viernes, 14 de diciembre de 2012

JOSÉ CARLOS ROSALES




















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Menciona a:
Jennifer Clement
Antonio Cabrera
Jacobo Cortines
Francisco Díaz de Castro
Erika Martínez
Víctor Manuel Mendiola
José Antonio Mesa Toré
Ángeles Mora
Gracia Morales
Esther Morillas
Justo Navarro
Antonio Rivero Tarabillo



Bio-bibliografía

José Carlos Rosales nació en Granada el 27 de noviembre de 1952. Ha publicado los poemarios El buzo incorregible (Granada, Corimbo, 1988; Granada, Maillot Amarillo, 1996), El precio de los días (Sevilla, Renacimiento, 1991), La nieve blanca (Valencia, Pre‑Textos, 1995), El horizonte (Madrid, Huerga y Fierro, 2003; Premio Ciudad de San Fernando), El desierto, la arena (Sevilla, Vandalia, 2006), el cuaderno Dos movimientos (Málaga, Centro Generación del 27, 2009) y Poemas a Milena (Valencia, Pre‑Textos, 2011; Premio Gerardo Diego). También ha publicado Libro de faros (Málaga, Puerta del Mar, 2008; antología poética y estudio preliminar sobre la metáfora del faro en la literatura hispánica), Memoria poética de la Alhambra (Sevilla, Vandalia, 2011; estudio introductorio y selección de poemas en lengua española relacionados con la Alhambra y el Generalife) y la recopilación de artículos literarios Los secretos se escriben (Granada, Alhulia, 2008). Es doctor en Filología Hispánica. Actualmente reside en su ciudad natal.






RAZONES PARA ESCRIBIR UN POEMA (Una poética)
José Carlos Rosales

Tal vez lo más sensato sería no tener ninguna clase de razón o razones poéticas, y mejor en plural, ya lo sabemos, una sola razón es una razón única, razón que fácilmente se nos convertiría en razón inapelable, inmóvil o sagrada: razón obligatoria, qué desastre sería entonces escribir poemas… Quizás lo más prudente sería carecer de motivos o causas a la hora de escribir: el mundo no parece respetar otra norma que no sea la de la supervivencia, y a veces ni siquiera eso, así que no sé si los poetas hacemos bien en buscar fundamentos donde apoyar nuestro trabajo, como tampoco sé si el fruto de ese trabajo sería mejor si estuviera generado con el auxilio de argumentos, finalidades o principios, quién sabe, tal vez eso sería presuntuoso, algo así como pensar la vida o el mundo no tienen sentido pero yo sí, mis poemas tienen razones para ser. Y en medio del caos del mundo, o de la arbitrariedad de la vida que se nos escapa, estarían nuestros poemas, archipiélagos de piedad o conocimiento o belleza, islas en medio de un mar enloquecido que, lo mismo que nos trajo hasta aquí, nos llevará algún día sin pedirnos la venia, sin tregua ni diálogo. Alguna vez pensé que mis poemas serían eso: un refugio, un espacio donde poner a salvo lo que el mundo desprecia, ignora o pisotea, el espacio donde otros pudieran encontrase o saber. Sí, eso es lo que pensaba antes; y ahora no sé si todavía lo pienso.

(Newark, Delaware, 2012)






Poemas



Catorce de mayo, sábado

Pierden plumas los pájaros que vuelan
y abandonan su suerte en las regiones
donde anidó un pasado ineficiente.

Atravesando un cielo sin fisuras
pierden plumas los pájaros: lo saben,
mas lo olvidan tranquilos cuando vuelan
y anhelan atinar con la salida.

Recobrarán de nuevo su plumaje
en otras latitudes y en las plazas
vuelan sueltas las plumas que perdieron.

(De El precio de los días, 1991)



MONTAÑAS DE ARENA

Hace tiempo que miras las montañas de arena
sin saber lo que guardan. Miras cómo se extienden
sus dominios y miras también la superficie
voluble de las dunas: sabes que saben algo,
sabes que no lo dicen. Están mudas o ciegas,
han perdido su origen, y se mudan despacio,
y no cambian de sitio.

Las montañas de arena son montañas de vida
quebrada. Su silencio se volvió necesario
para que el mundo fuera capaz y vanidoso.
Pero la arena pálida que mancha los caminos
es un rastro indeleble: lo pisamos y cruje,
y seguimos andando sin encontrar el nombre
que nombra o califica.

