domingo, 20 de mayo de 2007

MARTA LÓPEZ VILAR







Mencionada por:
Aurora Luque,
Ana Gorría,
Pilar Adón,
Sandra Santana,
Ángela Torrijo Arce
Julio Santiago
Esther Muntañola
Carlos Contreras Elvira
José Cereijo
Francisco José Martínez Morán


Menciona a:
Pilar Adón,
Amalia Bautista,
José Cereijo,
José Ángel García Caballero,
Ana Gorría,
Amalia Iglesias,
Aurora Luque,
Joan Margarit,
Miquel Martí i Pol,
Sandra Santana.




Bio-bibliografía


Marta  López Vilar (Madrid, 1978) es doctora en Filología Española por la Universidad Autónoma de Madrid con una tesis sobre la mística y el simbolismo de las Elegies de Bierville de Carles Riba.
Por el libro De sombras y sombreros olvidados en 2003 obtuvo el premio “Blas de Otero” de poesía (Madrid, Amargord, 2007). En 2007 ganó el premio “Arte Joven de Poesía” de la Comunidad de Madrid por el libro La palabra esperada (Madrid, Hiperión, 2007).
Como traductora de literatura catalana ha realizado la edición y traducción de los libros Dos viajes al más allá (Madrid, ELR Ediciones, 2005) y las Elegías de Bierville de Carles Riba (Madrid, Libros del Aire, 2011) y ha publicado traducciones de poesía catalana, portuguesa y griega contemporánea en revistas como Salamandria, El Alambique, Hache o Revista Áurea. Sus poemas figuran en antologías como La voz y la escritura 2006 (Madrid, Sial, 2006), Hilanderas (Madrid, Amargord, 2006) o Los jueves poéticos (Madrid, Hiperión, 2007).
Es autora de artículos y crítica de su especialidad en revistas como Clarín, Ojos de papel, o Cuadernos Cervantes.







Poética


Tal vez pueda hablar de mi poética de una manera más exacta cuando deje de escribir. Mientras tanto, la poesía pervive en mí desde una experiencia íntima para intentar poner un nombre a las palabras, a mi memoria y mi olvido y sus inventarios, también a mis ciudades. Sé que es un oficio difícil, que Ítaca está lejos, pero en el fondo pido que mi camino sea largo.









Poemas




EL SUEÑO O HAMPSTEAD

Bastaría extender mi cuerpo en este mar,
esperar el alba
con sus tres mil ángeles desnudos
y saber que la próxima noche
quien buscará la parusía
seré yo,
mientras todo lo demás arde en el olvido
y sólo añora la ceniza.

De De sombras y sombreros olvidados (Amargord, 2007)







ATENAS

Al igual que los dioses, hay ciudades necesarias
para borrar lo oscuro,
la tiniebla poderosa de la palabra rota
o ese no querer despertar otra vez
de la caverna del olvido y de la muerte.

De De sombras y sombreros olvidados (Amargord, 2007)








ADRIANO HABLA AL CUERPO MUERTO DE ANTÍNOO


Ya nada persigo, nada se presenta ante mi puerta.
Ninguna juventud sentí sino la tuya,
ninguna ciudad, ningún otoño desbordó
por mis manos el cabello de la luz,
los misterios del aire.

Duermen contigo aquella sangre derramada
en sueños, la noche sin refugio
con redes de oro, el perfume
cuajado de amapolas en tus labios
mientras yo contemplo la patria destruida de tu cuerpo,
recién abandonado.

Contemplo al dios que me arrojó a la vida
yaciendo en la sombra inmensa
de lo que ya no tendré…

La muerte ha llegado al mundo, mi dios,
y nada ya podrá espantar mi frío.

