sábado, 2 de julio de 2011

MANUEL MARTÍNEZ FOREGA











Fotografía de Colunma Villarroya




Mencionado por:
Ricardo Fernández Moyano
Ángel Guinda
Ángel Sobreviela
Carlos Bozalongo
Alfredo Saldaña

Menciona a:
Jesús Jiménez Domínguez
Miguel Ángel Ortiz Albero
Joaquín Sánchez Vallés
Ángel Gracia
Ana Muñoz Gómez
Ángel Guinda
Octavio Gómez Milián
Alfredo Saldaña
José Corredor Matheos
Antonio Gamoneda






Bio-bibliografía


Manuel Martínez Forega (Molina de Aragón, 1952). Es poeta, ensayista y traductor. Ha publicado una treintena de títulos de esas disciplinas y obtenido algunos premios de poesía y traducción. Finalista del premio nacional de la crítica en 2009 con Ademenos. Sus traducciones han dado a conocer en España la poesía de André Pieyre de Mandiargues y a los poetas checos František Halas y Josef Kostohryz y los ensayos de Ariel Kyrou. También tradujo a Vladimír Holan. Preparó la edición antológica 20 poetas aragoneses expuestos para la EXPO 2008; ha editado, introducido y anotado la edición europea de Toda la luz del mundo. Minimal love poems de Ángel Guinda. Y ha traducido, introducido y anotado la única edición castellana canónica de Monsieur Teste de Paul Valéry. Fundó algunas colecciones de poesía como “La Gruta de las Palabras” de Prensas Universitarias de Zaragoza y “Cancana” y “Libros de Berna” de Lola Editorial. Figura un unas cuantas antologías españolas de poesía y está traducido al checo, ruso y búlgaro.
http://www.forega.wordpress.com/
http://www.biblioforega.blogspot.com/








Poética


Abomino de las poéticas.






Poemas



Publio Vergili Maronis

Cuando llegas a casa
sin haber dicho una sola palabra
debiendo decir tanto,
te preguntas si es cierto que la causa
es la razón o es motivo el instinto
de tu cabal desdicha.
(Ademenos)
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Diez años

La intimidad protegida del bosque,
la seductora fruta de las bóvedas
de los árboles, ángulos de pájaros,
mina infinita de música y ramas,

túnel de iluminadas sombras líquidas.
Canto, siempre el mismo canto del único
ayer que fui: la pinza del cangrejo,
y la forma del ladrillo en el agua,

la calavera en el talud murado.
Cuando fui uno, completado y único,
y en la cima, en la picota, un deseo

de piedra sustentaba mi futuro.
Y en lo más alto estuve de lo mínimo,
pues era yo uno solo, no escindido.
(Inédito)

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Has sabido regresar a la sombra de donde procedes. Y allí de nuevo una duda: ¿A dónde ir?
(333 días)

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