lunes, 6 de agosto de 2007

JUANA VÁZQUEZ MARÍN















Mencionada por:
Marga Clark
Domingo F. Faílde
Dolors Alberola
Dionisia García
Vicente Martín

Menciona a:
Julia Barella
María Antonia Ortega
Fanny Rubio
Cecilia Quílez
Pilar Iglesia
Vicente Martín
Sonia Fides
Antolín Amador,
Cesar Antonio Molina,
Dolors Alberola,
Domingo F. Faílde,
Fernando Beltrán,
Ana Merino,
Dionisia García,
Antonio Pereira,
Josefa Parra.



Bio-bibliografía


Juana Vázquez Marín es Doctora en Filología (especialista en el XVIII)  Licenciada en periodismo, y catedrática de Literatura. Ha publicado diferentes ensayos: El Madrid de Carlos  III,  El costumbrismo español en el siglo XVIII, Zugazagoitia precursor de la novela social, San Juan de la Cruz,  Historia literaria de España en el siglo XVIII (varios),  El Quijote en clave de mujer/es (varios), etc.
Ha  colaborado en diversos proyectos del Consejo de Investigaciones Científicas, así como en los Suplementos culturales de Diario 16,  El Mundo y ABCD. Hoy por hoy colabora en El País, Babelia, así como en Cuadernos del Sur.
 Aparte de ensayos, artículos de opinión, y crítica literaria, ha publicado en diversas revistas poéticas-Atlántica, El Matemático, Alambique, Barcarola, etc.- y antologías literarias. Y también  los poemarios, Signos de Sombra, Ed. Kilix, 1993, En el confín del nombre, Huerga & Fierro, 1998, Nos+otros, Sial, 2003 , Gramática de Luna, Huerga & Fierro, 2006,  Escombros de los días, Huerga & Fierro, 2011, Tiempo de caramelos, Calima, 2012. Asimismo , ha publicado una novela Con olor a naftalina, Huerga & Fierro, 2008. De ella ha dicho Pozuelo Ivancos (ABCD) : “Juana Vázquez recorre en su primera novela uno de los distintos caminos de su renovación posible...". Su último  ensayo:  El Madrid cotidiano del siglo XVIII,  Endymión,  20011; y sú última novela: Tú serás Virginia Woolf, Endymión, 2013.

micorreo@juanavazquez.com




Poética

Mi poesía es un elemento vital primario, la necesito para saber vivir, sin ella caigo en el absurdo. Esa necesidad tiene como finalidad el misterio, que busco en la palabra, pues cuando escribo no escribo sobre lo ocurrido sino para que ocurra algo. Por eso la mayoría de mis poemas han brotado del subconsciente y yo soy la primera lectora de ellos. Hoy mi poética está cambiando y brota con el anhelo de que el misterio se instale en lo próximo y cotidiano, para desterrar el terror al vacío y al tedio de la existencia.




Poemas


MUJER ENSIMISMADA


Me arranqué la mirada de hembra dolorida
que inquiere sus contornos
su identidad su signo
herida por milenios de
silencios espesos
rotos y sin azules
los mensajes primarios.
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
para entrar en la niebla del enigma del “otro”
y solo recorrí sus contornos
y el polvo acumulado de tiempos sin fronteras
y el bálsamo de lágrimas oscuras disfrazadas
de sueños de futuro.
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
y divisé a los otros
fango de bruma densa
marcada en sus rostros sin rostros.
Sin dioses ni absolutos entre quincalla rotos
caóticos
perdidos
mendigos
locos.
¡Qué rico es el hombre
en el prisma de luz
suma de sus carencias!
Kilómetros de angustia
y auras de veneno
sonrisas- mariposa
aparecían redondas
al limón de mañanas.
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
y me acerqué a los otros.
Tuve que detenerme era tal el olvido,
tan frágiles sus sueños
tan perplejos y atónitos...
¡Qué extenso es el hombre
en el fugaz destello de lo efímero!
Buceaba entre esquinas como espadas de canto
y quedaban en sombra sin posible salidas
penas entrelazadas con abismos sospechas
en laberintos-locos
en contrarios con rejas.
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
y entré en su noche
allí donde donde llovía
y arrinconaban cosas
artefactos inermes flores y rosas rojas
y sueños
blancos y negros y abispas- mariposas ...
!Qué escaparate de miserias
nunca hubiera entrado en galerías como esas!
Versiones de bondad
claridades de nada
los despojos
el temor y lo angosto
el miedo la esperanza y el tedio
pánico locura fabulación espanto…
¡Qué inmenso es el hombre
que variedad de tonos!
¡cuántas huellas de tiempo
cuántos espacios blancos
sin estrenar …tinieblas!
Sacrificio
piedad
besos
miseria...
Me arranqué la mirada de hembra dolorida
y en los despojos de otros
encontré mis heridas
desmesuradas ralas… regadas por mi lupa- palabra
de noches y de lirios entre versos-poemas
de gritos en la página.
Me arranqué mi mirada de hembra dolorida
y descubrí el dolor
pequeño
mustio
callado y blando de los otros.
No tenían voz ni verso
ni poema ni grito
ni página
ni espacio.

