jueves, 5 de abril de 2007

LUIS MELGAREJO



























Mencionado por:
Enrique Falcón
David Eloy Rodríguez
Daniel Rabanaque
Harkaitz Cano
David Monthiel
Alfonso Salazar
Agenbite of Inwit
Salvador Galán
Iván Mariscal
Juan Antonio Bermúdez
Manuel Ortega
Manuel Fernando Macías
Ana Patricia
Iván Vergara

Menciona a:
María Victoria Atencia
Miguel Ángel García Argüez
Nieves Muriel García
Inwit
Rafael Espejo





Bio-bibliografía

Luis Melgarejo (La Zubia, Granada, 1977) ha publicado hasta la fecha dos libros de poesía: Libro del cepo (Hiperión, Madrid, 2000), con el que obtuvo el XV Premio de Poesía Hiperión, y Los poemas del bloqueo (Granada Literaria, Ayuntamiento de Granada, Granada, 2005), título merecedor del II Premio de Poesía Zaidín-Javier Egea. Vive en su pueblo.





Poemas



Loqués remansarse
Aparqué.
La luz, el odio, el agua, las almendras, todo
bien.

Le tiré poco a poco y para arriba
por justo el espaldar de la cantera.
El sol pegaba limpio y norte el aire.
Cernícalos y ortigas. Y alpechín.

Eché toda la tarde allí, bailando.

A la vuelta dos búhos
por los balates últimos al ras se me cruzaron
y un sapo justo en medio del carril ya bajandillo
vi.
Y eran ya muchos cruces, demasiados.
Después supe que sólo eran los justos, que
la vida en
fin, que ya está.

Le eché el freno de mano lento al coche,
abrí, bajé, la luz no sé si estaba
de brecha o si eran sólo
las cortas de los faros ni
por dónde supe yo que algo venía
pasándome en el cuerpo desde por la mañana, pero

la cosa es que de pronto

allí de pie
mientras yo le cantaba para que se cruzase a
la cuneta del lado de la acequia
ya era el sapo que yo supe al ralentí

y supe en otra forma de los pájaros,
del sol y de la luna, de tanto brote aún verde,
tan sin flor, de lluvias cuándo y cómo y
de las balsas de alpechín tan negras que

de noche ya y
camino de la casa serenándome al volante
los pulsos tan livianos de la vida
pude ver una vez más pero llegándole distinto a
las otras cosas esas de la ciencia y la razón
que no sé yo si son tan importantes ya.

Logré dormir tras cuatro noches huecas. Me lavé.





un poema de encargo

la vez primera vez que algunos mozos
contamos orgullosos al detalle
pagamos por supuesto y por la calle
la vez que da bigote a los del bozo

la vez primera vez y enamorada
que a muchas nos dijeron era clave
acaba convirtiéndose en ya sabes
la vez que vino a ser como si nada

la vez primera vez contigo quiero
se dice el dependiente de la tienda
mirando a la lotera de la esquina y

risueña la lotera lo adivina y
le dice cuando pasa al de la tienda
la vez primera vez contigo quiero




miseria de la filosofía de la miseria
odiados y asesinos mandatarios
del uno y grande imperio de este mundo

no traten nuevamente de embaucarnos con
de dónde venimos adónde vamos —ya basta pues

son otras las cuestiones pero —claro

cuestiones insidiosas
que a todo bicho humano
que se precie de tal por lo de bicho y
también por lo de humano
le pueden pero rápido los nervios
dejarle destrozados que se dice
si es que algo más de bicho
que de humano cabrón le late dentro y son las únicas

las únicas cuestiones posibles contra el miedo
que a todas nos habita y va minando

amadas y cadáveres del mundo

en qué quedamos qué vamos a hacer

miércoles, 4 de abril de 2007

PILAR ADÓN















Mencionada por:
Elena Medel
Pepe Ramos
Marta López Vilar

Annelisa Addolorato

Sofía Rhei

Dolors Alberola

Javier Vázquez Losada

Menciona a:
Dolors Alberola
Jorge de Arco
Maite Dono
Julio Espinosa Guerra
Elena Fuentes
Carmen Jodra
Marta López Vilar
Elena Medel
Vanesa Pérez-Sauquillo
Sofía Rhei
Julieta Valero




Bio-bibliografía

Pilar Adón (Madrid, 1971). Ha publicado, entre otros, el libro de relatos Viajes Inocentes (Editorial Páginas de Espuma), por el que obtuvo el Premio Ojo Crítico de Narrativa 2005, y la novela Las hijas de Sara (Alianza Editorial). Ha sido incluida en diversos volúmenes de relato: Ni Ariadnas ni Penélopes (Editorial Castalia), Todo un placer (Editorial Berenice) o Contar las olas (Ediciones Lengua de Trapo). Ha publicado relatos y poesía en distintas revistas y suplementos literarios: Babelia, Eñe, Turia, Müsu… Ha traducido el libro de relatos Parecidos razonables, de Christina Rossetti (Editorial Funambulista, 2006) y la novela El mentiroso, de Henry James (Editorial Funambulista, 2005). En 2006 publica el poemario Con nubes y animales y fantasmas (EH Editores), y forma parte de distintas antologías poéticas: Los jueves poéticos (Ediciones Hiperión), La voz y la escritura (Sial Ediciones), Hilanderas (Ediciones Amargord) o Todo es poesía menos la poesía (Editorial Eneida).

