domingo, 26 de febrero de 2012

MANUEL GARCÍA PÉREZ

















Mencionado por:
José Luis Zerón.
Mª Engracia Sigüenza Pacheco
Ada Soriano
José Francisco Blas Sánchez
José Manuel Ramón

Menciona a:
Félix Grande,
Francisco Brines,
Juan Eduardo Cirlot,
Seamus Heaney,
Ada Soriano,
José Luis Zerón,
Antonio Gracia,
Anna Ajmatova,
Georg Trakl.




Bio-bibliografía
Nace en Orihuela en 1976. Es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia y Licenciado en Antropología por la UNED. Fue Premio Nacional Fin de Carrera en 2000 y Premio Nacional de Poesía Creación Joven de Murcia en 1998. Su trayectoria científica destaca por publicaciones nacionales e internacionales sobre el estudio del lenguaje en revistas como VISIO, Tonos, Letralia, Revista de Antropología Experimental, entre otras.
Ha publicado varios libros sobre temas educativos en la editorial MAD y su tesis doctoral, basada en el estudio semiótico y matemático de la información audiovisual, fue editada por la Universidad de Murcia bajo el nombre de Semiótica de la descripción: Cine, publicidad y cómic. Su obra poética comprende diversas antologías y publicaciones relevantes en revistas como Álamo o Calas. Es redactor de la revista literaria Empireuma y autor de la novela infantil Terra d´espirits en la editorial Brosquil. Recientemente ha publicado, en la editorial Códex, una novela de terror psicológico para adolescentes, La memoria del cuervo. Ahora se edita otra novela, dirigida a jóvenes y adultos, que se titula Rostros de tiza, en Ediciones Germanía.






Poética
La poesía ha sido siempre un ejercicio de autodestrucción en mi caso. La escritura, lejos del placer, ha sido una necesidad que me sumerge en espacios desolados, en estampas turbias donde los osarios, el crimen, lo apocalíptico, la fronda frente a la sequía, lo mineral o toda suerte de aves se convierten en símbolos premonitorios de un estado vital en continuo conflicto con la vida, entendida ésta como efusión o exaltación. No busco este sentido destructivo de lo que escribo, viene a mí y así comienza mi proceso de creación. Los escenarios y las acciones de los hombres que transcurren en estos lugares hostiles advierten de las continuas catástrofes que pasan desapercibidas ante nuestros ojos, pero que están inmersas en nuestro organismo, en la propia naturaleza y que nos advierten de que la vida es depredadora y, en ese trance indómito, el hombre que las contempla es el hombre que sobrevive.





Poemas


I
El caballo que no se hunde nos atraviesa
con su turbado reflejo. Prolongación de la fronda,
su reflejo azoga y nos extingue.






II
La ardiente zarza se fundía con la niebla
cuando escribiste -el dolor no tiene raíces-.
Un flujo de incandescencia no terminó por apagarse
y aún así las aves enmudecieron.
La oscuridad de su plumaje, que admitió la noche,
nunca fue tal oscuridad, sino la profundidad del pozo,
la hendidura, el verbo que emergió:
“Lejos de sus huesos, has de morir”.




III
El humo asciende porque lo nombraste
antes de la primera esquirla. El bronce de la luz
indaga los rostros. El hurón no abandonó la camada,
Los ciegos caen de rodillas
cuando en el promontorio no queda
más que la sombra vana de la cruz.
Queda la vana sombra y el hurón indaga sus rostros.
Esta luz no existe ni estas palabras que quedaron en vano
y que lo visible las inunda.




