accésit Adonais-.
He publicado poemas y relatos en diversas revistas como La casa subterránea, Hélice, La isla desnuda, Litoral, Némesis, H o El coloquio de los perros, y he sido antologado en las colecciones de cuentos El corazón delator, Integrales y derivadas; y en Yo es otro de Josep M. Rodríguez y Periféricos de Ignacio Elguero.
He hecho incursiones en el mundo de las artes plásticas con la exposición Jardines clandestinos en la galería T20 y colaboro actualmente en Onda Regional de Murcia.
Blog: http://www.cajadetormentas.blogspot.com/





Poética

Entre el placer y la necesidad. O viceversa.





Poemas


MAÑANA DE DOMINGO

Mi alegría es la melancolía
y mi reposo son estas molestias.

Miguel Ángel Buonarroti.

Ha preparado el desayuno esta mañana,
se levantó temprano y lentamente
dejó crecer la masa.

Como en un sueño
ha recordado
la espesura del tiempo,
el ritmo giratorio de las cosas,
que pasaron, que pasan.

Por un momento breve
anidó por sus ojos
el ajetreo de los pájaros.

Después en esta poca luz
que la mañana ofrece a quien madruga,
rocía los buñuelos,
y se sienta a fumar
contemplando en silencio las volutas del humo
frente a la calle.

(Allí donde no estuve)





REDENCIÓN

La cabeza que pende hacia la barra,
la luz hecha de pan,
el pelo rubio, largo,
que casi alcanza la madera.

De entre todas las cosas la mañana
la ha elegido a ella, Dulce nombre de María.
También cabe el dolor
como un cáliz abierto de cristal
entre sus labios,
como un hilillo de saliva
entre las comisuras,
igual que una canción
puesta al aire...

Ella no es de este mundo. Lee
arrobada las últimas noticias,
las crónicas, el obituario,
y con una mirada dulce nos bendice
desde fuera del tiempo,
más allá del café,
de las mesas vacías, más allá
de la luz refractada en los cristales,
de la retama y de los hilos telegráficos.
Ella no es de este mundo. Ella cierra,
desde fuera del tiempo,
los ojos, más allá.
Ella que nos envuelve con su luz no violentada
a modo de esperanza.

(inédito)





HOY HA MUERTO MI ABUELA

Hoy ha muerto mi abuela,
un ser pequeño, exangüe,
horizontal.
Una sábana blanca y una mantilla,
que alguien le había regaló en vida,
tapaban su cuerpo enjuto.
No estaba hermosa.
No se podría decir que estuviera en paz.
Estaba allí simplemente
a expensas del dolor.

Todos sabíamos que aquel cuerpo
era el cuerpo sin vida de alguien
a quien habíamos amado,
a quien habíamos conocido,
de quien habríamos oído hablar en algún momento.

Observé a través del cristal
su nariz pronunciada por la delgadez extrema,
los pómulos descarnados,

la piel flácida.
Un ser único e irrepetible,
frente a esa masa informe
que poco a poco iba llenando la sala de espera,
diluyendo el dolor
en un dolor compartido en fracciones minúsculas,
en porciones de un pastel de cumpleaños.

Luego en la homilía
al cura le sonó el móvil.
Un hombre obscenamente gordo
que levantaba los brazos
como marcando unas comillas imaginarias
sobre la palabra de dios.

Tan sólo en una ocasión citó su nombre,
y luego habló de un padre y un hijo,
-de Agamenón y de Ifigenia-,
habló de cosas extrañas,
que en algún lugar
dentro de muchos años
tendrán sentido,
cuando ya no nos importen,
cosas que se esclarecerán para tener algo que ver
con los que estábamos allí,
con la que estaba allí,
frente al altar,
dentro de la caja cerrada.

No dijo que el dolor era como un eclipse,
que llega poco a poco,
que lentamente da su bocado seco,
que luego se aleja dejando un rumor
de hojarasca pisada,
que es áspero como una cicatriz.

