miércoles, 24 de enero de 2007

TIAGO GOMES













Mencionado por:
Lucas Rodríguez

Balbina Prior

Menciona a:
António Orihuela
Fernando Aguiar
José Mário Silva
Nuno Moura
Balbina Prior









Bio-bibliografía

Tiago Gomes nasceu em Lisboa no ano de 1971. Poeta, performer, editor da revista Bíblia, publicou em 1993 o livro Caixa Negra de Avião Desviado Por Ataque Terrorista. Seguiram-se, em 1995, Homem Vago em Cinzento e, em 1998, Viola-me Eléctrica. Tem colaboração dispersa por várias revistas.








Poemas


(Traducción al castellano de Juan Carlos Reche)



Naquele porto os metalómanos barcos
esmagam a paisagem
de energia brutal, parada.

Num barco soviético
o marinheiro põe o punho a meio gás
como o comunismo enjeitado na sua terra.

Disse-lhe que Portugal ainda tinha muitos comunistas
mas o que ele queria saber era onde havia señoritas
que o levassem a dar uma volta.


Los barcos metalómanos de aquel puerto
aplastan el paisaje
con su energía brutal, parada.

En un barco soviético
el marinero pone su puño a medio gas
como el comunismo indeseado de su tierra.

Le dije que en Portugal aún hay muchos comunistas
pero lo que él quería saber es dónde había señoritas
que le llevaran a dar unas vueltas.






***




Mais sangue pedira o político canibal
ao ver que se lhe acabara o jarro fresco
que tinha sempre no frigorífico.


Más sangre pidió el político caníbal
al ver que se estaba acabando
la jarra fresca
que siempre tiene en el frigorífico.



***







O MINISTÉRIO DA RÁDIO

Então o ministério da rádio
decretou que depois daquele dia
quando o sol saísse
seriam passadas músicas revolucionárias.


EL MINISTERIO DE LA RADIO

Entonces el ministerio de la radio
decretó que tras aquel día
cuando el sol saliese
habría que pasar músicas revolucionarias.






TARDE POR INVENTAR

A secura do verde daquela parcela
rumores baços de calor
espalham-se pelas horas
inventadas e longas
tarde na noite
voltará a disposição
em criar o nosso mundo
feito de uma tarde inventada.



TARDE POR INVENTAR

El verde seco de aquella parcela
rumores sin brillo por el calor
se extienden en las horas
inventadas y largas
tarde en la noche
volverá la aptitud
a crear nuestro mundo
hecho de una tarde inventada.

JUANJO BARRAL
























Mencionado por:
José Mª Gómez Valero
Luis Felipe Comendador
Iván Mariscal
Manuel Ortega
Manuel Fernando Macías

Menciona a:
Aurelio González Ovies
Miguel Rojo
Belén Artuñedo
Javier Berros
Antonio Gómez





Bio-bibliografía

Oviedo, 1962. Filólogo, periodista, escritor.
Narrativa: Londres (CEI, Gijón, 1992; Baile del Sol, Tenerife, 2003). Gran reserva (KRK, Oviedo, 1994). Cuéntame un cuento (VV.AA., KRK, Oviedo, 1994). Parece mentira (LF Ediciones, Salamanca, 1999). Navajo Bridge (en imprenta).
Poesía: 37 latidos (Baile del Sol, Tenerife, 2000). Poemas de andar por casa (Crecida, Huelva, 2001). Pop supuesto (La Última Canana de Pancho Villa, Oviedo, 2002). Teoría de la relatividad (Renacimiento, Sevilla, 2002). ¿Todo ba vien? (El Arbol Espiral, Salamanca, 2004). El eco de nuestros pasos (La Última Canana de Pancho Villa, Oviedo, 2006, y en www.escritoresdeasturias.es).



Poética


OBJETIVO


Una palabra se abre paso como puede
entre antenas parabólicas que emiten
conversaciones cancerígenas.
Busca dónde aparcar a salvo de autos que gritan
con todos sus neumáticos y todas sus frustraciones dentro.
Trata de salir indemne de una frase lapa,
de una encerrona, de una cacería cultural.
En televisión hay un programa piloto que la sobrevuela.

