jueves, 29 de abril de 2010

MIGUEL SALAS DÍAZ



















Mencionado por
Ángel Paniagua.
Carlos Frühbeck

Menciona a:
David Pujante.
Antonio Durá.
Javier García Rodríguez.
Belén Artuñedo.
Jesús Munárriz.
Juan Marqués.
Yolanda Castaño.
Elena Medel.
Ana Gorría.
Carlos Frühbeck.
Ángel Paniagua.




Bio-bibliografía

Miguel Salas Díaz (Madrid, 1977) es madrileño de nacimiento y gallego de adopción. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de La Coruña y se doctoró en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Valladolid. Ha trabajado como profesor de español en Valladolid, Italia y China, y actualmente reside en Taiwán.
Ha publicado La Luz (Premio Arte Joven de la Comunidad de Madrid 2006, Editorial Hiperión) y prepara su segundo libro. Además, es autor de la antología de poesía española contemporanea Con Gioia y con Tormento, en la editorial Raffaelli, de Rimini. También ha traducido poemas de autores italianos y chinos para revistas como Turia y Antaria.







Poemas



I.
Eres la mezcla exacta
entre el día y la noche.
El sol que lleva dentro
raíces tenebrosas,
la sombra que estremece
con su viento de luz.
Como la araña oscura
que teje hilo de perla,
como el calamar blanco
que vomita vacío.
Así me besas siempre,
un labio en cada orilla.
Así me miras siempre,
un ojo en cada reino.
Sin división, sin partes,
eres la mezcla exacta,
tan lejos del horror
de la pureza.







II.
Cuando ella ya se ha ido
me quedo recogiendo,
con las manos desnudas,
los pedazos del alba
que destrozó al huir.
En nada se parece
el día ya cargado de dulce madurez
como una cesta de melocotones
al añil afilado e infantil
que me araña los dedos.
Ni tampoco a la tarde:
alejada de ti y de tu temblor
la tarde es un pomelo luminoso.
Me revienta en la boca
una bandada eléctrica de vencejos oscuros
que vuelan y acuchillan
el cielo de verano:
el poema,
que hace sangrar al mundo
y ya no es mío.







III.
EL MONÓCULO
Allá donde yo esté
uno de mis ojos
mirará siempre al mundo
desde Stevenson.

jueves, 22 de abril de 2010

ELÍAS MORO












Foto de Jorge Armestar






Mencionado por:
Antonio Gómez

Menciona a:
(Por orden alfabético)
Jesús Aguado
Daniel Casado
Irene Sánchez Carrón
José Ángel Cilleruelo
Luis Felipe Comendador
José María Cumbreño
Jordi Doce
Alexandra Domínguez
Guillermo Fernández Rojano
María José Flores
Francisco Javier Irazoki
Juan Carlos Mestre
Miguel Ángel Muñoz Sanjuán
Julia Otxoa
Ada Salas
Basilio Sánchez
Yolanda Soler Onís
Álvaro Valverde
Javier Pérez Walias
José Antonio Zambrano


Bio-Bibliografía

Elías Moro (Madrid, 1959). Reside en Mérida desde 1982. Es autor de los libros de poemas “Contrabando”, “Casi humanos (bestiario)”, “Palos de ciego”, “La tabla del 3” y la antología “En piel y huesos”. También del libro de relatos “Óbitos súbitos” y el volumen de textos breves “Me acuerdo”, en colaboración con Daniel Casado. Una edición corregida y aumentada del mismo título, ya en solitario, apareció hace unos meses en Calambur Editorial.
Asimismo, sus poemas han aparecido en las carpetas “Bestiario” -con el pintor Luis Ledo-, y “Abrazos” -con ilustraciones de Petra Portillo-.
Colaboraciones en revistas como Espacio/Espaço Escrito, La poesía, señor hidalgo o Cuadernos del Matemático. Y en la red en Calidoscopio, En Sentido Figurado o Las razones del aviador.
Tranviario de servicio en http://www.delostranvias.blogspot.com/
Tiene en marcha el blog http://eljuegodelataba.blogspot.com/




Poéticas difusas
Poeta: traductor del silencio.

La poesía, esa enemiga de la prisa.

Antes del poema lo sé; al terminarlo, lo dudo.






Poemas




AUTORRETRATO
(en preparación)

Veo pasar el tiempo que me falta.
He adquirido con los años
la cordura y la destreza,
huyo como de la peste
de los extremos que me cercan.