Las montañas de arena, almacén de ceniza
donde el miedo envejece. Las montañas de arena
y su humilde mecánica: mirar dónde te paras,
pensar cómo se llega.

(De El desierto, la arena, 2006)




Mirando las pirámides de Teotihuacan

Estas piedras perdieron el estuco
y se quedaron solas
bajo un cielo sin límites:
pasaron los ejércitos, cambiaron
el nombre de las cosas y otros dioses
trajeron otra herrumbre. Pasó el tiempo,
creció el musgo que pisas o que piso,
todo volvió a ser verde.

Paseamos ahora
entre piedras vacías. No sabemos
por qué siguen unidas, sin estuco,
estas piedras que ofrecen,
al que quiera mirarlas, magia seca,
un misterio sin fruto, la clausura
final, ya sin remedio. Tú las miras,
yo miro tanto empeño malgastado,
tanta piedra tozuda
tanto tiempo esforzándose.

Y pienso si nosotros no seremos
con el tiempo también una pirámide,
si también la maleza, si el silencio,
nos cubrirán despacio,
si también sin estuco seguiremos
unidos sin misterio, fruto fértil,
magia sin nombre donde el tiempo fluya.

(De Poemas a Milena, 2011)

martes, 4 de diciembre de 2012

J. SEAFREE




















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José Luis Campal

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Vicente Aleixandre
Gabriel Celaya
Luis Cernuda
Carlos Edmundo de Ory
Josep Sou
Rafael Marín
Yolanda Pérez Herreras
José Antonio Pamies
Eva Hiernaux



Bio-bibliografía

J. Seafree (Madrid,  1964  -pseudónimo de Javier Ocaña Gallego) es escritor de poesía y poeta visual. Trabaja las lecturacciones y las acciones poéticas. Durante la década de los noventa fue miembro de la Asociación Cultural La Tertulia de Madrid; co-editor de “La nueva poesía eléctrica” y de “Alabastro”. Escribió crítica de arte en “La brocha” de Gijón, y en “Hitos” de la Fundación Concha Márquez y en las “Gacetas locales” de Madrid. Ha escrito y publicado “La piedra huérfana” (1994), “El universo sería paz” (1997), “Sol imposible” (1999), “Poemas del no siempre” (2011) y “Espeleología poética”  -poesía visual- (2011). Editor de “Dos Poemas y un Café” desde mayo de 2010.






Poética

Cada día, cuando el reloj marca el paso de la tarde a la noche, conviene poner a la poesía en las rodillas, darle unos azotes, (…) Porque ¿qué esperanza nos concede la poesía? Acaso la poesía solamente interese a los poetas, acaso solamente a ellos sirva para algo, pero ¿para qué? (…)  El arte, la poesía, no deben quedarse en un entretenimiento, diversión o vanidad para los propios creadores y para los demás (…)  La poesía ha de perseguir el sueño de libertad del hombre, sueño en el ámbito de acercamiento a la naturaleza (la burguesía defiende la cultura para dominar la naturaleza). (…) La imaginación es el brazo de la palabra y, en consecuencia, la mejor herramienta del hombre. (…) La poesía es un zulo, un gran arsenal donde la frase de Celaya  -“la poesía es un arma cargada de futuro”- pierde sus dos últimas palabras. (“Elocuencia” 1993).




Poemas 



(La página en blanco)


La página en blanco
no es una ciudad blanca

La página en blanco
no conoce banderas

La página en blanco
no es una tienda de el corte inglés

La página en blanco
no suda ni grita
ni es una sociedad anónima

La página en blanco
no tiene firma
ni sombras en los rincones

La página en blanco
es siempre una responsabilidad.

                                                           (diciembre 1995)






CANCIÓN  NO  CONCEDIDA

Ramas de barro
al amparo de la ternura que cabalga y huye

La luz que deriva del rayo ahoga el aire
y en serenos pasos la escena se apaga

No hay música solo mar
destreza en las palabras y sonidos que adormecen

La ola muda no es un dogma
ni el eco de la fuente es tradición

Sabio es el mármol y arar al alba
y la ceremonia de los árboles nos parece cada día
el mejor de los susurros posibles.