Más información: http://www.pilaradon.com/





Poética

Son pocas las veces en mi poesía en que la voz no alegoriza sobre las cuestiones que más me preocupan: la soledad, la niñez, la fertilidad, la procreación, el anhelo de lugares lejanos… Puedo plasmar en mis poemas a las mujeres que admiro, los autores y autoras a los que amo, mis juegos infantiles, una imagen en el espejo, los viajes que he hecho y los que no he hecho, los animales que he tenido, los libros que me han marcado… La idea esencial suele centrarse en que, tras la pretensión de tranquilidad habitual, se suceden pasiones y temores secretos que dominan nuestra realidad.




Poemas



Estas piernas húmedas no me pertenecen.
Caminan junto a mí, pero no son las mías.
Mi corazón sabio me sugiere que no me asuste, porque no son mías.
Mis piernas han desaparecido,
suplantadas por trozos de carne húmeda que no reconozco, que olvido.

El azul de los brazos,
la devoción de los labios,
el giro de la cabeza hacia el firmamento. Universo negro.

Creador de paraísos ajenos, ¿en qué dirección buscarte?

Virajes, latitudes, orientación en brújula.
Vergel de verdes pájaros y sonidos mansos,
explícame en qué cumbre. Explícame cómo. Y dime, ¿por qué esa altura?
Semejante altura para seres tan diminutos.

No puedo interrumpir ahora la huida. Iniciada está y seguiré.
Las piernas no mías me orientan.
Observador de mi escasez, háblame.
¿Cómo sabré que puedo detenerme?

De “Con nubes y animales y fantasmas” (EH Editores, 2006)



***



¿Quieres algo de mí? ¿Has llamado a mi puerta?
Dije sí al cansancio y dije sí al temor.
Dije sí a la más profunda pérdida de lo habitual y a la charla amable
bajo los pinos iluminados por el farolillo de noche.
Dije sí a los ojos siempre abiertos y a la extrañeza.
Y, ahora que lo sabes, dime, ¿quieres algo de mí?
¿Has sido tú, en realidad, quien ha llamado a mi puerta?

De “Con nubes y animales y fantasmas” (EH Editores, 2006)




***



La nueva mujer


Aplazo la decisión de moverme.
Aplazo la posibilidad de transformarme en otro ser.

No deseo convertirme en un tronco maduro
del que comiencen a brotar ramitas fuertes y hermosas.
Aplazo la búsqueda de alimento, la construcción de una cúpula
bajo la que esconderme.
Rechazo el movimiento hacia una postura quizá más cómoda
o quizá más insoportable aún. El aislamiento. El abandono.
La carencia.

Renuncio al salto sobre el río
y a la nueva mujer que empuja dentro de mí.

De “Con nubes y animales y fantasmas” (EH Editores, 2006)

martes, 3 de abril de 2007

JUAN MIGUEL LÓPEZ MERINO























Mencionado por:
Karmelo C. Irribaren
Pepe Ramos

Menciona a:
Nicanor Parra
Ernesto Cardenal
Ángel González
Antonio Gamoneda
José Emilio Pacheco
José María Álvarez
Miguel Casado
Fernando Beltrán
José María Parreño
Karmelo C. Iribarren
Roger Wolfe
Juan Antonio González Iglesias
Pepe Ramos





Bio-bibliografía

Juan Miguel López Merino (Madrid, 1973)
He publicado el poemario El invierno metido en los pulmones (Oviedo, Línea de Fuego, 2002), el ensayo Roger Wolfe y el neorrealismo español de finales del siglo XX (Zaragoza, Pórtico, 2006) y la edición crítica conjunta de los poemarios Días perdidos en los transportes públicos y Hablando de pintura con un ciego de Roger Wolfe (San Sebastián de los Reyes, Universidad Popular, 2004).
He publicado en revistas traducciones de poemas y relatos de autores como el ruso Vladimir Vysotsky o los norteamericanos William Carlos Williams y William Saroyan.
He sido incluido en las antologías Poemas para cruzar el desierto (ed. Ángel Sierra, Oviedo, Línea de Fuego, 2004) y Poesia Espanhola, anos 90 (ed. Joaquim Manuel Magalhães Lisboa, Relógio d’Agua Editores, 2000).
Desde hace más de un lustro vivo en países de la ex Unión Soviética.




