martes, 1 de diciembre de 2015

FERNANDO SORIANO BENSUSAN

















Mencionado por:

Menciona a:
Antonio César Morón
José Ortega (Narzeo Antino)
Enrique Morón
César Vallejo
Octavio Paz
José Ángel Valente
Antonio Gamoneda
José Lezama Lima
Luis Rosales
Blanca Varela
Severo Sarduy
José-Miguel Ullán
Olvido García Valdés
Eduardo Milán
Pedro Casariego Córdoba
Víctor Sosa


Bio-bibliografía

Fernando Soriano Bensusan, (Granada, España. 1966). Pasó cinco años entre las facultades de Letras y de Biblioteconomía. En esta conoció a un gran hombre y poeta, Enrique Molina Campos. Trabó amistad, breve, pero intensa, hasta su fallecimiento. Lo considera su maestro, y un ser excepcional en el mundo de las letras granadinas. Participa en la tertulia Rascamán, dirigida por el poeta Javier Díaz Gil, desde Madrid. Desde octubre de 2011 a junio de 2014, coordinó y presentó los Encuentros Literarios junto al poeta Juan Peregrina Martín.



Poética

añadir masa (masa
misma de vivir) a este
cuerpo solar deshabitado
hasta que carne
y cante hasta que piedra
pulida rodada por
al mundo escancie el cuento
de cuanto ha sucedido

la masa misma de decir

(de Centros de curvatura, Melilla, Geepp Ediciones, 2014)




Poemas



tirar
ciego
de este
reflejo
donde no hay lluvia
ni las magnolias son
color de hueso
extraer
en esta luz sin luz
el día
el azogue nuevo
el cegador relieve
la crujiente
hojarasca
de esta sombra
tirar de lluvia
y oír
para decir que sí
(donde no hay)
que la lluvia oyes
y te empapa
desde su (de antaño)
abismo:
levantarlo
del polvo
descubrir quién teje

(de Centros de curvatura, Melilla, Geepp Ediciones, 2014)




Mil gatos y diez mil golondrinas

   La mirada da a las palabras la dirección –el sentido. Tu mirada es el ámbar tallado en el país de lo invisible. Desde cada una de tus palabras mira tu ojo el tatuaje ajado del palimpsesto, la levísima sombra de sirena en la inmensidad inmiscible. Poema sin párpados, sin pestañas, siempre despierto: el espejo enterrado en la arena. El pensamiento amasa lo indecible, coloca en tus pestañas arrecifes de soles. Así, da la mirada carne al nervio y sangre a la vena endurecidos en el mármol. El grito abre la grieta hasta el tuétano. Con mano de marfil un pájaro galopa en tus pupilas. Estás sentado en el suelo del relámpago.



Ese ser color de la luz que se colaba por los resquicios

   Había que lavar la lluvia, llevarla al llano en llamas, purificarla en fuego de pedernal. Había que darle unturas con sus lodos, enseñarle la carroña enterrada en su barro, lo que queda de los besos en las bocas (el muchacho me agarró, yo cerré los ojos).
   Había que lavar la lluvia. Lo dijo la palabra abriendo las alas con su tez de tiza bajo la lluvia. ¡Sumergidla en las mazurcas de Chopin! Gritaba la turba. ¡Arrastradla por la innovación radical de Schoenberg! Reclamaba la caterva. ¡Arañadla con los pianos preparados de Cage! Requerían en tropel.
   Había obligación. Había deber. Había responsabilidad. Y la frotaron contra las llábanas, dejaron que las raicillas del aguafuerte la mordieran. La estrujaron atándola a los bueyes, la secaron al sol y tintaron en Tánger sus jirones. Había, había, había, ...

   Hoy el verde amarillea curvo sobre la piedra.

viernes, 13 de noviembre de 2015

domingo, 1 de noviembre de 2015

JUAN PEREGRINA MARTÍN

















Mencionado por:
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Narzeo Antino
José Gutiérrez
Antonio Carvajal
Enrique Morón
Antonio César Morón
Fernando de Villena
Leopoldo María Panero
José Ángel Valente
César Vallejo
Pedro Casariego Córdoba
Javier Egea
Pablo del Águila
Carmelo Sánchez Muros
Pablo del Águila
Guillermo Carnero
Juan J. León