Se abre paso como puede una palabra
que quiere arar la tierra que otros riegan con pesticidas,
que quiere asaltar el corazón que otros han secuestrado,
que quiere no ser dura ni arma, sino pan y lluvia.
Que quiere.

Como otros no.















Poemas


DE AMOR Y OTRAS CATÁSTROFES


Ojalá fuese yo el mensajero
y no quien recibe la noticia
de tu abandono.

Ojala fuera manillas del reloj
que da vueltas al tiempo
y no pasto del paso de los días.

Ojalá cuna de alguna
revolución pendiente
y no el crío que llora
bajo los bombardeos.





LONDON CALLING

Podría hablar de la primera exposición que vi desencajado
de Bacon. De aquella cena enmarcable
en el Smiths de Covent Garden. De las entradas por el jardín
de Lady Di en el restaurante San Lorenzo. De la coincidencia de Agassi en el Froosts comprando yogures un junio de Wimbledon.
De las mañanas dominicales en la gloria de Candem. Podría extenderme en lo único que me preguntaban
los colegas al volver: qué tal el concierto de New Order, dónde pillaste esa camisa, tienes que contarnos lo de Boy George
el otro día en la iglesia de Picadilly...

Pero prefiero hablar de lo que a nadie importaba: de las manos
que fregaron miles de platos y tenían un aspecto tan lastimoso
que no se atrevían a salir, no se atrevían a salir ni siquiera
de sus bolsillos cuando libraba.
De los menús que serví a tantas turbas de hooligans asociados
para celebrar por todo lo bajo el party de Christmas. De las paradas
y paradas de metro rodeado de currelas por todas partes empezando por la mía. De los humillantes controles de aduana
para entrar en UK y veamos adónde vas y cuánto dinero llevas
y me lo enseña usted si es tan amable
como si no. De los inspectores de inmigración buscando a un tipo
con mi nombre y apellidos porque estaba en la agenda
de una amiga a la que impidieron la entrada en Gatweek.
Del mal trago en el Home Office con el visado.
De la pandilla de bastardos que casi me linchan por español.
De los neonazis en Trafalgar aterrorizando al propio Nelson.
Del paquistaní que me trató tan peor como los ingleses a él.
Del nudo en la garganta con las bombas del IRA en Oxford Street.
De la movida con un maricón en los baños de un cine del Soho.
De la debacle emocional aquel día que aquel hombre en aquel festival en Battersea Park me golpeó con aquella sinrazón evidente.
Del impacto ante los cientos de homeless que dormían al ras de varios grados bajo cero en la estación de Embankment.
Del pánico tantas noches a la altura de Putney.
De tanta desolación.

Que también hubo.
Y nunca lo conté.








DÉJAME QUE TE DIGA


Hay virtudes que te admiran. Decididamente.

Al mundo le gustaría parecerse a ti alguna de sus muchas mañanas
de barbarie. Quiere hablar contigo para que le expliques
cómo se despiertan los capiteles.

Hay novelas que te echan de menos, hay poemas que quieren leerte.
Son la envidia los sueños que acampan en tu paraje.
Y conservas ese don especial para hacer sonreír
a las seis de la tarde.

Últimamente los autobuses se empeñan en seguir tu línea. El metro se hace una medida de tus posibilidades. Hay un cielo que quiere tener hijos
que te cortejen
entre verso y verso.

Y hay un verso dispuesto a tener versos

que te versen y versen.

Que te versen con locura.

martes, 23 de enero de 2007

TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO























Mencionado por:
Víctor M. Díez
José Luis Puerto
Basilio Sánchez
Rafael Saravia
Nacho Abad
Henry Pierrot
Eduardo Moga
Julián Alonso

Juan Carlos Mestre

Eloísa Otero

Ezequías blanco

José María Castrillón

Juan Luis Calbarro

Isabel Castaño

Alfredo Saldaña


Menciona a:
Angel Fernandez Benéitez
Juan Manuel Rodríguez Tobal
Máximo Hernández



Bio-bibliografía

TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO (Zamora, 1957). Ha publicados libros de poesía como Amenaza en la fiesta (1979), La secreta labor de cinco inviernos (1985), Vida del topo (1992), En familia (1994) o El que desordena (2006). En Lisboa apareció en 2000 una antología bilingüe bajo el título Detrás de los lápices. En prosa ha publicado Para qué sirven los charcos (1999) y Calle Feria (2006). Una amplia selección de sus artículos periodísticos apareció publicada como Salvo error u omisión (2003). Ha realizado estudios y ediciones de autores como Bécquer, Carlos Barral, Antonio Gamoneda, Julio Verne o Claudio Rodríguez.