De La palabra esperada (inédito)

sábado, 19 de mayo de 2007

JOSÉ LUIS GÓMEZ TORÉ





















Mencionado por:
Ángel Calle
Ana Gorría
Cristina Morano
Juan Andrés García Román
Esther Muntañola
Jesús Malia
Aurora Saura
Marta Fuentes
Ángel Cerviño
Jorge Fernández Gonzalo
Juan Manuel Macías
José Manuel Lucía

Menciona a:
Ana Gorría
Marta Fuentes
Juan Antonio Bernier
Viviana Paletta
Oscar Curieses
Juan Antonio Marín
Ernesto Pérez Zúñiga
Juan Andrés García Román
Julieta Valero
José Luis Rey
Vanesa Pérez Sauquillo
Jordi DoceAda Salas



Bio-Bibliografía

José Luis Gómez Toré (Madrid, 1973) Ha cultivado la poesía, el ensayo y el teatro. Como poeta, ha publicado Contra los espejos (1999, Premio Blas de Otero), Se oyen pájaros (2003), así como He heredado la noche (2003), poemario galardonado con un accésit del premio Adonais.
Es autor del ensayo La mirada elegíaca. El espacio y la memoria en la poesía de Francisco Brines (2002), Premio Internacional Gerardo Diego de Investigación Literaria.




Poética

Digo cantil
como digo tu cuerpo
o mis manos vacías.
Me arriesgo a las palabras.
Escribo en la impaciencia de la luz,
en la blanca inclemencia del amor,
en este extraño vértigo que soy
cuando digo
anochece.





Poemas



Paul Celan duerme en un río de olvido

1970

París es buen lugar
para hacerse de lluvia.
Decir es ser un eco.
Aun después del silencio,
la madre muerta sigue pronunciando
en alemán su indescifrable ausencia.
Acude tercamente,
sin elección posible,
traición para ser fiel cada palabra,
una amapola ardiendo de memoria
que suena a muchas voces,
que debe repetirse y que se pierde
porque ya no hay orillas,
porque ya no hay orillas sino fondo.

París es buen lugar
para ignorarse lluvia.
Ahora es preciso reposar sin albas,
no soñar con ser piedra,
ser eco solamente sin origen
como si nada fuese,
como si la luz fuera
el reverso culpable de la sombra,
como si fuese madre hasta el rocío.

París llueve tu insomnio.
Que la nieve pregunte por los muertos,
pero sólo la nieve,
sólo la nieve nombre su blancura.
Duérmete, Paul Celan,
con los ojos abiertos
y perdónale al agua su pureza.

(De He heredado la noche)




fragmentos

Son fragmentos
y la piedad del aire
hace gesta la luz. Nadie pregunte
quién teje este temblor
de muerte y pájaros.

Son heridas, son sílabas, son nombres,
es olor de cantueso y transparencia,
es tan sólo ese sol
que gotea del fruto,
es esta piedad justa
que lava la mirada
de quien no la merece,
de quien no la merece todavía,
miel de infancia en los párpados.

Es la no luz del cuerpo.
Es también esta arcilla
caliente del lenguaje
y este rumor que pronuncian las manos
e ignoran pero saben las palabras.

Podría no decirlos.
Son fragmentos.
La urdimbre de la nieve.





la mujer en la luz

Vermeer

Esta mujer debe verter el agua. No lo hace todavía. Habita espera. El agua espera. La mujer espera. Sólo la luz no espera. La mujer la ha invitado y no lo sabe. Ha abierto la ventana porque tenía sed. Su sed de espacio lava los ojos de quien no beberá la transparencia.

