viernes, 9 de marzo de 2007

JUAN ANTONIO BERNIER



















Mencionado por:
Jesús Aguado
Juan Antonio Mora
Luis Antonio de Villena
Daniel García Florindo
Juan Andrés García Román
Carlos Pardo
Ventura Camacho
Iris Blanco
José Luis Gómez Toré
Francisco Onieva
Pablo Fidalgo
Eduardo Chivite
Fruela Fernández
Albert Lladó
Jorge Díaz
Julio César Jiménez
Nacho Montoto
Jesús Aparicio
Francisco Gálvez
Ana Patricia
Marta Merino
Raúl Alonso
Fernando Sánchez Mayo
María González
Almudena Vega
José García Obrero

Menciona a:
Luis Muñoz
Juan Antonio González Iglesias
Jesús Aguado
Álvaro García
Lorenzo Plana
Abraham Gragera
Carlos Pardo
Rafael Espejo
Juan Carlos Reche
Rafael Antúnez
Raúl Alonso
Eduardo Chivite
Agustín Fernández Mallo




Bio-bibliografía

Juan Antonio Bernier (Córdoba, 1976). Como poeta es autor de La costa de los sueños (Córdoba, El Átomo, 1998), la plaquette Luces dentro del bosque (Granada, Cuadernos del Vigía, 2000) y Así procede el pájaro (Valencia, Pre-textos, 2004). Por su último libro, Así procede el pájaro, ha recibido el premio Ojo Crítico de poesía de RNE en 2005. Ha sido incluido por Luis Antonio de Villena en la antología de poesía española La lógica de Orfeo (Madrid, Visor, 2003); por Jesús Munárriz en Veinticinco poetas españoles jóvenes (Madrid, Hiperión, 2004); y por Javier Lostalé en Edad presente, poetas cordobeses para el siglo XXI (Sevilla, Fundación José Manuel Lara, Vandalia, 2003). Ha participado en la traducción colectiva del poemario de Elaine Feinstein Música urbana (Madrid, Hiperión, 2003). Ha sido codirector de la revista de poesía del Aula de Cultura de la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba Zarisma, y de la revista de poesía de la Diputación de Córdoba Istmo.
Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Córdoba, trabaja como profesor de Lengua Castellana y literatura en Enseñanza Secundaria.






A modo de poética

Hoy en día tengo pocas certezas; en particular, sobre la poesía. Apenas soy autor de una treintena de poemas, y escribo tan despacio que a veces me parece que no escribo. Pero no sería justo -justo con mis maestros- si dijera que no he aprendido nada en estos años tercos, de lectura y tentativa. He aprendido, quizás, a distinguir lo que me gusta. Y en ese gusto va toda mi apuesta.
*
Aunque no soy lo que escribo, me considero importante para mi poesía.

(Poética proveniente de Edad presente, Javier Lostalé ed., Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2003).






Poemas



EL INVIERNO, DE NUEVO

La hierba del solar ha crecido con fuerza.
No ha habido un solo día de este otoño
en que los elementos
le hayan dado la espalda.

Desde aquí puedo verla. Es un regalo
frente al dolor inerte de los muros.
El viento, el sol, las nubes, le han sido favorables
(también ellos, con su espalda de sombra).

En esta edad anómala y terrible,
pienso en mi amor;
se parece a esta hierba.





AMANECE EN EL BOSQUE

Me acerco hasta la puerta. El aire es frío
como el gélido lienzo de una cama vacía
y, aún conmocionado, lo acojo quedamente.

Hay pájaros cantando que, invisibles,
reclaman la atención hacia las hojas
que el bosque solicita. A ras de suelo
lo roza una neblina sin raíces.

Procuro no pensar. Quisiera devolverle
la familiar mirada con que el bosque nos mira.

Atento a lo contiguo, observo -me demoro-
la neblina inconsciente.






ANCIANO EN LA ESPESURA

Un anciano atraviesa la espesura,
camina entre las ramas del silencio
bajo un cielo crispado que desciende
con su lento nublar sobre la tarde.

Como una red tupida de hojarasca
esparcida a la sombra de este bosque,
así es su corazón ya deshojado
que acaricia la luz con mansedumbre.

Con su hatillo de días y el semblante
de quien no ha visto nada en el sendero,
un anciano atraviesa la espesura,
le da, con su mirar, significado.



(Poemas provenientes de Así procede el pájaro, Valencia, Pre-textos, 2004)

EDUARDO FARIÑA POVEDA




















Mencionado por:
Íñigo San Sebastián
Ada Menéndez

Menciona a:
Íñigo San Sebastián
Diego Palmath
Julio Espinosa
David Mayor
Julio Donoso
Miguel Serrano Larraz
Carmen Ruiz Fleta
Manuel Vilas






Biografía

Eduardo Fariña Poveda (Santiago de Chile, 1982): Algunos de sus textos han circulado por revistas de Latinoamérica y España. Co-dirige el fanzine “La Caja Nocturna”. (http://www.lacajanocturna.blogspot.com/). Reside en Zaragoza desde 2004.