En aquel momento, en mitad de la homilía,
sólo sentí el estómago vacío,
los pies cansados,
nada que ver con mi abuela,
nada que ver con nadie que estuviese allí,
y aún menos con aquel hombre
que miraba la pantalla de su móvil
mientras recitaba los Evangelios
de una memoria aburrida y monótona.

No dijo que el dolor nada tiene que ver
con quien lo provoca,
que el dolor es cosa nuestra.

Más tarde en el coche
me eché a llorar,
me eché a llorar por mi abuela muerta,
mientras sonaba la música
en el coche
de vuelta a casa, solo,
con esa emisora,
escuchando el adagio de la sonata II
para viola de gamba y clavecín
de Juan Sebastián Bach.

Lloré por mi abuela
en el coche
de vuelta a casa, solo,
cuanto no había llorado por mi abuelo,
al que quise con locura,
como el amor que hay entre dos amantes.

Lloré por mi abuelo.
Lloré por mi abuela.
Lloré por mí.
Espacios estancos.
Eso era todo.
Dolor por dolor.

(inédito)

miércoles, 8 de agosto de 2007

JOSÉ ALEJANDRO SIMÓN PARTAL















Mencionado por:
Agustín Calvo Galán

Menciona a:
Miriam Jurado
Vanessa Montfort
Rubén Martín
Felipe Benítez
Ana Cotta
Pedro Gordillo




Bio-Bibliografía

Alejandro Simón Partal (Estepona, 1983)

Doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Como investigador está vinculado a la Universidad de Salamanca. Es autor de los libros de poemas El guiño de la chatarra (2010), Nódulo noir (2012) y Los himnos abdominales (2015), publicados por la editorial Renacimiento, y del ensayo A cuerpo gentil (Visor, 2017). Obtuvo la XXII Beca de Investigación Literaria “Miguel Fernández 2016” (Ciudad de Melilla) con el proyecto La carencia de Eros: felicidad en el medio siglo. Ejerce la crítica literaria en medios como El País o Diario de Sevilla, entre otros. Con su último libro, La fuerza viva, se ha adjudicado el Premio Internacional de Poesía Arcipreste de Hita 2016. El libro será publicado por la editorial Pre-Textos.




Poética

La deshidratación de la existencia y la cotidianidad encuentran su válvula de oxígeno en las palabras que transforman su coqueteo en la vanguardia de los cuerpos y limpian el vaho que empañan a los cristales de la libertad. Creo que la poética habita o sobrevive en nosotros ya que se encuentra escondida en lo real de nuestras vidas y en lo abstracto de cada caminar, en la desesperación y en la esperanza dañada. Para algunos, como decía Inma Monsó, es el más sólido medio para conjurar el vacío.




Poemas



Un hombre-padre y su agonía


                        I


Lo que tú no hagas,
se quedará sin hacer,
te digo.
Pero no sabes qué contestar
y cierras la persiana imponiendo noche
a lo que ya sólo es noche.

Ahora, lejos de lo humano,
todo lo humano te es ajeno.

Ya eres azar, conexión de un mal
con otro mal que crea meta
y que tu cuerpo cruza.

Te vas dejándome algo de herencia
(un piso mal iluminado que cuesta, dices,
una vida de trabajo). Me voy dejándote
por contar cosas que no conoces
y que casi cuestan una vida: algún retoque plástico,
y noches de glory holes que quizás entiendas mejor
allá en la gloria, en el tránsito hacia lo sagrado
donde se reconoce con más facilidad los muros
con sorpresa que separan plenitud
de arrepentimiento.

Cuando el miedo deja de guardar la viña,
la viña también florece.



II




¿Cómo se prepara uno
para lo que no se puede aceptar?

Hace ya mucho que desapareció
lo que nos une y ahora sólo queda
el aceite frío de nuestro amor
sin entendimiento.
Cuestan menos las palabras
cuando se le habla a una avenida atenta.