Poética

ESTA PIEDRA EN EL CANTO

No eres más bella porque te lo diga:
eres hermosa aunque no lo sepas.
No le hace falta al árbol mi poema;
soy yo el que necesita de ambos,
del árbol y el poema y de vosotras,
mujer bella e idea de belleza.
Y sois todos imagen de mí mismo,
que me construyo en estos versos
sin plan preconcebido aunque resulte
ser mi expresión la que aparece bajo
los ciegos martillazos en la piedra.
Está tan sucio el mundo de palabras
que gritan o susurran «yo soy esto».

(Inédito)




Poemas



A LA INMENSA MAYORÍA

Naces porque otros quieren,
creces sin elección posible
y te enseñan reglas —que acabas
considerando tus verdades—
de supervivencia y recato.

Y así vives, sin miramientos,
con tu puñado de apetitos lícitos,
con un fardo de convicciones
como todo conocimiento,
ajetreado por mil menudencias
que tienes por imprescindibles,
amando u odiando según convenga,
haciendo o dejando de hacer
pero dejándote llevar siempre,
sin grandes penas, sin más gloria
que ser otro correcto ciudadano
ducho en reproducir esquemas
con pequeñas variantes de catálogo.

Y llegará el momento en que te mueras
creyendo perder algo, necio
de la cabeza a los pies,
fiel e inconsciente cumplidor
hasta el último de tus días
con el nimio papel de figurante
que no está claro si elegiste.

(De El invierno metido en los pulmones, Oviedo, Línea de Fuego, 2002)





CRIMEA
La frívola elegancia
de las palmeras, apeladas
por el fluido tránsito
de la brisa.

Se sirve de tu ojo el sol
para brillar; la música no suena
si tu oído
ignora el orden de su intermitente
énfasis de silencios.

La realidad: aquello que atraviesa
las rejas de tu percepción.

Qué poco sabes tú de lo que pasa.
Tal vez no pase más que lo que sabes.

Pero después de todo, dime:
¿Qué importa que no importes nada, casi?
¿Acaso no es perfecto el orbe ahora
(ése que te construyes y te atrapa),
acaso no es lo que ha de ser,
lo que será de nuevo, lo que ha sido
desde que hubo luz y un ojo
para verla?

(Inédito)






UNA ROSA ES OTRA ROSA ES OTRA ROSA

En esta luminosa primavera
otra más luminosa me figuro.

Los olmos de Viena son aquellos
que vi hace media vida en Santander.

Los olmos que veré en otras ciudades
serán éstos que ahora me imagino.

La vida siempre está donde no estamos,
donde estuvimos o creemos
haber estado ya, donde algún día
esperamos estar, donde los otros,
donde te encuentres tú, donde la sombra
del maldito paraíso.

Jamás habrá más perfección
de la que hay ahora, ya lo sé,
ni más cielo o infierno, pero dónde.

(Inédito)

ALFONSO SALAZAR





















Mencionado por:
Pablo Casares
Pepe Ramos
Rafael Muñoz Zayas
Aurora Pintado
Juan Carlos Friebe
Daniel Cundari
Pablo Acevedo

Menciona a:
Álvaro Tato
Aurora Pintado
Belén Sánchez
Enrique Ortiz
Ernesto Pérez Zúñiga
Ignacio López de Aberasturi
Javier Benítez
Joan Margarit
Jorge Fernández Bustos
Juan Carlos FriebeLeónidas G. Montoto
Luis Melgarejo
Marga Blanco
María Eloy García
Pablo Acevedo
Pablo Casares
Pepe Ramos
Rafael Espejo
Rafael Muñoz Zayas
Ramiro Fonte
Ramón Repiso
Trinidad Gan








Bio-bibliografía


Alfonso Salazar (San Fernando de Cádiz, 1968) vive en Granada. Fue accésit del Premio García Lorca de Granada en la modalidad de cuento (Placas turcas, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Granada, 1994). Fundó las revistas El Erizo Abierto (de literatura erótica) y Letra Clara (de la Universidad de Granada) y la Asociación Cultural del Diente de Oro. Dirige la revista digital en la red (http://www.laplazahumana.com/). Ha publicado la traducción de Consejos a jóvenes escritores de Charles Baudelaire (Celeste, 2001) y los poemarios Sol en otro barrio (Ayuntamiento de Málaga, 2002) y Amores sin objeto (Granada literaria, 2004). En narrativa ha publicado la novela Melodía de Arrabal (Arial Ediciones, 2003) y el libro de cuentos infantiles sobre ecología Pawi en la fábrica verde (Arial Ediciones, 2003). Se dedica a la poesía visual y ha realizado diversas exposiciones bajo el título Imagosía: Dos dimensiones y cuarto. Colabora semanalmente en el periódico IDEAL de Granada.