Poética

El mar mojando los pies de las chicas
La alegría de estar y no estar vivo
Anhelo curioso, rabioso, desiderátum, factum
El norte de la poética y el sueño de una segunda Parte, de Aristóteles
“Non satis est pulcra esse poemata; dulcia sunto et, quocumque uolent, animum auditoris agunto”*, Horacio Dixit
El álgebra que se trabaja el universo en nosotros
Afiebrado definir que es divagar
(ETC.) + (…)
No obstante, se establecen algunas definiciones
Debido a lo anterior, Toda poética es:

A) Política (El hombre es un animal político, la poesía es asunto público)
B) Religiosa (El hombre es un animal religioso, la poesía es practicada)
C) Esotérica (El hombre necesita misterio, ¡¡la poesía lo es!!)
D) Pornográfica (exhibe obscenidad e imagen de cuerpos practicando sexo)
E) Económica (el poemario administra el libro más barato y publicado)
F) Social (o anti-social, el hombre opta mediante ella su relación con otros)
G) Nueva (unas más que otras, además lo nuevo es cercano a lo olvidado)
* No es bastante que los poemas sean hermosos; deben ser encantadores y llevar el ánimo del oyente donde quieran.





Poemas


LAS FIESTAS DEL PILAR EN ZARAGOZA, AÑO 2005


El rumor que toda mano creadora pretende generar
Hubiese jubilado a varias en aquellas calles
Multiplicaba la cerveza a la gente
Todos eran pasos de una misma caminata
Mares de personas que uno quisiera imitar
Cuando viene por ti la duda y su sombra borracha
Me decían que de las fiestas que se dan en España
Las entrañables eran las que suceden en los pueblos
Ya que en las ciudades era un poco más de lo mismo
No sabía a que atender, que opinión cabalgar
Finalmente intenté varias veces ser yo mismo la fiesta del Pilar
Y en la calle Espoz y Mina prender el primer cigarro.


Atisbé a muchos maños disfrazados de baturros
Pensé que las Murallas Romanas no soportarían la ocasión
Y bajo ellas otra sorpresa arqueológica invitaría
A excavar en las entrañas por más ciudades y representaciones
Catalanes, vascos, franceses, alemanes, brasileños y norteamericanos
Creí oír muy a menudo mientras comencé a redondear la basílica
Horas se está andado en cámara lenta, el placer siempre busca el placer
Y la suave lluvia toma la forma de la sed y el apetito
Comer algo aquí llevará su tiempo: “seré espectador
Y trataré de hacer con lo que observe un recuerdo asombroso
Que adopte variadas formas de elefante y marchen jubilosos por
La mirada que más penetre” – pensé.

Entrañables fiestas del pilar
Paréntesis saludable, brindis del invierno español, aragonés
Saludable normativa de algarabía garantizada
Y poblar la ciudad con internas ciudades
Que conversan de las sendas
Atravesadas por la tecnología y la magia.






SED COTIDIANA *

Una historia por sí misma es el detalle
Esa sed y/o su intestina manera de seducirnos
Así quién no fuma en compañía de fumadores
Lo hace dos veces
Escribir es leer dos veces
Y adentro de la tragedia
Actuar abre el cauce de los tres puntos…

Alternatividad de las cosas
En un bar con una cerveza
y/o recostado en la cama sudando
Y claro con el mismo periódico
Así dando golpes alguna patada
Para ver cuantas cucarachas salen por el orificio.


Impecable trayectoria narrativa de esa gota de sudor
Que busca entre la multitud del mar su alma gemela
Pareciera que una buena historia además de algo semejante
Nunca quisiera dejar de ser un poema.

* http://www.youtube.com/watch?v=Q21Mj-cdX4E






LA POESÍA

Si quieres salir con la poesía
Hijo mío
Nunca te olvides
De Andar con preservativos.

SONIA BETANCORT


























Mencionada por:
Agustín Calvo Galán
Fernando Díaz San Miguel
Aída Acosta Alfonso
Raúl Vacas
Isabel Castaño
Susana Barragués
Lorena Escudero
Josefa Sánchez Sousa
Lucía Rosa González
René Letona

Menciona a:
Pedro Patzer
Concha Rey
Raúl Vacas
Isabel Castaño
Aída Acosta
Fernando Díaz San Miguel
Susana Barragués
Miguel Ruiz Ruisueño
Gonzalo Sánchez-Terán
Isla Correyero
Mariángeles Pérez López
Juan Antonio González Iglesias
Chantal Maillard
José Kozer
Rául Zurita
Juan Gelman
Arturo Carrera
Rafael Courtoisie
Lucía Rosa González