Domino el idioma y su ortografía,
comprendo la métrica del verso
y practico su rigor con un celo
que más me valiera dedicar
a otros menesteres.

Conservo principios en desuso
y, excepto en lances de amor,
soy tibio e indolente;
entonces, la pasión me puede.

Porque me declaro idealista
y me reconozco pragmático,
a veces me asalta la sospecha
de que de algún modo me engaño.

Bajo esta luz en penumbra me miro.
Soy un invierno más viejo
y este tampoco es el poema.






CANCIÓN DE AMOR EN SINES

Detrás de tu mirada, el mundo
tiene otro color, un aire a canción
que se alegra en el lamento

de qué estás hecha, mujer, qué turbio
misterio escondes en tu belleza, cómo
te explico que das sentido a mi vida
mientras trato de entenderte

ante tu corazón me arrodillo,

para tus pecados mi perdón,

para los míos tus lágrimas




ALGUIEN

alguien es aquel que camina bajo su sombrero de dudas
la mujer que arrastra un cestillo de sonrisas y alimentos
el conductor de autobús que ve en el semáforo en rojo
la operación de anginas de su hijo pequeño
y en el verde el beso cotidiano de su mujer

alguien es el feliz poseedor de las tabas de la hechicera
quien conoce sortilegios contra la mansedumbre y el frío
el que ha vivido huracanes y está indemne
el que estuvo en la ópera del horror con un triángulo cosido en el pecho
y sin saber bien cómo ha logrado sobrevivir a sus iguales

alguien es quien desprecia el peligro
el que hace reír a los demás sin dañar a nadie
el que abre un libro y despierta las caricias de las páginas
el que se viste de etiqueta para saludar a los insectos
la novia del paracaidista que le tiene miedo a las alturas

alguien es el asesino del atardecer
el detective que todo lo indaga en pos de la verdad
el juez que sentencia y condena
el reo que sueña sin tregua con la fuga y el perdón

alguien es el impúdico y el inocente
el incrédulo y el sagaz
aquella que parió tres vidas
y vio morir a las tres

alguien era yo hasta que llegaste a mi vida
y entonces fuiste lo más importante

viernes, 16 de abril de 2010

ÁNGEL CERVIÑO




















Menciona a:
Ana Gorría
Benito del Pliego
Elena Medel
Ildefonso Rodríguez
Jesús Aguado
Jordi Doce
José Luis Gómez Toré
Juan Andrés García Román
Juan Manuel Macías
Juan Vico
Julia Castillo
Julia Piera
Julieta Valero
Marcos Canteli
Pablo García Casado
Francisco Ferrer Lerín

Bio-bibliografía

Ángel Cerviño (Lugo, 1956) es artista visual y comisario de exposiciones. Su primer libro de poemas “El ave fénix solo caga canela” (DVD Ediciones, Barcelona, 2009) ha resultado ganador del XV Premio de Poesía Ciudad de Mérida. Ha publicado con anterioridad “Kamasutra para Hansel Y Gretel” (Ediciones Eventuales, Madrid, 2007), y numerosos textos críticos en torno a las nuevas prácticas artísticas y la creciente espectacularización de la industria cultural, en revistas, catálogos y publicaciones de arte contemporáneo. Ha sido miembro del consejo editorial de la revista SINAL (órgano de expresión de la Asociación Galega de Artistas Visuais) y ha participado en diversos proyectos editoriales, entre otros: Entrecruzar (CGAC, Santiago de Compostela, 2006), RETAL - Fragmentos de cultura contemporánea (Vigo, 2007 - 2008).

http://turbulencias2.blogspot.com/
http://www.angelcervino.es/





Poética

El poema desdice para que el lector sobreentienda. Dos vacíos se solapan: el sentido opera por transparencia.