Poética


Emoción. Ritmo. Decisión. Conocer. Oler con el ojo. Confesión. Desnudo integral y bajo en sal. Chilena imposible. Sensación. Pesquisa: cuando olvido dónde dejé el papel donde apunté el verso que no quiero olvidar. Habita con líquidos azules con hielo. Bicho Nocturno. Residuo emocional que reposa en cualquier cosa, movimiento, ser, situación, fenómeno, elemento, sensación, inteligencia, pensamiento, creación o sensibilidad. Se busca. Qu´¿ e2traña c8sa la poe6ía.











Poemas








BOLERO DEL AMOR MATEMÁTICO

Si te escribo cartas de amor y boleros
es amor la consecuencia matemática
de toda la espera, toda la distancia,
una ecuación amor, la desnuda fórmula
que lejos de métodos, reglas y formas
desemboca en positiva desazón.

Posiblemente amor por ser el amor
la trágica ecuación de segundo grado,
entonces tú en incógnita te conviertes,
derivada, integral, número entero.
Dime cómo podré, cómo elevaré
amor, todo tu amor de raíz al cuadrado.

Quizá se tratase de no conjugar,
amor mío, esa fiel regla de tres,
se tratase de escapar por la tangente,
dividir tus partes, dividir mis partes,
y restar por no poder multiplicarte,
por no hacer un hoy por ti, mañana por mí.

Y seré bolero, pura matemática,
un número quebrado en todas tus cartas,
quebrado en la espera, quebrado en distancia,
para poder olvidar amor tus áreas.
Dime cómo podré, cómo olvidaré
las sábanas paralelas de tu cama.

Querida incógnita, la equis de mi amor,
polinomio de mi vida y de las tardes
que escribo, cuando añoro tus cosenos
y teorizo el signo igual de cada beso,
invento el factor común de tu recuerdo
con el signo aproximado de un abrazo.

Si te escribo cartas de amor y boleros
es amor solamente para decirte
cómo esta pobre ecuación se hace tan nuestra,
que por aritmética, no admite error:
que mis días si llegan se hacen más largos,
se elevan al cuadrado cuando no estás.

(Bolero del amor matemático, La Tertulia, 1992)





RUMORES DE LA CIRCUNVALACIÓN

En la asamblea de los pájaros
a la caída de la tarde
todo sucede en la frontera
de las cosas,
donde el nombre se evapora
para hacerse otro nombre.

Gentes que cruzan pasos de cebra
y saben a donde van:
de la migración de las cosas
a sus asuntos,
-pasos de cabra, migraña de las rosas-
del día de hoy al día de mañana
a medianoche
(tiempo santo, no me tardes).

La medida de las cosas
y las horas muertas
se reúnen en una sandalia
que respira aire
para pisar colillas.

Avanza la mujer
y el pelo que le falta.
Recoge un sarampión del suelo,
papel de celofán de la esperanza,
al pulso de las tuberías
pide apoyo y tentetieso.

La pequeña historia, trágica,
de cada pierna cortada,
del pan nuestro de cada mes hecho transferencia,
de cada muñón con cirujano,
cada silla de ruedas atrancada en el adoquín,
cada mundo de ciego,
(todos sus mundos en este mundo),
historia de la coja hermosa.

La más triste entre las tristes,
preciosa, cruza la avenida:
vino tinto, buda y cocaína.

(Siete Samurais 2, La Isleta del Moro, 2005)





NUEVOS MODELOS DE FAMILIA

Cuando yo vine al mundo,
cabeza, sangre y pelo,
año de 1940,
contaban la vida en despensas
vacías
y una escoba valía
por dos latas de atún.

Pero de nada vale
mi tío fusilado
y mi padre viudo
de un parto tan difícil.

Cuando yo vine al mundo
mi abuela fue mi madre,
mi tía fue mi madre,
porque mi madre se quedó
entre formol y gasas miserables
del hospital de San José.

Olor a jabón de Marsella falso,
estraperlo,
mi hermano camina de la mano de mi padre
hacia el manchón de las anclas, donde el paredón
dejó la frente de mi tío entre sangre y pelo,
y cogen cañaíllas
y bocas de la isla.

Yo miro la calle Real,
vestido de gitana colgado en el armario,
alcanfor, madera de pino
antiguo de Chiclana.

