lunes, 18 de febrero de 2013

JOSÉ MARÍA PAZ GAGO




Mencionado por:

Menciona a:
Ángel Gómez Gil
Carlos Marzal
Antonino Nieto
Cecilia Quílez
Basilio Rodríguez Cañada
Miguel Losada
César Antonio Molina
Manuel Vilas
Jacobo Cortines
Berta Dávila
Agustín Fernández Mayo



Bio-bibliografía 

José María Paz Gago nació en Celanova (Ourense), tierra de poetas. Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidade da Coruña, ha recorrido el mundo como profesor visitante y conferenciante en Universidades de cuatro continentes, desde Costa de Marfil y Túnez a México, Estados Unidos, Colombia o Argentina, desde París o Venecia a Chisinau o Nanjing.
Autor de numerosas obras académicas, como La estilística (Madrid, Síntesis 1992), Semiótica del Quijote. Teoría y práctica de la ficción narrativa (Amsterdam y Atlanta, Rodopi, 1995), La recepción del poema. Pragmática del texto lírico (Kassel, Reichenberger,1999), La máquina maravillosa. Tecnología y Arte en el Quijote (Madrid, SIAL, 2006) o La revolución espectacular. El teatro de Valle-Inclán en la escena mundial (Madrid y Barcelona, Castalia, 2012).
Presente en numerosas Antologías, en su obra de creación destacan los poemarios Manual para enamorar princesas (Madrid, SIAL, 2005), traducido a una decena de lenguas, y Guía de lugares inexistentes (Madrid, Pigmalión, 2011), traducido al francés (París, L'Harmattan, 2011).



Poética
        
Mi poética personal se resume en dos puntos: voluntad de comunicación y voluntad de estilo, marcado por la parodia y la paradoja. Sigo el credo literario de quien fue guía de los jóvenes poetas españoles del pasado siglo, el hoy olvidado Vicente Aleixandre, empeñado en un diálogo franco y abierto con el lector. En su discurso ante la Academia Sueca, el poeta de la calle Velintonia concebía la poesía como una demanda, una solicitación, una interrogación a la que el lector responde y corresponde con su lectura: Hermoso diálogo en que el poeta interroga y el lector calladamente da su plena respuesta.
En mis poemas busco la complicidad del lector con referencias a sus vivencias, a las manías y a los tics de la sociedad postcontemporánea, con el guiño humorístico e intencionalmente sorpresivo de la escritura paródica y del pensamiento paradójico.




Poemas


A las cinco de la madrugada
habíamos decidido
hacer el amor
y la guerra
y la colada.

Te  sentaba bien
el viento
que aireaba nuestras venas
de tanto efluvio embotellado
y no querías mirar hacia atrás
para no ver a los que caían a nuestros pies,
extenuados.

No hablábamos
para no distraer nuestra atención
de tantas actividades
programadas
para el resto de la velada.

No sé ni cómo ni porqué
comenzaste con aquella letanía
de caricias aceradas,
de  palabras malsonantes
y de versos
y toqueteos
y refranes obscenos
y restos de canciones fragmentarias.

Yo estaba borracho de palabras
que trataba de comprender inútilmente
cuando sacaste tu cuchillo
amenazante
y me heriste con crueldad
en lo más profundo del estómago.

En aquel instante del delirio amoroso,
que no consiguió apagar
ni la sangre ni el dolor,
encendimos, por fin, la lavadora.






Fugaz,
casi como una estrella,
pasaste a mi lado.

Imperceptible
e instantánea,
nunca volveré a verte.

Tengo al fin una certeza:
Era ése
el amor interminable.











Tus ojos me miran,
quieren perderme.

Tus brazos
me cercan,
me envuelven.

Yo sé
que en ti
encontraré
la gloria en el infierno.







En el Grand Hotel des Bains
se ha detenido el tiempo.
La vida ha quedado
congelada para siempre
en la pantalla.

La playa sigue allí,
con su luz cenicienta,
encerrada en esa terrible mirada
de Aschenbach
fascinado por la muerte.

La Quinta de Mahler
acompaña las últimas horas
del compositor moribundo, extasiado
en el amor imposible.

El ángulo permanece
igual,
inalterable.

Plano  y contraplano.
Mortal, el deseo
perdida, la mirada.


(de Manual para enamorar princesas, Madrid, Sial, 2005).












En el cementerio de Montparnasse
ya no viven los poetas.
Se han ido
de alquiler
al paraíso prometido,
un loft
con ascensor directo
al goce pasajero
de la gloria literaria.


Sus almas se pudren
entre los anaqueles blancos
de libreros libertinos,
en los archivos
inexistentes
de una computadora
imaginaria,
entre la hojarasca
erudita
de una enciclopedia
encriptada.


Sus almas han quedado
para siempre
enlatadas
en discos
que compactan
letanías de versos obscenos,
estrofas libertarias,
los últimos poemas en prosa
de esta generación
al filo incruento
del olvido.


Sus cuerpos han resucitado
sobre las tumbas
de un café-cementerio
en cuyas lápidas
están grabados
sus nombres mortales,
atornillados
a estos mármoles
que ya han perdido
su antigua suntuosidad.









