sábado, 22 de septiembre de 2012

PILAR MERINO




Mencionada por:
Menciona a:
Joaquín Fernández de Silva
Juana Cortés


Bio-bibliografía

Mis padres eran nómadas, así que durante mi primera infancia viajé con ellos por buena parte de la geografía española, hasta que nos instalamos definitivamente en Madrid.
He asistido a diversos talleres de creación literaria e impartido clases de relato en el  Taller de Escritura “Puro Relato”.
Escribo relato y poesía y en ambas modalidades he obtenido diversos premios literarios, entre ellos el prestigioso Ignacio Aldecoa.



Poética

Me atrae la realidad cotidiana. Y la posibilidad de transformar el mundo real –soñarlo, retorcerlo, estilizarlo– en el intento, tal vez inútil, de comprenderlo.



Poemas 

SILENCIO



El silencio,
fundador del drama y el miedo
en una ciénaga de pasiones torcidas,
turbio azul,
peligra en una mano masculina
maquillada de culpa,
sin juez
ni plegaria.

Tanto silencio
escapando en las esquirlas de una silla rota,
peces muertos en la encimera de la cocina,
agua negra salpicando el suelo.

Silencio,
habitante misterioso de una cama sin papeles,
cómplice de heridas y locuras,
turbio azul,
golpea en los ojos de una vida femenina
que no lucha,
que se detiene,
que ya no es,
que sólo es
silencio.



 






ENTRE MUJERES 



La casa es solo fachada,
una ventana muerta de cortinas,
el sol espera en la noche
y la cama rosa, verde, malva,
ahuyenta pecados y perfila dos cuerpos azules.

Mujer frente a mujer,
alas de mariposa.

Mujer sobre mujer,
la risa oculta de las manos.

Mujer entre mujer,
saliva que se bebe como lluvia.

Hasta que el sueño se tumba en los párpados
de la alcoba blanca.

Como suicidas del amanecer se levantan
olvidadas de besos,
y entran en el armario gris,
y parten hacia su vida.
La otra vida.









BESOS Y ESPINAS




Una mujer cruza el pasillo
No soy yo
Es una mujer que atraviesa la puerta irrevocable
de una sala de hospital

Una mujer entra en la consulta
No soy yo
Es una mujer que escucha al médico pronunciar palabras:
Tumor, extirpar, cicatriz, prótesis

Una mujer se queda sorda
No soy yo
Es una mujer a la que le sangran los oídos
Porque no quiere escuchar lo que acaba de escuchar

Una mujer sale del quirófano
No soy yo
Es una mujer que abre los ojos y sonríe
Porque sigue viva

Una mujer regresa a casa
No soy yo
Es una mujer que entra en su dormitorio
Y llora delante del espejo

Una mujer cicatrizada
Soy yo
Es una mujer con una prótesis en el cuerpo
Mi cuerpo
Es una mujer con espinas en el alma
Mi alma
Con espinas que caen,
despacio, pero caen,
una por cada beso recibido

Aunque todos los besos
se los devuelva el espejo.

lunes, 10 de septiembre de 2012

MARTHA ASUNCIÓN ALONSO




Mencionada por
  
Menciona a
Azahara Palomeque Recio
Geneviève Morin


Bio-bibliografía 

Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986) es licenciada en Filología francesa por la Universidad Complutense de Madrid. Escribe, enseña y vive en Francia. Su último destino son las Antillas francesas.
En 2012, se le concede el Premio Nacional de Poesía Joven "Miguel Hernández", por su poemario Detener la primavera (Hiperón), que previamente ya había recibido el Premio Antonio Carvajal en 2011. En 2012, obtiene también el Premio Adonáis de Poesía por La soledad criolla (2013, RIALP).
Ha publicado además los poemarios Crisálida (2010, Editorial Alhulia, Premio Nuevos Creadores de la Academia de Buenas Letras de Granada) y Cronología verde de un otoño (2008, Editorial UCM, Premio Blas de Otero).



Poética

Cada uno de los versos que yo escribía entonces,
hablaba, de algún modo, de su cuerpo.

(Crisálida, 2010).




Poemas


Rewind
Como un sueño de Dickens.
Esto es de nuevo el pan y el aire en los suburbios     
y nos están midiendo la cintura,
unminutoyterminoiráscomolasnovias.  
Puntual alfiler. Gota de llanto.
¿Fue textualmente ahí, la encrucijada?
¿En qué momento exacto huimos de los cuentos,
con qué miel en los labios? Era la edad
tan cruel de los recados. Pedir siempre la vez
y fingir estar seca mientras follan
los mayores, besuquean
nuestras rodillas sus difuntos. 
¿Quién escupió primero? ¿Las hadas, o nosotras?
Nos lanzábamos espigas
que atravesaban los jerseys hasta el corazón.  


El Nacimiento
Ya casi hemos llegado. Los buitres por la sierra de Vizbueno, sus nimbos funerarios sobre nuestras cabezas. Fue el año en que supiste que tu madre lleva el pelo teñido. No tenías hermanos todavía. Ni vértigo. Ni miedo. En el álbum estás en equilibrio sobre la barandilla de madera. El mirador y abajo el valle, espesura de ciervos y helechos con rocío. Sonríes. Llevas las bambas rojas, un cordón desatado. Cabos que quedan sueltos por la felicidad. Ya estamos casi. Ya casi hemos llegado. Omaña y las ermitas donde duermen caballos solitarios mirándose en el agua. El aire que comienza. Las últimas caricias de leche condensada que tendrás en tu vida. Tu vida. La vida con nosotros, y este álbum. Equilibrio. Temprana enfermedad.   


Aprende a cocinar
La harina que te manchó una vez las manos, no se puede limpiar.
Aprende a cocinar. A ser mujer. Moldéanos la sangre
como un cuerpo de barro, mundo tierno, blancura
del corazón famélico: moldéalo, que aún está caliente. 

Qué va a ser de esta niña, carne de bibliobús,
no me come verdura y duerme mal; esta niña
que invita a los ratones de las eras para tomar el té,
que tiene pesadillas geométricas, tos,
escoliosis; le da miedo pedir la vez en la tahona.

Esta cría no aprende a cocinar. ¿Qué va a ser de sus manos?
Van manchando de harina lo que aman.