Poética

En otro tiempo creía más en las poéticas. Me parecía, incluso, necesario tener una Poética como quien tiene un patrón o una medida donde envasar estrictamente los poemas, que luego acababan derramándose por su cuenta. De modo que pronto supe que eran los propios poemas los que acababan por expresar -ellos mismos- las cualidades abstractas de lo que denominaremos "mi pensamiento poético", caracterizado por una saludable provisionalidad, por el magma bullente de la misma inestabilidad de la vida. Las únicas poéticas ajenas que me sirven son aquellos poemas que son a la vez himno y doctrina. A mí me vale aún "Aprendizajes", que incluí en 1985 en La secreta labor de cinco inviernos. En él ya estaba contenida una mirada y una posición ante el mundo, que comenzaban por una negación frontal a lo consabido y que terminaban eligiendo las formas de lo inadvertido, de lo provisional, de lo intermedio como soluciones para despedazar las leyes de la corrección, que tanto han empequeñecido a la persona. "Sirvo para que las cosas se vean", dice Sophia de Mello. Y así sigue siendo: estoy convencido de que la poesía es el lenguaje que desordena la mirada y enseña a ver el resplandor de los seres y los objetos, un resplandor más allá de su función, de su utilidad lamentable, de su prestigio desteñido por el uso o por la reputación que los clérigos del mundo puedan haberle otorgado.

ANTONIO MUÑOZ QUINTANA













Mencionado por:
Isabel Bono
Andrés Carlos Gómez Miranda

Menciona a:
José Leandro Ayllón
Inés María Guzmán




Bio-bibliografía

Nací en 1969, poco antes de que un hombre pisara la Luna. Nací antes de que Borges muriera, pero no le conocí. En esto fracasé. Nací después de que Bronstein fuera asesinado, después de que quemaran conventos e iglesias en la ciudad en que nací, y ya no lo va a hacer nadie, me temo. En esto también fracasé, pero aún existen iglesias, aún sacerdotes, aún se sabe hacer fuego. Guardo paciente el tiempo.






Poética

Escribo para despertar el sueño del árbol.










Poemas


PRIMERA DECLINACIÓN

Si llegara hasta mí, arrogante
la carnaza de las palabras
y vierais que en la máscara
tañe su mandolina lejana
el sonido de lo que aún fue mío ayer,
en el reposo de este cuerpo declinado
escupid,
paseantes, oteadores sorprendidos,
saltad sobre el rostro bufón de esta corte
escupid al fuego que alimenta tanta ignorancia,
al viejo actor cansado de mi historia.



DESPEDIDA DE UN PAYASO

Con una piedra en la mano
como el más riguroso aduanero
este payaso despide el día.
Lo hace porque sabe que nunca nadie
podrá medir el peso de lo perdido
porque todo acaba para siempre
con esa terrible insensatez
que los días dan a este souvenir de rumiantes.
Este payaso
aleja su muerte a pedradas.






ANTÍDOTO

Esto que aquí ves es la noche.
Hambrienta como un perro y callada.
Lo mismo que un juego de dados
se agarra a la mala suerte de haber visto
una figura
dormida entre mis brazos y mis piernas.
Es difícil saber que esto es la noche.

lunes, 22 de enero de 2007

BEGOÑA PAZ






















Mencionada por:
Isabel Bono
Chelo Suárez

Menciona a:
Isabel Bono
Joan Masip
David González
Kiko Neves
Iker Biguri
María Lado
Chelo Suárez
Miriam Reyes
Carlos Modia
Fran Alonso




Bio-bibliografía

BEGOÑA PAZ (A Coruña, 1965)
Narradoras. Escolma. Ed. Xerais, 2000
A ferida. Colección Abismos. Ed. Xerais, 2003
Norocai. Baía Edicións, 2005


Poética



Poemas


PRINCIPIO DA FIN

Aquel día el levantouse romántico
e quixo deixarme algo
especial.
Pintou os beizos co meu carmín
e deixou nun papel a silueta dun
bico.
Cando vin a nota,
imaxineino en calzóns,
cos dentes sucios
e o meu carmín
fucsia
nos beizos.