El vestido lo han hecho
mi madre y mi madre y la novia de mi padre,
porque mi abuela fue mi madre,
mi tía fue mi madre
y Elena, novia blanca de mi padre,
sabe coser.

(Amores sin objeto, Granada Literaria, 2004)

lunes, 2 de abril de 2007

DANIEL GARCÍA FLORINDO
















Mencionado por:
Rocío HernándezTobías Campos Fernández
Raúl Alonso
Jesús Cárdenas Sánchez
Isabel Martín Salinas

Menciona a:
Abraham Gragera
Andrés NeumanBenjamín Prado
Carlos Pardo
Eduardo GarcíaFelipe Benítez Reyes
Javier Rodríguez Marcos
Jorge Riechmann
José Antonio Mesa Toré
Juan Antonio Bernier
Juan Carlos Reche
Luis García Montero
Luis Muñoz
Rafael Antúnez
Raúl Alonso
Rocío Hernández Triano
Francisco Onieva
Tobías Campos Fernández


Bio-bibliografía

Daniel García Florindo (Córdoba, 1973), ha sido profesor de Lengua castellana y Literatura en varios centros de enseñanza secundaria y universitaria en Sevilla y en Lisboa, así como del Instituto Cervantes de la misma ciudad. Colabora como autor y asesor de varios proyectos educativos y editoriales relacionados con la enseñanza de la lengua española. Su primer libro se tituló Amanecer en Pennsylvania (Córdoba, 2001).

http://aulapoematica.blogspot.com/


Poética

Delimitar el proceso creador de la escritura de poemas a una poética es tratar de reducir a términos filosóficos y estéticos un hecho artístico que no quisiera revelar de manera prosaica e infructuosa. Porque en realidad, mi poesía se define en cada poema que escribo. Ahora bien, si pienso en lo que tienen en común los poemas que quisiera escribir, diría que lo mismo que pudiera tener el hecho de pintar acuarelas, quiero decir, pintar con una técnica que no permita errores, que use el blanco del papel para el color blanco, que sea transparente y que rápidamente se seque, que sea una técnica ideal para captar la luz en un instante determinado. De esa manera quisiera escribir poemas con cierto tono de voz íntimo a través de palabras como pigmentos colorantes, su ritmo, su música y una suerte de incertidumbres que establezcan así un puente en la conciencia, un descubrimiento que conecte al sujeto que soy con la realidad que conozco.



Poemas


LA TRISTEZA DE BASHO


Hago saltar las piedras una a una
sobre la luna muerta del estanque,
piedras sobre las sílabas de un haiku
memorable de Basho. Es la congoja
de muchísimos siglos, año a año,
piedra a piedra construida.

Lanzo tres piedras:
Saltan dos veces cinco.
Una vez, siete.

Ellas marcan el ritmo azul de una noche hueca
sobre la superficie de mi extraña tristeza.




LA PLAYA
Alguien te hace señales en una isla.

Acaso así proclama la existencia
de otro hombre que naufraga en un poema
donde escucha el gemido del viento aún
y la ola que se rompe en su cabeza.

Alguien te hace señales desde lejos,
más allá de esta página que lees.

Más allá de sí mismo está pidiendo ayuda,
interpreta las nubes que en su mirada viajan
con formas muy diversas y extendidas
como el mapa borroso de un tesoro perdido
que es un jirón de niebla en la memoria.

Desfilan hacia el norte de sus ojos
el antiguo vapor de un mercancías,
la blanca y alargada mano
que acarició su rostro en las mañanas
y el rostro transformado de su padre.

La marea de nuevo mueve el cuerpo:
Hay un barco que zozobra entre la niebla

y al sur de la nostalgia detenida
se disipa la vida que abandona
los nimbos lentamente, las señales
que el otro hombre hizo desde fuera
del poema que asciende evaporado.

Los restos del naufragio
han llegado a la playa y las palabras flotan,
nadan en el poema

y varan sus sentidos en la arena.





HERMETISMO

Ahora que sostienes mi mirada
con una despedida inoportuna,
ahora que la noche nos inunda entre dientes
sobre la calle tibia donde vivirás siempre
y comienza a caer sobre tu rostro
un diálogo de lluvia fina,

una luz ya se apaga para siempre.

Ahora que no estás
no dejo de acordarme de estos versos:

Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
herido por un rayo de sol:
y enseguida es de noche.


Eran de Quasimodo, me parece.

