domingo, 13 de marzo de 2011

AITOR FRANCOS












Mencionado por:
Hasier Larretxea

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Bio-bibliografía

Aitor Francos (Bilbao, 1986). Soy Licenciado en Medicina por la Universidad del País Vasco. Algunos de mis poemas han aparecido en la antología Poetas Vascos en Castellano (Ed. Muelle de Uribitarte, 2009) o en publicaciones como Nayagua, nº14. Colaboro habitualmente con la revista Zurgai y hago reseñas para medios digitales como Koult. Con el poemario Igloo gané el XIV Certamen Internacional Surcos de poesía de Coria del Río, que será editado en 2011 por la editorial Renacimiento.


Poética

Rimbaud: Sólo el blanco para soñar.



Poemas


TRAVESÍA

Los poemas son un lugar para el olvido,
costumbres parecidas a septiembre,
con las últimas horas de una luz extinguida
y el sabor del petróleo que se hace acantilado
en la opacidad salada de los pesqueros.

Ya no temes el viaje que devuelve la mirada.

Los días se suceden
con la certeza de un disparo inútil
y hay costas que imaginan trayectorias,
líneas de luz pétrea, refugios en las playas
con una música de fondo que no comprende
la existencia.

Y hay un lugar que espera
direcciones de pájaros que procuran ser
profundos,
cartas que son remites
con la lluvia de un adiós que suele acomodarse.

Todo es la transformación de un futuro intacto.

Y puede que el mar de aquí distinga al extranjero
por el miedo que tiene de perderse.



HOSPICIO

Puedo sentir la falsa tibieza de los muebles
en las últimos cuartos habitados,
la voz que aparta su levedad del calendario.

La clase se convierte en hemisferio
y hay un árbol que crece en las contradicciones.

Y descubro que ahorala tiza sólo que sirve de excusa
para vivir un tiempo con ese diapasón
de juguetes obligados a permanecer
en la caída,
que es la forma que tendremos cuando llegue
el último contorno
y hable de distancias que no pueden tocarse.

Hay un sueño estéril en la ceniza
que prefiere estar lejos de lo oscuro.

Las palabras que perdimos no siempre
se quedaron atrás,
a pesar de que muchas veces creyéramos
ser inmortales igual que un niño que teme
verse solo.

No impide la maleza caminar hacia la nada.
Los huérfanos
han envuelto su vida con viejos papeles de periódico.
Ahora saben cómo detener los relojes.

Y la esperanza del juego todo lo desborda.





LAS FUENTES DE ASTAROT

He escuchado,
dentro de la íntima lentitud de las promesas,
la soledad acuática de los gestos
que pueden sugerir
una movilidad perecedera,la estatura de esa desolación
que sigue al deshielo
en las palpitaciones perdidas de los pájaros.

Un tono para el desasosiego de los que duermencon páginas sagradas
en la única noche que no tiene ojos.

Apenas un resquicio,
una orfandad que permanece aún en la hendidura
del desgarro, un cénit sin extremos
en la ausencia del aire
o en la página arrancada,
donde ya no existe nada que pueda
unirse a mi escritura.

Cada ciclo del agua pervive al inventario,
al ímpetu de abrirse al paso de la luz.

Las fuentes intactas para la copa
del árbol concebido,
para el dialecto que trasciende las profecías
adornado con el don de la ignorancia.

Para ellas,el cerco imaginario de la fertilidad.




CIÉNAGA

El agua turbia engrosa el sedimento,
afina la permanencia del limo,
su oquedad deformante,
su abandono en el sustrato gris en la pendiente.

Así,
el letargo de la arena desgasta
la unidad de las corrientes templadas;
es una extinción calcárea,
una cavidad continua
donde el reflujo del lodo apenas propaga
su proporción de geografía táctil.

No extingue la erosión las capas inminentes.

Los perfiles sucumben:
el agua duerme más en mis manos que en la orilla.

(Poemas inéditos)

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