viernes, 14 de diciembre de 2012

JOSÉ CARLOS ROSALES




















Mencionado por:
Menciona a:
Jennifer Clement
Antonio Cabrera
Jacobo Cortines
Francisco Díaz de Castro
Erika Martínez
Víctor Manuel Mendiola
José Antonio Mesa Toré
Ángeles Mora
Gracia Morales
Esther Morillas
Justo Navarro
Antonio Rivero Tarabillo



Bio-bibliografía

José Carlos Rosales nació en Granada el 27 de noviembre de 1952. Ha publicado los poemarios El buzo incorregible (Granada, Corimbo, 1988; Granada, Maillot Amarillo, 1996), El precio de los días (Sevilla, Renacimiento, 1991), La nieve blanca (Valencia, Pre‑Textos, 1995), El horizonte (Madrid, Huerga y Fierro, 2003; Premio Ciudad de San Fernando), El desierto, la arena (Sevilla, Vandalia, 2006), el cuaderno Dos movimientos (Málaga, Centro Generación del 27, 2009) y Poemas a Milena (Valencia, Pre‑Textos, 2011; Premio Gerardo Diego). También ha publicado Libro de faros (Málaga, Puerta del Mar, 2008; antología poética y estudio preliminar sobre la metáfora del faro en la literatura hispánica), Memoria poética de la Alhambra (Sevilla, Vandalia, 2011; estudio introductorio y selección de poemas en lengua española relacionados con la Alhambra y el Generalife) y la recopilación de artículos literarios Los secretos se escriben (Granada, Alhulia, 2008). Es doctor en Filología Hispánica. Actualmente reside en su ciudad natal.






RAZONES PARA ESCRIBIR UN POEMA (Una poética)
José Carlos Rosales

Tal vez lo más sensato sería no tener ninguna clase de razón o razones poéticas, y mejor en plural, ya lo sabemos, una sola razón es una razón única, razón que fácilmente se nos convertiría en razón inapelable, inmóvil o sagrada: razón obligatoria, qué desastre sería entonces escribir poemas… Quizás lo más prudente sería carecer de motivos o causas a la hora de escribir: el mundo no parece respetar otra norma que no sea la de la supervivencia, y a veces ni siquiera eso, así que no sé si los poetas hacemos bien en buscar fundamentos donde apoyar nuestro trabajo, como tampoco sé si el fruto de ese trabajo sería mejor si estuviera generado con el auxilio de argumentos, finalidades o principios, quién sabe, tal vez eso sería presuntuoso, algo así como pensar la vida o el mundo no tienen sentido pero yo sí, mis poemas tienen razones para ser. Y en medio del caos del mundo, o de la arbitrariedad de la vida que se nos escapa, estarían nuestros poemas, archipiélagos de piedad o conocimiento o belleza, islas en medio de un mar enloquecido que, lo mismo que nos trajo hasta aquí, nos llevará algún día sin pedirnos la venia, sin tregua ni diálogo. Alguna vez pensé que mis poemas serían eso: un refugio, un espacio donde poner a salvo lo que el mundo desprecia, ignora o pisotea, el espacio donde otros pudieran encontrase o saber. Sí, eso es lo que pensaba antes; y ahora no sé si todavía lo pienso.

(Newark, Delaware, 2012)






Poemas



Catorce de mayo, sábado

Pierden plumas los pájaros que vuelan
y abandonan su suerte en las regiones
donde anidó un pasado ineficiente.

Atravesando un cielo sin fisuras
pierden plumas los pájaros: lo saben,
mas lo olvidan tranquilos cuando vuelan
y anhelan atinar con la salida.

Recobrarán de nuevo su plumaje
en otras latitudes y en las plazas
vuelan sueltas las plumas que perdieron.

(De El precio de los días, 1991)



MONTAÑAS DE ARENA

Hace tiempo que miras las montañas de arena
sin saber lo que guardan. Miras cómo se extienden
sus dominios y miras también la superficie
voluble de las dunas: sabes que saben algo,
sabes que no lo dicen. Están mudas o ciegas,
han perdido su origen, y se mudan despacio,
y no cambian de sitio.

Las montañas de arena son montañas de vida
quebrada. Su silencio se volvió necesario
para que el mundo fuera capaz y vanidoso.
Pero la arena pálida que mancha los caminos
es un rastro indeleble: lo pisamos y cruje,
y seguimos andando sin encontrar el nombre
que nombra o califica.

Las montañas de arena, almacén de ceniza
donde el miedo envejece. Las montañas de arena
y su humilde mecánica: mirar dónde te paras,
pensar cómo se llega.

(De El desierto, la arena, 2006)




Mirando las pirámides de Teotihuacan

Estas piedras perdieron el estuco
y se quedaron solas
bajo un cielo sin límites:
pasaron los ejércitos, cambiaron
el nombre de las cosas y otros dioses
trajeron otra herrumbre. Pasó el tiempo,
creció el musgo que pisas o que piso,
todo volvió a ser verde.

