sábado, 13 de abril de 2013

Mª ENGRACIA SIGÜENZA PACHECO




Nombrada por:
Nombra a:
Blanca Andreu
Gioconda Belli
Mª Teresa Cervantes
Atanasio Díe
Mateo Marco Amorós
Luisa Pastor Martínez



Bio-bibliografía

Mª Engracia Sigüenza Pacheco (La Murada, Orihuela 1963) es licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación en la especialidad de Psicología por la Universidad de Murcia.
Escribe relatos, artículos y poemas desde la adolescencia, pero profesionalmente se dedica a la orientación educativa.
Está casada, tiene una hija y un hijo y reside en la ciudad de Orihuela.
Ha participado en los siguientes libros colectivos: Arte contra la violencia de género, Mujeres en el tiempo de Miguel Hernández, Artistas por Miguel Hernández, Tauromaquia teñida de azul, Carlos Fenoll; antología comentada  y  El libro de plomo, antología ilustrada de la editorial Empireuma. Colabora con artículos en revistas culturales y periódicos, y con poemas en distintas exposiciones y montajes audiovisuales.
Tiene dos obras inéditas: el poemario Antes de volver al mar y el libro de relatos Las otras vidas.




Poética

Cuando escucho la llamada del poema sé que tendré que atravesar el país tenebroso de la noche si quiero conquistar la luz del Alba. Es una voz que me reta y que no puedo desoír.
La poesía nos insta a sentir el ardor de la vida. Y es un bálsamo para la herida del tiempo.




Poemas



La ciudad infinita

                                        Para José Luis Zerón

Siempre llueve
En la ciudad infinita…

Los puentes son brazos de agua
Que atraen la soledad de los poetas.
Hay un cielo oceánico en el Sena,
Un paraíso abisal,
Un limo de sangre fértil.

Por las calles del recuerdo
Pasea mi corazón solitario,
El viento preñado de voces
Lo arrastra a los jardines del tiempo.

Hay un canto en la lluvia,
Una música húmeda
Que fecunda las horas.
De mis ríos se fuga la muerte,
Veo las tumbas llenas de vida.

Siempre, siempre llueve
En la ciudad infinita…  

                 II
No existe el tiempo
En la ciudad inagotable.

Las pupilas del pasado,
Baluartes incandescentes,
Alejan las horas y el hastío.

Existe un laberinto en el subsuelo,
Donde fluye el alma en carne viva,
Donde las sombras de los muertos
Acompañan a los vivos…

No existe el tiempo
En la ciudad inagotable.

Solo el llanto eterno de la lluvia
Que traspasa el espejo de los siglos.
Y nosotros, escribiendo juntos
La novela de la vida,
Regando, con el oro de nuestras arterias,
Los campos de la historia.

No, no existe el tiempo
En la ciudad inagotable…

Nosotros somos la lluvia,
Somos el polen misterioso
Que cae sobre la tierra.



                     Florencia

                                                              Para María y José Manuel

La tierra, fecundada por el semen inmortal
Del arte y de la ciencia, te engendró mujer,
En la primavera inmutable del Renacimiento.
El Arno alimenta la cúpula de tu vientre
Con el líquido amniótico de la belleza intemporal.

Bajo el abrazo inmenso de una madre invisible
Fuiste construida, esculpida, pintada por  los hombres.
Pero naciste mujer y mujer serás por siempre:
Mujer habitada,  florecida, germinada…
Venus alzándose hermosa y triunfal sobre las aguas;
Consciente de que al nacer ha vencido a la muerte.

Porque tú, Florencia, ánfora y semillero…,
Inalcanzable, ajena a la destrucción de Cronos,
Permaneces, eterna, en los campos del recuerdo.


De  “Ciudades vividas”, inédito.

2 comentarios:

Ada soriano lidon dijo...

Muy hermosos los poemas. Imágenes fuertes y conmovedoras como "El viento preñado de voces", por ejemplo. Enhorabuena.

Engracia Sigüenza dijo...

Muchas gracias, Ada. Un beso