III
El hielo blanco no se quiebra bajo la luz.
¿Quiénes volvieron a la vida?
Solamente aquellos que forman el círculo.
y sobre cuyos párpados resbala la ceniza.
En la broza han muerto mustélidos y moluscos,
una sombra muda los acogerá como a aquellos
que en la maleza se agazapan.
No éramos nosotros, sino aquellos quienes se inclinaron
ante los ídolos: el barro nunca es la vida,
pero nada es mortal. Cuanto sucede es un desplazamiento,
materias pútridas, voraces ciénagas, una luz nos agita
y la maleza avanza hasta el círculo. Nosotros
éramos el hielo quebrado y la resonancia de algunos signos.

domingo, 19 de febrero de 2012

JOSÉ LUIS ÁLVAREZ VÉLEZ
























Mencionado por:
Adolfo Marchena

Menciona a:
Gregorio Vigil
Jorge Guillen
Maria Jesús Mielgo
Luís Felipe Comendador
Adolfo Marchena
Ángela Serna
Manuel Gaete
Juan López de Ael





Biografía


JOSÉ LUIS ÁLVAREZ VÉLEZ, VITORIA, 26 FEBRERO, 1,949. Soy pintor, escultor, poeta, diseñador y paisajista. Actualmente estoy preparando mi primer libro de poesía, ilustrado. He realizado exposiciones individuales y colectivas en España, Europa y América.
Datos relevantes:
-Tesinas realizadas por estudiantes de 5 cursos de bellas artes y 5 curso de historia del arte sobre mi quehacer artístico.
-Mejoras del paisaje urbano de la ciudad de Vitoria, (medianeras) 1993
- Conjunto escultórico atraves del tratamiento paisajístico – escultórico vegetal del espacio de los lazos de la Autovía Vitoria-Bilbao en Yurre 1992.
- Ajardinamiento de las zonas verdes Intxaurrondo Norte 11, San Sebastián 1993
- Seminario de estudios cerámicos 1980 – Sagardelos – Lugo

Premios:
-Primer premio en el Gran Premio de Pintura Vasca- 1972
-Premio Beca Castellblanch, viaje de Estudios a Italia – 1974
-Premio Nacional de Joyería, categoría Plata, 1977 Valencia.
.-Mención de honor de Esmaltes – Ginebra - 1977
-Premio Beca de la Fundación Juan March, para escultura de cristal en Venecia (murano) 1978

www.alvarezvelez.com




Poética


Mi profesión es mi dedicación completa al arte, en todas sus manifestaciones plásticas.
Pretendo darle a los colores, palabras para que mi expresión sea más rica.
Tratando principalmente lo que le pasa al ser humano en lo cotidiano, cuando camina para romper vértigos de la dura vida, me gusta tratar cosas del dejado ser servibles, como la cocina de chapa, neveras antiguas y hacerme con las haciendas temáticas ricas en capacidad para desarrollarse, vivir y morir.
Oí yo lo del purgatorio hace años, “palabra en desuso”, ¡señores esto es el mundo!





Poemas



CRISIS

Con la disonancia asonante del agua
murmullo de lo publicado, perturba la mente,
lo anclado es maniobra del poder,
quietud posando, conquista de oposición,
continuidad de lo discontinuo de la libertad.

Seco, no te piden tiempo, sino alimento
para vivir muchos espacios un momento.
Vuestra carrera los bancos del dominio,
lo nuestro los bancos de las urbes.

Quejarse de las manos manipuladoras
es entender que esto no es un canto,
¡grito a la miseria del momento!






CUERPOS DERROTADOS

Siento tortura en las manos,
mas lo que tengo es dolor en la ternura,
cuerpos derrotados.
Sed de vientre en páginas doradas,
descargan olas de vientos, grietas,
aflicción del pensamiento,
la amargura te envejece,
la lucidez te acerca.

Blancas páginas en nubes irritadas de colores.
Un blanco gusano azul plateado.
La plata es negra como tu noviembre,
el rojo es amarillo como álgidos son tus arrebatos de fuego.

Decoraciones a la llama del viento húmedo,
a la luz de tu fusión,
al negro de tu resplandor,
a la sequedad.
Venenosos, indefensos colores ventriculares.

La niebla en rocas,
vidrios en líneas de aire helado.
Arde en ráfagas de viento en mi pensamiento,
la indiferencia es soledad del tonto.










DOS LINEAS HORIZONTALES

Día relente, mes, estrellas heladas.