NO+OTROSEd. Sial, 2003






LAS HORAS MARCABAN EN LOS RELOJES AL REVÉS

Nunca amanecía
anochecida me besaba la luna
para que no despertara de los sueños.
Fueron años de alegrías y descalabros
la música inundaba todo
y mi cama se movía entre el ocaso
como un fragmento de alba rota.
Nunca amanecía
las sandalias siempre estaban nuevas
jamás perdían su tersura ni se eclipsaba su brillo
mi mesa siempre estaba puesta
y los sirvientes permanecían inmóviles
con la sopera a medio abrir
los ojos soñolientos y los delantales blancos.
Un día quise conocer las flores que se abren con el sol
y se crucificaron sus pétalos
anochecidos con las estrellas.
Deambulé por todos los lugares de mi pueblo
atravesé desorientada el tiempo
soñé y desoñé de la vida a la nada
y sólo oí el ladrar de perros, los gemidos de la noche
y las canciones de los poetas.
Tuve la sensación de que me llamaba el azul del mar
pero la luz ciega lo había pintado de negro
y había dispersado fantasmas entre sus aguas.
Las horas marcaban en los relojes al revés
el portero reposaba su cabeza entre las hojas del calendario
y las orugas encendían plegarias como las luciérnagas.
Nunca amanecía
los sueños me eran fieles en la vida
y consiguieron que viviera unos cuantos años
abrazada a la realidad de las madrugadas.
Y ahora que soy tiempo que me he acostumbrado a los sueños
se me representan los espejos torcidos de la vida
y me piden que sea yo... Si nunca fui más que un sueño
¿Qué puedo hacer ahora en la tierra?
Seguro que ni sabré ir a comprar una hogaza de pan para comer.
Por eso pido al dios de los sueños
que no me expulse del país de la luna
quiero seguir anochecida
aunque nunca vea como se abren los pétalos de las flores
ni como se dispersa el rocío de la mañana.

Gramática de LunaEd. Huerga & Fierro, 2006






CAFÉ GIJON

Su realidad tenía fiebre
estaba enferma
le pesaba la hostilidad de lo nuevo
y se había quedado acostada en un rincón del domingo.
A pesar de las suturas del espacio
y de que la había nacido la voz como un arco iris
algunas palabras estaban sordas
y perseguían la alucinación sonora
en la fuerza que tienen las cosas para ser.
Había recibido muchas veces jaque mate de la vida.
No más que un traspiés en el umbral del poema
y podría regresar a la nada
de la que salió apenas unas líneas atrás
agarrada al vocabulario.
Pero no
se echó los cabellos hacia atrás
sonrió y entró en el poema por la puerta de lo real.
Pide un wisqui
toma un sorbo
mira profundamente al camarero
le dice ¡yogurín!
pregunta por la cuenta
se mete las manos en los bolsillos
paga y deja propina.
Después sale del tugurio para entrar de nuevo
por la puerta del Café Gijón.
Su expectativa se había confirmado…”era”.

Poema inédito.









*
*

Y nombrarás mi cuerpo hasta crearlo todo

Quiero crear un mundo clandestino
de innombradas palabras.

Y me dirás amor de una forma tan nueva
que estrenaré primicias
cuando tus manos sabias
se estremezcan convulsas
entre la suave tela de mis vestidos blancos.
Y nombrarás mi cuerpo
acariciando con tus dedos de dios
rincones...laberintos
hasta crearlo todo.

Y al son de tus palabras
y el perfil de tus labios
aparecerán lugares y confines
que nunca fueron amados
por hombre alguno
pues son desconocidos
por no existir nombrados
en ningún manual de anatomía.

*
*





Hoteles y Fantasmas

Habitación 212...
Despierto en el alfabeto de un poema de noche.
Es día abierto de luz como una sandía dulce.
Desayuno a sabor de su cuerpo.
Me echo sus palabras prohibidas en el café.
Tal vez la leche es el pentagrama de su voz.

