domingo, 7 de noviembre de 2010

JOSÉ SÁNCHEZ DEL VIEJO

















































Mencionado por:
Pedro Javier Martín Pedrós
Francisco Javier Silva

Menciona a:
Gorka Redondo Lanzas
Ada Salas
Jordi F. Fernández
Héctor Rosales
Serafín Portillo
Francisco Dueñas
José Repiso Moyano
Isabel García Viñao
José Tuvilla
Fela Pérez
Efi Cubero
José Miguel Santiago Castelo
José Antonio Zambrano
Javier Feijoó
Neus Aguado
Gregorio González Perlado
Mª Salud Pla Girbes
Eumelia Sanz Vaca
Ana Cristina Pastrana
Javier Cano
Francisco Javier Silva Sánchez
Jesús Jiménez Reinaldos







Bio-bibliografía

José Sánchez del Viejo, Montijo (Badajoz), 1950. Autodidacta. Comienza a escribir desde muy joven, pero es en la década de los 70 cuando decide tomarse la tarea de escribir como un trabajo que se ha de procurar hacer con rigurosidad. Sus poemas han sido publicados en algunas antologías y libros colectivos. Tiene, entre otros, editados los libros “…Y unas pinceladas de nieve en el tejado”, “Poemas con el alma en ascensión”, “Abecedepoemas”, “Impropia esencia de mastrantos”, “Del tiempo en el azogue”, “Des de el colomar de l’escuma” y “Acido olor a tierra mojada”. Cofundador de varios grupos colectivos literarios. Actualmente es coordinador del Colectivo Ataecina de Terrassa (Barcelona). Posee varios premios literarios, tanto en poesía como en narrativa.
Blog: http://colectivoataecina.blogspot.com/



Poética

SOBRE LA POESÍA

La poesía es concéntrico sustrato
que alimenta el germen literario,
una resolución de incógnita constante
dentro del panorama del estudio
que trata de explicar la vida humana.

El poeta es artífice del orden
que nunca consolida los finales,
que extiende sobre el lienzo más preguntas
abocadas sobre el río de las dudas
que jamás desemboca en soluciones.

Y así, nombrar la poesía
es nombrar la quimera permanente
que dice de la lucha interminable
que mantiene los ojos bien abiertos
a la luz que se apaga a cada instante
y ha de ser encendida nuevamente.







Poemas




INTRANSPARENTE

No nació la luz. Ni siquiera se intuye.
Sólo la sombra crece y se aposenta
como la mala hierba en los trigales,
culminando la angustia incomprensible
para el que espera ansioso la alborada.

Un algodón amargo se perfila
en la calle empedrada de desánimos,
donde el lento vagar de la rutina
pretensa los violines de la calma,
para poner acero en la mirada
de los ojos viudos de esperanzas.

Y así, la absurda trayectoria compartida,
se licua en la desgana de la bilis
que propicia el suicidio colectivo
y empaña, en el oasis del espejo,
la imagen corroída por el tedio.





REALIDAD

Nada es extraño.
La luz del sol también se extingue.
El inmenso silencio tiene límites
que ensordecen la voz de lo suave,
de la calma del mar sin oleajes,
donde la soledad se masifica
y pone multitudes depravadas
en el punto de mira de la tarde,
cuando las amapolas, consternadas,
lloran el consabido cataclismo
de saber que acabó la primavera.

Dos y dos; no son cuatro.
La ecuación tiene límites difusos,
no se pueden acotar los resultados.
Las ciencias anunciadas como exactas
se escapan de las listas de la lógica.
El resultado puede ser un disparate.






EN LA LUCHA
A la memoria de LLuis Carreño.

En la arena del circo,
soportando el hedor de tanta sangre,
he estado, sumergido en el rugir
de ingente y anodina muchedumbre
hambrienta de violencia gratuita.
Aguanté estoicamente la embestida
de fieras y de hombres animales
cegados por el miedo de saberse
elegidos a morir o a ser verdugos.

La muerte me ha rondado las murallas,
se ha parado a mi puerta, con descaro,
señalando con su dedo delatante
el punto en que se hallaba mi persona.
Trataba de minarme los arrojos
que pongo en conseguir seguir a flote
en esta sinrazón contra corriente.

Y cuando el gladiador de mi enemigo
me abatió y con su espada en mi garganta
interrogó al soberano gerifalte,
un hirsuto pulgar señaló el cielo
mandándome, cruel, a este suplicio
que supone agotar todo un destino,
preñado de dolor irremediable.

1 comentario:

José Antonio Fernández dijo...

Un conocido del "Grupo Ahora" de Rubí allá por los 80. Lejanos y buenos tiempos.
Un saludo.