VENTURA CAMACHO










Mencionado por:
Alma Aguado Calvo
Rosario Villajos
Rafael Calero
Domingo C. Ayala
Mario Cuenca Sandoval
Trinidad Gan
Yolanda Sáenz de Tejada
Juan Carlos Friebe
Jordi Corominas i Julián

Menciona a:
Alma Aguado
Mario Cuenca Sandoval
Carlos Pardo
Rafael Calero Palma
Alberto Santamaría
Jorge B. Ortiz
Rubén Martín
Juan Antonio Bernier
Julieta Valero
Lara Cantizani
José Daniel García
Elena Medel





Bio-bibliografía

Ventura Camacho. 1975. Barcelona. Licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Barcelona trabaja de educador social. En agosto de 2005 se muda a Granada donde en la actualidad reside y estudia un doctorado en Literatura española e Hispanoamericana. Gana el Premio Federico García Lorca 2006 de Poesía de la Universidad de Granada con la obra De Nagasaki a Novosibirsk (en prensa). Funda la revista digital http://www.ciudadpoetica.com/ para la difusión de la poesía y el fomento de la lectura. De su experiencia como educador surge Alas de insecto que inaugura la Colección de Poesía Alea Blanca de Granada, con una serie de poemas que se adentran mediante un diálogo entre el educador y el menor por algunos de los aspectos más relevantes de la intervención educativa en un centro residencial de menores.


Poética

Poética del adstrato. Soy la convivencia pacífica de todo lo que me invade: Mis primeros discos, el desorden de mis lecturas, las enseñanzas en el aula, el juego en la calle, mi vocación de educador, la educación recibida en mi familia, mi voluntad de respuestas, mi barrio, el mundo, las respuestas comunes servidas en bandeja, el tiempo y mis contradicciones, el potencial de la infancia y los trenes de cercanías. Como persona me preocupa todo lo que tiene que ver con el comportamiento del ser humano y tengo una voluntad de última hora de reflexionar sobre los límites de la verdad en la que vivo y sobre los límites de mi propia geografía. Por todo esto, los personajes de mis poemas salen de viaje con los restos de mi mismo, destrozado contra las paredes del mundo que habito antes de que cada poema.


Poemas

Kyoto

Me bastarían quince minutos, estoy seguro, para llegar al supremo hastía de mí mismo.Jean-Paul Sartre en La Náusea

Ryonosuke nunca había leído a Sartre,
ni a Nietzsche.
No le había dado tiempo
y tampoco lo necesitaba
para tener nuevos motivos de angustia,
para sentir que su existenciadesde los doce años
le era absolutamente insoportable.
En la adolescencia
no tuvo el valor suficiente
para transformar nada.
Nunca fue un agente de cambio.
No lo fue la primera juventud,
no lo fue Naoko,
no lo fue el efecto rebote de los primeros versos.
-“Nacemos en el primer llanto
recitaba entre pausas tragicómica,
y al morir dejamos un vacío
que sólo llena esa misma lluvia
Esas eran partes de sus reflexiones
al calor de la tristeza.
-“Es la condición del hombre
la rueda del llanto,
y sólo la escritura
nos compensa la desdicha
de la existencia”.
Aunque esta última frase la decía orgulloso
no sabía que Doubrovskiy
a la había dicho antes.

*
Chevemjovo

No supimos hacer del silencio una virtud
Por hablar demasiado fuimos perdiéndonos de vista,
no vimos como crecía nuestro silencio
(se hacía mayor, incomprendido),
y más tarde, por callar a destiempo,
no supimos reparar el olvido adolescente,
la separación de bienes intangibles,
la crisis matrimonial de las palabras.


Ulst-IlimsK

Bajo los escombros
de mi renovada moral de principios de siglo
agonizaban mis últimos impulsos elementales,
los restos de un subconsciente
venido a menos durante el destierro,
tras el fracaso
de un golpe de estado mental inoportuno.

No supe de mi síndrome de Ulises
hasta pasado dos meses,
cuando harto de deseos frustrados,
de impulsos reprimidos contra el cristal,
de haber rehecho veintidós veces
mi conciencia hecha pedazos,
veía el mar de lejos y lloraba.

Fui feliz mientras busqué la felicidad.
Esa fue mi última voz interior
al abrigo de la derrota mundial,
de la muerte y de lo breve.


De Nagasaki a Novosibirsk
Premio federico garcía Lorca 2006
Universidad de Granada



* Diferenciábamos abiertamente
entre autonomía moral e intelectual.
Fingíamos saber lo que decíamos.
Éramos grandes fingidores sin verdades propias
que llevarnos al discurso.
Hasta que llegaste tú,
con la docilidad con la que se posan el tiempo
y el polvo sobre las cosas,
centrifugando la inutilidad de las verdades que importan,
cuestionando nuestro poder visionario,
y desmitificando nuestra tan henchida cosmovisión.
Nos llevabas, en un proceso lento y natural,
hacia un minimalismo más desenfadado,
hacia el mundo de las pequeñas cosas
que nos sobreviven sin preguntarse quién las vive.