Por eso aquí, ahora, te hablo del hijo de Lola Flores:

un cantautor que no nos gustaba
pero que murió de amor, como mueren los
que vinieron a vivir de otra forma. Especulamos
con las últimas horas de un desconocido
con la seguridad que da el miedo
de saberse cercanos sin reconocerse de ninguna manera.
No nos gustaban esas canciones, pero al final
los intentos son el corpus de las grandes avenidas,
su madeja de pliegues.

¿Cómo

—decidme, tienda nueva de Apple
que ahora tengo en frente;
ofertas de enero; tú, perro asustado
por mis espasmos que ahora
amaga con morderme—,

prepararse para el final
de lo que sólo ha sido ausencia?

Siempre tarda más en desaparecer
lo que no sabemos si amar.


  




III



Y fíjate en esos críos
practicando primeros auxilios
a hombres hinchables:

cualquier cosa interrumpe su salvación.

Cómo juegan a la gravedad
sabiendo que no habrá oportunidad alguna
de morir:

no existe infortunio en lo que sólo es confirmación.

Ellos ya saben que tirados en el suelo,
intentando mantener a lo que no se manifiesta,
se viven los momentos más altos de la vida.

El aire y la sangre ya tendrán tiempo
de tomar partido:

será fácil predecir su inclinación.





IV


Un director de cine quiso acabar con cien años de agonía.

En la premier de Las Leandras, película protagonizada
por Rocío Dúrcal en 1969, el director
Eugenio Martín declaró:

“Yo siempre he hecho lo que me han encargado.
Nunca he tenido un mundo propio
que me interesase sacar fuera”.

Todo un siglo de agonía en España difuminado
en un estreno de cine.

Todas las respuestas a los últimos años de casi todo
por un director que ya nadie recuerda.

La película tuvo un éxito muy moderado.

Rocío Dúrcal no murió de amor.


Ya nunca sabré si te gustaban sus canciones.

lunes, 6 de agosto de 2007

JUANA VÁZQUEZ MARÍN















Mencionada por:
Marga Clark
Domingo F. Faílde
Dolors Alberola
Dionisia García
Vicente Martín

Menciona a:
Julia Barella
María Antonia Ortega
Fanny Rubio
Cecilia Quílez
Pilar Iglesia
Vicente Martín
Sonia Fides
Antolín Amador,
Cesar Antonio Molina,
Dolors Alberola,
Domingo F. Faílde,
Fernando Beltrán,
Ana Merino,
Dionisia García,
Antonio Pereira,
Josefa Parra.



Bio-bibliografía


Juana Vázquez Marín es Doctora en Filología (especialista en el XVIII)  Licenciada en periodismo, y catedrática de Literatura. Ha publicado diferentes ensayos: El Madrid de Carlos  III,  El costumbrismo español en el siglo XVIII, Zugazagoitia precursor de la novela social, San Juan de la Cruz,  Historia literaria de España en el siglo XVIII (varios),  El Quijote en clave de mujer/es (varios), etc.
Ha  colaborado en diversos proyectos del Consejo de Investigaciones Científicas, así como en los Suplementos culturales de Diario 16,  El Mundo y ABCD. Hoy por hoy colabora en El País, Babelia, así como en Cuadernos del Sur.
 Aparte de ensayos, artículos de opinión, y crítica literaria, ha publicado en diversas revistas poéticas-Atlántica, El Matemático, Alambique, Barcarola, etc.- y antologías literarias. Y también  los poemarios, Signos de Sombra, Ed. Kilix, 1993, En el confín del nombre, Huerga & Fierro, 1998, Nos+otros, Sial, 2003 , Gramática de Luna, Huerga & Fierro, 2006,  Escombros de los días, Huerga & Fierro, 2011, Tiempo de caramelos, Calima, 2012. Asimismo , ha publicado una novela Con olor a naftalina, Huerga & Fierro, 2008. De ella ha dicho Pozuelo Ivancos (ABCD) : “Juana Vázquez recorre en su primera novela uno de los distintos caminos de su renovación posible...". Su último  ensayo:  El Madrid cotidiano del siglo XVIII,  Endymión,  20011; y sú última novela: Tú serás Virginia Woolf, Endymión, 2013.

micorreo@juanavazquez.com




Poética

Mi poesía es un elemento vital primario, la necesito para saber vivir, sin ella caigo en el absurdo. Esa necesidad tiene como finalidad el misterio, que busco en la palabra, pues cuando escribo no escribo sobre lo ocurrido sino para que ocurra algo. Por eso la mayoría de mis poemas han brotado del subconsciente y yo soy la primera lectora de ellos. Hoy mi poética está cambiando y brota con el anhelo de que el misterio se instale en lo próximo y cotidiano, para desterrar el terror al vacío y al tedio de la existencia.