Los domingos por la tarde
todas las ciudades
son iguales
o distintas.
Rincones perdidos,
esquinas ocultas,
callejones sin citas.

Los domingos por la tarde
todo lo inunda
una extraña luz vacía,
un sol que ciega
a los paseantes
moribundos.

Deambulan
por ciudades desconocidas,
por rincones olvidados;
los domingos por la tarde,
todos los seres
son noctámbulos.

Los domingos
se llenan las ciudades
de paseantes anónimos
en busca de
ese sol frío y claro
que todo lo invade.

Las ciudades se quedan
vacías
y sólo circulan
autómatas
sonámbulos
a bordo de vehículos
no tripulados.




(de Guía de lugares inexistentes, Madrid, Pigmalión, 2011).

jueves, 7 de febrero de 2013

ANTONIA ROIG




Menciona por
Menciona a
Juan Hospital,
Claudio Carrillo,
Nieves Pulido,
Esther Lucio,
José Pérez Carranque,
José Alcamí, Tirsa Caja,
Silvia Castro.

Bio-Bibliografía

Nací en 1965 en Jacarilla, provincia de Alicante, a 8 km de Orihuela. El dato es relevante—crecí leyendo a Miguel Hernández. Suelo decir que en mi vida profesional me dedico a estudiar el comportamiento humano más medible (soy economista) y en mi vida literaria, el otro. He escrito varios poemarios, “Paraísos de Metal”, “A pie de pluma y otros tiempos”, “Pavana y aria para un adiós” y “Nueve piezas de fuga y tres divertimentos” que está publicado (Vitruvio, 2012).


Poética


No pulsen el disparador hasta que el sujeto que enfocan les produzca un dolor en la boca del estómago
Lisette Model, fotógrafa

Como ella,
no quiero decir más
que aquello
que, al callarlo,
duela.




Poemas


Pieza de Fuga nº 7: Letanía


protéjame esto, proteja esto a quien lo expone
Olvido García Valdés

Protéjame la observación,
la atenta vida de amanuense,

levantando acta
del pájaro caído,
del árbol roto,
del cobre y sus asuntos,
sin armas ni memoria,
sin un por qué,
sin verso y su guadaña.

Que pase cada día
como un coro de voces
dispersas,
con su color y propia tesitura,
a tono ausente,
vibración de unos acordes sobre otros,
acaso nada,
un eco.

Protéjame este frío,
protéjame.

(de “Nueve piezas de fuga y tres divertimentos”, Ediciones Vitruvio, 2012)



Divertimento nº 1: Poemas a la rosa


I


Esta mañana,
mirando la rosa que hay en mi mesa,
recordé las frías rosas de Rilke
y la de Saint-Exupéry,
y a punto estuve de aplastar su cáliz
cuando volvieron a mi mente
el huerto claro, junto al limonero,
el aroma de las viejas rosas de Ronsard,
y la dejé,
un tanto avergonzada de mi impulso,
nuevamente en su búcaro, tranquila.

II


Hoy,
al caer la tarde,
la luz tenía esa cualidad evanescente
que nos lleva a dudar de la evidencia.
Por ejemplo, la frase de Gertrude Stein
Rose is a rose is a rose
¿quiere decir
what you see is what you get
o, acaso,
what you see is what you mean?

III


La rosa
se empeña en no morir como otras flores
y se está consumiendo en pura forma.
Finge en su búcaro
que sigue conservando su fragancia
y que yo aún me complazco
en aspirar su aroma.

(de “Nueve piezas de fuga y tres divertimentos”, Ediciones Vitruvio, 2012)



Habitación 505


Are you our sort of a person?
Sylvia Plath
But to what purpose… I do not  know
T.S. Eliot

La solicitante de trabajo


En la habitación 505 del hotel Hilton, Washington DC,
una corte de doctores
calibra la corrección de mi pulso y mis respuestas.
Are you our sort of a person?
Are you a little mad?
What are you willing to pay to work for us?
A vocal cord? A chunk of your stomach?
Yo digo que sí a todo
mientras se mustia
el teorema prendido en mi solapa.
Los doctores fruncen la nariz al detectar el olor de mi impostura
y yo me levanto y salgo de la habitación 505
y corro del ala este al ala oeste del hotel,
a que me ausculte la siguiente corte de doctores.

La entrevistadora


En la habitación 505 del Sheraton, Boston, Massachusetts,
dejo caer la máscara que llevo y las muestras de aspirantes escogidos.
Traigo cuerdas vocales, trozos de estómago, flores mustias de impostores.
Los analizo cuidadosamente. El cálculo es necesario.
Soy experta en reconocer el crujir de mandíbulas de los tímidos,
el brillo metálico en los ojos de los ambiciosos, el vuelo gallináceo del charlatán de feria.
Soy buena en mi trabajo: un hachazo y fuera el cascarón—hay que ver al aspirante desnudo.
Hay que palpar sus órganos internos, calibrar la calidad de su cerebro.
Are you our sort of a person?
Are you a little mad?
Sacrifice is necessary—we are religious people.
But to what purpose, I do not know.
Y salgo de la habitación 505, voy flotando del ala este al ala oeste del hotel,
a diseccionar la siguiente tanda de aspirantes.

(de “Vuelta”, poemario en construcción)