lunes, 2 de enero de 2012

JESÚS CÁRDENAS SÁNCHEZ



















Mencionado por:
Mª Jesús Soler de Arteaga
Manuel Guerrero
José Manuel Pozo Herencia

Menciona a:




Bio-bibliografía


JESÚS CÁRDENAS SÁNCHEZ (1973, Alcalá de Guadaíra, Sevilla)Autor de más de una veintena de artículos y más de cinco libros, que se reparten entre científicos y didácticos en distintas revistas digitales. Ha colaborado en diferentes revistas literarias digitales reconocidas (Aldaba, Ámsterdam Sur, Arena y cal, Cuaderno de Profesores Poetas, Cuarto Creciente, El Ático de los Gatos, En Sentido Figurado, Excodra, Saigón).

Ha publicado tres poemarios: La luz de entre los cipreses  (Ediciones en Huida, 2012), Mudanzas de lo azul (Ediciones Vitruvio, 2013) y Después de la música (Cuadernos del Laberinto, 2014).

Ha obtenido algunos premios:
Primer Premio en el XVI Certamen de Poesía “José Mª De Los Santos”, convocado por el Ayuntamiento de El Viso del Alcor, por Algunos arraigos me vienen, publicado por la Diputación Provincial de Sevilla, en 2006.
Premio en el Concurso Internacional de Poesía Latin Heritage Foundation, Washington (EE UU), 2011 por el poema “Días grises”, publicado en la antología Una isla en la isla.
Fue único Accésit del V Certamen de Poesía Joven “Florencio Quintero” 2012 por el poemario Laberintos sin cielo. Sevilla: Guadalturia, 2012.
Primer Premio del VI Certamen de Poesía Joven “Florencio Quintero” 2013 por el poemario Raíces de ser. Sevilla: Guadalturia, 2013.


Su manera de defender la poesía le ha llevado a presentar sus libros por distintos puntos de la geografía española acompañándose de videocreaciones.




Poética

Para escribir hace falta talento. Pero el talento por sí solo no basta. Hay que poseer también técnica, y la técnica se adquiere leyendo, escuchando música, observando… y, primordialmente, practicando. Y tras la práctica, es necesario llenar la papelera, porque todo lo que uno escribe suele ser mediocre. Para decantarlo por uno u otro lado la selección es vital, mediante la lectura en voz alta, o que una segunda persona lo lea, así contribuimos a generar una visión distinta a la nuestra, porque la nuestra no es subjetiva: o es todo superior, o por el contrario, ínfimo. Y es común que no ocurra ni lo uno ni lo otro. Ocurre que lo escrito puntúa a medias, quizá porque necesite más ritmo, o sustituir ciertas palabras, o no ejercer de retórico, tampoco de vulgar. El poeta necesita conocer los recursos como cualquier otro artista, no para ponerlos todos en juego, sino para s cuándo utilizarlos. Encontrarse entre lo sublime y lo superfluo; afinar en la originalidad, pues suele ser sinónimo de ingenuidad; tratar que la voz se ajuste entre lo dicho y lo callado; lo escrito debe ser deseado aun habiéndolo encontrado.




Poemas





PRINCIPIO

En el principio
lo soñado pervive de momentos
que son como una doble vida,
como fotos que pueden ser retocadas
en el ordenador de un niño.

En el principio, todo es corazón:
dos labios que otorgan cierta
belleza a las palabras,
miradas que se detienen, y forman
lejanas melodías, esos presentimientos
que a lo mejor no todos se consumen.

En el principio
se apagan soledades con vivo ardor,
máximas y sentencias se repiten.

Es irresistible la tentación
como vino a mí de tentadora
la dulce naranja en invierno,
el sol en el espíritu, locura;
querer penetrar de verdad lo ajeno,
devolverle a la sombra su universo.

En el principio
los crepúsculos arden, late barro profundo,
pisan el umbral decididamente
mis pies descalzos, corazón en mano.   






PRESENTIMIENTO

Hoy presiento que vienes con la lluvia,
como envuelta en las nubes,
en cada ráfaga de aire.
En el sardinel,
el paso de los años, deteriorando su estructura.

Todo el decorado parece quieto:
el húmedo azul, la verticalidad de los pinos.
El radiador en el punto más alto,
las paredes en blanco tatuadas en negro,
un café distendido, el calor entre mi pecho,
las canciones que acompañan a estos versos,
como acompaña a la lluvia
el tintineo en el plástico.

Y claro, me pregunto
si habrás venido para quedarte.

De La luz entre los cipreses: Sevilla, Ediciones en Huida (2012)
  





COMO UNA LETANÍA

Oí tu voz en llamas
aquella noche invernal de domingo
    como un recorte de la sombra.

Imaginé tus ojos encharcados.
Y una lágrima se avino a bajar,
falta de fulgor,
desde la brasa dormida
hasta el paraje gélido de los sentimientos.

Oí la conspiración de tu voz sin temple.
La oí muy adentro.
Y algo crujió en la herrumbre de mis muros.
Su crujido me llegó amortiguado,
pero no llegué a tiempo.

Tu voz llameando.

Tu voz en llamas.

En llamas.

De Mudanzas de lo azul: Madrid, Vitruvio (2013)




PÁNICO

Hay un libro que quiere ser lo que tú.
El silencio, los miedos, el dilema...

Cierro los ojos y una vela se enciende.
Pierdo el equilibrio ante la sombra.
Me acojo a la exigua luz. Mi vida.
Pero la sombra no se aparta
y la vela parece apagarse.
Y, por fin, tus ojos
me redimen de la sombra
como se redime la mañana de la duda,
como la sangre barre la neblina.


De Después de la música: Madrid, Cuadernos del Laberinto (2014)

2 comentarios:

antonio molina medina dijo...

El cansancio llega cuando el hombre se detiene.
Ccamina erguido mirando el horizonte con tus dedos…,
sí…,
dedos que empuñen la espada de tu pluma
artilugio que, necesitado de lagrimas
aunque acidas, son las que dejaran
la niña de tus ojos limpias de motas
e impurezas extrañas.
Un saludo
antonio

Jesús Cárdenas dijo...

Gracias, Antonio: esperemos no llegue ese cansancio. Un saludo