Poemas


MUJER ENSIMISMADA


Me arranqué la mirada de hembra dolorida
que inquiere sus contornos
su identidad su signo
herida por milenios de
silencios espesos
rotos y sin azules
los mensajes primarios.
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
para entrar en la niebla del enigma del “otro”
y solo recorrí sus contornos
y el polvo acumulado de tiempos sin fronteras
y el bálsamo de lágrimas oscuras disfrazadas
de sueños de futuro.
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
y divisé a los otros
fango de bruma densa
marcada en sus rostros sin rostros.
Sin dioses ni absolutos entre quincalla rotos
caóticos
perdidos
mendigos
locos.
¡Qué rico es el hombre
en el prisma de luz
suma de sus carencias!
Kilómetros de angustia
y auras de veneno
sonrisas- mariposa
aparecían redondas
al limón de mañanas.
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
y me acerqué a los otros.
Tuve que detenerme era tal el olvido,
tan frágiles sus sueños
tan perplejos y atónitos...
¡Qué extenso es el hombre
en el fugaz destello de lo efímero!
Buceaba entre esquinas como espadas de canto
y quedaban en sombra sin posible salidas
penas entrelazadas con abismos sospechas
en laberintos-locos
en contrarios con rejas.
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
y entré en su noche
allí donde donde llovía
y arrinconaban cosas
artefactos inermes flores y rosas rojas
y sueños
blancos y negros y abispas- mariposas ...
!Qué escaparate de miserias
nunca hubiera entrado en galerías como esas!
Versiones de bondad
claridades de nada
los despojos
el temor y lo angosto
el miedo la esperanza y el tedio
pánico locura fabulación espanto…
¡Qué inmenso es el hombre
que variedad de tonos!
¡cuántas huellas de tiempo
cuántos espacios blancos
sin estrenar …tinieblas!
Sacrificio
piedad
besos
miseria...
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
y en los despojos de otros
encontré mis heridas
desmesuradas ralas… regadas por mi lupa- palabra
de noches y de lirios entre versos-poemas
de gritos en la página.
Me arranqué mi mirada de hembra dolorida
y descubrí el dolor
pequeño
mustio
callado y blando de los otros.
No tenían voz ni verso
ni poema ni grito
ni página
ni espacio.

NO+OTROSEd. Sial, 2003






LAS HORAS MARCABAN EN LOS RELOJES AL REVÉS

Nunca amanecía
anochecida me besaba la luna
para que no despertara de los sueños.
Fueron años de alegrías y descalabros
la música inundaba todo
y mi cama se movía entre el ocaso
como un fragmento de alba rota.
Nunca amanecía
las sandalias siempre estaban nuevas
jamás perdían su tersura ni se eclipsaba su brillo
mi mesa siempre estaba puesta
y los sirvientes permanecían inmóviles
con la sopera a medio abrir
los ojos soñolientos y los delantales blancos.
Un día quise conocer las flores que se abren con el sol
y se crucificaron sus pétalos
anochecidos con las estrellas.
Deambulé por todos los lugares de mi pueblo
atravesé desorientada el tiempo
soñé y desoñé de la vida a la nada
y sólo oí el ladrar de perros, los gemidos de la noche
y las canciones de los poetas.
Tuve la sensación de que me llamaba el azul del mar
pero la luz ciega lo había pintado de negro
y había dispersado fantasmas entre sus aguas.
Las horas marcaban en los relojes al revés
el portero reposaba su cabeza entre las hojas del calendario
y las orugas encendían plegarias como las luciérnagas.
Nunca amanecía
los sueños me eran fieles en la vida
y consiguieron que viviera unos cuantos años
abrazada a la realidad de las madrugadas.
Y ahora que soy tiempo que me he acostumbrado a los sueños
se me representan los espejos torcidos de la vida
y me piden que sea yo... Si nunca fui más que un sueño
¿Qué puedo hacer ahora en la tierra?
Seguro que ni sabré ir a comprar una hogaza de pan para comer.
Por eso pido al dios de los sueños
que no me expulse del país de la luna
quiero seguir anochecida
aunque nunca vea como se abren los pétalos de las flores
ni como se dispersa el rocío de la mañana.