La luz debe verterse sobre el agua.

lunes, 14 de mayo de 2007

NACHO MONTOTO


















Marta Merino





Menciona a:
José Daniel García
Antonio Agredano
Ángela Jiménez
Elena Medel
Luna Miguel
Diego Vaya
Carlos Pardo
Gonzalo Escarpa
Vicente Luis Mora
Pablo García Casado
Juan Antonio Bernier
Manuel González Mairena
Áreo Lórima
Carmen Camacho
David Leo García
Leónidas Montoto
Raúl Quinto
Rosario Villajos
Eduardo García
Juan Andrés García Román
Mercedes Díaz Villarías
Antonio García Villarán




Bio-bibliografía

Nacho Montoto. Córdoba. 1979. Escritor y agitador cultural. Articulista de Diario Córdoba y colaborador del suplemento cultural Cuadernos del Sur . Ha publicado las Plaquettes La ciudad de los espejos (Diputación de Huelva, 2007) y Las últimas lluvias (Versos del sol. 2008). Acaba de publicar el poemario Espacios Insostenibles - Mi memoria es un tobogán ( Cangrejo Pistolero Ediciones, 2008). Tiene en prensa la novela BINARIOS que se publicará a principios de Marzo de 2009 . Ha participado en diversas antologías. Ideólogo y cofundador del colectivo C.A.I.N. Codirige la colección de poesía Los14ochomiles . Actualiza a diario el blog http://www.pajaritasdepapel.es/






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Poética




Un hombre que no llora no es un hombre.




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Poemas


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En mitad del jardín yacen mutiladas


cientos de naranjas.


Desparramadas por el campo,


heridas hasta el corazón,


desangradas,


gajo a gajo,


esparcidos sus miembros


dañando, sin querer, el paisaje.


*






(De Mi memoria es un tobogán)


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Luz: ventana abierta/cortina recogida/
persiana en lo alto/gente en la calle.
Luz: foco de discoteca/colores en el techo/
halógenas en el W.C./ultraviolet.
Luz: semáforo en ámbar/faros de xenon/
chalecos reflectantes/leds.
Luz: flexo sobre la mesa/lámpara de mesilla/
un par de velas/gafas de ver.
Luz: monitor encendido/webcam/
play station/encefalograma.



(De Espacios insostenibles)









****





El sol no quema mi cara. El calor no existe. Un melanoma amenaza la ciudad. Dijimos que el lugar sería x. Nunca mires tras tu espalda, nunca cuando regreses a casa de noche. Sólo cuando entres y cierres la puerta estarás resguardado de lo que sucede fuera. No pienso escribir epitafios. Los muertos no merecen nada: humus. Una flor se pudre en el jardín. Un cuerpo se desnuda tras la ventana, su sexo deshojado queda al aire. Todas las noches la misma pesadilla: una habitación desordenada. Colillas por el suelo: ansiedad. Siempre es un día gris. Una procesión de cucarachas en el hueco del ascensor. Sueños terroríficos, dicen los niños. No culparé más a la cena. Mis manos sudan como un preso bajo el sol. Ritmo, me falta ritmo. Mantengo la quijada en la mano.



(De Espacios insostenibles)


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***



Su cuerpo desmembrado: maldita metralla.
Los periódicos: muertos de papel.
Lágrima de carbono: cielo azul
Ciegos: los ojos del mundo
Las paredes: obras de arte.
Un tupper: restos de una guerra.



(De Espacios insostenibles)

domingo, 13 de mayo de 2007

JOSÉ LUIS MORANTE
















*


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Jesús Cárdenas Sánchez

La poesía contemporánea no sería sin:
Víctor Botas,
Joan Margarit,
Chantal Maillard,
Luis Alberto de Cuenca
Luis Felipe Comendador
Antonio Gutiérrez Turrión