Luz amplia, andenes, estaciones sin fin,
los túneles duermen en la rutina
de velocidad pasada.

Dos renglones son la comunicación,
palabra no entendida, dispersar.

Vía ancha, exhalación de bosques rotos,
vía estrecha, fluido.

Reposo de maletas, más trapos con sus urdimbres,
con la seca modulación, una cadencia sostenida
me da respiro al refulgir del tiempo.

¡Exclamas! barullo en la mente, ¿estoy en el tren?

Tu mirada volcada en los vuelos,
idilio de ronquidos, claridades muertas
candentes en lo absoluto del tiempo,
y tueste de oliscar.

Axilas, pescado putrefacto.
Me siento a mí, es real el enmudecer

La celeridad de la hora marcada entre paneles
va terminando un día cualquiera, la cuesta
vale por averiguar desamparos de leche fría
porvenir de nubes, algún día, agua dosificada,

La mancha limpia de la ciudad está ausente.

lunes, 13 de febrero de 2012

ALBERTO CHESSA

















Mencionado por:
José Luis Zerón
Carlos Javier Morales
José Francisco Blas Sánchez
Javier Catalán





Bio-biliografía
Alberto Chessa nació en Murcia en 1976 y, desde hace años, vive a caballo entre Madrid y su ciudad natal. Se licenció en Filología Hispánica y se diplomó en Cinematografía y Artes Audiovisuales. Ha trabajado como gestor cultural en varias instituciones como el Círculo de Bellas Artes de Madrid o el Real Casino de Murcia. En la actualidad, colabora como periodista en medios diversos (revista Mujer Hoy, suplemento cultural El Cuaderno de La Voz de Asturias...) En 2010 fue merecedor del Accésit del Premio Adonáis con su libro La osamenta (Rialp, 2011). Ha publicado también poemas sueltos en revistas como Las razones del aviador, El coloquio de los perros, Nayagua o Piedra del Molino. Tiene un segundo libro de poemas, en la radiografía apareció LA PIEL, aún inédito.





Poética

Siempre que escribo me siento vigilado por mí mismo. Quiero decir con esto que el resultado del poema es, a veces, una sumisión a la mirada gendarme y, otras veces, una rebeldía. En ambos casos, procuro no olvidarme de que al lector no le trae cuenta nada de mis disquisiciones bipolares..., con la particularidad de que el primer lector (y -me temo que con más frecuencia de la deseada- único) soy, una vez más, yo mismo. Je sui moi-même la matière de mon livre, claro está. Y por eso, como declaro en uno de los poemas de La osamenta (precisamente el que lleva por título Apoética), yo... Todavía no he escrito un verso mío.






Poemas
TARDE DE MAYO

La tarde se hace hueco entre las buganvillas
Y estos ojos que brincan
Con la danza bacante de vencejos.
Hay espacio también para la noche.
Suena el teléfono. Mi hijo
No juega en la terraza
Porque no ha nacido.
Soy en la tarde el verso de otro hombre







HOY COMO AYER

¿Dónde está mi caballo?
Tal vez pensar que lo he perdido
Pero cuándo lo tuve.
Como la luna yo también decrezco.
Cada verso que trazo no es sino el último
De los eternos puntos suspensivos.
Y otros días me soy tan diminuto
Que no llego siquiera a los espejos.
¿Dónde está mi caballo?
Mi vida se entregolfa con la luna.
Mi cuerpo es un inmenso socavón
Vacío en sus paredes y lleno de nostalgias.
¿Lo que se vive al cabo
Es sólo lo que se recuerda?
Poca cosa es un cuerpo en madrugada
Y menos aún un alma sin su cuerpo.
¿Dónde está mi caballo?
Para ser uno mismo hay que vengarse
De todos los que no hemos sido.
Conocerán por ello mejor lo que leí
Que a lo que di mi nombre.
Como la luna yo también decrezco.
Como la luna soy a veces
El plagio de mí mismo.
¿Dónde está mi caballo

(de La osamenta, Rialp, 2011)