Paso por su habitación
222.
Nos vamos a ir.
Vacía.
Una señora arrastra su pequeña maleta Loewe
por los pasillos.
El silencio cubre las alfombras de ausencia de pisadas.
¿Qué fueron entonces sus llamadas a media noche
para cambiar de habitación?
¿Qué es la calidez de mi cuerpo hecho recuerdo?
¿Lo habré soñado todo?
¿Habré inventado también a él?

Nunca más dormiré en hoteles.
Están llenos de fantasmas y duele tanto…

viernes, 3 de agosto de 2007

ESTHER JIMÉNEZ LÓPEZ




















Mencionada por:
Ana Isabel Caride Pérez.

Menciona a:
Carlos Jiménez.
Jordi de la Torre.
Olga Valenzuela.
Pedro Núñez
Sofía Luna.




Bio-Bibliografía

Nací en Antequera (Málaga) hace 36 años. Pero pronto me fui a la capital pues desde pequeña el mar era mi meta. Soy licenciada en Filología Hispánica y después de pasar por varios pueblos de la Andalucía profunda me he quedado en Benamejí. Escribo tanto poesía como relatos y ahora he emprendido el gran reto de mi vida : terminar mi novela “Los pasos del recuerdo” y publicar mi último poemario “Pronombres”





Poética

No recuerdo época de mi vida en que no escribiese. Quise aprender a escribir antes de tiempo pues tenía muchas cosas que contar y así lo hice, recuerdo mi primer recital con apenas ocho años. Como mi vida era difícil la literatura me salvó siempre de caer en el abismo. Poseo enormes dosis de locura que contengo a diario para que no me estalle en la cara y si necesito respirar no hago más que rellenar folios en blanco con palabras recién paridas. No concibo otro modo de vida que no sea éste…En el cajón de mi sueños acumulo versos con polvo, canciones de desechos, primaveras ajadas , amigos pervertidos y la risa de mis hijas como banda sonora de mis pensamientos.




Poemas.


I

Imagínate entonces tú, que yo
jamás hubiese hablado de “muslos hermosos” y ajenos
¿Lo hice?
Imagínate que buscase ese atardecer
sencillo, en que las mentes cansadas
hablan de las otras vidas hasta agotarse
de sinceridad y silencio.
¿Cuándo vistes en mis ojos
“cuerpos entrevistos ni escaleras sin luz”?
La explicación estuvo alguna vez
detrás de un frío comentario
que se irguió para siempre, como
barrera inquebrantable, entre tu alma y la mía.
Yo no anhelo el “dulce amor”
ni anhelo “la pasión del conocimiento”
sino la amistad eterna de los cuerpos
limpios y las mentes lúcidas que,
en tardes de eclipses del corazón,
te impulsan con su cálido aliento
hacia la superficie de la vida nueva.
Aspiro a sentir que mi reflejo
es el amigo antiguo que
conoce mi mente a través de los
siglos, para siempre,
sin mediar palabras
sin el sonido impreciso de la voz
que yerra siempre el sentimiento puro.
Aspiro, al fin, a coger tu mano y
reírnos, ocasionalmente juntos, del cuerpo amado
y del orgasmo, de los atardeceres del mundo.



Málaga otra vez.

El viento acaricia mi rostro
como una mano maternal.
Me trae recuerdos de la infancia
mi mar amigo,
siempre desde aquí,
desde este rincón del mundo,
contemplo la bahía
en la que se agolpan mis recuerdos.
Esas tardes de risas y juegos
y la palpitación de los besos
y un dolor de despedida
y un olor a sexo.
El mar despliega mi vida en presente:
la risa de mis hijas,
la mirada incierta de mi amor…
su miedo a que me vaya
justo en frente de mis ojos ciegos.
La rendija que filtra una esperanza,
sentir que aún me amas,
entre esta arena desgastada,
plagada de un efímero devenir eterno.
Es mi vida entre los dedos
que destilan viejos relojes,
aquellos que marcaron mis labios
cuando todavía era niña y
soñaba con ser quien soy:
un corazón desierto frente a un mar inmenso.
Y es Málaga al desnudo,
el paraíso tantas veces ansiado
que me traía desde el norte
los cálidos vientos del sur
y los diamantes tiernos
de un reluciente sol generoso.
Nada es posible lejos de ti
adorada ciudad de mis desvelos.