Ramas de barro
que un barco arrastra acercándose

Ya no hay lámpara libre ni música
mirada  verdad  ayer
el tiempo se refleja en cada verso

Y pasemos las páginas abriendo puertas
hagamos más lenta la lluvia
ralenticemos nuestro latido

Pensar puede ser un enigma
tumbadas nos reciben la esperanza y la duda
paredes de libros nos contemplan

En el silencio brota la verdad
tachamos el grito en cada instante

Respirar  imaginar  levantarse  morderse las uñas
respirar  imaginar  romper hojas

Ramas de barro
en todos los lugares por visitar

ramas de barro
alrededor del camino y de la sombra.
(mayo 2010)





(para  MARÍA)


el universo es grande, inmensamente
bello
lleno de millones de estrellas
negro, infinito, baúl eterno de luz…

el mar es grande, inmensamente
bello
miles de playas lo acompañan plácidamente
las rocas también invitan a soñar

el verde del planeta es grande, inmensamente
bello
aroma plural, gentil abrazo para todos
los corazones del mundo

el tiempo…
eres tú

y mis manos
serán
tuyas
en cada paso.




 (julio 2012)



lunes, 26 de noviembre de 2012

ALMUDENA VEGA




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Menciona a:
Abraham Gragera
Juan Bello
Berta García Faet
Juan Antonio Bernier
Elise Plain
David Leo

 

Bio-Bibliografía

Nace en Málaga el 5 de Marzo de 1986. Acaba de terminar un Master en Música (flauta travesera) en Trinity college of Music en Londres. Vive entre la música clásica, la poesía y la traducción. Ha publicado el libro “Corvus corax” premio Alea Blanca Poesía, Granada 2007, el cuaderno “Entre las estrellas y el asfalto” SOBREPOESIA Ateneo de Málaga 2007 y colaborado en las antologías Sangrantes (2012) de Luna Miguel y Cuaderno de vuelo (2012) por Dara Scully. En los próximos meses aparecerán Dirty Generation, Alea Blanca editorial, junto con el ilustrador Miguel Ángel Emérico y Animales de vidrio por Las cuatro estaciones de Málaga.

http://ladisonanciadelospajaros.blogspot.com

 

Poética

1. todos los adjetivos
son el verbo de la navaja;
murió el gesto

2. el lenguaje nació del frío

3. los hombres ya no saben morir en las ciudades
se hacen amasijos entre objetos metálicos;
construyen para desaparecer

4. la sangre no es más que hierro y agua


 
Poemas
 
 
La merienda

Cada día, cada día, cada día
se deseca la tarde en una esquina de mi cuarto

o parece que hubiese apretado una naranja.

 Cada día las tazas de té
se derraman sobre las venas temblorosas

como la luz sobre un cadáver.

Mis muslos avergonzados
exhuman los bancos de iglesia

 
 y luego la palabra soledad,
que tiene precisión de ADN.

 
 

The white deer

ay! los marineros de la vía láctea se quedaban mirando el musgo y se perdían. se perdían y sus naves varaban en el rostro de las ciervas. se perdían al confundir el tronco de las hallas. confundían el tronco de los olmos con muslos blancos de muchacha. miraban el musgo y lo lamían. lamían el sexo verde entre sonrisas como anclas. la vegetación voluptuosa, sí, y muchos se envenenaban!! muchos se caían de las atalayas verdes como torres verdes como árboles. caían de éxtasis y morían como albatros robustos. blancos. blancos morían entre la luz de la luna. con la cara iluminada de un caos líquido.

 



Dirty generation
 

la nuca cae sobre el apellido
y nada. sigue sin ocurrir nada.
quisimos destrozar un acto simple,
hacer del sol neurosis

o esperar
que el horizonte reventase en nuestra nuca
para arrancar la esquizofrenia de ser vertebrados.


ah el horizonte...su palabra lineal es promesa,
una ruina; el hueso y la memoria se devoran.
sí, demasiado plural para que compense
lo sé, años ochenta,
somos la imaginería de vuestro tedio.
lo que ocurre sigue sin ocurrir,
nada es todavía y aún...aún es sobredosis;
qué haremos del aullido ante un vacío imaginario,
 
madres: otra promesa,
sollozan vuestras tripas macilentas
evocando un jardín de infancia;
los muchachos eternos esperan como pozos
manchados del número como un atlas:

"  usted se encuentra en este punto "

y no es más que un punto rojo
sobre el mapa genealógico.

lunes, 19 de noviembre de 2012

ANIVERSARIO

6 años y más de 700 poetas
y seguimos

Dedico este aniversario a todas las personas que me han apoyado con su amistad y cariño y que, de alguna manera, han conseguido que no tirara la toalla. Por ellos ha valido la pena todo este esfuerzo, sólo por ellos, gracias a ellos. A.C.G.