MANUSCRITO DEL MAR MENOR (fragmento)

Lo que yo hubiera dado, como Luke Skywalker,
Por luchar con mi padre sin saberlo.
...No: yo sí lo sabía.
No me hizo falta que una voz metálica
Me dijese: Yo soy tu padre.
Yo luché siempre como Trioshka dentro
De Matrioshka, y aún hoy acabo exhausto,
Herido de mí mismo, ajusticiado
Por mi sed de justicia. Y aún hoy,
Con treintaycinco años, después de cada lance,
Levanto a los caídos, admirado
De encontrar tras los brazos unas manos pequeñas.
Lucha, no disimules, sé quién eres.
Blandimos las espadas otra vez
Para sellar aquello que nos une.
Lucha, no disimules, no te escondas.
Elí, Elí, lemá sabaktaní.

Comprender la memoria de mi voz,
El asma de la vida.
Aceptar que mi rostro es cada vez
El completable mapa que conduce a los antepasados.
Tan sólo una manera de acabar con la noche:
Deletreándola. Lo mismo que una fruta tropical
O que la isla de Trinidad y Tobago. Avíos
De un viaje entonces infinito.

____Baila la Danza, el Diablo nunca pierde...
(de en la radiografía apareció LA PIEL, inédito)

domingo, 5 de febrero de 2012

J. JORGE SÁNCHEZ
















Mencionado por:
José Navieras García

Menciona a:
Jorge Riechmann
Antonio Orihuela
Ferran Fernández
David González
Gsús Bonilla
Carlos Marzal
José Naveiras García
Sonia Fides
Ana Pérez Cañamares
Perejaume



Bio-bibliografía

J. Jorge Sánchez (Barcelona, 1964). Licenciado en Filosofía y Doctor en Humanidades. Ha publicado numerosos artículos sobre Filosofía, Teoría de la Literatura y Política en revistas especializadas, así como prólogos a obras de Jack London y Guy de Maupassant.
Editor de Dunas en la playa: reflexiones en torno al poder (Ed. La Catarata, 1996), su trabajo poético incluye Del Tercer Reich (Germania, 2002) y Filosofía de la Minucia (Bartleby, 2008) y tiene en preparación los textos Bajo la lluvia (LVR]Ediciones, 2012) y Las vidas de las imágenes (Luces de Gálibo, 2012). Ha participado en los volúmenes colectivos La paz y la palabra. Letras contra la guerra (Odisea, 2003), 11-M: Poemas contra el olvido (Bartleby, 2004), Voces del Extremo: poesía y magia (Fundación Juan Ramón Jiménez, 2009) y en la recopilación de relatos Tripulantes (Eclipsados, 2006). Asimismo, ha colaborado en diversas revistas electrónicas y en papel (Es hora de embriagarse con poesía, Hilos de araña, Almiar, Al otro lado del Espejo, Groenlandia...) y administra el Blog “Bajo la lluvia” (http://jjorgesanchez.blogspot.com/).




Poética

Uno tiene la impresión de que los poetas no son los más adecuados para abordar, honestamente, las múltiples caras de la poética y de lo poético.
Por ejemplo, para una poética “singular”, la que se podría rastrear entre los textos atribuidos por firma a un sujeto, es preferible la perspectiva del crítico que, desde el exterior, tiene una visión más amplia y completa que la del propio autor cuyas “intenciones” poéticas, además, no tienen porqué reflejarse en los versos que escribe ni mucho menos ser percibidas como tales por el lector (como ilustra la “falacia intencional” descrita por Wimsatt y Beardsley).
Para una “subjetiva”, una poética definida poéticamente, es decir expresada según reglas “literarias” y no científicas, también cabe sospechar que las luchas dentro del campo literario en las que están envueltos los poetas, con los intereses, lealtades y servidumbres que ponen en juego, no les convierte en unos agentes cuyo juicio quepa anteponer al de otros. Tal vez sea preferible echar mano de conjuntos de descripciones ajenos al “negocio poético” - y por ello algo más desinteresados - para compensar esta falta de distancia.
Finalmente, para una definición científica u “objetiva”, ya están los teóricos de la literatura –o, mejor, los científicos sociales – que, probablemente, sepan un poco más del asunto.