Bio-bibliografía

Personalmente confusa, atrevida en la confusión, intimidadora, infantil, con miedo a los bichos, con escoba voladora, difícil de noche, feliz al despertar...
Sonia Betancort Santos (S/C de Tenerife, 1977) es Lic. en Humanidades, Master en Estudios Latinoamericanos, Experto Universitario en Lenguas y Culturas de India e Irán y Doctora en Literatura Española e Hispanoamericana en la Universidad de Salamanca, con la tesis “Oriente no es una pieza de museo". Jorge Luis Borges y las culturas de la India.
Entre su obra individual y de colaboración se cuenta Intima Exigencia (2000), Palabras de Paso (2000), Paisajes del infierno (2002), La poesía que viene (2002), (2008), La mujer rota (2008), Antología del beso (2009), El cuerpo a su imán (2009).
Como gestora cultural y educativa de la Fundación General de la Universidad de Salamanca, entre el año 2002 y el 2009 se dejó seducir fácilmente por la aventura de vivir entre España y Buenos Aires. Además ha realizado estancias cortas en Chile, Uruguay, Brasil, Perú y Nueva York. Actualmente vive en España y está trabajando en tres proyectos literarios: Cuatro poemas para Manolo Blahnik, Diario de Juana la Loca y La sonrisa de Audrey Hepburn.

http://www.soniabetancortsantos.blogspot.com/





Poética


Escribo porque no puedo escribir lo esencial.




Poemas



COMO UNA PLUMA

“Pide bueyes que le arranquen el corazón
mientras revuelve los infiernos”.
“(..)Tristumbre”.
JUAN GELMAN

Infierno:

diálogo de la conciencia
tristumbre
calles de mentira
que
además
no van a ningún puerto

taxis-abeja
que nos dejan
como en una letanía

miedo que abraza el miedo
de otro miedo mayor

perros ladrando adentro

columpios rotos de un lado
sentirse perdido roto
de un lado

otra baja de amor
tú que no llegabas
y ahora
si te vas
romperé todas las puertas

la casa donde no quisimos estar
aquel inconfesable
que nos humilla
lo inevitable
cruel
como la jaula de un pájaro
lo que no me atrevo a decir
la decepción que callo

los ojos de un niño
apoyados en la muerte

la desconfianza
la inseguridad
a borbotones
papá destruido lloraba
de camino hacia la playa

todos los grifos de la mala suerte
abiertos a un ritmo imparable

todos los despertadores
chirriando al mismo tiempo

el vértigo a ambos lados de mi mano
la compañía que robustece mi soledad

la palabra gente

dormida
la gente confundiendo
televisión con astros

rota la unidad
una broma
pensar que tiene que ser una broma
porque tanta sombra es imposible

la palabra esclavizada
la distancia
la cama que compartimos
con nausea
el ascoa

quel gesto brutal con el que mamá
nos dibujó
la primera mano sobre la cara

el ogro
el suicidio
el deseo de matar
boicotear
al ser querido

el sueño
en el que nos persiguen
y no podemos correr

la huída
la desvalentía
el coágulo de sangre
en mitad de la calle blanca

los ismos
la crítica
los hospitales
el hambre
los homenajes
la extinción
el fracaso
la bolsa de este cuerpo

el infierno
se enciende y se apaga
aquí
su ritmo parece imposible
se eleva y cae
como una pluma.

De Paisajes del infierno, Junta de Castilla y León y Atril, Salamanca, 2001.





CUENTO PARA LEER DESNUDO

Amo a la bruja de este cuento
a la esposa confusa que esparce veneno
en las alcobas de los sueños
amo a su gata subterránea
con su cola sucia
con sus bigotes finos como rayos
con sus dientes afilados
amo su norma de ser indiferente
gemir sobre la almohada fría
y salir de viaje con los ojos vidriosos
amo lo oscuro de su pata caliente

amo a la frenética mujer sardina
la de freír tiempo en los mercados
la de nadar en la bañera con el corazón roto
salpicado de nueces y lagartos
la del feto en el frasco de colonia
la de las botas hinchadas por la lluvia
la débil y serena mujer
que atraviesa las bisagras de la casa
y se confunde con el polvo
y nadie la ve pero tiene un perro que la mira
desde el fondo de su ojo acomplejado
y la comprende

amo a la mujer pirámide la niña al revés de todo
la equilibrista del ridículo
la del miedo a pasear y que la miren
la del miedo a pedir una barra de pan y que la miren
y correr hasta casa adelante del espejo y verse
desnuda sin superficie rota y dorada como un bebé

amo a la mujer viaje
a la que enfrenta convencerse de aquello que piensa
amo a la violadora de jugos y miserias y reglas y normas
a la creadora de jazz de calendario
a la que bebe y fuma y fuma y bebe
y cae en el prototipo de estar más sola que ninguna

amo a la mujer cerradura
la que deja que entre
la que es herradura del gordo
que masticaba una estrella ese día
la que es pantomima de la nube
la que es molinillo del viento
que agita el capricho
y cae
y vuelve a volver sobre la caída
y cae
y no disimula que cuando cae
en realidad se acuesta
sobre un gran lecho de palomas dibujadas

Del libro El cuerpo a su imán, Buenos Aires, 2005.





