sábado, 17 de enero de 2015

MANUEL DELGADO GÓMEZ




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Bio-bibliografía

Nacido en 1993 en Lucena, Córdoba. Estudia historia, escribe, hace teatro, escucha música, ve cine, toca algún que otro instrumento. Participo en la escritura, dirección y representación de las obras de teatro Caso XIX y La Conferencia de los Idiotas. Ganó el premio Rutas de la Libertad (2009) sobre el bicentenario de la Constitución gaditana de 1812. Escribe en la revista Saigón, miembro activo de Naufragio. Trabaja en diversos artículos académicos para la Universidad de Córdoba, en calidad de alumno. Organiza un recital anual de relatos de terror en Lucena, cofundador del proyecto “Garganta sin Arena”. Escribo en el blog http://lasalmasdelatormenta.blogspot.nl/ y recito en http://naufragiosinarena.blogspot.com.es/ de la Asociación Naufragio.


Poética

(Mi) La poesía es imagen, una ventana a la que asomarse, un agujero desde el subsuelo donde asomarse al a cotidianeidad, revistiéndola de diamantes, sombras, misticismo o paranoia dependiendo del humor del sujeto que las estudia en ese momento concreto. La poesía es una sucesión de imágenes, una tras otra, tratando de dar fuerza al verso. El blues tiene gran influencia en los escritos, la música clásica también. La poesía trata de huir de lo común, rechazando los trabajos que me rodean (por suerte o por desgracia, dependiendo del caso).



Poemas


Remanencia.

A veces he mirado al pueblo como Hernández,
a veces he sido absurdo como Huidobro.
Otros días he buscado el verde de Lorca,
la musicalidad de Walt Whitman.
A veces te he tenido como te tuvo Benedetti,
incluso cuando te he perdido he sido Neruda
y he acabado con las Magadalenas de Sabina.
A veces he tenido vicios siendo Bukowski,
Baudelaire, Wylde, Fante, Dostoievski...
He mordido el polvo con Bob Dylan,
he mirado el infinito junto a Borges,
La más dulce de las soledades con Don Gabriel.
He caminado junto a Moisés, Quijote, Frodo Bolsón
e incluso junto a los vigilantes o Long John Silver.
He asistido a las pesadillas de Poe, de Lovecraft,
a los fantasmas y los trajes de Joe Hill.
He sido ocultamente libre como Cernuda,
descarnado como Dámaso Alonso,
andando en el mar como Alfonsina Storni.
He sido ácido como Quevedo, corrosivo.
Me he vuelto esencial como Juan Ramón,
satánico como Rushdie.
A veces, también me he preguntado por Dios,
como lo hace Emilio en su espejo.
También he buscado hacer del blues poesía,
como Manuel Guerrero lo hace del tango.
Otros días me levanto y quiero la dulzura
envuelta en fuerza de Enrique Cortés.
Sin embargo, la mayor parte de las veces,
hago como mi padre y me dedico a leer.



El corazón delator
















Bajo los susurros de tus ojos,
enclaustrado en tu vientre de barro,
preso en el estrado de tu diéresis
sobre el calor directo en tu piel,
en la pluma de tu pie descalzo
y en el calor del aire que espiras
subyacen los secretos de todos
los poemas que jamás escribí.

Vientos ligeros me traen sabores
de una lejana tormenta acústica
y de naranjo discretos pétalos.
Me descarnan la cara y el cielo,
y en tu ausencia dicen dibujando:
todas mis palabras salen de ti.

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