Bio-Bibliografía

Juan Peregrina Martín (Granada, 1978) es filólogo, y logró el D.E.A. tras los cursos de doctorado sobre Leopoldo María Panero.
En 2000 publica A deshoras en la Colección Genil de la Diputación de Granada y en 2006 Soledad amante destino en la Editorial Ficciones con palabras preliminares del profesor de la Universidad de Granada, José Ortega Torres. En 2014, con prólogo de Cristina Hernández, publica en Melilla un libro doble junto a Fernando Soriano: el poemario de Peregrina  se llama Estigma y Artificio (Geepp Ediciones) y está “escrito por Isaías Gálvez y Jesús Montalvo, no por mí”. En 2014 también, el diseñador Luis Castellón, prepara, diseña y edita el Libro carmesí de las XXI cantatas sacrílegas, poemario erótico, publicado en Londres en edición no venal.
Coordinaba los Encuentros Literarios y mantiene un blog: Me no know nothing en wordpress.




Poética


    IX
Desnudo, vil, profano.
La soledad que busco.
Dudo de mí, de todo.

Sé que soy
oro cano
como dijo el maestro,
nada más cuando escribo.

Y me duele mi edad.
Y me duele saber
que aún me falta mucho.

Y piedras e impaciencia.
Y locura y silencios.
El vivir cada día.

Me moriré escribiendo,
chillándote poemas
escritos en esquinas.

Ayer.

(De A deshoras)



Poemas


Jesús Montalvo e Isaías Gálvez entonan una despedida conjunta

Después del laberinto en las tabernas
acecha la memoria y el latido:
memoria lenta de cimbreantes piernas,
latido raudo en borbotón fundido.

Después de las canciones sempiternas
y espejos diferentes, lo que ha sido,
fue herejía y será por las internas
arboledas sucintas del olvido.

Minotauro precisa laberinto
para el mito marcar en la memoria
del espejo que fuera nuestro nombre:

hereje la canción del vino tinto
con las notas sencillas de la historia
y la difícil condición del hombre.

(De Estigma y Artificio)




  VII
  Metáforas del color
Para A.V.E.

Los homéridas no supieron
de sus caderas: mejores diosas
hasta sus andares, albas y rosicleres
las ganadas posiciones,
amantes uterinos,
mástiles que pintara Böcklin.

Tiresias fue ambos del placer y lo supo:
como recitaba Lope despreocupado
del movimiento cinco veces verde,
del final de su cintura,
confundiendo adrede el amor,
el deseo, la ceguera.

(De Libro carmesí de las XXI cantatas sacrílegas)










Oh, bellos enemigos…
Conozco la sentencia del injusto,
mas vislumbrar el crimen es ceguera:
¿nacer? quizá; porque vivir, seguro.

Isaías Gálvez

Laberinto es mi rostro,
soledad mi destino:
mi padre fue salvaje
como mis labios híbridos.
Disintiendo del mundo
recovecos fatigo:
interminables salas
de gemelos ladrillos.
Me visitan cadáveres
futuros del sentido:
nos encontramos solos
en mitad del camino.
Condenado a vagar
consumido por ritos,
ritos de indiferencia
y guerra de latidos.
Ziz-zag son mis arrugas,
y niebla mi destino:
momentos de ceguera
en cánticos sanguíneos.
De siete en siete entran
del sol a mis colmillos:
la luna es de metal
en vísceras extinto.
Pezuñas litográficas
conjuran el olvido,
recito historias hímnicas
del mundo y sus designios:
recuerdo un mundo absurdo
y sonrisas de niños,
petrificadas lámparas
que en la memoria humillo.
Amanita y rencor
muscaria de trïunfo:
canto con la tristeza
que aporta el esclavismo.


Espero que liberen
o que ocupen mi sitio:
espero un cambio o muerte,
un jazmín o un delirio:
ansío cuerpos núbiles
y una esperanza ansío,
pues cómo vive el hombre
si alfanjes son su signo.
Pero yo no soy hombre
ni humanos son mis gritos:
carnívoro animal
alimento de símbolos.
Mi sino es soledad,
mi rostro, laberinto:
en lucha ambos copulan
por la estirpe del mito.
Dejadme libre, pues,
liberadme os exijo:
cumplid con la lectura
en el altar antiguo:
la recompensa es alta
si el héroe surge altivo:
qué importa ardid o nombre
si acepto el sacrificio:
dejadme muerto y muerto
recordad mi suplicio,
pues agónico canto
“oh, bellos enemigos…”


(Inédito)

domingo, 4 de octubre de 2015

CARMEN FUENTES


Mencionada por:

Manuel Delgado
 
Sensi Budia
José Manuel Pozo Herencia

Menciona a:

José Manuel Pozo Herencia

Cristóbal Martínez

Rafa Campomanes

Jorge Fernández

Mario Morales



Bio-bibliografía

Nacida en 1997 en Cabra, Córdoba. Recientemente ha finalizado sus estudios de bachillerato. Le entusiasma el mundo del arte, de la música, de la literatura… Además de escribir y leer, le apasiona el teatro y forma parte de un grupo amateur.
Ha publicado en la Revista Saigón, siendo miembro de la Asociación Cultural Naufragio desde 2014. Ese mismo año, recibió el premio Cátedra Juan Valera de Cabra. También ha participado varias veces en las publicaciones de “Poesía y Narrativa desde el Aula” de la Diputación de Córdoba. Escribe en el blog http://ocultotraslaspalabras.blogspot.com.es/.


Poética

Mi fin al escribir es plasmar lo que siento: mi miedo a perderme en el tiempo, el dolor que me produce el mundo, la frialdad que día a día se apodera de los hombres y que tanto me asusta, y que tanto trato de combatir apoyando el mundo artístico… Pero toda esta visión aparentemente negativa no la concibo como algo que deba hacernos perder la esperanza, sino todo lo contrario: lo que debe hacernos más fuertes, lo que nos incite a querer ser mejores, lo que nos haga apreciar las cosas bellas de la vida.


Poemas       


EL TIC-TAC DE LA VIDA

-   ¿Sientes cada segundo corriendo por tus venas?


-    El tiempo no pasará sobre mí,

 si es eso lo que esperas.


-  Tus retratos no envejecerán por ti…


-  Mas, ¡el perder la juventud

tanto me apena!


-   Más triste sería el no venir.


-   ¿De qué sirve venir,

Si esta vida es una condena

Y el único destino es morir?


 - Tanto llorar tu alma envenena…

 Dime, si sabes que vas a sufrir

¿Para qué aliviar tus penas?

Si sabes que la miel se va a ir

¿Por qué coger la colmena?


- ¡Porque yo quiero vivir!

Mas temo a lo que me espera:

A que la muerte me arrebate el sentir,

Y no regresar jamás pueda.

Temo mi consumir

Y fundirme como una vela…

Le temo tanto al fin,

Que en lugar de la vida vivir,

le mido lo que le queda.


LA VIE

No sólo admitiré que amo La Vie en Rose,

sino también en azul melancolía y en verde,

de la forma más negra y de la más colorida.

La amo gris y lluviosa,

pero también soleada y anaranjada...

La amo con sus contrastes,

con sus cosas malas y sus cosas bellas.

Son tan necesarios los llantos, como lo son las risas.

Por ello, no hay que arrepentirse de nada,

Non... Je ne regrette rien... Rien de rien.

Y por ello también, al Hymne a l'amour

debe unirse el himno a la soledad...

Debe haber un canto al dolor, y otro al placer.

Uno a la alegría, y otro a la tristeza...

A los sueños, pero también a las pesadillas.

A la muerte, pero sobre todo a la vida.

La vida es una canción agridulce.

Sería muy triste lamentarse y sólo verla agria,

sería muy triste no atreverse a bailarla.



SU CALOR

Si el tiempo pasa

Y no ves el sol,

Y blanquecina tu piel

Se muere del deseo,

Búscalo.

Porque es dolor morir

Sin haber sentido su calor.

martes, 1 de septiembre de 2015

PABLO ACEVEDO

Foto: Pilar Mayorgas

Mencionado por:
Menciona a:
Ana García Cejudo
Juan José Castro
Manolo Marcos
José Ignacio Serra
Narzeo Antino
José Gutiérrez
Juan Antonio Marín
José Manuel Poveda



Bio-bibliografía

Pablo Acevedo (1977) es autor de los poemarios Onirisma (Dauro, 2001), Cazamariposas (Calima, 2006), Estrella varada (Polibea, 2012) y Los oficios (Devenir, 2015). También es autor de varios ensayos como Estética del caos (en preparación) y La red o la llama (inédito). Doctor en Literatura Española por la Universidad Complutense de Madrid, licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por esta misma Universidad, y licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Córdoba (ciudad donde reside actualmente), trabaja como profesor.