CAUTIVERIO

Esta es la primera vez que mi cuerpo accede a su sombra
entonces sé que está aquí es la primera vez que lo advierto
mi cuerpo está aquí con su traje dulcísimo
me prende a una puerta que se abre
soy su cuerpo al revés soy el envés de mi cuerpo
soy el cuerpo que mi cuerpo observa

ya un tiempo atrás palideció su traje
mi sexo se expandía en un hospital
con una púrpura en la frente
abarqué el tercer ojo de las intuiciones
y vino la luz de la mano de una mujer
que retrocedía hacia la cueva

hoy el roce de mis manos inmortaliza
progresa por minutos en la fecha
cada gesto desmesurado
se cuela en los visos de esta corporeidad
por ejemplo se acumula el aire en las muelas
y eclipsa mi boca como una ventana
o recuerdo que caí en el rumor del desasosiego
y en el estómago heredé una semilla barnizada

mi cuerpo está aquí me hace pronosticar lo inservible
duele librarse de ese sucedáneo
esa virtud de lo opaco para alejar la pureza

ahora el cuerpo se estremece en su gajo
es la primera vez que lo veo y lleva una borrasca
me atrapa para consolarme
burla la catástrofe
me acerca a los anillos del árbol

está aquí es la primera vez que lo sé
mi cuerpo es otro cuerpo que se observa
mi cuerpo es un destello que se escurre
mi cuerpo está detrás tiene que estar detrás

serán
el imán o la sombra
la respuesta de su cautiverio

Del libro El cuerpo a su imán, Buenos Aires, 2005.

jueves, 8 de marzo de 2007

JOSÉ LUIS GONZÁLEZ VERA


















Mencionado por:
Carmen López
Camilo de Ory
Antonio Blanco
Rafael Calero Palma
Ángel L. Montilla Martos

Menciona a:
Felipe Benítez Reyes
Carlos Marzal.
Vicente Gallego.
José Antonio Mesa Toré.
Luis García Montero.
Juan Manuel Villaba.
Francisco Fortuny
Camilo de Ory.
José María Rodríguez.
Álvaro García.
José Antonio Padilla.
Antonio Blanco.
Chantal Maillard
Pere Rovira.
Joan Margarit.
Bernardo Atxaga.
Ángel L. Montilla Martos.




Bio-bibliografía

Antequera, 1964. Doctor en Filología Hispánica. Profesor, investigador, escritor de poemas, prosas y artículos periodísticos. También he realizado dos cortometrajes y me emborracho con mis amigos en cualquier noche. Practico tenaz las actividades que me diviertan, sexo incluido. Para leerme: Los barrios lentos (2001) (poemario) y Nombres Propios (relatos) (2006). Para ver: Cristales habitados (2005). Otras opciones, consultar.



Poética

Nos rodean los actos, los objetos y una memoria a la que concedemos veracidad; el oficio del poeta los convierte en textos que provocan emociones en el lector. No me interesa el arte deshumanizado. Comencé por una poesía social sin lamentos que se mezcló con una reflexión sobre las relaciones personales; de ahí, he derivado hacia la metafísica, aunque mis composiciones iniciales partan de iguales temas que las primeras. Busco la comunicación pero no puedo evitar un cierto hermetismo que no me molesta; el ritmo, la isometría, la apariencia de descuido dentro de un orden constituyen los ejes sobre los que trazo toda mi creación lírica. En definitiva, esfuerzo y muchos papeles rotos.





Poemas



Geisha
A Blanca Montalvo

Esta geisha en el horno de escayola nacida
escribe en cada pliegue su silencio,
la ternura de quien jamás anduvo
cadáveres de azogue putrefacto.

En su quietud de oriente artificial, me sabe
-antídoto de ausencias-
meretriz temerosa
a tu espalda ceñido,
así un mar con su orilla cuando el sueño,
al que pasión indujo otra vez une.

Su serenidad ríe,
me reconoce como el proxeneta
aquel en la película nipona
cubierto de un kimono femenino
tras el tren al galope,
vela y mástil sin barco entre arrecifes.

Esos ojos musitan
un estanque con luna, los nenúfares.
Igual que su abanico
esconden estas sílabas
el miedo a la sentencia de las horas;
frágil humano busco
la calma que no surge de mis versos.

Poema de amor, o casi.

(En Álora la bien cercada. 2007)





El surfista

Alumbra igual origen antídoto y veneno.
Son muerte y vida diálogo
en boca de un actor enfebrecido.
Exhibe el saltimbanqui ante los focos
valentías y errores.

Resurrección oculta.

La adversidad abate los dinteles,
pero redime el fruto la hojarasca
para que el árbol dócil se desbroce
en la nivelación de los cepillos,
el lamer de barnices;
así como la lluvia ahoga y vivifica,
juzgaré cada instante
exclusivo portal hacia la incertidumbre,
refugio del horror y la belleza
indiferentes ante mi delirio.

Sobre el mar, el surfista asume el cosmos
su condición de calma, de luz débil,
victoria frente al viento que me turba
como los paraísos y neurosis,
o el impulso de aquel constante náufrago,
neopreno y algas contra la aspereza.

(Diferentes revistas desde 2005)








Donde anidan las ratas
Sobre el cristal del coche,
son las luces urbanas un cortejo de sables.
La alameda sin ruido se apacigua en tu insomnio.
El ritmo de la radio
te otorga los minutos uniformes,
la disposición justa de las rayas
zap, zap, zap ante el paso de tus ruedas;
incluso, la armonía estéril
del neón luminoso.