Gramática de LunaEd. Huerga & Fierro, 2006






CAFÉ GIJON

Su realidad tenía fiebre
estaba enferma
le pesaba la hostilidad de lo nuevo
y se había quedado acostada en un rincón del domingo.
A pesar de las suturas del espacio
y de que la había nacido la voz como un arco iris
algunas palabras estaban sordas
y perseguían la alucinación sonora
en la fuerza que tienen las cosas para ser.
Había recibido muchas veces jaque mate de la vida.
No más que un traspiés en el umbral del poema
y podría regresar a la nada
de la que salió apenas unas líneas atrás
agarrada al vocabulario.
Pero no
se echó los cabellos hacia atrás
sonrió y entró en el poema por la puerta de lo real.
Pide un wisqui
toma un sorbo
mira profundamente al camarero
le dice ¡yogurín!
pregunta por la cuenta
se mete las manos en los bolsillos
paga y deja propina.
Después sale del tugurio para entrar de nuevo
por la puerta del Café Gijón.
Su expectativa se había confirmado…”era”.

Poema inédito.









*
*

Y nombrarás mi cuerpo hasta crearlo todo

Quiero crear un mundo clandestino
de innombradas palabras.

Y me dirás amor de una forma tan nueva
que estrenaré primicias
cuando tus manos sabias
se estremezcan convulsas
entre la suave tela de mis vestidos blancos.
Y nombrarás mi cuerpo
acariciando con tus dedos de dios
rincones...laberintos
hasta crearlo todo.

Y al son de tus palabras
y el perfil de tus labios
aparecerán lugares y confines
que nunca fueron amados
por hombre alguno
pues son desconocidos
por no existir nombrados
en ningún manual de anatomía.

*
*





Hoteles y Fantasmas

Habitación 212...
Despierto en el alfabeto de un poema de noche.
Es día abierto de luz como una sandía dulce.
Desayuno a sabor de su cuerpo.
Me echo sus palabras prohibidas en el café.
Tal vez la leche es el pentagrama de su voz.

Paso por su habitación
222.
Nos vamos a ir.
Vacía.
Una señora arrastra su pequeña maleta Loewe
por los pasillos.
El silencio cubre las alfombras de ausencia de pisadas.
¿Qué fueron entonces sus llamadas a media noche
para cambiar de habitación?
¿Qué es la calidez de mi cuerpo hecho recuerdo?
¿Lo habré soñado todo?
¿Habré inventado también a él?

Nunca más dormiré en hoteles.
Están llenos de fantasmas y duele tanto…

viernes, 3 de agosto de 2007

ESTHER JIMÉNEZ LÓPEZ




















Mencionada por:
Ana Isabel Caride Pérez.

Menciona a:
Carlos Jiménez.
Jordi de la Torre.
Olga Valenzuela.
Pedro Núñez
Sofía Luna.