Poética

De entre los diversos procesos en que interviene la imaginación simbólica, me interesa muy especialmente el que, a mi juicio, constituye el producto más genial de la inteligencia poética: la imagen verbal creadora, cuyo gozo inherente le viene dado por el descubrimiento de nuevos valores mágico-expresivos. Toda mi poética nace de la importancia que concedo a la imagen irracional y convulsivamente bella ―como dirían los surrealistas―, dotada de una específica intensidad patética y capaz de alterar el campo de visión del lector. En mi poesía, la imagen opera como principio estructural cuyo desarrollo progresivo, merced al ritmo esencial que le es propio, tiende al alumbramiento de lo que podría llamarse «Imago trascendental»: aquella imagen superordinada (originaria e indeducible) que, conteniendo todas las imágenes posibles e imposibles, se incluye a sí misma en su propia comprensión infinita.





Poemas

EL ASNO GRAMATICAL

Puedo escribir cosas hermosas como mujer, caracola, sandía, pececillo, tambor, lágrima, automóvil, silencio, madre, aún, corazón, Juana, muerte, amante, voz, nieve... Puedo escribir incluso siaríbide de mi estangolina, miriéspice clarebitela, sobárdulo de mi astrafidia, y hasta sin-ti-me-pierdo-desesperadamente.


Construí un argot de sábanas consumidas hasta el infarto del cielo, con restos de una obscuridad múltiple y acelerada, para nombrar tu osadía de viento en mi corazón de veleta, para avasallar a las fieras que pernoctan en el cuerno impune de la noche. Mi lenguaje es un país que se rompe, que yo rompo ante el llanto perezoso de los idiotas. En mi cabeza tengo el interruptor con que encender una galaxia en los ojos de un pez remoto. Mi corazón es el cardenal de la creación, el golpe púrpura de la vida. Pienso un libro que te acecha y se extingue, una flor creída mariposa, un armario de tumultos. Mis pulmones son una palabra con que respiro, mi vocabulario una antología de emociones. Digo noche y el párpado se resigna. Digo y te encoges de hombros. Corrijo estas paredes con los recuerdos de una infancia póstuma. Nombro tantas veces el amor con que te ruego que los muebles caen presos de un dulce cansancio; y las aves que recorren mi espalda, aves de granizo, sueñan con la lengua de aquellos amantes en los que un latido se atrinchera.

[De Onirisma, Granada, Ediciones Dauro, 2001]




olvido

incinerar la noche.
soplar la pavesa de unos labios
que juntan sus cenizas.

[De Cazamariposas, Palma de Mallorca, Calima Ediciones, 2006]




LA CANCIÓN DEL TIMONEL (I)

¿A qué océano del inconsciente
dirige el sueño sus devotas naves?
¿A qué vientre palpado por esquifes
de un íntimo asedio?
¿Al ojo de qué espiral este afán
sus barcas oscilantes?

De nada me sirvieron las conquistas
De nada estos párpados culpables
ya de tan inocentes
─mariposas clavadas con lujosos
alfileres          mas siempre
el mismo alfiler de la belleza─
De nada me sirvió el aleteo
fibroso de mis peces de luz mientras
boquea en el trasmallo del insomnio
mi destino
De nada me sirvió la vida entera
la espuma de este parto de diamante
donde naufraga la raza humana
Pues son mis manos duras losas son
palomas otras             lentos epitafios
ladrados por la muerte
Y es todo vacío donde aquí:
pesada llama  lodo de relámpago
virutas de resurrección minutos
de eternidad recién parida no
Todo tristeza náutica y todo
azul cartografía del dolor.

[De Estrella varada, Madrid, Polibea, 2012]



PAISAJE URBANO CON FIGURA
Las palabras más tranquilas son las que traen tempestades. Los pensamientos con pies de paloma son los que gobiernan el mundo.
FRIEDRICH NIETZSCHE

La tarde —sopor de palomas
aborrecidas— es un parque donde yacen
impávidos monstruos de soledad,
cometas varados en el nadir de la vida,
centinelas deslumbrados
en sus garitas levitantes,
amamantando su pequeña verdad
(su enfermiza, hedionda,
impotente verdad),
ajena a todo consuelo
y a toda comprensión.

Lentas nubes se deslizan
por el tobogán de los minutos.

Repican las campanas de una iglesia
y un sol de escasa envergadura
se abate sobre los tejados,
pacientes tambores
donde redobla el ocaso.

Ataviado con su uniforme de tristeza,
un hombre desmigaja el pan de la jornada
y da de comer a las aves
el diario de las ausencias picoteadas.

Las estrellas,
virutas desprendidas del ataúd de la luz,
caen al abismo de los naufragios celestes.

Ninguna mariposa arde ya
en el bostezo de la flor.

Cucurrucucú…

Palabras…                 
                        Palabras…


[De Los oficios, Madrid, Devenir, 2015]