domingo, 11 de noviembre de 2012

JOSÉ MANUEL LUCÍA MEGÍAS




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Marta Azparren
Alejandro Céspedes
Eva Chinchilla
Eduardo Milán
Juan Manuel Muñoz Aguirre
Pedro Provencio


Bio-bibliografía

José Manuel Lucía Megías (Ibiza, 1967) es Catedrático de Filología Románica de la Universidad Complutense de Madrid.  Publicó su primer libro de poesía en el año 2000: Libro de horas (Madrid, Calambur), al que le han seguido los siguientes títulos: Prometeo condenado (Madrid, Calambur, 2004), Acróstico, (Madrid, Sial, 2005), Canciones y otros vasos de whisky, (Madrid, Sial, 2006), Cuaderno de bitácora, con prólogo de Francisco Peña (Madrid, Sial, 2007), Tríptico, (Madrid, Sial, 2009), Trento (o el triunfo de la espera), en edición bilingüe español/italiano, con traducción de Claudia Dematté y Se llamaban Mahmoud y Ayaz (Madrid, Amargord, 2012).
Es director de la plataforma literaria “Escritores complutenses 2.0” (www.ucm.es/BUCM/escritores) y de la Semana Complutense de las Letras


Poética

No es suficiente escribir. No es suficiente sentir los versos brotar de los dedos, convertirse en cicatrices en el papel. No es suficiente si no transmiten. No es suficiente si no se convierten en voz de tantos silencios. No es suficiente la poesía si no es capaz de transformarse en recuerdo, en memoria, en vivir más allá del momento fugaz, personal de su creación.



Poemas


3.
"Ven pronto,
mi amado.
Los racimos
de besos
están ya maduros".
Apoyado en el balcón,
mirando al oeste,
espera cada noche
el milagro de un encuentro,
repitiendo como una oración
ese nombre extranjero
que le llena de miel los labios
y de sonrisas los amaneceres.
"Ven pronto,
mi amigo.
Lejos queda el invierno.
Ven pronto,
amado mío,
que ya me quema la espera".

(Trento, o el triunfo de la espera, 2009)


 ***


Y se llamaban Mahmud y Ayaz,
y tenían tan solo 17 años,
y fueron ahorcados un 19 de julio.
No lo olvidemos.
Su historia debía haberse escrito
con otros titulares, con otras fotografías.
Pero no fue así.
Llegaron llorando a la plaza.
En la furgoneta de su angustia,
llorando las lágrimas que no derramarán de viejos.
(Como tantos otros, yo he visto las fotografías).
Y llegaron como dos cachorros asustados,
temblando entre el frío de tantas miradas,
ante el abismo del final de su vida
antes incluso de haber intentado imaginarla.



***

˜™

Fueron necesarios cuatro brazos
y una soga ajena de su cobardía.
Fueron necesarios dos hombres
que escondieran sus corrompidos gestos
tras el anonimato de un pañuelo.
Fue necesario un juicio
y la rápida sentencia de muerte.
Y nuestro silencio,
no lo olvidemos.
Fue también necesario nuestro silencio.

(Y se llamaban Mahmoud y Ayaz, Madrid, Amargord, 2012)

miércoles, 31 de octubre de 2012

FERNANDO RECUENCO



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Alberto Gessa


Bio-bibliografía
Madrid: 1962



Poética

Deshaced ese verso,
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía.
                      León Felipe





Poemas



Has notado…

Has notado cómo la nieve
va apagando el sonido a su alrededor.

Has visto la niebla
rodear tus sentidos provocándote la duda, el temor.

Has apreciado cómo la angustia
va subiendo desde el estómago hacia la voz de tus miedos.

Has masticado la duda
en el silencio madrugador de la noche.

Has traicionado la paz, el cariño, el beso
para escapar de su cerco.

Y ahora notas que las fuerzas te fallan,
te has exprimido en la nostalgia
y moras,
con nieve, niebla, angustia, temor y duda.






Si callo…



Si callo es por temor
a decir lo que no debo y  lucha por salir fuera.

Si no miro es
por no faltar al suspiro, que no llega.

Si busco es por perder
el  recuerdo, que se prende cerca.

Si palpo el vacío con las manos es
por acariciar tu cuerpo esquivo que flirtea con la brisa.

Ya falta la luz.
Ya ciñe el sigilo.
Ya se mece la noche eterna.




Se fue…


Se fue,
se marchó cerrando
cremalleras de soledad.