***

PRINCIPIO DEL FIN

Aquel día él se levantó romántico
y quiso dejarme algo
especial.
Se pintó los labios con mi carmín
y dejó en un papel la silueta de un
beso.
Cuando vi la nota,
le imaginé en calzoncillos,
con los dientes sucios
y mi carmín
fucsia
en los labios.





RAPACES

A ten os ollos riscados e as orellas grandes.
Gústanlle os documentais sobre a natureza.
Di que este ano quere viaxar, pero non a Taiwan,
(alguén lle contou que alí explotan os nenos).
De maior quere ser biólogo mariño.
Vivirá en Vigo, terá moza, gañará o premio Nobel,
deixará que lle enchamos a neveira as fins de semana.

B está moi delgado, ten os dentes saíntes
(di que a ortodoncia non lle presta coa roupa que leva).
Cando era máis pequeno quería ser rico e famoso,
agora conformaríase cunhas zapatillas de cento oitenta euros
para presumir diante dos amigos. Como non hai cartos
presume da súa tolemia. Son perigoso. Os meus pais medícanme.
Calquera día vou matalos a todos.

***

NIÑOS

A tiene los ojos rasgados y las orejas grandes.
Le gustan los documentales sobre naturaleza.
Dice que este año quiere viajar, pero no a Taiwan,
(alguien le contó que allí explotan a los niños)
De mayor quiere ser biólogo marino.
Vivirá en Vigo, tendrá novia, ganará el premio Nobel,
dejará que le llenemos la nevera los fines de semana.

B está muy delgado, tiene los dientes salientes
(dice que la ortodoncia no le pega con la ropa que lleva)
Cuando era más pequeño quería ser rico y famoso.
Ahora se conformaría con unas zapatillas de ciento ochenta euros
para presumir delante de los amigos. Como no hay dinero
presume de su locura. Soy peligroso, Mis padres me medican.
Cualquier día voy a matarlos a todos.





AMOR 1.1.

Se un día
o anxo do amor
chamase
á miña porta
baixaría as persianas
e faríame un nobelo
no centro do salón
núa,
agardándoo
no máis escuro,
no máis xeado,
para que el
me atopase
alí,
redonda,
aterecida,
indefensa,
para que el
me incubase
no niño
do seu amor.


AMOR 1.2 (vinte anos despois)

Se un día
o anxo do amor
volvese chamar
á miña porta
invitaríao a
pasar ao salón
poñeríalle unhas olivas
e unha cervexa
e cando estivese ben
cómodo (os pequenos
pés enriba do asento)
e comezase a laretar
do ben que se
vive na terra
botaríame sobre
el (voo de plumas,
un par de rizos
louros desfeitos
sobre o sofá),
meteríao no forno
ata douralo
e logo comería
ata a última pluma
ata o último
branquísimo
dente.


***

AMOR 1.1

Si un día
el ángel del amor
llamase a
mi puerta
bajaría las persianas
y me haría un ovillo
en el centro del salón
desnuda,
esperándolo
en lo más oscuro,
en lo más helado,
para que él
me encontrase
allí,
redonda,
entumecida
indefensa,
para que él
me incubase
en el nido
de su amor.


AMOR 1.2 (veinte años despues)

Si un día
el ángel del amor
volviese a llamar a
mi puerta
lo invitaría a
pasar al salón,
le pondría unas aceitunas
y una cerveza
y cuando estuviese bien
cómodo (los pequeños
pies sobre el asiento)
y comenzase a parlotear
sobre lo bien que se
vive en la tierra
me arrojaría sobre
él (vuelo de plumas,
un par de rizos
rubios deshechos
sobre el sofá),
lo metería en el horno
hasta dorarlo
y luego me comería
hasta la úlima pluma
hasta el último
blanquísimo
diente.