Punto de partida

El sol nace de nuevo
entre los escombros de un presente inquieto.
Amar, amarte es un cajón de olvido
abandonado tras la puerta de los deshechos.
Hoy brillan las olas alejadas
de ese norte azul al que me acerco.
En esta casa, mi casa, llena de vida nueva,
se amontonan papeles, ventanas, recuerdos…
tazas devoradas, esperanza, monotonías y versos.
Te has ido para siempre, molesto arrullo,
escondido en lo que se imagina y no existe
nada más que entre nosotros y los cuentos.
La brisa helada de diciembre
me dice al oído, muy despacio,
que nunca hubo lunes mágicos en tu pecho.
Sólo en presente lo entiendo.
Desolada, aturdida y sedienta
la luna renace cada noche del siniestro año.
Y sonrío levísima y firmemente
sobre laberintos del pasado que nunca existieron
porque amor : amar, amarte…ahora es un cajón de olvido

jueves, 2 de agosto de 2007

OSWALDO GUERRA SÁNCHEZ




















Mencionado por:
José Carlos Cataño

Menciona a:
José Carlos Cataño
Isidro Hernández
Antonio Martín Medina
Eugenio Padorno
Ernesto Suárez



Bio-bibliografía

Oswaldo Guerra Sánchez (Islas Canarias, 1966) es profesor de lengua y literatura en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Además de algunos ensayos literarios (el último: Senderos de Lectura, Ed. La Discreta, Madrid, 2002), ha publicado los siguientes libros de poesía: Teoría del paisaje (Premio Esperanza Spínola, 1991), De una tierra extraña (Col. Pasos sobre el mar, 1993), De camino a la casa (Ediciones La Palma, Madrid, 2000) y Montaña de Tauro (Archipliego, Las Palmas de Gran Canaria, 2004).




PESCO CEBADA
(A modo de poética)


Tras la celosía, de pequeño, vi germinar semillas que al azar planté con tanto amor en vasos de yogur, entre liñas de ropa recién lavada.

Sé que a nadie importarían semejantes actos de creación (si es que alguna vez ejercí gobierno sobre ellos) y, sin embargo, estuve cerca de los pequeños misterios que nos hacen vibrar.

Recuerdo aquella solana como el espacio más abierto de la casa.

Todas en hilera, las plantas se alojan en sus recipientes, aguardando idéntica fracción de luz cada mañana. Sin dolor, entre trapos, el misterio se va tejiendo y destejiendo ordenadamente...

Pero desde aquí hoy no sé, todavía, si veré sus frutos en esa red albeada, a través de la que contemplo velas de lona en el recinto cerrado de este sombrío puerto.

[De De camino a la casa, Ed. La Palma, Madrid, 2000]






DESPOJOS DE LO BELLO

La belleza primera
se desgajó de los valles
la belleza más nuestra
arrinconada en rincones
gajos sobre gajos
en el gran muladar
del valle.

Ellos solos
los despojos de lo Bello
verlos
aguza el Dolor.

Pintamos un resto de belleza
o la dolorosa imagen
de su quebradura.

Dolor:
despojos de lo Bello.

[De Montaña de Tauro, Ed. Archipliego, Las Palmas de Gran Canaria, 2004]











PIRA COMO PARA UNA NOCHE

Aprisa, aprisa, pues antes de que el astro humee la tierra hay que tenerse dentro de las paredes del Sitio del Sol. Cerca del cielo. A cobijo.

Como lecho, plantas que apresaron aroma entre las nervaduras: tomillo, poleo, lavándula, hierbas de buen olor. Bien prensadas se harán nido para toda la noche.

La bóveda se cierra poco a poco. Luces muy pequeñas se prenden a la tela más oscura, y a tientas recojo como frutos de una vida los rostros alegres y los tristes de quienes me visitaron. Solitarios, detenidos en el lugar de siempre, lamparitas que se hacen mayor dolor en cada tensado. Sé que todos vienen a verme a un tiempo, y más aprieto el tul negro, más negro, negro...

Esta noche será toda de la llama. Por las copas de los pinos cae el encarnado del cielo, ascuas en busca de oloroso osario.

Pira como para una noche. Para una nueva derrota, larga, desde la ceniza.

[De Montaña de Tauro, Ed. Archipliego, Las Palmas de Gran Canaria, 2004]





TÁNTALO

Lo veo recoger algas frente al océano, despojos de la fruta del pan, pulpa de cocos partidos. Empecinado.

Las aguas apenas se mueven al sol hermoso de la tarde.

Heredero fácil de Edén, su rostro oscuro lleva la condena de no poder beber su propia agua y de no poder saborear la fruta que le dan sus árboles.

Así también mis aguas, que no puedo beberlas cuando están quietas, casi a la altura de mi boca... Y mis frutas, que me las suben demasiado altas, como de Edén a Utopía.

Aunque a nadie hurté nada.