Poemas
(De “El ave fénix solo caga canela”, DVD Ediciones, 2009)



COMPLOT ANTIRRETÓRICO


Sentido De La Escarcha
_____Llaman a la distracción de la madre
Erosión Injustificada
_____Es para ellos el nombre del padre
Reír A Pies Juntillas
_____Llaman al llorar a manos llenas
Agobio Para Mis Adentros
_____Significa vida airada
Moratoria De Lo Posible
_____Significa descansar
Lobo De Colorines
_____Es el nombre del fuego a mediodía
Chorretón en Trampantojo
_____Llaman a la giba del cebú
Abominar De Tanto Ímpetu
_____Llaman a los sueños de los pájaros
Boletín De Lo Ambituerto
_____Al tiempo hurtado al reposo
¡Petimetre De Las Narices!
_____Es el nombre familiar del albacea

_____Llaman Labios Desteñidos a la morgue

_____Abdicar significa restringir

_____Usan Velocidad por desmayo

_____Y dicen por escribir Recado Del Jardinero



REMATE DE MALES

en la reunión del grupo de autoestima el primero en hablar fue el muerto / evocó recuerdos de su autopsia / pero ni con esas consiguió interesar al resto de los dolientes / algunos que estaban fumando fuera se hicieron los distraídos y no entraron hasta bastante después de que el moderador hiciera sonar la campanilla señalando el inicio de la sesión / otros miraban abstraídos al techo / incluso dos del fondo lo estaban pasando en grande cuchicheándose al oído algo terriblemente jocoso / cuando terminó el muerto se sentó / pues aquí se habla desde el sitio de cada uno / el que quiere intervenir se levanta y ya está / hace tiempo que se eliminaron las salidas al estrado para facilitar las cosas a los más retraídos / el siguiente que se decidió a hablar fue el heterónimo / se mostró excesivamente formal y atildado / cargando la suerte en la etiqueta convencional de esta clase de encuentros / me llamo fulano / soy un heterónimo / y todo ese rollo en argot de rehabilitación / se quejó de que no tenía ombligo / es lo único que recuerdo / el moderador tuvo que agitar esta vez con energía la campanilla para despertarnos y conseguir que alguno se animara a continuar / el que se levantó / en realidad se puso de pie sobre su asiento / fue el muñeco del ventrílocuo / que suele mostrarse muy locuaz en cuanto el individuo del esmoquin le retira la mano del interior de la garganta / él lo trae a las reuniones y lo recoge al final sin decir palabra cuando ya estamos empezando a salir / pero nunca se queda a escuchar / actitud que los demás consideramos de un pudor exquisito / el muñeco carraspeó y comenzó su charla con una hermosa voz aterciopelada / modulando y separando cada sílaba como un verdadero profesional / dijo que le costaba relacionarse con el mundo cuando se encontraba fuera de la realidad franca y sin dobleces de un plató o de un escenario / lugares donde una historia puede desarrollarse sin interferencias / con absoluta claridad / con la iluminación medida y el sonido calibrado en tono e intensidad / dentro de un espacio perfectamente delimitado y diseñado con vocación de sentido hasta en los detalles más modestos / dijo que cuando salía a la calle el espectáculo le resultaba confuso / demasiados estímulos encabalgándose unos sobre otros / penosa iluminación / mucho ruido / fragmentos de conversaciones apenas inteligibles / un desorden aterrador que lo atenazaba y se negaba a salir durante semanas del arcón si no era para las actuaciones / parecer ser que se quedaba allí doblado en posición fetal / con los ojos cerrados / sin responder siquiera a los cariñosos o preocupados golpecitos sobre la tapa / la suya fue una intervención bastante deprimente / que en parte explica la cara apagada y el gesto decaído del tipo que lo maneja cuando entra para llevárselo / ahora sí que nos costó coger otra vez el tono / el siguiente en levantarse fue el escritor de anuncios autista / un verdadero maestro de la persuasión en sus buenos tiempos / sus intervenciones suelen tener un punto de sorpresa y una cuidada puesta en escena / en esta ocasión se limitó a mantenerse erguido mirando en redondo a la concurrencia durante unos quince minutos / sin decir palabra / todos respetamos su elección tal como orientan las reglas / cuando dio por concluido su turno simplemente volvió a sentarse / alguno con los ojos semicerrados no se percató de que había terminado hasta que oyó hablar al siguiente / que fue el pintor iconoclasta / parecía muy alterado y su intervención resultó balbuciente / errática / y un poco peor que incomprensible / comenzó diciendo algo sobre las sombras de los gatos / más tranquilas que las de los perros a su parecer / aunque por contra más temerosas de las tormentas / luego no se sabe cómo ya estaba describiendo imágenes de algún sueño / fragmentos inconexos mezclados a trompicones con recuerdos de su infancia / que resultaron ser lo único mínimamente inteligible / pero al momento lo estropeó todo lo que pudo / que fue bastante / cuando anunció que para terminar iba a recitar unos poemas / todo el mundo sabe que aquí no venimos a pavonearnos / y mucho menos a hacer de extras mientras otro se pavonea / aquí cierto tipo de cosas no están bien vistas / así que en cuanto empezó se oyeron los primeros murmullos recriminatorios y el removerse de la gente en sus asientos para comentar con gestos el despropósito / pero él siguió a lo suyo y acababa de declamar algo así como / “solos tú y yo y el puto Tao” / cuando alguien le gritó / pero qué chamuyas loco / y ahí se montó el quilombo / él se abalanzó / el otro no se acobardó / volaron sillas y golpes / y al rato lo sacaron de la sala / aturdido / con la cara ensangrentada / y ya fue imposible continuar / la reunión se terminó en la calle / todos hablando a la vez / entusiasmados / despidiéndonos con abrazos / y jurándonos unos a otros que ni borrachos faltaríamos a la cita la próxima semana /