La servidumbre al reloj y a los trajes,
igual que los insectos contra el faro,
se disuelve en la curva progresiva
de tu cuentakilómetros.

Recorres el espacio
pero no disminuye el tiempo.
Hay misiles que explotan en sus bases,
y la velocidad te encierra
donde anidan las ratas.
Pusieron su mejor mantel, desciende,
apuntan por la noche sus mordiscos
ríen en tus ruinas,
goza del espectáculo
igual que quien contempla
los peces que se asfixian en el cubo.

El chico busca ver el cielo
desde el que lo vigilan sus mayores.
Dejó de respirar bajo la colcha,
absorto en esa leve sensación,
el roce de satén,
con que la muerte obsequia
a los que sabe lejos de su rifle.

El miedo adolescente se perfila
en la garganta seca.
Junto a las rocas, ríen nerviosos los amigos
y calculan el salto entre dos puntos,
un juego elemental
como si adelantaran las agujas
del temporizador indiferentes,
artificieros locos,
momentáneos señores de sus risas.

Dividiré el espacio por el tiempo.


La velocidad ruge en la chistera
al rojo del motor, pero el pasado
ensucia con su niebla de gas cloro
la ilusión del futuro.
Los cruces te retornan a la casa
de tus muertos
incapaz de cortar su hilo de humo.
Vete, por tanto, pisa el pedal hasta el fondo,
entierra en el espacio
aquel tiempo que nunca te perdona,
corre,
como si el lobo último
olfateara los cepos en su cueva;
corre, pero comprende
que esta larga avenida desemboca
en alguna avenida.
Cualquier destino sólo es parte de otro.
Sólo espacio:
inicio y fin de todos los trayectos.

El día descontrola a veces.
Nada ostentoso,
el sabor de los labios que perdiste
el miedo a que las tardes
estén tan sólo llenas de luz tibia,
de la paz que no surge.
Un soldado dibuja su nombre en el pecho,
o da brillo a una bala
en la que descansar.
La vida insiste
y hay que enseñarle quién es aquí el jefe.
Son noches de volante
con las revoluciones y la música
al ritmo virulento del desánimo.
Que la emoción se eleve.
Con el tanque vacío,
sin fe en esta piltrafa
famélica que, desde el fondo, me conduce.

(Con paso Vencido 2002)

Mª JESÚS SOLER ARTEAGA





















Mencionada por:
Rocío Hernández Triano
Manuel Guerrero
Anabel Caride
Carmen Valladolid
Jesús Cárdenas Sánchez

Menciona a:
Alejandra Aventín
Anabel Caride
Berta Dávila
José Luis Escudero
Xavier Frías
Ángel Manuel Gómez Espada
Manuel Guerrero
Cecilia Quilez
Carmen Valladolid
Santiago Tena
Jesús Cárdenas Sánchez





Bio-bibliografía

M.ª Jesús Soler Arteaga (Sevilla, 1977), soy profesora de lengua y literatura e investigadora del grupo Escritoras y escrituras de la Universidad de Sevilla. Editora de la antología Palabras, palabras, palabras,… Escritoras románticas sevillanas (2006). He participado en No quedará la noche (2004), en el libro de relatos Desde ellos (2005), en las jornadas Poesía Última de la Fundación R. Alberti. Autora del poemario Ciudad imposible (2005) y de la plaquette At the end of the day (2007) traducida por Curtis Bauer.











Poética

La escritura es un medio para hacerme preguntas, que no podría hacerle a nadie, y de darme respuestas, que no conseguiría de otra manera. La escritura es un ejercicio de egoísmo y un acto de incomunicación: el emisor y receptor son el mismo, aunque a menudo se filtren las voces de los escritores a los que se lee y se relee; se refiere a un mundo propio, la lengua que se emplea es una suerte de esperanto, el canal posibilita que permanezca y el contexto en el que se produce es el propio espacio interior. Solo después de ser aprehendido y comprendido este acto de incomunicación puede compartirse y convertirse en un acto de comunicación al uso.











Poemas





LAS PUERTAS DE LA CIUDAD
¿Por la ciudad preguntas, extranjero?
¿Por la ciudad preguntas?
(P. Ginferrer)




Llegó como un susurro
a las puertas de la ciudad
el eco de aquellos pasos errantes
del peregrino de las Soledades.
Con la voz jadeante
y la garganta seca,
preguntó dónde estaba
a un ciudadano que encontró
al límite de su perímetro.
-¿Por la ciudad preguntas?
–dijo al forastero.
Era una pregunta obsoleta
pero contestó dando
cada uno de los nombres
que había tenido desde la antigüedad
a sabiendas de que el peregrino
siempre sería un extranjero.







6 : 00 A.M.