[De Cuaderno de Meeru, inédito]

viernes, 13 de julio de 2007

ESPERANZA LÓPEZ GARCÍA

















Mencionada por:
Juan Frau

Menciona a:
Juan Frau García
Juan Manuel Romero
David Eloy Rodríguez
José María Gómez Valero
Lorenzo Oliván
Josefa Parra
Ignacio Sánchez-Tembleque
José Pablo Barragán Nieto





Bio-bibliografía

Nació en Sevilla en 1966. Es licenciada en Filología Clásica y ha realizado los cursos de doctorado en Lengua Española en la Universidad de Sevilla. Actualmente es profesora de español para extranjeros.
Como narradora ha publicado en la revista La vaca de muchos colores. Con el poemario Fruta madura (Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 2008) obtuvo el Accésit de Poesía correspondiente al XIII Certamen Literario de la Universidad de Sevilla. Ha sido incluida en la antología Femigrama. Poesía con voz de mujer (edición de La Palabra Itinerante y ACRA, 2008).

www.femigrama.com/esperanza_lopez.html
www.parquedelalamillo.org/index.php?id=44&id_poeta=206












Poética





Escribo por la necesidad de explicarme el mundo. Creo que la poesía sirve para estar menos solos. Es un puente hecho de palabras que el poeta levanta para que el lector se pasee por él, contemple el paisaje que ofrece y se acerque a compartir emociones. Es una alianza entre el que escribe y el que lee. Es artesanía esmerada. El poeta se define, ama, desama, recuerda, se conoce, se enfrenta a sus miedos, se defiende del dolor ajeno y propio a través de sus versos. El poema nos dice dónde estamos y quiénes somos o nos gustaría ser.








Poemas







LABERINTO INTERIOR

Con la rabia de días como lustros
lanzo una piedra inagotable
contra mi imagen fiel en el espejo.

Oigo cerca una risa
muy familiar que desconozco.
Giro a la izquierda y choco de frente contra ti.
Pero sales huyendo, diligente.
Te aguardo en la siguiente encrucijada.
Cuando acabe contigo se acabará el enigma:
ya no serás mi sombra
_________________ni yo mi propia cárcel.



CARTA DESDE EL PASADO

Para José L. Martín

Cuando recuerdo aquellos días
el tiempo es un desierto detenido
en un reloj de arena que me abrasa.

Me habría ido lejos,
a otra vida contigo. Siempre quise
disfrutar de la luz de ese paisaje
que tu mirada ofrece.
Siempre te quise más. Tú sólo a ratos,
de otra manera.
El amor rara vez nos corresponde:
nunca te echo de menos, me decías
para justificarte
-somos lo que decimos: las palabras
hablan con elocuencia de nosotros-.
Más tarde, me besabas tan ardiente
y desolado.

Atesoran aún mis labios
_________________las brasas palpitantes


de aquellos besos
y, desesperanzados, las alientan.

Olas de frío fuego se suceden
en este mar en fuga que es tu amor.
Tus aguas hoy me arrastran y transforman.
Sin ti sigo nadando y arrecia el temporal.









PRESO

Quieto, estás detenido. Permanece
inmóvil en el centro de la sala.
Se ha perpetrado un robo temerario
y tengo irrefutables pruebas
para creer que tú eres culpable
de tamaña osadía.

Desnúdate: tu ropa es sospechosa
y si en ella no encuentro oculto
mi medio corazón, quizás tu piel
me proporcione pistas fidedignas
del cuerpo del delito.

jueves, 12 de julio de 2007

BEN CLARK















Mencionado por:
Camilo de Ory
Luis Bagué QuílezFernando Díaz San Miguel
Gonzalo Escarpa
Domingo C. Ayala
Julio Reija
Antonio García Villarán
Javier Gato
Alejandro Lérida
Javier Cánaves
Carlos Contreras Elvira
Juan Bello
Odile L’Autremonde
Víctor Peña Dacosta
Hugo Izarra
Ángel de la Torre

Menciona a:
Javier Cánaves
Gonzalo Escarpa
Víctor J. Vázquez
Abraham Gragera
Alberto Santamaría
Jorge Valdés Díaz-Vélez
Juan Antonio González Iglesias
Miriam Reyes
Yolanda Castaño
Joaquín Pérez Azaústre
Verónica Aranda
Ángela Álvarez Sáez
Martín López-Vega
Julio Herranz




Bio-bibliografía

Ben Clark (Ibiza, 1984). Premio de Poesía Mariano Villangómez 2001. II Premio Josep Pla, 2001. Publicaciones: Secrets d’una Sargantana (Ibiza, 2001), Solstici d’Estiu VI (Fundació ACA, 2002), Capítulo Tres (Libros del Claustro Alto, 2005), Cabotaje (Premio Arte Joven de Baleares, 2005), Los hijos de los hijos de la ira (Premio Hiperión 2006 ex aequo con David Leo García). Ha recibido la beca para jóvenes creadores de la Fundación Antonio Gala. Estudia y trabaja en Salamanca.