DAVID MARDARAS














Mencionado por:
Alfonso Rabanal
M. J. Romero

Menciona a:
Manuel Vilas

David González

Nacho Fernández

Vicente Muñoz Álvarez

Agustín Fernández Mallo

Alfonso Rabanal

María Ruiz Faro

Beñat Arginzoniz

Asier Urkijo


Bio-bibliografía


David Mardaras (Bilbao, 1974) ha publicado poemas, relatos y otros textos literarios en diversos fanzines, revistas y webs como Mamorro, Sispilacopa, Iguazú, La Enciclopedia Rusa, The Children’s Book of American Birds, Luke (www.espacioluke.com), Club Leteo (www.clubleteo.com) y Crónicas para decorar un vacío (http://elbluesdeluzazul.blogspot.com). Muchos de estos textos forman parte de su proyecto literario paralelo David Murders & the Representatives of Evil, con el que participa en el libro colectivo Tripulantes, nuevas aventuras de Vinalia Trippers (Eclipsados, 2007).
Los poemas que presenta a continuación han sido extraídos del poemario dedo d (autoedición, 1998).



Sobre la poética de estos poemas

Carretera, Método y Fiesta datan de 1996-97 y pertenecen a un poemario titulado dedo d que autoedité en plaquette en el 98. Fue un libro-experimento de aprendizaje en el que ensayé una poética que era una especie de cocktail resultante de mezclar en la cabeza propia los principios que defendía Esteban Pujals Gesalí en el prólogo a su antología de poetas estadounidenses del movimiento Language La lengua radical (Gramma, 1992), mis interpretaciones y extrapolaciones del Tao te king (“fluyendo si parar se le puede nombrar”, etc.) y mi interés de aquél momento en el jazz “rápido”, sobre todo en el free jazz (escuchaba cosas de Coltraine, Hornette Coleman, Charlie Hadden, Chet Baker,...). Por supuesto, la coctelera contenía ya unos cuantos ingredientes, especias y toques de la casa antes de agitar la mezcla (el poema Fiesta, por ejemplo, no remite al jazz precisamente), pero la conjunción de esos tres elementos que he mencionado resultó en una sinergia hiperexcitante que me precipitó a la escritura del libro. Es un libro muy metapoético y muy centrado en las cualidades estéticas del significante. Buscaba conocimiento, comunicación del mundo hacia mí a través de la poesía como método filosófico. Lo que he estado escribiendo últimamente con mi proyecto literario David Murders & the Representatives of Evil no responde a la misma poética de entonces, pero procede de ella en cierta medida y, como es lógico, comparte elementos con ella. La influencia de la música es el más evidente. Supongo que la circunstancia de no haber leído demasiado en aquél entonces jugó también un papel importante en la “elección” de la poética que dio lugar a aquel libro-experimento que fue también un intento de aprender a escribir. De hecho, el libro está dividido en dos secciones: Éxodo, en la que estoy buscando y aprendiendo a escribir, y Apoteosis, en la que he alcanzado la maestría en mi poética y, por tanto, ya sé escribir según sus reglas y a placer (obviamente, otro elemento clave de mi poética de entonces -y de ahora- es el hecho de ser de Bilbao...)



Poemas



Carretera

Impulso gregario
Calvario
Calendario escrito
Patíbulo

Oveja deshuesada
Aparta la lana con el cuchillo
Los ojos no
Los ojos de las ovejas
son lo más horrible que hay

Apenas duró un momento
El zumbido de la mosca atómica
Doble de queso en mi hamburguesa
César, qué tal andamos
Alirón, alirón. Sopa de ostras
Oé, oé, ajedrez
Cáñamo
Clavo
Café
Cayena
Yogurt y pepinillos

A veces mueren las botellas
estrelladas bajo mi ventana
A veces repito y repito
a veces, a veces, avestruz

Huevos santos manejados
por el malabarista de la aurora
Cómo se llega a ser lo que se es
Calvin Lomas
Truman Harris
Aviación de lujo bonapartista
Mano de mono
Betsabé la diosa