Cuando sólo las calles están puestas,
las siluetas se insinúan
bajo la luz indiferente
de las farolas, que agoniza
sobre el asfalto húmedo,
conocidos que miden las distancias
caminan arrastrando
sus vidas destartaladas,
blasfeman, miran con piedad
o se abrazan a su propio vértigo.
Sólo las calles están puestas,
el eco acompaña los pasos,
las miradas se cruzan con recelo
y somos sólo extraños
que deponen las armas
a la primera sonrisa.







ESPERANTO

Estoy escribiendo en las servilletas
de bares en los que no bebo
la gramática absurda
del esperanto de los tímidos,
que se esconden detrás de las palabras,
de los atriles, del desnudo
y hasta de sí mismos;
los tímidos que nunca dan la cara,
porque su piel es transparente
y les falta valor
para pedir a voz en grito
cuanto merecen por derecho
y se les niega por costumbre.
Es una gramática huera
del esperanto que usan
los que no quieren ser oídos
y mucho menos descifrados,
los que tapian cada mañana
las fronteras de cuerpos
débiles como papel de fumar
ladrillo a ladrillo, incansables,
convencidos de la seguridad
del anónimo, sea o no delito.
Así, cuando me marche,
quedarán en la mesa,
rodarán por el suelo,
sólo pequeños papeles impregnados
de alcohol, humo y ceniza
que alguien derramó



Los tres poemas pertenecen al poemario Ciudad imposible (2005).

jueves, 1 de marzo de 2007

CHELO SUÁREZ MUÍÑOS






















Mencionada por:
Begoña Paz

Menciona a:
María Lado
Emma Couceiro
Begoña Paz Rey
Manuel Rivas
Fran Alonso
Francisco Castro
Miguel Mato Fondo
Rafa Villar



Bio-bibliografía

Chámome Chelo Suárez Muíños e nacín na Coruña. A miña infancia trascorríu entre medrar, ler e aprender, namentras observaba de redor todo aquilo que non estaba nos libros. Poeta e narradora, podo definirme asi. No areal da praia, aínda fica o sinal do meu corpo adolescente. Estatuiña de sal inacabada.
Teño publicado un libro coa editorial Primera persona, Flor de xiz. No 2006, quedei finalista do Xerais de novela, coa Venus de cristral, que será editada nos vindeiros meses. Espiral Maior vai a asumir próximamente a edición dun dos meus libros de poemas.




Poética

Son alma. Corpo. Palabra de decir: Romperei o espello da luxuria en mil anacos
e farei de cada un unha lúa habitada.






Poemas


Da creatividade


Seica a alma é pomba áurea
Que a neve ten a mirada xeada
Co arrecendo das rosas é alugado
Que o distante é cercano
E invisible todo o visible.
Que a conciencia préndese da inconsciencia cun pequeno imperdible.
Que o insustancial é o que ofrece máis sustancia.
Que os suspiros, son asubíos da plenitude que levamos cativos.
Que a lentitude vai moi a présa
Que a transparencia e turba
Que a auga afoga aos borrachos, anfibios do viño amargo.
Etéreo, pesado, distante, cercano, lonxano.
Prisma desequilibrado, descomposto, desacompasado.
E non me pidades máis elucubracións enaxenantes,viscerales, de palabras banales.
Tan só afirmo que, CREATIVIDADE, é a arte de abrir
As espitas da mente por calquera vertente.
Quen non saiba
PENSOÑAR
co corazón
coa cabeza
co sexo
co fígado
cos rils
cos pes
coas mans
Ou a sen razón
nunca, pero nunca
saberá CREAR nada
absolutamente
AUTÉNTICO.



De la creatividad.

Se que el alma es paloma áurea.
Que la nieve tiene la mirada helada.
Que el aroma de las rosas es alquilado.
Que lo distante es cercano
e invisible todo lo visible.
Que la conciencia se prende de la inconsciencia
como un pequeño inperdible.
Que lo insustancial es lo que ofrece más sustancia.
Que los suspiros, son trinos de la plenitud
que llevamos cautivos.
Que la lentitud va muy aprisa.
Que la transparencia es turbia.
Que el agua ahoga a los borrachos, anfibios del vino amargo.
Etéreo, pesado,distante, cercano, lejano.
Prisma desequilibrado, descompuesto, desacompasado.
Y no me pidais más elucubraciones enajenantes, viscerales, de palabras banales.
Tan solo afirmo que CREATIVIDAD, es el arte de abrir
las espitas de la mente por cualquier vertiente.
Quien no sepa.
PENSOÑAR
con el corazón,
el sexo
el hígado,
los riñones.
Con los pies
las manos
o la sin razón
nunca, pero nunca
sabrá crear nada
absolutamente auténtico.




***



Nada

Na baleira exposición da nada
son quen de descubrir
a xeada nudez do desencontro.
Borrosas máscaras de xiz
palabras apagadas.
Silencios, silencios rotos, que terei que zurcir
co son da trompeta de Louis Armtrong
e o fío dunha lágrima.
Nubes, nubes de mirada gris e pestanas rizadas
beixos e beizos que se perden
nunha espiral de espiñas de auga.
Risas e sorrisos de mármore vermello.
Bombillas luctuosas que se enfrontan
a pálidos relámpagos con mirada de espárrago.
Un duelo a morte
entre unha rosa azul e un cactus amarelo.
Logo, a nada.
A nada vestida de farrapos de brétema
invítame a borrar estrelas.
A esvarar por un tobogán de choiva contaminada.
A susurrar palabras que din do dereito e do revés
Que o todo, o tempo
É
nadaaaaaaa.