Bio-Bibliografía

Nací en Antequera (Málaga) hace 36 años. Pero pronto me fui a la capital pues desde pequeña el mar era mi meta. Soy licenciada en Filología Hispánica y después de pasar por varios pueblos de la Andalucía profunda me he quedado en Benamejí. Escribo tanto poesía como relatos y ahora he emprendido el gran reto de mi vida : terminar mi novela “Los pasos del recuerdo” y publicar mi último poemario “Pronombres”





Poética

No recuerdo época de mi vida en que no escribiese. Quise aprender a escribir antes de tiempo pues tenía muchas cosas que contar y así lo hice, recuerdo mi primer recital con apenas ocho años. Como mi vida era difícil la literatura me salvó siempre de caer en el abismo. Poseo enormes dosis de locura que contengo a diario para que no me estalle en la cara y si necesito respirar no hago más que rellenar folios en blanco con palabras recién paridas. No concibo otro modo de vida que no sea éste…En el cajón de mi sueños acumulo versos con polvo, canciones de desechos, primaveras ajadas , amigos pervertidos y la risa de mis hijas como banda sonora de mis pensamientos.




Poemas.


I

Imagínate entonces tú, que yo
jamás hubiese hablado de “muslos hermosos” y ajenos
¿Lo hice?
Imagínate que buscase ese atardecer
sencillo, en que las mentes cansadas
hablan de las otras vidas hasta agotarse
de sinceridad y silencio.
¿Cuándo vistes en mis ojos
“cuerpos entrevistos ni escaleras sin luz”?
La explicación estuvo alguna vez
detrás de un frío comentario
que se irguió para siempre, como
barrera inquebrantable, entre tu alma y la mía.
Yo no anhelo el “dulce amor”
ni anhelo “la pasión del conocimiento”
sino la amistad eterna de los cuerpos
limpios y las mentes lúcidas que,
en tardes de eclipses del corazón,
te impulsan con su cálido aliento
hacia la superficie de la vida nueva.
Aspiro a sentir que mi reflejo
es el amigo antiguo que
conoce mi mente a través de los
siglos, para siempre,
sin mediar palabras
sin el sonido impreciso de la voz
que yerra siempre el sentimiento puro.
Aspiro, al fin, a coger tu mano y
reírnos, ocasionalmente juntos, del cuerpo amado
y del orgasmo, de los atardeceres del mundo.



Málaga otra vez.

El viento acaricia mi rostro
como una mano maternal.
Me trae recuerdos de la infancia
mi mar amigo,
siempre desde aquí,
desde este rincón del mundo,
contemplo la bahía
en la que se agolpan mis recuerdos.
Esas tardes de risas y juegos
y la palpitación de los besos
y un dolor de despedida
y un olor a sexo.
El mar despliega mi vida en presente:
la risa de mis hijas,
la mirada incierta de mi amor…
su miedo a que me vaya
justo en frente de mis ojos ciegos.
La rendija que filtra una esperanza,
sentir que aún me amas,
entre esta arena desgastada,
plagada de un efímero devenir eterno.
Es mi vida entre los dedos
que destilan viejos relojes,
aquellos que marcaron mis labios
cuando todavía era niña y
soñaba con ser quien soy:
un corazón desierto frente a un mar inmenso.
Y es Málaga al desnudo,
el paraíso tantas veces ansiado
que me traía desde el norte
los cálidos vientos del sur
y los diamantes tiernos
de un reluciente sol generoso.
Nada es posible lejos de ti
adorada ciudad de mis desvelos.





Punto de partida

El sol nace de nuevo
entre los escombros de un presente inquieto.
Amar, amarte es un cajón de olvido
abandonado tras la puerta de los deshechos.
Hoy brillan las olas alejadas
de ese norte azul al que me acerco.
En esta casa, mi casa, llena de vida nueva,
se amontonan papeles, ventanas, recuerdos…
tazas devoradas, esperanza, monotonías y versos.
Te has ido para siempre, molesto arrullo,
escondido en lo que se imagina y no existe
nada más que entre nosotros y los cuentos.
La brisa helada de diciembre
me dice al oído, muy despacio,
que nunca hubo lunes mágicos en tu pecho.
Sólo en presente lo entiendo.
Desolada, aturdida y sedienta
la luna renace cada noche del siniestro año.
Y sonrío levísima y firmemente
sobre laberintos del pasado que nunca existieron
porque amor : amar, amarte…ahora es un cajón de olvido

jueves, 2 de agosto de 2007

OSWALDO GUERRA SÁNCHEZ




















Mencionado por:
José Carlos Cataño

Menciona a:
José Carlos Cataño
Isidro Hernández
Antonio Martín Medina
Eugenio Padorno
Ernesto Suárez