TURNO DE NOCHE
el resto lo calla / sólo reclama estar soñando los sueños de otro / al principio no le di mucha importancia –afirma el demandante –me dejaba llevar / me emborrachaba de sorpresas y navegaba con el viento a favor de lo imprevisto / pero mudé de opinión cuando comprendí que tal vez otro / alguien sin duda atormentado podría encontrar grotescos los míos / o procaces / ¡tanto esfuerzo malbaratado! / o quizá un durmiente poco instruido arruine las mejores tomas dejando la privación fuera de plano /


DETECTOR DE PRESENCIAS
sueño que amo a una mujer / estamos en peligro al borde de un acantilado / el temporal arrecia y el viento casi nos derriba / ella grita mi nombre / mi verdadero nombre / el que merezco en sueños / el vendaval se lo lleva y no consigo retenerlo / era algo así como Caso Cerrado / o Acordarme De Sonreír / o Llegas Tarde Otra Vez / no sé / pero sé que no amaré si no me consigo un nombre / me gusta Sólo Huésped / o Cuestión De Método / o Letanía Gris /

domingo, 11 de abril de 2010

JARA BEDMAR











Mencionada por:
José Naveiras
Laura Gómez Recas
Cristina Cocca

Menciona a:
Aarón García Peña
Gonzalo Escarpa
Hilario Martínez Nebreda
Alfredo Piquer
Déborah Vukusic
Bárbara Butragueño
Chantall Maillard
Miguel Pastrana
Óscar Martín Centeno
Eva Vaz
Sofía F. Castañón
Dani Orviz
Julio Santiago
Eddie (J. Bermúdez)
Mario Merlino
José Javier Aleixandre
Mada Alderete
Inma Luna








Bio-bibliografía

Licenciada en C. C. de la Información. Estudió Periodismo en un centro adscrito a la Univ. Complutense de Madrid. Tras un largo etcétera en empresas del sector periodístico, en la actualidad dirige el departamento comercial de varias revistas de tirada nacional, colabora con medios - periódicos digitales, revistas y empresas en las áreas de Comunicación, Marketing y Publicidad - y compagina su labor profesional con la participación activa en recitales, talleres y tertulias literarias.
Escribe poesía desde los 9 años. Fue Vocal artístico de la Asociación Artístico- Literaria Versos Pintados del Café Gijón. En la actualidad es miembro de la Asociación cultural La Vida Rima y participa activamente en la Tertulia Gerardo Diego del Café Oriente, todas ellas de Madrid. Ven ¿eh? No (2008) fue su primera obra publicada.

Su blog http://silberia.blogspot.com/






Poética


Ligada al mundo de las Artes y las Letras, Jara Bedmar Pecellín (Silberia), considera necesario devolverle a la Vida todo lo ésta le da. Quizás por eso su poesía puede catalogarse social, como forma de ofrecer amparo, de reparación, de búsqueda hacia la felicidad y el amor pero, sobre todo, de llevar al lector hacia un no perder el tiempo en este espacio que nos ubica hoy y ahora.








Poemas





SÓLO TU BOCA

En tu cama
dos cuerpos,
como voces
en verso.

_____________Mi cuerpo
____________Como versos

Palabras,
mis besos.
Los labios
en tu cuerpo.





Tu cuerpo.
Sólo tu cuerpo.





En mi tinta
tu boca.
Tu pluma
en mi estrofa.

_____________Mi cuerpo
____________Como versos.

Tu prosa
en mis manos.
Mi verbo
en tu boca.

Tu boca.
Sólo tu boca.