Bio-bibliografía

José Luis Morante (El Bohodón, Ávila, 1956) es profesor en el IES Duque de Rivas, en Rivas-Vaciamadrid, ciudad donde creó la revista Luna Llena y coordinó la revista gráfica y de textos Prima Littera durante una década. Fue director del periódico Señales de humo y subdirector de la colección de poesía Cinco estaciones. Su obra poética está formada por Rotonda con estatuas, Enemigo leal, Población activa, Causas y efectos, Largo recorrido, Un país lejano y La noche en blanco. Una amplia muestra de la misma se recoge en la antología Mapa de ruta (Maillot Amarillo, 2010).
Entre sus premios destacan el Premio Luis Cernuda, el Internacional de Poesía San Juan de la Cruz, o el Premio Hermanos Argensola. Por el conjunto de su obra el Hogar de Ávila en Madrid le concedió el Premio Espadaña. Colaborado en diferentes periódicos con ensayos breves y colaboraciones críticas.
También es autor del diario Reencuentros, el libro de entrevistas Palabras adentro, Protagonistas y secundarios, un conjunto de estudios sobre poesía contemporánea, y el libro de aforismos Mejores días.
Ha preparado cuatro antologías y varias ediciones críticas, entre las que destacan los estudios sobre Luis Felipe Comendador, Herme G. Donis y las ediciones de Arquitecturas de la memoria de Joan Margarit y Ropa de calle de Luis García Montero, ambas para Letras Hispánicas.


El enlace de su blog es http://puentesdepapel56.blogspot.com/




Trayecto

Toda poética es un registro de ecos. En mi poesía percibo una querencia natural por lo colectivo y una manera de caminar por aceras conocidas. Así que abordo una tradición de normalidad que explora lo novedoso de cada instante repetido y que busca el misterio de las cosas que pasan. Pretendo conocer lo circundante y en ello incluyo mi interioridad.
Hay poetas que proyectan una iluminación peculiar y nos someten a un fuego cruzado. Recupero: la dialéctica esencial de Antonio Machado; la especulación intelectiva de Jorge Luis Borges; el cerco desasosegado de Luis Cernuda; el compromiso contra la fosilización de Blas de Otero; la pasión de realidad de Jaime Gil de Biedma; el escepticismo epigramático de Ángel González; la carga confesional de Joan Margarit; el protocolo de normalidad de Luis Felipe Comendador; el azar como argumento inapelable; la premeditación oculta del futuro; el hecho de vivir.




Poemas


EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES

El arte de vivir los lunes
requiere cierta práctica y algo de teoría,
saber de estratagemas y confabulaciones
y adjetivar la prosa cotidiana
con una terca voluntad de estilo.
Incontables acechan
los peligros desde el primer café,
crecen cuando un olor
anuncia escuetamente la leche derramada,
se reproducen con duración de días laborables
y en guardia se mantienen,
tal seguros precintos,
entre los pasajeros del tren crepuscular
que nos devuelve a casa,
al reclamo del lecho hospitalario.
El arte de vivir los lunes
sobrevive y se esconde
en vacuas reflexiones como ésta:
nada es eterno, salvo un lunes.

(De Población activa)




FRANCOTIRADOR

Anestesia la espera
el olor de la muerte.
El trabajo requiere sutileza
y un ajustado cálculo de riesgos
que incluye emplazamiento y retirada,
la previa exploración de las cornisas
y aquella agilidad adolescente
que jamás se pondera en tierra firme.
Necesita también
la solidez de alguna causa justa
que convierta en cenizas
el tamo hiriente del remordimiento
y pulsar el gatillo,
con la mansa cadencia del goteo,
desde el privilegiado mirador.
Luego un tibio suspiro aprobatorio,
un mínimo descanso
mientras halla la bala
entierro involuntario en la silueta
que enmarcaba el visor.
Bebe la cal del muro
bermejas pinceladas.
Un hombre se desangra bajo el sol.
Ya se sabe, son gajes del oficio;
las tragedias sin nombres no conmueven.
La profesionalidad desdeña el patetismo.

(De Un país lejano)



EL MIEDO

El miedo a los seis años
era un cuarto lejano,
un recinto sellado y tenebrista
con prestigio de infierno
y un viejo sin edad
que dormitaba junto a un perro agónico
bajo los soportales;
a los doce su miedo
habitaba en los libros,
igual que fotogramas de holocaustos.
El miedo en la veintena
fue aquel tiempo confuso
de amarse bajo el cielo,
ese rumor de trenes que enlazaba
la ausencia y el deseo;
a los cuarenta y ocho fue su miedo
un espacio interior, claudicaciones…

Tuvo más miedos: al cumplir cincuenta,
a los setenta y tantos,
cuando no tuvo edad
y en una larga noche
asmática y feroz,
apareció en la sombra encanecido
aquel miedo inasible de seis años.