Almendras caen sobre el melocotón
radiante en almíbar saliváceo
Selvático, bíblico, erótico

Vallas de marfil y enrejados de aire
Suenan los vendavales en tu armónica
Encara la casa
la mirada inhóspita de la noche

Hay mayordomos que viven
en su propia habitación
y adoran escuchar todas las noches a sus amos
La habitación
La cama es negra azabache de toro
La piel pálida, color pétalo de muerte
Y las ventanas están enseñadas por coaguladas cortinas
La luna y el viento silvan afuera salvajes
Uvas y rosas
Cálices
Hélices de aroma tibio
Omelette
C’est moi dans la maison
Cry baby cry
Tus sonidos estupefacientes.
Subversión. Acción y efecto de subvertir.
Ant. Disciplina.
Subvertir. (1. Subvertere)
Tr. Trastornar, revolver, destruir.
(IRREG. Se conjuga como sentir).





Método

El sonido de un barril de cerveza vacío
golpeando el empedrado de la calle
al chocar con las líneas del mapa
es un buen final
para una buena canción.

Es un buen sonido
para escuchar en una canción.
Metal, cristal y zuecos.
Martillazos y rápido pasar
de las hojas de un libro.
Hay tantos libros distintos.

Está bien, está todo bien.
La vida es magia, colirio:
medicamento que se emplea
en las enfermedades de los ojos.

29 de Diciembre.
La calle lanza destellos
un bonito día de sol.
Soy el conserje de Corocoro:
población boliviana
en el departamento de La Paz.
Una nube de cobre fríe
en sartén suave un huevo mundo.
La reina dinamarquesa
es acariciada por el viento;
es tan exótica
su pálida belleza muelle.

Y si hoy se acabase la suerte.
Y si el azar nos cercenase
en una inmediata y absurda amitosis,
qué lacra de célula sería yo
en necrosis galopante.
Una comisión de directivos cerebrales
se reuniría para discutir
los procedimientos adecuados
para la reconversión de mi empresa.
Y qué iba a fabricar ahora
durante todas las horas
de días y sueños.
Esos ejecutivos serían
enfermos hombres de negocios,
el Gran Lago de los Esclavos
nundaría mi pequeño agujero
y yo me arrancaría las escamas
con velocidad de pájaro.

Quiero tu desnudo rojo,
mujer de Modigliani.
No quiero a Dios ni al Universo.
Te quiero a ti, animal precioso.





Fiesta


Pronuncia el Om
y escucha una firme y prolongada
ráfaga de ametralladora

Que no decaiga la fiesta
Orquesta de matarile
A ráfagas de ametralladora
está escrito el pentaedro
Girando hipnotizador
Gran yo-yo
Gran mazo de derribo

Fiesta
Cada uno lo lleva en la mano
Bola de conos de acero

Hay un caballo en la mente
que nos lleva arrasando ordenanzas
Hay un tanque cerebral
que es guerra total y apisonamiento

Puedo abrir fuego
Puedo derruir ciudades
Puedo cortar cabezas y disparar terremotos
Puedo ascender por encima
Desnudo, sin quemarme
Meando llamas y riendo
Soplando infierno mi caballo volador

Fiesta
Llevo mi guadaña ensangrentada
Brazo de cilindros asesinos

Sólo se escucha mi galopar
El Mundo agoniza ahogado
en humo y ascuas cuando paso
Ya es negro el Cielo azul
y desierta la Tierra de voz
Necesito el silencio de silencios
para mi ataúd de pleno descanso.

domingo, 21 de enero de 2007

MANUEL RICO























Mencionado por:
Isabel Pérez Montalbán
Antonio Crespo Massieu
Matías Muñoz
Jaime Priede
Manuel López Azorín
María Muñoz
Jesús Cárdenas Sánchez

Menciona a:
Julieta Valero
Diego Jesús Jiménez.
Sergio Gaspar
Rosa Lentini
Antonio Jiménez Millán