Poética

Es fácil ser difícil. Lo complicado es ser sencillo. Estas dos frases, que obviamente no son mías, han dictado –incluso antes de que yo lo supiera– mi obtuso quehacer poético. Porque, en el fondo, soy un narrador frustrado. Empecé con este tremendo oficio de muy pequeño y, como todos los niños explotados laboralmente, trabajé y trabajé sin prestarle mucha atención a nada más. Casi sin quererlo dejé de lado las matemáticas, la geografía y la química: me había condenando a poder desempeñar una única tarea en la vida que, además, resultó ser inacabable y de un valor más que discutible. Soy poco amigo de los grupos poéticos, muy amigos de los amigos poetas –y de las amigas. Quisiera, algún día, escribir un buen poema. Con esa esperanza (y con un lugar cómodo y tranquilo para leer) me conformo.






Poemas


La hora del paseo
Un hombre que ha salido con su perro,
un hombre que ha salido muy temprano,
que pasa por delante de la mar
sintiéndose distinto a la mañana
anterior, repitiendo sin embargo
cada paso de ayer, como una máquina.
Se ignora si es la bestia quien lo lleva,
o si en cambio conduce el ser humano;
o si se necesitan mutuamente
como se necesitan con urgencia
los amantes los sábados.
Amanece despacio y alguien grita
sin que nadie pregunte ni responda.

Y es que sólo hay un hombre paseando,
no arrastra tras de sí ningún dolor,
no representa nada, no es un símbolo
de ningún tipo, no es una metáfora
de la pena y la angustia de vivir,
hay poemas mejores para aquello.

Aquí sólo hay un hombre que ha sacado
a su perro a la calle unos minutos.
Que pretende volver en cuanto pueda
a la cama a seguir imaginando
que el perro se le muere, que de pronto
se le destina a un sitio donde nadie
entienda una palabra en castellano.
Un sitio sin correas. Eso piensa
el hombre que pasea con su perro,
el hombre que ha salido tan temprano
porque le aterroriza que otros hombres
puedan interrogarle con preguntas
sobre la raza y sobre las costumbres
del animal que tiene amordazado,
mientras sale a la calle con su perro
aburrido del mundo, junto al mar,
y piensa que ha vivido muchos años
y que ha sido feliz muy pocas veces,
y que ha tenido varios perros buenos
pero sólo un amor, y ese fue malo.

(inédito)






Análisis sintacto

IV

Para Alberto de la Rocha

HOY es domingo en casi todo el mundo.
Pero aquí, sin embargo, muere el miércoles,
porque aquí la semana está borracha.
Y en su ebriedad, a veces, se le ocurren
cosas estrafalarias, por ejemplo
supo que me dejaste un jueves frío,
un día sin anécdotas –aparte
de que tú me dejaras –.
Y desde entonces siempre que se aburre
–y se aburre a menudo –
se entretiene conmigo transformando
cualquier mañana en miércoles, cualquier
radiante día nuevo en aquel día
en que sentí que el viento me miraba
un poco compasivo, cuando vi
–o eso me pareció – un gesto tuyo
en aquella mujer del restaurante,
la que no estaba sola.
Aquel miércoles
tan largo y tan espeso que avanzaba
hacia el último jueves de mi vida.

De Los hijos de los hijos de la ira





Acero inoxidable


II

"Hijos de la bonanza" nos llamaban:
los que no conocieron ni hambruna
ni las agudas larvas de estridencia
chillando en el oído por las bombas.
Y cuando nuestras piernas tan delgadas
caían y sangraban porque el parque
era de un hormigón armado y frío,
se quedaban callados, observando
nuestro llanto con un gesto de sorna.

Debíamos vivir y dar las gracias
por la ocre rozadura en la garganta
que provocaba el aire al refugiarse.
Agradecer las flechas de las nubes
y que un fango lechoso a nuestros pies
-en un último gesto agonizante-
le mordiera las botas al progreso.
¿Y cómo agradecerles la alegría?
La risa provocada por los hombres
inocentes del mar
cuando se encaminan hacia el río
dispuestos a bañarse entre excrementos.

También estaba el tedio
de tener que explicarles a los niños
palabras como pueblo indio, oso
pardo, ballena azul o lince ibérico.
Pero esto eran minucias, sacrificios
en nada comparables con el sufrido
por aquellos que ahora nos decían
"hijos de nuestra sangre", tan severos.