( De Un país lejano)

RODRIGO VERDUGO














Mencionado por:
Txus Garcia

Menciona a:
Edmundo Herrera
Nain Nomez
Federico Schopf
Roberto Yánez
Rodrigo Hernández
Víctor Pueyes
Andrés Morales
Antonio Silva
Armando Uribe
Cristian Cisternas





Bio-bibliografía

Rodrigo Verdugo nace en Santiago de Chile el 9 de enero de 1977. Es miembro del movimiento ”Derrame” y articulista de la revista del mismo nombre. Su obra se encuentra publicada en diversas revistas y ontologías chilenas y extranjeras siendo traducida parcialmente al frances y al polaco. Es autor del libro “Nudos Velados” Ediciones Derrame 2002. En 2005 participo en la exposición colectiva “Derrame Cono Sur o el viaje de los argonautas” en la fundación Eugenio Granell, España.





Sobre mi poética

“Mi escritura tiene que ver con todos esos signos y presencias negras
Que atacan al hombre por medio de revelaciones incomprensibles,
Y desde ellas el hombre va cayendo de abismo en abismo, volviendo siempre
A los mismos muros, las mismas puertas, con una voracidad oscurecida,
En un rito nocturno que contiene todos los ritos.”




Poemas



DESPUES DE ESE DIA

Cambiaron la ubicación de las cosas
Sabían demasiado de una música de tierra para el viaje enemigo
El aura del mar levantándose dejando atrás nuestros terribles ejes
La forma de mirarnos a los ojos, de mirar a las piedras
Sabían demasiado bien como unirse, por eso recibieron el revés de las cosas
Y se empezó gota por gota, nombre por nombre
Mientras el mito se deshojaba a nuestros pies.
Sabían demasiado bien y no esperaron retratar a sus muertos
Les basto que el revés del mundo se levantara contra los árboles y las aguas
Contra las cosas y las vidas
Contra cualquier herida que no tuviese un arrojo de estrella
Lo sabían demasiado bien, apareando a las sílfides contaminadas
Saldando algo con ellas, poniendo plumas quemadas dentro de las almohadas
Reanudando las capturas, para que así llegaran
Y se ubicaran gota por gota, nombre por nombre
Como antes cuando las cosas no limitaban con los hombres
Sino que el tiempo limitaba con la piedra, limitaba con la luz
Y piedra y sangre por igual buscaban legitimar el rayo
Mientras la belleza ahuecaba los mares
Y al final dios estaba esperándonos con un ramo de accidentes en las manos.





ASOMO

Detrás de los vasos
Recuerdo mi primer incesto con la luz
Todos lo que tenían un nombre de pez se deshacían.
Nunca volvió a tener el día la profundidad de un signo.

Del libro “Nudos Velados”





SEGUNDO ANUNCIO (fragmento)

Se conectan mangueras al cuerpo para tragar agua de mar día y noche
Y así enloquecidos partir a la guerra que hay entre derrumbes y desdoblamientos.
Son de la familia del hombre que alimentaba embriones astrales con tinta
Sus ecos llevan alcohol a la estrella, convierten en piedra pómez los cruceros
Los están urdiendo desde lejos por eso sienten la angustia que rodea al rayo
Llevan tierra a los espejos para ver si ella es la medida de la resurrección
Están preparando un largo festejo como vidrios que buscan una fibra oblicua
Nada pueden contra ellos los exorcismos marinos que ahora bajan por los cristales
Ni esa arena invisible donde permanecen las ataduras.
Se van hiriendo y esas cicatrices diferencian los enarbolados contactos
Que hay entre la luz y el aire
Nos hacen lejano el cuerpo, cercana la incógnita de la que brotan las aguas.