Dibujó en su cara
una pincelada de ternura.
Aliñó en su rostro una sonrisa frágil,
mirada sincera, franca.

Arrinconó la razón
con unas gotas de olvido.

Ya pasó.
Se fue.

Con un gesto cargado de amor.

Te fuiste
para que pudiera amarte
en la memoria.
Para que jugase con los hilos
que forman noches a la intemperie.

No quise saber adonde.
Es mejor así,
que la memoria
deforme y traicione
las grietas del fracaso.



martes, 16 de octubre de 2012

TONI QUERO




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Menciona a:
Marcel Ayats
Jorge Brotons
Xavier Farré
Josep Gerona
Álex Holgado
David Madueño
Víctor Mañosa
Esteban Martínez
Fulgencio Martínez
Quilo Martínez
Sònia Moll
Josep Maria Ripoll


Bio-bibliografía

Toni Quero (Sabadell, 1978) es licenciado en Filología Hispánica y trabaja de editor. Su primer libro Los adolescentes furtivos obtuvo en Collioure el Premio Internacional de Literatura Antonio Machado 2009, convocado por la Fundación Antonio Machado de Collioure. Traducido al francés y con prólogo de Pere Gimferrer, el libro ha sido publicado por la editorial francesa Cap Béar Editions y ha recibido elogiosas críticas en medios nacionales como la revista Qué Leer  o el suplemento El Cultural del diario El Mundo. Sus poemas han aparecido en diferentes revistas y publicaciones literarias españolas, francesas y mexicanas, como Catálogos de Valverde 32, Ágora. Papeles de Arte Gramático o Quaderns de Versàlia. Todos los poemas pertenecen a Los adolescentes furtivos.



Poética

Ser poeta
Ser invisible
Ser Rimbaud
(demasiado tarde)
Luz eléctrica
Una tarde de abril
Dibujar un sinsentido
Un verbo rueda bajo la mesa
Su cuerpo centellea sobre mi espalda
Do not disturb
Contemplar el ocaso
Verdes brumas como sílice
Noches desnudas
Un poema
Página en blanco
Cero
Ser invisible
Ser poeta

(Ser poeta)




Poemas

De madrugada,
las calles se tornan feraces,
el vaho vivifica las raíces que brotan de las calzadas
y el violento carmín de los tacones de aguja
se protege de la lluvia
en los párpados ocres de centeno
que duermen en las fachadas.

En los portales,
late un murmullo de acero y cuerpos deseantes,
los maestros de esgrima se baten en duelo
y entre adoquines
flotan cadáveres de enamorados
que ensayan caligramas.

Es oscura la noche entonces.
Las chicas hispanas desenredan sus trenzas en las cabinas
y anotan versos de nueve cifras sin remite,
los canes enloquecen con su propio rastro
y apátridas del cielo descienden
a trocar sus penas en los billares.

A esas horas, la luz es un animal herido,
que danza, como las tribales formas se contemplan,
en el latón abandonado de las esquinas
y en los verticales rostros
que aguardan tras las ventanas
su propia resurrección.

(Madrugada)



La perpendicular enhiesta que separa tu cuerpo y el mío tiene una pequeña falla corva, exactamente a cinco pies sobre el nivel del mar. En ese punto, descienden un número finito de vértebras hacia el vértice meridional. Remontando los peldaños, en las regiones boreales, la cerviz conserva su frescor primitivo y pervive en ella la estela olvidada de antiguos exploradores.

(Cuello)



En mi veintiocho aniversario

Si yo fuera Kurt Cobain ya estaría muerto.
Un manto de flores amarillas ornaría mi tumba
y frágiles adolescentes, desnudos en una húmeda tarde de otoño,
entonarían mis versos con un estertor de ira en su mirada.

En esos días, en algún lugar ignoto, alguien alabaría mi obra,
un diario local celebraría la efeméride de un paso perdido
y una chiquilla, con la gélida belleza de aquel que lleva la muerte consigo,
tatuaría en su cuaderno dos nombres imposibles.
Esa noche, aquel que fue idolatrado y pasea aberrante su juventud impostada,
escribirá graves ofensas —incipiente y sobrevalorado—,
mientras un joven asiático hilvane ajeno un rostro de ceniza.

Si yo fuese él, nada diría.
El blanco encalaría un pequeño pueblo escarpado,
el azur irrumpiría en el sueño de un muchacho huidizo,
y al atardecer, frente al rumor del oleaje, todo habría acabado.