Bio-bibliografía

MANUEL RICO (Madrid, 1952). Poeta, narrador y crítico literario. Es autor, entre otras obras, de las novelas El lento adiós de los tranvías (1992), La mujer muerta (2000), y Trenes en la niebla (2005). Como poeta, son de destacar sus libros Quebrada luz (1997), El muro transparente (1992), La densidad de los espejos (1997), que mereció el Premio Juan Ramón Jiménez, Donde nunca hubo ángeles (2003), accésit del Premio Jaime Gil de Biedma, y De viejas estaciones invernales (2006). Ejerce la crítica de poesía en el suplemento Babelia del diario El País. Es autor de Memoria, deseo y compasión (2001) sobre la poesía de Vázquez Montalbán y de varias ediciones críticas de poetas contemporáneos.






Poética

Cuando alguna vez me han preguntado acerca de la ubicación de mi poesía dentro de mi generación, mi respuesta ha sido clara: me considero un francotirador. Un francotirador al que, a estas alturas de la historia, sólo le interesa escribir la poesía que le place, la poesía que juzga necesaria para conjurar sus fantasmas personales y, si es posible y acierta con la expresión, para ayudar a otros en similar conjura. ¿En qué consiste esa poesía? En el intento de amalgamar palabra reveladora y conciencia crítica, insumisión frente al mundo e investigación en el lenguaje, emoción sentimental y emoción estética, memoria y deseo. Es decir: partir de la experiencia de vida considerando ésta como un complejo universo en el que viven los actos cotidianos junto con las emociones más hondas y del que forman parte los sueños, los deseos, las incertidumbres (personales y colectivas) y, por supuesto, la memoria.




Poemas


Aquel junio maldito

“vive en este mundo
cual si fuera la casa de tu padre”
Nazim Hikmet


Fue una primavera mejor de lo esperado.
Muchos años después, quizá una eternidad
más tarde de tu sueño
-roto, como la juventud, por tiempos de ceniza-,
volvió la claridad: Madrid era una fiesta.
Otra vez era abril y era en mil novecientos
setenta y nueve: yo te supe, padre,
redimido, cercano a la quimera
que fermentó en tu noche de terror y de frío.

Fue un abril diferente sin embargo.
Las esquinas ardían de palabras
ocultas desde antiguo en desvanes en sombra.
Bebiste de su luz. No estabas solo.
Contigo la bebimos los más jóvenes.
Tu mirada de asombro aún puedo contemplarla
en esa latitud, que a la muerte traiciona,
de la fotografía:
la tengo frente a mí.
Es un dolor de piedra contra la madrugada.

Mas huyeron los días de aquella primavera
hasta estancar la luz en un junio maldito.
Fue en la noche, cuando huelen
las madreselvas y los amantes buscan
la oscuridad del descampado, las viejas estaciones solitarias
y el verano prepara su cielo más estricto.

El aire, en un instante, mudó en nieve. Y el abismo
se apropió de tu voz y la hizo suya.
La primera conciencia de la muerte
vino, padre, a traición, a visitarme,
y volvieron el frío y la ceniza,
y viajaste a esa patria
donde las flores muertas nos hablan del vacío.

Han pasado los años, muchos años.
Todavía huelo los algodones
y el aire absorto de la madrugada,
y escucho todavía tu voz quebrada y última, esa voz
que me arrancaba el mundo
que los dos levantamos contra la soledad, contra el silencio
de los días difíciles, que me entregaba
una orfandad adulta tan de pronto,
un desierto de sueños, el llanto seco
frente al absurdo.

Pero hoy, padre, regresas. Sin avisarme, abriendo el toldo
de esta noche penúltima del año,
como si nada hubiera ocurrido entre nosotros, como
si en este tiempo interminable
se hubiera convertido mi orfandad
en un lugar soñado.

(De La densidad de los espejos. 1997).






El poeta delgado

Fotografía de la propia memoria: Blas de Otero,
en el centro del corro, en un almuerzo colectivo
el 1 de mayo de 1979 en la Casa de Campo.
(De un reportaje biográfico aparecido
en una revista literaria).


Cuentan las crónicas que aquel poeta
de extrema delgadez y cabellos de nieve
jugaba al dominó.
En el bar de las siestas y las tardes de tiza,
con sus dedos exiguos cansados de palabras
tanteaba la urdimbre de los números simples.

