viernes, 7 de junio de 2013

DEBORAH ANTÓN




















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Álvaro Muñoz Robledano
Jesús Urceloy  
Antonio Rómar  
María José Cortés Álvarez 
José Miguel Urbano 
Marisol Huerta 
Nares Montero 
Ana Isabel Trigo 
Iñaki Carrasco


Bio-bibliografía

Deborah Antón (Alicante, 1986) creció en Elche. Actualmente vive en Madrid y estudia Filología Hispánica. 

Ha participado en las antologías Manos a la obra y Manos a la obra, II (Fuentetaja, 2010 y 2011), Voces en Azul (Germanías, 2012), Libertad tras las rejas (El taller del poeta, 2012) y Último Ahora (Izana, 2013). En solitario ha publicado la plaquette La caja de galletas (Barco de Ideas, 2011) y su primer poemario, Menos Amélie, más Clarissa Dalloway (Amargord, 2011), que fue votado como unos de los 45 mejores de 2011 por el colectivo Addison de Witt. Algunos de sus poemas han sido traducidos al griego.  





Poética

De pequeña soñaba con el turquesa del mar Caribe. Ahora lo uso de sábana y llevo las uñas pintadas de azul. Es injusto que solo se pueda elegir una vida, un instante. En otra vida yo bailaba la lambada y era tierna o sensual sin necesidad de labios de silicona. Bailaba levantándome la falda como un hare krishna borracho de sol, traficando con desconocidos en la orilla. Bailaba y no me importaba nada más. Lo único que se le ha parecido en esta vida fue mancharme de arena los zapatos una tarde de invierno y de gaviotas. Lo único que sentí fue una tristeza enorme al saber que ya no podría volver a entrar en casa. No hay que alejarse tanto para oler los sueños. Sabía que perdería el olor y las ganas. Sabía que perdería la niñez y el tiempo. Sabía que querría más que una muestra en tecnicolor, más que una copa de Martini, más que una sonrisa culpable. Es sábado por la noche. Quiero bailar. La literatura no me parece una mandarina que se desgaje, que encierre secretos. Me parece simplemente otra cosa. Y luego que me sepas a boleros, a café. A ultraterrenalidad elevada a lujo sánscrito. A la historia que resuena durante siglos y nunca se resuelve. Miremos el horizonte, la inmovilidad del absurdo. Si mire donde mire veo desidia. Las uñas, las ganas de bailar. Los papeles, los platos, las entradas de cine, (¿por qué no las habré tirado?) La nevera repleta de merengue, la persiana rota. Hoy acaba el invierno, y quiero bailar, y no se esfuma el frío. Me siento mejor si paso todas las páginas y abro las ventanas y los grifos. Hace falta combustible para poner en funcionamiento el motor, las alas. Me acuesto boca abajo: en cualquier momento dejaré de latir, seré una tele sin volumen. La gente grita por la calle. La gente se desnuda en Internet y bebe pétalos de rosa. Esto se acaba  




Poemas


ENTERRARÉ A LOS QUE NO SON 

Inauguremos esta etapa nueva tan animalizada,
tan sacralizada y hecha nieve.
Quiero citar tu lápiz de punta finísima que brilla con la caligrafía del delfín.
Asisto a su punzada  
mientras mi mente cristaliza, se queda en blanco
en el momento del alud.
Hoy somos todos islas,
me deslizo desde la suavidad al hielo.
No existe el rojo ni el tigre
por mucho que quisiera ser un gato para que me besaras 
aceleradamente. 

(Inédito)


AMATEUR 

Hay gente que cree en ciertas inclinaciones
igual que hay gente que observa
como si hubiera metido la cabeza debajo del agua.

Hay gente que solo escribe cartas a las diez o a las doce
y lleva una mascarilla de inanición.

A veces puedo asentir despacio y asegurar que me miras.
Me gusta lo amateur
y ser el payaso de los dos.
Me gusta rechazar lo que me ofrecen
y arquear el lomo.

Creías que hacerte mayor sería esto.
Quédate quieto ahora y tráeme una maleta:
la llenaré de avena y copos
-materia sensitiva-
pero
déjame ser el payaso de los dos.
Déjame ser la chaqueta a los pies de la dama en apuros.

Escríbeme a las diez o a las doce que no hay prisa.
Arquéame los muslos y las ganas, sé inexacto. 

(Inédito) 


EL POEMA DE ÁNGEL 

«A mí lo que me gusta es la zoofilia»,
anunciaste cubriendo los zodíacos
de pólvora. Venías en tu caja,
llegabas por el mar, alcoholizado.
Sabías de bananas y de azúcar,
de azufre y elegías,
de pájaros que vuelven en la córnea.
Describiste las ondas en el agua
con dedos mal curados.
Llegaste de faquir en un periódico,
saltaste del alud a la diáspora.
El silencio y un cofre de tabaco
compraron la tortura de tus dientes,
cicuta y paraísos terrenales.
A ti lo que te gusta es el vitriolo.
Escarbas en los huesos
con la complicidad de una mirada fiera.
A ti lo que te gusta
es el canibalismo o la extinción.

(Inédito) 


3 comentarios:

Eva Fernandez dijo...

Maravillosos!!!

Ernesto Castro dijo...

Poemas muy sólidos. A ver si me hago con alguno de los libros. Saludos.

Hugo Izarra dijo...

Ya era hora de que vinieses, Déborah. Tienes el don que te mereces.



[Yo te mencioné también, por cierto. Aquí, hace unos meses]