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Aurora Sánchez Fernández
Antonio Merayo
Carlos Oquendo de Amat
Miguel Ángel Velasco
Julio Obeso
Luis Miguel Rabanal
Guillermo de Torre
Antonio Fernández Molina
Alberto Cardín
Alfonso Pascal Ros
Eusebio Ruiz
Vicente Huidobro
Salustiano Masó
José Luis Hidalgo
Luis Fernández Roces
Alberto de Lacerda
Armando Vega
José Ángel Valente
Yolanda Pérez Herreras
Rafael Marín
Bio-bibliografía
José Luis Campal (Oviedo, 1965) es
licenciado en Literatura Española, miembro correspondiente del Real Instituto
de Estudios Asturianos y pertenece a la Sociedad de Literatura Española del
Siglo XIX.
Ha comisariado exposiciones bibliográficas dedicadas a Ramón de
Campoamor (2001), Marta Portal (2001), Alejandro Casona (2003) y El Quijote y Asturias (2005). Ha
publicado ensayos en revistas especializadas internacionales y realizado
investigaciones sobre escritores del XIX y XX (Palacio Valdés, Cela, Blasco
Ibáñez, M. Pilares, J. León Delestal, Vital Aza, Clarín, Pérez de Ayala, M.
Aub, Salvador Rueda). Ha publicado libros (La sidra en la poesía [2012])
y numerosas plaquettes en castellano, bable y portugués: A tientas (1983), Catálogo de infiernos (1991), Ángulos
(1996), Les güelgues (2007), A paixão (2008), Algunos microrrelatos
(2010), etc. Tiene inédito el libro Aurora de fulgor y trabaja
actualmente en Corazóndemivida (Poemas del tiempo sufriente).
Poética
Escribir
representa hoy para mí un incierto ejercicio de aspiración, nada desemejante de
arrancar a barrenazo limpio las recónditas vetas de mineral que se agazapan con
tensión telúrica en los pliegues de lo mistérico o enigmático, de la materia
con que está forjada nuestra débil alma. Escribir supongo que es fracasar
constantemente en esa lucha de dudas y tanteos entre las tinieblas, levantarse
tras morder el polvo y volver nuevamente al tajo, sabiéndonos limitados por
nuestras objeciones pero imparables en la incandescencia de la voluntad última,
cuando perforamos el instante con el inseguro pero cegador lenguaje de lo
inmediato. Escribo, creo, encaramado sobre la proa de la contradicción.
Poemas
XXXI
Pacientemente, vamos aprendiéndonos
sobre el alfabeto que, sediento,
emerge de las manos aparejadas
escalándonos a cada hallazgo.
Nunca se acabará el día
en la comisura del deseo
mientras las bocas sólo se rindan
a los azules dardos de la emoción
que reordena
el cielo en un parpadeo.
XXXIII
Cuando la luz
nos congrega
a la
ceremonia de la vida,
aún arden en
los rescoldos de la noche
los secretos
vencidos por el clamor,
las hambres
que no se apaciguarán
en tanto sea tu voz buzón de mis murmullos.
XXXIX
Nos puede, y dejamos que se imponga,
una torrentera de abrazos
surfeando los apetitos inabarcables
del presente que no cesa.
Cuando las bocas galopan infatigables
esas playas de oro
que nos acarician bajo las estrellas,
nos deleitamos en los pliegues de la
memoria
hecha certeza y consumación.
XLVI
Me deslizo por la noche al trote,
ansioso por abrazarte. Nada me
detiene
porque en volandas me llevan acordes
que jamás antes se timbraron para mí.
XCIII
De tus labios
brotan lianas
dulcísimas.
Voy a envolverme
en ellas
para ser tú
a todas las horas
del día y de la noche,
para crecer juntos
bajo las voces de tus ramas.
(Poemas pertenecientes a Aurora de
fulgor, inédito)
2 comentarios:
Muy dulce y pasional,
saludos.
Poemas de amor, construidos desde el más profundo amor, solo podían dar este magnífico resultado. Tienen olor, el olor de Aurora.
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