lunes, 10 de septiembre de 2012

MARTHA ASUNCIÓN ALONSO




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Azahara Palomeque Recio
Geneviève Morin


Bio-bibliografía 

Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986) es licenciada en Filología francesa por la Universidad Complutense de Madrid. Escribe, enseña y vive en Francia. Su último destino son las Antillas francesas.
En 2012, se le concede el Premio Nacional de Poesía Joven "Miguel Hernández", por su poemario Detener la primavera (Hiperón), que previamente ya había recibido el Premio Antonio Carvajal en 2011. En 2012, obtiene también el Premio Adonáis de Poesía por La soledad criolla (2013, RIALP).
Ha publicado además los poemarios Crisálida (2010, Editorial Alhulia, Premio Nuevos Creadores de la Academia de Buenas Letras de Granada) y Cronología verde de un otoño (2008, Editorial UCM, Premio Blas de Otero).



Poética

Cada uno de los versos que yo escribía entonces,
hablaba, de algún modo, de su cuerpo.

(Crisálida, 2010).




Poemas


Rewind
Como un sueño de Dickens.
Esto es de nuevo el pan y el aire en los suburbios     
y nos están midiendo la cintura,
unminutoyterminoiráscomolasnovias.  
Puntual alfiler. Gota de llanto.
¿Fue textualmente ahí, la encrucijada?
¿En qué momento exacto huimos de los cuentos,
con qué miel en los labios? Era la edad
tan cruel de los recados. Pedir siempre la vez
y fingir estar seca mientras follan
los mayores, besuquean
nuestras rodillas sus difuntos. 
¿Quién escupió primero? ¿Las hadas, o nosotras?
Nos lanzábamos espigas
que atravesaban los jerseys hasta el corazón.  


El Nacimiento
Ya casi hemos llegado. Los buitres por la sierra de Vizbueno, sus nimbos funerarios sobre nuestras cabezas. Fue el año en que supiste que tu madre lleva el pelo teñido. No tenías hermanos todavía. Ni vértigo. Ni miedo. En el álbum estás en equilibrio sobre la barandilla de madera. El mirador y abajo el valle, espesura de ciervos y helechos con rocío. Sonríes. Llevas las bambas rojas, un cordón desatado. Cabos que quedan sueltos por la felicidad. Ya estamos casi. Ya casi hemos llegado. Omaña y las ermitas donde duermen caballos solitarios mirándose en el agua. El aire que comienza. Las últimas caricias de leche condensada que tendrás en tu vida. Tu vida. La vida con nosotros, y este álbum. Equilibrio. Temprana enfermedad.   


Aprende a cocinar
La harina que te manchó una vez las manos, no se puede limpiar.
Aprende a cocinar. A ser mujer. Moldéanos la sangre
como un cuerpo de barro, mundo tierno, blancura
del corazón famélico: moldéalo, que aún está caliente. 

Qué va a ser de esta niña, carne de bibliobús,
no me come verdura y duerme mal; esta niña
que invita a los ratones de las eras para tomar el té,
que tiene pesadillas geométricas, tos,
escoliosis; le da miedo pedir la vez en la tahona.

Esta cría no aprende a cocinar. ¿Qué va a ser de sus manos?
Van manchando de harina lo que aman.


5 comentarios:

Ángel Muñoz dijo...

muy buenas referencias y letras.

Ernesto Frattarola dijo...

Una gran poeta.

Isabel Expósito dijo...

Sin duda, buena, excelente poesía.

palabrasenbitacora.blogspot.com

Ricardo Lamelas Frías dijo...

qué va ser de sus manos...
granosdevoz.blogspot.com.es

NINGUNO dijo...

y premio de Poesía Miguel Hernández.
Enhorabuena.
Mariano Ibeas
http://desdeldesvan.blogia.com