jueves, 9 de enero de 2014

ALFONSO VILA FRANCÉS



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Antonio Lucas



Bio-bibliografía

Nací en 1970 en Valencia, donde actualmente resido. He vivido en Orihuela, Madrid, Bruselas y Debrecen (Hungría). He trabajado como  monitor de tiempo libre, bibliotecario, archivero y profesor de secundaria. He escrito en muchas revistas, como por ejemplo: “Cuadernos del matemático”, “Dos disparos”,  “Calicanto”, “El vendedor de pararrayos”, “Cuadernos del lazarillo”, “Factorum” “Groenlandia”, “Agora”, “Acantilados de papel”, “La bolsa de Pipas”, “Fábula”, “El coloquio de los perros”, “La ira de Mofeo”, “Hypérbole”, y “Jot Down” . También he ganado algunos premios (entre ellos “Miguel de Cervantes”,  “Jaume Roig”, “Vila de Canals”, “Diputación de Castellón”, Ciudad de Getafe”, “Cortes Valencianas”,  “Marco Fabio Quintiliano” y “Mariano Roldán”) . He publicado novelas, libros de poesía, de relatos y de ensayo.
http://inviernoensiberia.blogspot.com.es/




Poética

Mi poética son mis poemas. No se puede explicar la poesía sin un poema y en un poema (o en un verso a veces) está incluida la poética, las poéticas, todas las posibles. (Y sí, lo pongo en cursiva,  ¿Qué pasa?, a ver si nos vamos a mosquear por eso…) Cuando escribo a veces no soy yo. A veces ni siquiera soy poeta. A veces escribo poesía en prosa (sin querer). A veces hago poesía sin escribir ni una coma (tomando fotos, por ejemplo). Si tuviera que decir qué pretendo diría que aceptar el mundo, y si tuviera que decir por qué considero que el mundo debe existir diría que porque contiene o puede contener belleza, la cosa más inútil y frágil del mundo. (¿Qué pasa, qué uno no puede ponerse hortera?)



Poemas


ALGUNAS RAZONES PARA ODIAR LA POESIA Y A LOS POETAS

Cuando un poeta escribe un poema de amor
habla de amor.
Cuando un poeta escribe un poema sobre la amistad
habla de amor.
Cuando un poeta escribe un poema sobre una puesta de sol
habla de amor.
Cuando un poeta escribe un poema sobre la tristeza
habla de amor.
Cuando un poeta escribe un poema sobre el dolor
habla de amor.
Hasta cuando un poeta escribe una poema sobre la muerte
entonces también habla de amor,
de amor a uno mismo.



NÁUFRAGO


No importan las mentiras.
Importan las verdades que no dijiste.
Y las verdades a destiempo.
No importan las mentiras.
Las mentiras desencadenan tormentas,
pero éstas no van a hundir tu balsa.
Importa el rumbo que no tomaste.
Importan las corrientes que te arrastran.

No importan las mentiras.
Importan las verdades impuestas.
Las verdades que tú no quisiste escuchar.
Una mentira repetida mil veces
se convierte siempre en una verdad, dijo el verdugo.
Y tú que lo sabías, que ya lo sabías,
sonreíste,
y no quisiste ni quemar tu último cartucho:
suplicar una muerte rápida.



EL POETA ES UN SER AJENO AL MUNDO

Ahora todo está al revés:
Los futuros políticos
dicen que pasan de la política.
Los que están libres
no pueden moverse.
Los que no pueden moverse,
sonríen satisfechos.
Los aplausos y los besos se reparten a la inversa:
cuánto menos los merece uno más cerca está de obtenerlos.
Y eso no es todo: los tontos de la clase, por poner un ejemplo bien conocido,
son ahora los que guían la caravana.
Incluso los matones de barrio ya no son lo que eran:
ahora caminan taciturnos con las manos en los bolsillos.
Antes sus hazañas aún tenían un hueco en los telediarios.
Ahora ni eso. Cualquier patán perdido en cualquier isla
o sentado en cualquier plató
puede quitarles la audiencia. 
Las cosas no van bien, desde luego.
Pero yo sonrío.
Sonrío sin saber bien por qué sonrío.
¿Acaso las cosas han ido bien alguna vez?
¿Acaso el mundo tiene remedio?
No lo creo.
¿Entonces?
En el fondo, supongo, el mundo no me importa.
No es que deserte: es que yo sigo mi rumbo
y le mundo el suyo.
Tampoco lo hago a propósito. Es como mi risa: no la puedo evitar.

El poeta es un ser ajeno al mundo.
Una fina crisálida lo aísla del mundo.
            El poeta flota en su propia realidad. Allí se siente a salvo.
(Pero no lo está, nunca la está.)
El poeta nunca abandona su crisálida.
Y esa crisálida tiene una membrana tan fina y traslúcida
que a cierta distancia se vuelve invisible.
Por eso se queda perplejo cuando finalmente lo encuentran.
Y por eso la muchedumbre asesina se sorprende tanto
cuando una noche por casualidad llega a su puerta con antorchas y cuchillos, gritando, blandiendo sus armas, buscando otro cómplice o otra víctima,
y lo encuentra desnudo,
dormido,
desarmado,
sonriente…


2 comentarios:

Periquilla Los Palotes dijo...

Un placer verte por aquí.

Y como no: el primer poema, mi favorito.

Ana Patricia Moya

Pilar Contreras dijo...

Solo un verdadero poeta traslada sus inquietudes entre renglones quizás se haga el sordo, el valiente o incluso quiera mostrarse el más solitario. El ritmo de la poesía lo marca cada instante de la vida.
Un placer leerte, saludos
Pilar