Aunque a veces, es cierto, no era fácil,
simplemente intentamos ir viviendo.
Haciendo caso omiso al comezón,
al vacío que moraba en nosotros,
hijos de la bonanza;
los hijos de los hijos de la ira,
herederos de todos los despojos.


De Los hijos de los hijos de la ira








martes, 10 de julio de 2007

IVÁN REPILA



















Mencionado por:
Izaskun Gracia Quintana

Menciona a:
Harkaitz Cano
Yolanda Castaño
Izaskun Gracia Quintana
Pere Mallén
Sergio Oiarzabal
Álvaro Tato




Bio-bibliografía

Bilbao, 1978. Licenciado en Filología Hispánica. Editor de profesión, trabaja como gestor cultural en Madrid. Ha publicado artículos y poemas en diversas revistas impresas y online. Actualmente forma parte del Consejo de Redacción de Primer Acto, revista teatral en la que participa activamente. Su libro de poemas El rincón y mi sombra ganó en 2004 el Premio a la Creación Joven del Ayuntamiento de Salamanca.






Poemas


vocación de blanco


soñé abrirme
soñé con la mano crispada de mi razón cuando el juicio perdido consta como una estrella
estrella que presiente mi oscuro y se niega se niega
desviada en el vértigo se incendia con un manto de sospechas como pastos de roja quietud
sobre la tierra que devora y esconde la raíz de los árboles aferrados al suelo como quien teme
donde mi sueño exacto no me permite ver el corazón del sueño.

soñé abrirme
pero me abandonó semillas de oro negro al despertar el rayo en la veladura de mis alas
fui verdor cuando acudieron a saciarse en mí las palomas que llamaban a las puertas del río
y temblor cuando los árboles pintaron con su fruto mis pies de brisa
y sin embargo sofocó mi grito la palabra en las antípodas de la luz y perdí la razón
esta vez sí, perdida
ahora que la vigilia abría las montañas y en su vientre latíamos el invisible y yo.

soñé buscarme
ir al encuentro de lo vertical y hallarlo contra un desierto echado a morir en el descubrimiento
porque en la horizontalidad de mi sueño nefasto cuando le hago el amor a los muros engendro ventanas
porque mi sueño muerde al perro que persigue la mano que le da de soñar
con la persistencia de una migración que circunda los astros y hostiga un horizonte inconquistable
y porque soñé entregarme a lo fértil para ser repoblado
y así mi descendencia llevaría por mi atrevimiento en su linaje como un signo la raigambre del no.

soñé soñé soñé a pesar
de mi ambición expuesta al abrirme los brazos únicamente los brazos a mares como lenguas
y entregarme al beso de la tierra con vuelo rotundo pese a mi orgullo de solemne derrota
hasta que al fin cadáver de ojos oscuros las olas me devolvieran a la costa negra
y anunciaran que mi oficio solamente podría contener mi oficio
porque lo que persigo me tiene acorralado a varios pasos del próximo horizonte.

soñé lo blanco
y desperté que lo blanco era yo.





La piedad

sucederá un cuerpo mío cárdeno como un cielo de bronce que combara tu abrazo:
yo precipitado en un racimo de memoria reseca a tu pecho colgaría desde el agotamiento
y tú después contenida me vendrías con viveza de mármol a levantar del oscuro reposo
y verías nunca más en mis ojos campos de trigo como un amor de espora y sol de invierno
y vería nunca más en tus ojos el lecho de los vientos aliviando la fiebre de los mediodías
y nunca más salvo en la tierra que demore mi hueso echaremos raíces yo creceré tú
me izarás como un saco de rabia.

amor mío no quiero no quisiera
yacerte junto al beso diurno de la desesperanza que el misterio posee con rubor de amante
o escuchar que tu grito retumba como un hueso feroz contagiando la cólera del mundo
despertando las grutas que avivan el negror de nuestro desencuentro
no quisiera.

pero si caigo si caigo y tú detienes
amor mía la sangre de tu sangre derramada en la víspera de mi primera siembra
si llegaras a sostener mi cuerpo inerte como una virgen a las puertas labradas de la hondura
y arrodillada me limpiaras como un fósil que aguarda para ser revelado
que un dolor despabilado de cuajo no te arranque
mi recuerdo como un golpe de mar.

y yo sería completamente por última vez tuyo
si me consientes regresarte adentro para darme a sombra y padecerme
y padecerme.