*
Giramos de improviso
treinta grados espacio/tiempo/sur.
La lentitud de los mapas
evidenciaba en el parabrisas
el retroceso que en la lengua
dejan las despedidas.
El reflejo del sol en el asiento
y tu dedo húmedo
buscando por la ventanilla
el viento de poniente,
nos volvieron a orientar
con dudosa precisión.
Coordenadas espacio/tiempo reestablecidas.
Ahora entiendo aquello que decías
sobre la dificultad de definirnos.Somos una amable crisis, decías,
en busca de soluciones
no demasiado prácticas.
Una excusa, añadía yo,
para tener la vida como instrumento.
Invento y doctrina, sentenciabas,
voluntad y conciencia.
Todo es pura mentira,
y en eso estábamos de acuerdo,
en el diálogo constante con la verdad.


*

Con sólo un gesto
la lógica del tiempo
se imponía como un trapo
sobre la soledad del polvo.

*

Con los astros alineados
no nos quedó más remedio
que mirar la vida
a través de una radiografía.
Es curioso que lo que una vez
evidenció una enfermedad
proteja ahora
nuestra nueva manera
de vivir un diagnóstico

domingo, 1 de abril de 2007

EDUARDO GARCÍA














Mencionado por:
Aurora Luque
Elena Medel
Andrés Neuman
Daniel García Florindo
Juana Castro
Matilde Cabello
Nacho Montoto
Ramón Bascuñana
Alberto Tesán
Mario Cuenca Sandoval
Francisco Gálvez
Juan Manuel Romero
Luis Alberto de Cuenca
Vicente Luis Mora
Mertxe Manso
Javier Vicedo Alós

Menciona a:
Jesús Aguado
Fernando Beltrán
Luis Alberto de Cuenca
Pablo García Casado
Andrés Neuman
Antonio Lucas
Aurora Luque
Elena Medel
Ana Merino
Vicente Luis Mora
Lorenzo Oliván
José Luis Rey
Josep María Rodríguez












Bio-bibliografía

Eduardo García nació en São Paulo (Brasil) en 1965. A los 7 años se traslada a Madrid, donde pasa sus años de estudiante. Profesor de Filosofía, desde 1991 reside en Córdoba. Como poeta ha publicado los libros: Las cartas marcadas (1995), No se trata de un juego (1998; Premio “Juan Ramón Jiménez” y Premio “Ojo Crítico” de Radio Nacional de España), Horizonte o frontera (Premio “Antonio Machado en Baeza”, Hiperión, 2003), Refutación de la elegía (Generación del 27, 2006) y La vida nueva (Premio “Fray Luis de León”, Visor, 2008). Su obra ha sido recogida en numerosas antologías de poesía española contemporánea. En paralelo a su obra de creación ha cultivado la reflexión sobre el fenómeno poético en los ensayos Escribir un poema (Fuentetaja, 2000; 2ª ed. 2003) y Una poética del límite (Pre-Textos, 2005).

Su página web es http://www.eduardogarcia.eu/





Poética

[…] Ha llegado el despertar. Se extienden ante nosotros los vastos territorios de la analogía, las resonancias simbólicas que alientan en las cosas. Acudamos al misterio dispuestos a internarnos en la hondura. Rescatemos la mirada mítica, el entusiasmo, limpios ya de la mercenaria actitud instrumental. Somos artistas, no artesanos. Creadores, no meros carpinteros de la lengua. Olvidemos la pobreza de miras del orfebre que emplea las palabras como simples instrumentos al servicio de un mensaje preestablecido. Acerquémonos a ellas con fervor, invocando su poder, aguardando la chispa que brote de su encuentro.
Es hora de rescatar, desde la sensibilidad de nuestro tiempo, la “hechicería evocatoria” que invocaba Baudelaire. Gocemos el don del verso repentino, la ruptura del orden previsible. Ya es hora de escribir sin GPS, arriesgando en cada verso, en busca de ese algo más que nos conmueve en un auténtico poema-vivo. Saltar al vacío de la interioridad sin la red de la retórica, desoyendo los excesos de la voz censora de la métrica, el buen tono, la unidad… Escuchar las voces que nos habitan, intentando encontrar entre ellas aquella donde alienta una revelación.
Un poema que se despliegue como un organismo vivo. Un poema que parezca brotar en el instante: se ramifique, acuda, rasgue, regrese para arrojarse a la carrera… Un poema que al leerse parezca estar naciendo, donde la lectura genere una sensación análoga a la de la creación. Adiós a la unidad formal, la construcción radial, la forma cerrada. Adiós al terror del poema inmaculado: perfecto, exacto, peinadito como para ir a misa de domingo. Adiós al poema marmóreo por cuyos versos no corre sangre alguna. Bienvenido sea el poema impuro, vivaz, proliferante. Un poema con fisuras, donde un endecasílabo pueda desembocar en un versículo y éste en un heptasílabo mordaz, con arreglo a los vuelcos del espíritu. Al leer un poema hemos de preguntarnos si respira, si corre por sus versos una vivaz corriente, una pulsión. Pidamos vida al poema, no corrección formal; intensidad, rebeldía, no una desfallecida pulcritud. […]
Sólo una poesía con fisuras será capaz de estremecernos, despertar voces olvidadas en nuestro fuero interno. Como en la corteza del árbol el nudo se abre paso nuestra vida no es plana, uniforme, previsible. Vivir es fluir en la corriente, sentir el sobresalto, la sorpresa, el momento en el que crujen los cimientos y lo insólito acude a deslumbrarnos, una luz que se proyecta hacia el futuro. Abajo la narcótica paz de las formas presuntamente eternas. Todo lo que aspira a la eternidad adolece de ausencia de latido. Todo lo vivo respira, tose, camina con fervor, tropieza en su ansiedad. El poema-vivo se entrega a la deriva de su propio aliento, obedece a su instinto, se aventura. […]