Poemas

HITLER

¿Habrá algo más difícil que escribir un poema sobre él?

Sesenta o setenta años atrás,
en otro clima, en otra historia,
se le dirigían versos, se le invocaba.
La lírica se ponía a sus pies.
Hoy, parece que no puede haber nada más contrario a la poesía que su figura.

Pero nos equivocamos si imaginamos el reinado de Hitler sólo
como el reino de la oscuridad, la barbarie y la inhumanidad.
El reverso íntegro de lo poético.
Hubo luz para muchos millones de seres humanos.
He ahí lo terrible.
Se cantaba, se reía, se abrazaba, bajo su rostro.
“Yo te juro, Adolf Hitler...” a ritmo de salmo.

Chocaban las copas, refulgía el oro, sonaba la música, se corregía el baile.
Entre escritores, directores de orquesta, actores, se movían los brazaletes
de la esvástica.
No había incompatibilidad.
Fuera, en las calles, no todo era tiniebla.
Las madres paseaban a sus hijos, los hombres se abrochaban el abrigo.
Horst Wessel publicaba su poema: “¡Al viento las banderas!”.
Muerto, el texto se convirtió en himno.
Y Adolf Hitler lo ensalzaba.

No, no hay un muro que proteja al arte del mal.
El mal también aprecia el arte.
El arte también gusta del mal.
¿Humano lo contrahumano?
¿Bello lo aterrador?
Trueques en la historia. Desplazamientos en el tiempo.

Nada más.

(De Del Tercer Reich)






DISCURSO ACERCA DE LAS PASIONES DEL AMOR
Blaise Pascal


Lo sé.
Sé que mi cuerpo ya no está en su apogeo
que su órbita ha dejado atrás el Sol
encaminándose imparable hacia Plutón,
su destino entrópico.
Mis pechos se alejan, mi vientre
obedece a la ley de la doblez
y los canales de Marte se marcan en mis piernas.

Mas tú deberías saber
que eres un gigante gaseoso
que va perdiendo su espesor
aunque te mires y veas la termodinámica ausente.

Ensancha tu alma al par que tus dimensiones.

No te pido que al encontrarnos
estallen los gases nobles como cuando éramos,
el uno para el otro, novas cegadoras.
Pero sí que no vivas tu estancia en mi cuerpo
desde un vehículo orbital y, como yo,
midas en cada caricia la edad del universo.

(De Filosofía de la minucia)




ARQUEOLOGÍA DEL DECIR


IX

El concepto es viejo
y su decrepitud llama
al menosprecio.
Se arrastra,
encorvado y húmedo,
oliendo a cerrada senilidad
y en su carrito oxidado
transporta sus enseres
explicando historias pretéritas.
Un día, dicen, fue una metáfora,
joven y aceitosa,
blanca, pujante,
capaz de reunir lo lejano.

Tiembla el concepto
con su aire grave,
aquejado por la degeneración,
y los trastos amontonados
en su largo peregrinar
caen por los lados.
De nada serviría
recordar que su estremecimiento
tiene también otro origen:
a él, trabajador,
obrero del lenguaje,
se le piden cuentas constantemente
y pobre de él que se equivoque.
La responsabilidad aplasta sus hombros.

Cerca, el tropo.
Ingenioso, arrojado,
despreocupado,
ejecutivo de la sociedad de la lengua
ensimismado en sus próximos diseños,
seguro de que nadie
le exigirá responsabilidades
al creativo pues es la luz de la empresa.
No soporta más peso que el del aire.

Los paseantes
rehuyen
los canales maltrechos:
prefieren la tersura
del rostro adolescente.
Que bella es la figura.
Que torva la noción.

Conviene no participar de la ópera bufa:
la metáfora y el concepto
tienen, al menos, la misma edad,
la del hombre.

(De Bajo la lluvia)