Nada

En la vacía exposición de la nada
soy capaz de descubrir
la helada desnudez del desencuentro.
Borrosas máscaras de tiza
palabras apagadas.
Silencios, silencios rotos
que tendré que zurcir con el sonido
de la trompeta de Louis Armstrong
y el hilo de una lágrima.
Nubes, nubes de mirada gris y pestañas rizadas.
Labios y besos que se pierden en una espiral de espinas de agua.
Risas y sonrisas de marmol rojo.
Bombillas luctuosas que se enfrentan a pálidos relámpagos con mirada de espárrago.
Un duelo a muerte
entre una rosa azul y un cactus amarillo.
Luego, la nada.
La nada vestida de retazos de niebla
me invita a borrar las estrellas.
A resbalar por un tobogán de lluvia contaminada.
A susurrar palabras que dicen del derecho y del revés.
Que el todo, el tiempo
son
nadaaaaaa




***


MAN O DE CAMELLE



***

ROSA LENTINI






















Mencionada por:
Manuel Rico
Antonio Pérez Morte

Goya Gutiérrez

Esther Ramón

María Muñoz
M. Cinta Montagut

Menciona a:
Neus Aguado
Carmen Borja
Marcos Canteli
Miguel Casado
Eugenio Castro
Juana Castro
José Corredor-Matheos
Carlos Edmundo de Ory
Dionisia García
Concha García
Olvido García Valdés
José Luis Giménez-Frontín
Goya Gutiérrez
Rodolfo Häsler
Amalia Iglesias
Manuel Mantero
José Antonio Martínez
Antonio Martínez Sarrión
M. Cinta Montagut
Esther Ramón

Julia Uceda
Carlos Vitale
Esther Zarraluki




Bio-bibliografía

ROSA LENTINI (Barcelona, 1957). Poeta, traductora, crítica y co-editora de Ediciones Igitur. Miembro fundador de las revistas Asimetría (1986-88) y Hora de Poesía (1979-95), de la que fue su directora. Poemarios: La noche es una voz soñada (1994), Cuaderno de Egipto (2000), El sur hacia mí (2001), Las cuatro rosas (2002), El veneno y la piedra (2005) y Transparencias (2006). Parte de sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano, francés y portugués.
Ha traducido a Pierre Reverdy, los poetas catalanes Joan Perucho y Rosa Leveroni, a May Swenson, Denise Levertov, Maxine Kumin, Adrienne Rich, Linda Pastan, Lucille Clifton, Carolyn Forché, Sharon Olds, y la poesía reunida de Djuna Barnes, algunos de ellos en colaboración. Como seleccionadora es responsable de antologías de Carlos Edmundo de Ory y de Javier Lentini. Y junto a Concha García, del número monográfico de la revista Ficciones: Barcelona: 25 años de poesía en lengua española.
Concibió y coordinó el ciclo de poesía “Martes poéticos” en la Casa del Libro de Barcelona en el periodo 2000-2005.







A modo de poética


EN EL DESIERTO DEL HOGGAR


En el desierto del Hoggar, en Argelia, durmiendo en la falda de una duna despierto con un sobresalto. Los cuerpos del resto del grupo no se mueven, y no es posible que algún animal –bien alguna rata del desierto que sólo se aventuraría de noche o algún pájaro de escasa presencia tardía e inimaginable en el calor del alba-, me haya despertado con su vuelo. Escucho con atención: ni un sonido. Y de repente se desgrana una certeza, una posible comunión con este lugar de la tierra, mis manos se hunden en la arena, atenta a este silencio desvelado, a esta alianza; gozo de ello sentada, casi sin aliento, acaso no suceda de nuevo, pero intentaré describir este soplo de silencio con palabras el resto de mi vida, este espacio vulnerable y amenazado por el que tomo partido por primera vez.
Me quedo y escucho.





Poemas


LEYENDO A ALEJANDRA PIZARNIK

I
Sólo un nombre se murmuraba Alejandra a sí misma
en 1956, el año en que yo fui concebida. Cuarenta
años más tarde leo el nombre en minúscula "alejandra",
en boca de quien poseyó la muerte como la niña que
en vientos grises espera la otra orilla, y escribe:

"debajo estoy yo
alejandra"

A su lado otra, enamorada de la niebla, dice no creer
en el cuerpo que nunca existió.
Pienso ahora en la eternidad que sus palabras, en
ese estar por debajo, despliegan en mi lectura.

II
Antigua sombra en el centro,
donde en la oscuridad
el doble es el contrario,
ambos, desgarraduras en la música
de la última sobreviviente,
juego cercando la avenida,
deshojada, de una poeta
que asienta su niebla;
más tarde el lugar se precipita,
tras escribir mucho
las fragmentaciones
suceden a los silencios,
irse sin quedarse
o hablar por los desmemoriados,
el hueco o el exceso,
el poema imponderable, alguna vez
en equilibrio cósmico
o con más flores,
el cuaderno escolar en el agua,
donde una bandada de pájaros
con antifaz golpea el aire.