ME FUMO HASTA LAS LETRAS

Me fumo hasta las letras.
Aspiro la sapiencia de otros.
Me contagio con sus humos.
Aliento mis pulmones buscando el significado de cada uno de sus incendios internos.
Me es imposible leerles sin que me duela la voz,
sin dañarme el alma.
Enciendo otro cigarro. Recuerdo sus cenizas.
Retomo la sensación de las colillas de sus frases en mis labios
y me pregunto si tendré tiempo y espacio para consumir a todos.
Calada a calada
me vuelvo más adicta a la nicotina de sus páginas;
reconozco el mono sólo cuando las mías todavía siguen en blanco.
Descanso tras absorberles. Asimilo lo leído.
Miro por la ventana. Recobro el aliento.
Observo el alquitrán y respiro otro aire…
… esta vez,
menos puro.








SOMBRAS



Quedemos.
En alguna parte.
Pero no permanezcamos para siempre.
Permanecer es
más que quedarse y,
eso,
puede ser demasiado tiempo.

Vayamos
hacia a esa parte
donde quepamos de pie
para que nuestras sombras no se enreden
en nuestros tú y yo.
Si alguien debe enredarse,
esos son nuestros cuerpos
y no ellas,
-las sombras-
que luego pesan más que nosotros mismos
y cuesta desenredarlas.

lunes, 5 de abril de 2010

JUAN CARLOS FRIEBE














Foto: Arabesco




José Carlos Rosales
Juan Peregrina

Menciona a:
Alejandro Pedregosa
Alfonso Salazar
Andrés Neuman
Antonio Carvajal
Carlos Marzal
Daniel Cundari
Enrique Ortiz
Javier Bozalongo
José Cabrera Martos
Antonio Praena
José María Álvarez
Juan José Castro Martín
Manuel García
Marga Blanco
Miguel D´Ors
Rafael Espejo
Rafael Guillén
Rafael Juárez
Trinidad Gan
Ventura Camacho
Virgilio Cara Valero
José Carlos Rosales


Bio-bibliografía

Juan Carlos Friebe (Granada, 1968) es autor de “Anecdotario” (1992), “Poemas Perplejos” (1995), “Aria contra coral” (2002), “Las briznas: Poemas para consuelo de Hugo van der Goes” (2007) y “Poemas a quemarropa” (2011). También ha publicado “Las canciones de la vereda” (2011), una recopilación de coplas escritas para ser cantadas por distintos palos flamencos. Una parte sustancial de su obra se desarrolla en paralelo junto a creadores de diversas disciplinas. Fruto de estas colaboraciones publica “Las Bacantes” (2009), libreto del poema escénico basado en la tragedia de Eurípides, bajo la dirección del artista Jaime García, con música del compositor croata Frano Kakarigi. Junto a Jaime García también ha participado en las instalaciones “Tres estancias de un apartamento burgués” (2007) y “El Sueño de isabel” (2010). Entre otras cooperaciones destacan las colecciones de poemas escritos para los catálogos de la grabadora María José de Córdoba (“Mundos paralelos”, 2002) y el pintor Valentín Albardíaz (“Un kilim para Rimbaud”, 2009).





Poética

A veces he cometido algún poema del que no me siento culpable, y le ayudo a escapar. Pero nunca he perpetrado una poética. Es un artefacto peligroso e inestable que suele estallar entre las manos, a poco que te descuides. Y yo las necesito para seguir escribiendo: para reflexionar, para celebrar, para condolerme o para cantar o acariciar este palmo de existencia que nos va quedando, y al que todavía podemos llamar, con cierta propiedad, vida.

En cualquier caso, “Pase, cuelgue / su tristeza, aquí / le está permitido guardar silencio”. Seguro que Reiner Kunze pensaba en otra cosa.




Poemas


GLOSAS ÍNTIMAS, 1

De una rama truncada del nogal pende la trampa.

Una campana en apariencia ingenua, en cuyo interior alguien vertió una tentadora golosina, mezcla de azúcar disuelto en agua pensativa y pétalos blanquísimos de celinda fragante. Sus víctimas acceden a ella a través de una pequeña abertura circular situada en su base. Una vez dentro, cada una se enfrenta a su suerte de una forma distinta, aunque alguna tardará en comprender que aquello que la tienta la condena.