(Si yo fuera Kurt Cobain)



El temblor del alba,
pedazos de memoria interrumpida,
desamordazaba los cuerpos
entregados a la noche.

Abrir los ojos,
contemplar el vientre desnudo,
el animal dormido entre las sombras
amaraba el tiempo en la retina.

El viento bate las ventanas.
Finas láminas de celuloide
se desgajan de su cuerpo
parpadeando sin fin entre las sábanas.

No retornarme nunca.
La brisa ondea el vello
y el húmedo cauce de sus labios.

Una centella anuncia el día.
La siega afeita campos y pestañas.

(Albada)


lunes, 1 de octubre de 2012

JOSÉ LUIS CAMPAL




Mencionado por
Menciona a
Aurora Sánchez Fernández
Antonio Merayo
Carlos Oquendo de Amat
Miguel Ángel Velasco
Julio Obeso
Luis Miguel Rabanal
Guillermo de Torre
Antonio Fernández Molina
Alberto Cardín
Alfonso Pascal Ros
Eusebio Ruiz
Vicente Huidobro
Salustiano Masó
José Luis Hidalgo
Luis Fernández Roces
Alberto de Lacerda
Armando Vega
José Ángel Valente
Yolanda Pérez Herreras
Rafael Marín



Bio-bibliografía

José Luis Campal (Oviedo, 1965) es licenciado en Literatura Española, miembro correspondiente del Real Instituto de Estudios Asturianos y pertenece a la Sociedad de Literatura Española del Siglo XIX. Ha comisariado exposiciones bibliográficas dedicadas a Ramón de Campoamor (2001), Marta Portal (2001), Alejandro Casona (2003) y El Quijote y Asturias (2005). Ha publicado ensayos en revistas especializadas internacionales y realizado investigaciones sobre escritores del XIX y XX (Palacio Valdés, Cela, Blasco Ibáñez, M. Pilares, J. León Delestal, Vital Aza, Clarín, Pérez de Ayala, M. Aub, Salvador Rueda). Ha publicado libros (La sidra en la poesía [2012]) y numerosas plaquettes en castellano, bable y portugués: A tientas (1983), Catálogo de infiernos (1991), Ángulos (1996), Les güelgues (2007), A paixão (2008), Algunos microrrelatos (2010), etc. Tiene inédito el libro Aurora de fulgor y trabaja actualmente en Corazóndemivida (Poemas del tiempo sufriente).




Poética

Escribir representa hoy para mí un incierto ejercicio de aspiración, nada desemejante de arrancar a barrenazo limpio las recónditas vetas de mineral que se agazapan con tensión telúrica en los pliegues de lo mistérico o enigmático, de la materia con que está forjada nuestra débil alma. Escribir supongo que es fracasar constantemente en esa lucha de dudas y tanteos entre las tinieblas, levantarse tras morder el polvo y volver nuevamente al tajo, sabiéndonos limitados por nuestras objeciones pero imparables en la incandescencia de la voluntad última, cuando perforamos el instante con el inseguro pero cegador lenguaje de lo inmediato. Escribo, creo, encaramado sobre la proa de la contradicción.




Poemas


XXXI
Pacientemente, vamos aprendiéndonos
sobre el alfabeto que, sediento,
emerge de las manos aparejadas
escalándonos a cada hallazgo.
Nunca se acabará el día
en la comisura del deseo
mientras las bocas sólo se rindan
a los azules dardos de la emoción
que reordena el cielo en un parpadeo.



XXXIII
Cuando la luz nos congrega
a la ceremonia de la vida,
aún arden en los rescoldos de la noche
los secretos vencidos por el clamor,
las hambres que no se apaciguarán
en tanto sea tu voz buzón de mis murmullos.



XXXIX
Nos puede, y dejamos que se imponga,
una torrentera de abrazos
surfeando los apetitos inabarcables
del presente que no cesa.
Cuando las bocas galopan infatigables
esas playas de oro
que nos acarician bajo las estrellas,
nos deleitamos en los pliegues de la memoria
hecha certeza y consumación.



XLVI
Me deslizo por la noche al trote,
ansioso por abrazarte. Nada me detiene
porque en volandas me llevan acordes
que jamás antes se timbraron para mí.



XCIII
De tus labios
brotan lianas
dulcísimas.
Voy a envolverme
en ellas
para ser tú
a todas las horas
del día y de la noche,
para crecer juntos
bajo las voces de tus ramas.

(Poemas pertenecientes a Aurora de fulgor, inédito)