“Y yo soy el temblor de todo lo azul,
la caída”, decía.

III
"Caer hasta tocar el fondo desolado".
Del otro lado el lazo mortal
sin para qué ni para quién.
Hay que escribir en la promesa,
cavando en la sombra, luz adentro.
Y dice: "el invierno sube por mí",
y es más en el interior consigo.
El silencio poseyó tu puerta,
zanja y hueco. Pasa alguien
como lobo gris en la noche
con su camada desollada,
mientras la muerte talla sus huesos
como esculturas, como flautas.
El silencio es de plata, la música
de diamante y la muerte no es
un puñal de oro.

IV
De cara al cielo
se clausura
al terminar, al recomenzar,
lo que no es otro
ni es nada;
buscar fue un vértigo,
ángel petrificado
o desposesión de lluvia,
palabras adolescentes que,
maleza entre escombros,
no quieren volverse;
girar la ausencia
en los colores del bosque
ni voz lejanísima
ni cruzar sin alas.

“Hablo del lugar en el que se forman
los cuerpos poéticos” dijo.

V
La vida no desplegó su término
en una sola mañana, alguna vez
el centro del mundo tampoco es
su resignación, lugar de metamorfosis
en contra, saliva de los árboles.
Una cosa es ella misma si
no sabemos ocultarla. Restos,
como el duelo, muriendo de orfandad.
Ojos, muriendo de espejos.
La viajera visitando la mirada.

VI
La forma de alejarse de la rada
cuando empezaba a aprender
en la luz mortecina de su rostro
y a escuchar como si pudiera oírse
bajo el agua; criatura del fondo.

Una voz
y otra voz detrás,
los lentos pliegues de la doble memoria.

Con dormidas cortezas de árbol sobre el pecho
ahora es fácil saberla abrazada a la tierra,
mirar el jardín por donde decía no venir,
sus palabras de cueva de espaldas a las nubes.

Verla transformarse en Virgen de las Rocas.

(De Leyendo a Alejandra Pizarnik, Igitur, 1999)






TSUNAMI

I
Espera, espacio al que nacemos,
codicia de las aguas que al prevenirnos
nos obliga a imitar las ciudades
que erigen muros de contención
y puentes cruzando esos muros
aún después de largos años de calma.

El cálido sur hacia mí
impone esa barrera
y el sur-a-mi o la devastación
que arrastra la quietud.

Diez metros de piedras levantadas
no nos protegerán.

En fila india para morir.

II
El tsunami acerca peces a la tristeza
y fija tres palabras: el mar mortal.
Casas, personas, animales y aceras
son vacío.
Se deja de sostener una mano
y los sueños que aún la significan
desean aclimatarla a la temperatura de la vena.
Tsunami, suspiro del agua,
de urgencia y desolación
el primer sueño antes del desorden,
viaje alterado.

Más tarde en callejones y pasajes,
en casas derruidas, bajo las piedras
y las lenguas se impulsa un lento viaje:
la fusión íntima con la noche, un descanso.
Despobladas lágrimas donde los peces son más fríos
y el pesar anima el cerco,
como un hueco deja intacta la transparencia
de la mano que no conseguimos despedir.

(De El sur hacia mí, Igitur, 2001)






SIMBIOSIS

1
En tu oscuro rostro
muerte y hambre
se entretejen, madre,
pero basta un golpe
de tu mano hincada
para levantarnos de la fosa.

2
Nos roba quien nos mide,
nos vuelve el rumor
del poema que fuimos,
te detienes,
y al borde de la ciénaga
eternamente indefensa resbalas,
infinitamente engalanada,
desciendes como en un arpegio
que se adentra,
círculos que se disuelven,
y sin estatura
yo hacia ti a punto de morir,
solo una piel abajo,
escapando por poco de la infancia,
librando casi la acometida
donde otros se despeñan.

3
Y para no abandonar del todo
el peligro corro a tu lado,
mientras te deslizas
desde hace siglos
como quien retira la mesa,
una alargada figura
melancólica
rueda
en la arena.

4
Las cintas y la carne
más y más pesadas
-los extremos deshilachados-,
velos que beben en tus ojos;
ahora dibujo en oro
como grandes monedas
tus párpados,
quiero pintar el paraíso:
arco-iris, arco-iris,
y hacer de tu cintura
un camuflaje
con la espuma
de las conchas.

5
Achicaré el agua
para darte de beber
el sol de las arenas,
las retorcidas raíces
de los manglares
un fondo ornamental
que se te parece
y el peso de la noche
demasiado real,
incluso las llaves
en tu interior están echadas;
sube pequeña sombra,
mi muerta preferida,
una voz con una cuerda
hacia el polvo,
vuela, desaparece
donde nadie más
pueda herirla.


(De El veneno y la piedra, Icaria, 2005)