Extracto del artículo “El poema como organismo vivo:
una inversión de los valores en la poesía última española
” (Revista FRACTAL, Ciudad de México, 2006)







Poemas



REFUTACIÓN DE LA ELEGÍA

Disculpen la imprudencia, voy de paso,
me caí en esta página, no supe
medir mis fuerzas, apurar la brisa,
resistir su imperiosa invitación,
la página pedía un desaliento
a la altura del llanto y los zapatos,
pero no estaba yo para difuntos,
me brotó una sonora carcajada,
una encina colgada de un trapecio,
un tigre amamantando a una gacela,
un ciempiés saludando innumerable,
nada hay seguro aquí, ya me hago cargo,
a lo peor la página está inquieta,
reclama ya su hastío inmemorial,
y yo en las musarañas, tan contento,
acorazado, en fin, feliz, ya ven,
poco propenso a la melancolía,
convocando el deseo en la figura
de una mujer al término del goce,
sin tristeza post-coitum, no se apuren,
espléndido animal, fruta sin dueño,
deslumbrante en la página, sensual,
una refutación de la elegía,
una celebración de la alegría,
cuerpo fugaz, materia derramada,
se ríe de la página, transpira,
les dejo con su gozo, no sin antes
invitarles a arder por las raíces,
a vivir por la piel a contramano,
no me hago responsable si la página
persiste por inercia en su congoja,
si le gusta sufrir es su problema,
nosotros a lo nuestro, hacia alta mar.

(de Refutación de la elegía)





INVITACIÓN AL VIAJE

Lo más urgente es encontrar
un charco de agua clara
en donde se reflejen nuestros rasgos.

Una vez comprobada la suma transparencia,
su textura de imagen tocada por la gracia,
conviene aproximarse con sigilo
para no despertar sospecha alguna.

Observando la orilla
con la mirada limpia de temor
es preciso entregar el alma en la tarea
de vislumbrar el límite del agua,
la piel en que reposa.

Se despegan entonces los bordes con cuidado
empujando hacia arriba con una mano en tierra.
Cuando el charco esté listo bastará incorporarse,
dar un tirón en seco, vertical,
para abrir la trampilla de las aguas.

Para evitar intrusos
hay que dejar caer durante el salto
con delicada precisión
el charco en su abertura.

Nada impide al viajero
fugarse por el hueco hacia otra parte.





CASA EN EL ÁRBOL

En la copa de un árbol construiré nuestra casa,
con tablones y clavos e ilusión y un martillo
alzaré entre las ramas suelos, techos, paredes,
cuartos en espiral, secretos pasadizos
donde obra el azar el don de los encuentros
y de pronto amanece si me miras al fondo
por donde el viento corre a refugiarse,
madera en la madera, crujen las estaciones,
pasan a visitarnos los amigos,
huele a café, huele al árbol en que nos acogemos,
al rumor de las hojas, a la tierra
donde brota su impulso, su sed de los espacios,
se siente allí el verdor de las promesas,
casa y árbol fundidos, una sola criatura,
se es feliz de algún modo impreciso y vital,
con los años al árbol le van creciendo ramas,
gana cuerpo, se inclina hacia las nubes
y de pronto la casa ha ascendido unos metros
y hasta el aire es más puro, más ancho el horizonte,
las estrellas fugaces proliferan, ahora
vigila la espesura, hay luz en la ventana,
a cubierto de todo, suspendida,
luz de hogar en la noche, resplandor,
y una escala de cuerda entre las ramas,
si subes por la escala no hay retorno,
en la cima del viento hallarás nuestra casa.


(De La vida nueva)