viernes, 11 de mayo de 2007

FERNANDO LORENTE BARAJAS
























Mencionado por:
Esther Peñas

Menciona a:
Felipe Benítez Reyes
Guillermo Espinosa Río
Rodolfo Franco
Antonio Gamoneda
Lara López
Manuel López Gil
Francisco Martínez Calvo
Ana Isabel Palacios
Esther Peñas
Mar Sancho
Santiago Sastre Ariza





Bio-bibliografía

Fernando Lorente Barajas nace en Madrid (1958). Licenciado en Literatura Hispánica por la Universidad Complutense.
Ha escrito doce libros de poemas, de los que se han publicado solo los dos más breves: Elegía del militante y La miel y la hiel, dentro de la antología Nuevos autores de la poesía española/3, publicada por Editorial Jamais (2001).
Escribe también prosa (narración corta) y algo de teatro. Trabaja como Técnico Bibliográfico en la Organización Nacional de Ciegos Españoles.




Poética

Escribo como necesidad extrema, para contarlo y contarme, para aplacarme, para agradecer y denostar, para reivindicar la palabra como la herramienta que más nos acerca a la idea de dios y de nosotros mismos. Intento por todos los medios ser fiel a mí mismo. Si algún día llego a la conclusión de que es imposible me dedicaré a otra cosa. Mientras tanto escribo.





Poemas




Contemplaciones


Uno

La palabra se ensucia al enunciarla.
Se queda dentro de su forma
acorazada y temerosa,
apresada en las estrías de la voz.
Permanece allí amedrentada
la otra más profunda, la no dicha,
diferencia entre oro y oropel.

La palabra dicha de tan necia
se impla, fatua y jactanciosa,
con su sonido nimio y desgastado
y apenas es un rastro de la aún callada,
apenas huella leve de su pisada recia.



Dos

Lo que pienso se corrompe
y alumbra lo que luego digo.
Puede que ambos se encuentren
y negocien el precio de lo expreso
en territorios contiguos al teatro
donde habita el olvido,
donde duerme la luz,
donde reina el silencio.

Porque sé que yazgo en mí,
acorazado y temeroso,
apresado en las estrías de mi vida.
Porque sé que el suelo enorme
de la celda en que me pudro
mide justo la distancia
entre vida y existencia.



Tres

La ventana se empaña suavemente
con el frío del invierno.
Galopan por la calle los chiquillos
al amparo de la prisa.
Gritan y ríen y se arrojan nieve
perpetuando su contento
con la límpida savia que rezuma
su inocente algarabía.

En la casa de enfrente una muchacha
desangra suavemente en el piano
la lacia dejadez de sus lecciones.
Severa la maestra, regurgita
su impotencia en el teclado
y la cría ya no quiere ser princesa
ni siquiera por un día,
ni pájaro, ni risa, ni cantante…

En el tejado unos gatos se acicalan,
cien palomas torpes zurean defecando
y el humo omnipresente va tiznando
los contornos de la obstinada azotea,
que se defiende erizándose
inútilmente de antenas.

Sobre mi corazón desorientado
lates tú con insistencia:
pan candeal, trigo te me presentas…
No sé ni decirte apenas.
Tu aroma me suicida los recuerdos:
compartimos nuestra carne
tan cauta y mansamente disfrazada
de distancia disculpable.



Cuatro

Tu nombre te explica con su habitual destreza.
Desde mi ventana apagada con tu ausencia
te lanzo con furia cinco letras esgrimidas
muy a mi despecho y con puntería certera.

En la cueva donde apuro el reflejo de tus besos,
en el centro justo de tu apellido postrero,
domo un haz de labios que te digan precavidos,
que alíen sin suspicacia mi sintaxis y Cupido.
Tú me clavas tu mirada clara entre las cejas,
te ríes y vas desintegrando con tus pies la acera.
Yo ya no puedo esperarte y bajo las escaleras.