Bio-bibliografía

Oswaldo Guerra Sánchez (Islas Canarias, 1966) es profesor de lengua y literatura en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Además de algunos ensayos literarios (el último: Senderos de Lectura, Ed. La Discreta, Madrid, 2002), ha publicado los siguientes libros de poesía: Teoría del paisaje (Premio Esperanza Spínola, 1991), De una tierra extraña (Col. Pasos sobre el mar, 1993), De camino a la casa (Ediciones La Palma, Madrid, 2000) y Montaña de Tauro (Archipliego, Las Palmas de Gran Canaria, 2004).




PESCO CEBADA
(A modo de poética)


Tras la celosía, de pequeño, vi germinar semillas que al azar planté con tanto amor en vasos de yogur, entre liñas de ropa recién lavada.

Sé que a nadie importarían semejantes actos de creación (si es que alguna vez ejercí gobierno sobre ellos) y, sin embargo, estuve cerca de los pequeños misterios que nos hacen vibrar.

Recuerdo aquella solana como el espacio más abierto de la casa.

Todas en hilera, las plantas se alojan en sus recipientes, aguardando idéntica fracción de luz cada mañana. Sin dolor, entre trapos, el misterio se va tejiendo y destejiendo ordenadamente...

Pero desde aquí hoy no sé, todavía, si veré sus frutos en esa red albeada, a través de la que contemplo velas de lona en el recinto cerrado de este sombrío puerto.

[De De camino a la casa, Ed. La Palma, Madrid, 2000]






DESPOJOS DE LO BELLO

La belleza primera
se desgajó de los valles
la belleza más nuestra
arrinconada en rincones
gajos sobre gajos
en el gran muladar
del valle.

Ellos solos
los despojos de lo Bello
verlos
aguza el Dolor.

Pintamos un resto de belleza
o la dolorosa imagen
de su quebradura.

Dolor:
despojos de lo Bello.

[De Montaña de Tauro, Ed. Archipliego, Las Palmas de Gran Canaria, 2004]











PIRA COMO PARA UNA NOCHE

Aprisa, aprisa, pues antes de que el astro humee la tierra hay que tenerse dentro de las paredes del Sitio del Sol. Cerca del cielo. A cobijo.

Como lecho, plantas que apresaron aroma entre las nervaduras: tomillo, poleo, lavándula, hierbas de buen olor. Bien prensadas se harán nido para toda la noche.

La bóveda se cierra poco a poco. Luces muy pequeñas se prenden a la tela más oscura, y a tientas recojo como frutos de una vida los rostros alegres y los tristes de quienes me visitaron. Solitarios, detenidos en el lugar de siempre, lamparitas que se hacen mayor dolor en cada tensado. Sé que todos vienen a verme a un tiempo, y más aprieto el tul negro, más negro, negro...

Esta noche será toda de la llama. Por las copas de los pinos cae el encarnado del cielo, ascuas en busca de oloroso osario.

Pira como para una noche. Para una nueva derrota, larga, desde la ceniza.

[De Montaña de Tauro, Ed. Archipliego, Las Palmas de Gran Canaria, 2004]





TÁNTALO

Lo veo recoger algas frente al océano, despojos de la fruta del pan, pulpa de cocos partidos. Empecinado.

Las aguas apenas se mueven al sol hermoso de la tarde.

Heredero fácil de Edén, su rostro oscuro lleva la condena de no poder beber su propia agua y de no poder saborear la fruta que le dan sus árboles.

Así también mis aguas, que no puedo beberlas cuando están quietas, casi a la altura de mi boca... Y mis frutas, que me las suben demasiado altas, como de Edén a Utopía.

Aunque a nadie hurté nada.

[De Cuaderno de Meeru, inédito]