El moscardón zumbón y gordezuelo parece afrontarla con razonable apetito, y se entrega con deleite al inesperado festín cuando, ah, qué es esto, advierte que sus patas no pueden separarse de la mezcla. Devanándose los ojos ocelados con las manitas delanteras, una mosca medita en el techo el sorprendente suceso. La sagaz avispa, rápida de pensamiento y vuelo, avisada del peligro en que se halla, trata enfurecida de encontrar salida hasta que cae, desfallecida, en la disolución fatal. Alguna típula, como conservada en ámbar, yace suavemente muerta, en el fondo.

Pienso, sin lograr que la idea se desvanezca, en el hombre.




DESNUDO

O quam tristis et afflicta
fuit illa benedicta

Mater Unigeniti.



Entra un hombre en el claustro. Otro más
escoge el hábito de monje austero
para mirar a Dios desde su celda,
o para huir del orbe y sus horrores;
para verle de frente, cara a cara,
o no enfrentarse al rostro que reprocha el espejo.
Viene con humildad, que le conviene,
pues busque lo que busque, la soledad es honda
y hondo daña, si no halla pronto algún
sentido. Entra un hombre y en el claustro
un silencio recoge su llegada
con respeto y recelo, obligada cautela:
trae consigo el barro de la ciénaga,
lodos de callejuelas tenebrosas,
fangos de su flaqueza y de su culpa
aunque en su pecho habite un hombre bueno.
Se despojó de harapos y pecados
al franquear el patio, su mugriento vestido,
como si aquello que nos cubre fuera
la verdadera piel de nuestra carne
y no el disfraz, igual que el perfil es tan sólo
la mitad de una máscara. Aun desnudo,
en su mirada hay tormento y mácula,
brasas de su pasado, cicatrices recientes.
Estos son los pilares que sustentan
el convento, los árboles del patio,
sus lustrosos manzanos condenados,
igual que los arriates mimados de verónicas
se abonaron de estiércol. Los leones
rugen en las arcadas mientras gorjean aves
coronando los ábacos, hambrientos
corazones, gargantas lastimadas
de voces serafines que no pueden vivir
aquí en la tierra, y se alzan en un coro
que si merece el cielo, no le mueve a piedad.





ÓLEO SOBRE LIENZO
Detalle, I


Llegó a la plaza en fiesta empujando un carrito
que encendió en las manos destartalados ruegos.
Encarecidos índices de niños churretosos
trastabillaron entre sí en el aire
reclamando las mismas golosinas,
y quedaron vacíos los columpios
igual que un corazón sin alegría.
El balancín siguió balanceando su lánguido chirriar
como agrietando el tiempo, lastimándolo;
las caretas de chino mandarín
vieron ponerse triste al tobogán,
y durante un instante de complaciente holganza
que bien pudo durar cuanto un suspiro,
quedé absorto degustando el día
consciente de gozar un raro privilegio.

Como escuchando a mayo en una caracola.






UN ELEFANTE EN LA TELA DE UNA ARAÑA

Admiro la tenaz entrega de la araña
a su sobria tarea, que convierte
en mosaico bellísimo una trampa,
no su astucia en el arde de dar caza.
Cuando intuye el peligro de la lluvia
recoge su trabajo prodigioso
con tanta habilidad que es milagro;
si el viento o el tiempo dañan su labor
la reconstruye, persevera, enhebra
el hilo en sus agujas con paciencia
antes sabia que humilde, y su remiendo
devuelve resistencia y transparencia,
acaso aún más, a su red inclemente.
Entiendo que se trata de una forma
no antigua, primitiva, de existencia;
que la voracidad guía el impulso
que impele a ejecutar la delicada
obra –casi suntuosa de primor tan extremo-,
no el febril simulacro de una idea
inteligente, o el ímpetu de una fantasía.
No ignoro que su táctica consiste
en una táctica de subsistencia,
cobarde ardid que su debilidad
ingenia y la costumbre perfecciona
con elegancia pavorosa.
Hay algo en la afilada exactitud
de sus inexorables movimientos
que me fascina y me estremece, algo
perverso en la perfecta ejecución
de su trampa mortal que me rebela
contra su impunidad de cazadora.
Pero quien quiera amar sin ser herido,
que es morir a manos de lo amado,
aprenda la enseñanza de la naturaleza,
y no se arroje al mundo sin escudo
ni estrategia; despliegue con cuidado
su propia telaraña y, si el viento
o el tiempo la destruyen, persevere;
y, si no ame, al menos sobreviva.