Aquel poeta
fumaba con exceso y en el humo
empastaba la historia que nos fue arrebatada
y vivía en la niebla de tabaco y penumbra
la soledad helada del granito, el sueño
delgado de los que nunca sueñan,
la posesión herida del lenguaje.

Hoy lo recobro en este fotograma
de la memoria entusiasta y del deseo intacto:
mayo crepita de claridades rojas: es la Casa
de Campo y el poeta ha acudido
a respirar el sueño, a contemplarse
en el espejo aturdido del nosotros, tú lo ves
en el centro del corro, y él no canta
quizá porque en sus ojos
hoy no navega la canción sino un pabilo
de tristeza: acaso
se piense enfermo, envejecido, y tú lo ves
dolorosamente cano, delgado hasta lo infame,
la piel buscando el hueso
donde tiembla el abismo.

Pero sonríe. El poeta delgado
nos mira ausente y nos sonríe
con la mirada hueca —quién sabe qué palabras
ha advertido en el aire, o tal vez sólo sea
la borrosa luz del Guadarrama, un sueño
de purísimos ríos, de cumbres solitarias y ciervos desbocados
para curar su pecho
severamente roto, o quizá viejas iras
en nuestra voz más joven, tanto como esa fruta
que una mano le ofrece
entre enseñas que el tiempo declarará vencidas—
mientras la luz derrama
oros debilitados en los viejos pinares.

Oyes
su silencio de tierra. Escuchas
su latido de viento en sus ojos de tierra.
¿Por qué
ves tierra en sus ojos y no la crepitación
oscura de su voz de llama?

Recuerdas hoy
aquellos ojos duros, recuerdas
haber adivinado
un resplandor de ausencia en esos ojos duros, una
rara quietud y hoy sabes
que el poeta delgado
no te miraba, sus pupilas
no miraban a nadie,
traspasaban la luz y las banderas,
iban en pos del hueco y la ceniza, acaso
habían entrevisto el territorio
del musgo y del silencio, de las flores exangües,
de la muerte sola.

(De Donde nunca hubo ángeles. 2004)





La casa de los fresnos


A esta casa llega, a veces, el viento.
Llega lo inacabado, llega el tiempo, y la espera,
y el reloj inútil, y el alma de los campos, y llegan
las montañas y el silencio indeciso de la nieve,
y el barro y la madera, llega
la memoria, amada, llega
la memoria.

Esta casa, la de los fresnos
y de las lluvias,
tuvo en su arquitectura, mucho antes
de ser teja y ladrillo,
un padre soñador de sueños rotos,
tuvo
la lectura primera de Madame
Bovary en noches de verano de finales
de los años ochenta, tuvo
novelas inconclusas, poemas
no acabados, pájaros, cemento,
un huerto muy precario
y pequeños erizos sobre la hierba seca
en las noches de agosto en que los hijos
descubrían el mundo y bebían la niebla.
y eran niños y a veces nos hacían
tan niños como ellos.

Esta casa
es la casa de las tormentas y del olor a tierra
mojada y a rastrojo, es la casa
de la memoria enferma de la madre,
la de las moras ennegrecidas
de setiembre. La casa de los caminos
y de los montes ocres, del endrino
cuyos frutos morados
hablaban del invierno
en las puertas de octubre, cuando el frío
era sólo sospecha.

Es la casa
que soñó mermeladas y hortalizas
en veranos remotos, la casa
del níscalo y las lluvias tardías de noviembre,
de las noches al fuego, del fuego
y de las brasas, de la mesa
camilla y del brasero.

Esta casa,
la casa de los fresnos
es la casa de las orugas del color de las hojas,
la del porche vivido
en las noches de julio de mariposas calcinadas
en la vieja bombilla.

La de la leña
cortada, la del aroma
de la arizónica y del cedro, la de los pájaros
que inauguraban
la mañana de abril y los asombros
del hijo que descubre
el aire y sus olores
y la sombra del águila en la altura,

Casa de las celebraciones y de las tardes lentas,
del jardín alfombrado de hojarasca.
Mi casa. La casa. Nuestra casa.

(Inédito)