Poema falso

el mango de mi sien derecha engendra pompas de brutalidad como el aceite hirviendo
y el gatillo de mi sien izquierda desemboca en el delta de mi amnesia una tristeza de ruleta rusa.

me pregunto cómo haré para hollar el silencio de esta piel manuscrita que me cubre las manos.

en el patio de mi deceso florece un perro en rama que enterré de niño se me volvió lombrices
y en la ubre de mi nacimiento callejea hambriento aún hecho de boca su corazón el mío

y en la comisura de mi olfato cede el odre que guarda mi esqueleto como un barril de esquinas
y en el gozne de mi corazón chilla el impulso de una sombra que contra mí repica su nudillo.

me pregunto cómo labraré después de que me estallen las manos en pedazos la palabra.

echado en el propósito de mi abstinencia rompo a decir como acallando la voz quebrada de los anestesiados
y oculto en el garfio rojo de mis consonantes alzo un discurso a media piel sobre el arbusto más débil

y abierto en la hendidura de mi semejante late un dedo brutal que lacera el órgano de su desvergüenza
y torvo en la mezquindad de mi cordura azoto el pétalo fantasma que enjuga la cruz de la misericordia

y adusto en la garganta de mi afasia ruega un pulso bramante por concitar la ira contra el verbo
y harto en el marasmo de mi mansedumbre quedo me late un principio de turba desnutrido y vesánico

que expira en el resuello de mi holgura como un jardín que vela agazapado a la tierra latiente
y sabe ha de saber los hombres que remonta la costra del enfermo mientras liba su voluntad el deterioro.

me pregunto al fin cuánto puño iracundo clamará por la vida brotará de las manos repletas de palabra.

lunes, 9 de julio de 2007

ELENA FERNÁNDEZ TREVIÑO













Mencionada por:
Sergio R. Franco

Menciona a:
Sergio R. Franco
Juan Ramón Carneros
Juan García Martínez
María Eloy-García
Carmen López
J. Santana
María C. Ortega




Bio-bibliografía

Elena Fernández Treviño. Nacida el 18 de enero de 1974 en Madrid. Africana de adopción. Licenciada en Derecho por la Universidad de Granada, ciudad en la que vivió diez años. Actualmente es profesora de Filosofía en la Escuela de Arte de Melilla. En esta última participó con una lectura inaugural de poemas propios editados en un tríptico en el ciclo de lecturas poéticas “Funámbulos”.




Poética

Cansada de rumiar el abismo en la sesera vuelco poesía encima de la mesa .Mi poesía es andadura sin conclusiones, metafísica del delirio, echarle un pulso a la caída ..admitir que no se me ha perdido nada en ninguna parte pero que busco como loca…como si se me fuera algo. La lucidez es contagiosa. La poesía es mi excusa.




Poemas


Prescripción médica
Tengo una anomalía en el saboreo
y una feroz bengala en las costillas;
el doctor opina que es solo cosquilleo
efecto adverso de la insulsez, o tal vez
resquemor, por haber abusado de la vida.
Y yo le digo que es requeteamor,
afecto adverso de la lucidez, o tal vez
exceso de cordura…
A sabiendas de cierta trama laberíntica
en la que estamos inmersos sin motivo
sufro de una pasmosidad casi gangosa
ante cualquier remedio de mi vidapatía.


***

Hoy parecía fácil
Bastaba con evacuar tu recuerdo
por el trono del desmemoriado
y afeitarse las lagrimas
con saliva de tragar..
bastaba con vestirse la imaginación
con traje de segunda mano
y devolver la mirada
al anticuario por dos rictus
bastaba ,si, parecía fácil
salir sin calzarse la flaqueza
ajustarse el deseo
cerrarse los canguelos
abrocharse las penas
y bajarse las empuñaduras
pero cuando te vi
y me mire
me vi desnuda.


***

Muchos pasillos tortuosos
en los laberintos de mi querencia
Ventana al exterior
con vistas a las dudas,
Amplias estancias para los estorbos
muchas nimiedades en las cornisas
y para las pasiones
escaleras de urgencia
Tropiezos, agonías, entre los escalones
Caprichos en el patio,
epidermis herida en el ladrillo.
No hay nada eterno
Solo cadencias intermitentes en la entrada
Solo balas sin muerte en la fachada
Secuestros en los sótanos
Y duda en la entreplanta
No hay nada eterno
Se resquebraja el miedo en los pestillos
Se empañan los cristales los domingos
Funciona el ascensor de los deseos
Se escapan entre las tuberías las horas
No hay nada eterno
Los pilares se vuelven dolorosos
Los pájaros anidan de adobe
La rutina es serrín en los rincones
No hay nada eterno
Excepto la eternidad
de tu demora
entre los entresijos
de mis ruinas.