Paseamos ahora
entre piedras vacías. No sabemos
por qué siguen unidas, sin estuco,
estas piedras que ofrecen,
al que quiera mirarlas, magia seca,
un misterio sin fruto, la clausura
final, ya sin remedio. Tú las miras,
yo miro tanto empeño malgastado,
tanta piedra tozuda
tanto tiempo esforzándose.

Y pienso si nosotros no seremos
con el tiempo también una pirámide,
si también la maleza, si el silencio,
nos cubrirán despacio,
si también sin estuco seguiremos
unidos sin misterio, fruto fértil,
magia sin nombre donde el tiempo fluya.

(De Poemas a Milena, 2011)

martes, 4 de diciembre de 2012

J. SEAFREE




















Mencionado por:
José Luis Campal

Menciona a:
Vicente Aleixandre
Gabriel Celaya
Luis Cernuda
Carlos Edmundo de Ory
Josep Sou
Rafael Marín
Yolanda Pérez Herreras
José Antonio Pamies
Eva Hiernaux



Bio-bibliografía

J. Seafree (Madrid,  1964  -pseudónimo de Javier Ocaña Gallego) es escritor de poesía y poeta visual. Trabaja las lecturacciones y las acciones poéticas. Durante la década de los noventa fue miembro de la Asociación Cultural La Tertulia de Madrid; co-editor de “La nueva poesía eléctrica” y de “Alabastro”. Escribió crítica de arte en “La brocha” de Gijón, y en “Hitos” de la Fundación Concha Márquez y en las “Gacetas locales” de Madrid. Ha escrito y publicado “La piedra huérfana” (1994), “El universo sería paz” (1997), “Sol imposible” (1999), “Poemas del no siempre” (2011) y “Espeleología poética”  -poesía visual- (2011). Editor de “Dos Poemas y un Café” desde mayo de 2010.






Poética

Cada día, cuando el reloj marca el paso de la tarde a la noche, conviene poner a la poesía en las rodillas, darle unos azotes, (…) Porque ¿qué esperanza nos concede la poesía? Acaso la poesía solamente interese a los poetas, acaso solamente a ellos sirva para algo, pero ¿para qué? (…)  El arte, la poesía, no deben quedarse en un entretenimiento, diversión o vanidad para los propios creadores y para los demás (…)  La poesía ha de perseguir el sueño de libertad del hombre, sueño en el ámbito de acercamiento a la naturaleza (la burguesía defiende la cultura para dominar la naturaleza). (…) La imaginación es el brazo de la palabra y, en consecuencia, la mejor herramienta del hombre. (…) La poesía es un zulo, un gran arsenal donde la frase de Celaya  -“la poesía es un arma cargada de futuro”- pierde sus dos últimas palabras. (“Elocuencia” 1993).




Poemas 



(La página en blanco)


La página en blanco
no es una ciudad blanca

La página en blanco
no conoce banderas

La página en blanco
no es una tienda de el corte inglés

La página en blanco
no suda ni grita
ni es una sociedad anónima

La página en blanco
no tiene firma
ni sombras en los rincones

La página en blanco
es siempre una responsabilidad.

                                                           (diciembre 1995)






CANCIÓN  NO  CONCEDIDA

Ramas de barro
al amparo de la ternura que cabalga y huye

La luz que deriva del rayo ahoga el aire
y en serenos pasos la escena se apaga

No hay música solo mar
destreza en las palabras y sonidos que adormecen

La ola muda no es un dogma
ni el eco de la fuente es tradición

Sabio es el mármol y arar al alba
y la ceremonia de los árboles nos parece cada día
el mejor de los susurros posibles.

Ramas de barro
que un barco arrastra acercándose

Ya no hay lámpara libre ni música
mirada  verdad  ayer
el tiempo se refleja en cada verso

Y pasemos las páginas abriendo puertas
hagamos más lenta la lluvia
ralenticemos nuestro latido

Pensar puede ser un enigma
tumbadas nos reciben la esperanza y la duda
paredes de libros nos contemplan

En el silencio brota la verdad
tachamos el grito en cada instante

Respirar  imaginar  levantarse  morderse las uñas
respirar  imaginar  romper hojas

Ramas de barro
en todos los lugares por visitar

ramas de barro
alrededor del camino y de la sombra.
(mayo 2010)





(para  MARÍA)


el universo es grande, inmensamente
bello
lleno de millones de estrellas
negro, infinito, baúl eterno de luz…

el mar es grande, inmensamente
bello
miles de playas lo acompañan plácidamente
las rocas también invitan a soñar

el verde del planeta es grande, inmensamente
bello
aroma plural, gentil abrazo para todos
los corazones del mundo

el tiempo…
eres tú

y mis manos
serán
tuyas
en cada paso.




 (julio 2012)