Cinco

La ventana ha apagado su cristal.
El invierno se ha dormido ante la luna
y el frío va escarchando subrepticio
las palabras que agonizan en la calle.

Yo te miro dormidamente ajena.
Tiendo mi corazón junto a nosotros.
Se vuelve terciopelo entre tus manos
orientado por fin su itinerario.


(Del libro Veleidades de mi sombra)

miércoles, 9 de mayo de 2007

MARÍA INMACULADA FERNÁNDEZ BARJOLA
























Mencionada por:
Íñigo San Sebastián
Pablo López Carballo
Fátima Nuñez Delgado

Menciona a:
Íñigo San Sebastián Barja
Pablo López Carballo
Lara Otero Romero
Antonio Orihuela
Enrique Cabezón
Juan Francisco Delgado Lepe
Fátima Nunhez
Manuel Estepa Montenegro
Fruela Fernández



Bio-bibliografía

María I. Fernández Barjola (Don Benito, Badajoz, 1981) es licenciada en Filología Hispánica y actualmente cursa estudios de doctorado. Su escasa producción literaria sólo ha visto la luz en revistas (Ventana Abierta, Asterisco, Correspondencia, Cartas Poéticas de Autores Jóvenes), fanzines (Lapapelera) y en alguna antología: KonKretePoésieVisualPoemaObject (Ed. Regional de Extremadura, 2001), Voces del extremo: poesía y canción (Fundación Juan Ramón Jiménez, 2004) y Encuentros de Poesía Visual (Junta de Extremadura, 2001). Ganó el accésit de poesía del Certamen Literario San Isidoro de Sevilla, por el poemario Del miedo y las estrellas (2004, aún inédito) y algún premio más.





Poética

En su Epistola ad Pisones se preocupaba Horacio por el tema de la originalidad. De él he aprendido el valor de los tópicos, que una materia de dominio público también es legítimamente mía.
Me inquieta, en general, lo que le que preocupa a mi especie, lo que siempre ha preocupado y preocupará al hombre: el amor, la muerte, la pérdida del paraíso de la infancia… Pero los contextos cambian, claro. Me preocupa, en particular, el miedo como motor de la vida, con el que mantengo desde hace años una relación de amor-odio.
Eso es lo que hay en mis poemas, en los que intento exprimir al máximo los recursos que el conocimiento que tengo de mi lengua me da para comunicarme mejor. Leo mucho y quiero leer más.



Poemas


Sabes
que tus pasos van buscando
andar los mismos pasos
que ya diste hace años,
que tu voz va eligiendo
el mismo tono acostumbrado
en que hablaba hace años
y que tus gestos fingen ser
los que vestías antes de marchar.
Cuando la despedida
era sólo un proyecto de futuro,
te preguntabas qué cambiaría
cuando tus pasos volvieran a andar
los mismos senderos de tu gente,
y ahora lo sabes:
el que se va es el que pierde.

(en la antología Voces del Extremo: poesía y canción)





Cuando el miedo te puebla
y es algo más profundo,
más propio de ti,
que tu peso y tu altura,
que el color de tus ojos
—sesenta kilos de miedo,
un metro sesenta de miedo,
los ojos de color miedo—,
lo difícil es no dudar.

(en Lapapelera, nº1).




Reescribe entre líneas,
mis gestos te irán dictando:
mis sonrisas a medias
cuando me hablas de amor o del futuro;
mi mirada de cera
cuando me hablas de otras;
el calor de mi abrazo
cuando estamos a solas;
el dolor en mis labios
cuando hablamos de sueños.
Reescribe entre líneas,
será un bello poema de amor.

(Inédito)





Demasiadas cicatrices
en los brazos
para haber abandonado
un país
sólo por dinero
—pensaba en el autobús,
mientras miraba durmiendo
a la chica brasileña
del asiento de al lado.

(en Lapapelera, nº1)