martes, 8 de junio de 2010

CARLOS FRÜHBECK MORENO















Mencionado por:
Miguel Salas Díaz
Carlos Contreras Elvira

Menciona a:
Carlos Contreras Elvira,
José Gutiérrez Román,
Pilar Rubio Montaner,
Belén Artuñedo,
Ramón Repiso,
Tino Barriuso,
Miguel Salas Díaz,
Luis Artigue,
Uberto Stabile.



Bio-bibliografía

Carlos Frühbeck Moreno nació en Burgos en 1977. Es diplomado en Óptica y Optometría, licenciado en Filología Hispánica y en Teoría de la Literatura. Ha sido profesor de Español para Extranjeros en China, Italia y Vietnam. Actualmente trabaja en el Centro de Lenguas Modernas de la Universidad de Perugia (Italia). Ha publicado los poemarios Primera claridad (1994), Retratos de alquiler, (Premio Juan Alcaide 2002) y Caballos (Premio Antonio González de Lama 2005). También el ensayo Justo Alejo: Una escritura de vanguardia y compromiso (Editorial Azul, 2003). Ha sido finalista del premio Adonáis de poesía en sus ediciones de 2007 y 2009. Asimismo, ha participado en numerosas antologías y colaborado en revistas como Narrativas, Al otro lado del espejo, En sentido figurado o Piedra del Molino. La ceguera de los ciervos (Ediciones del Viento, 2009) es su primer libro de relatos.




Poemas




ENTRE LOS OLIVOS

Los hombres que germinan en los olivos viejos
escuchan a la muerte que pasea
entre los troncos torturados
hasta aprender su idioma oscuro.

A quién puedes amar
cuando la noche de verano
se enreda entre las ramas;
si te pronuncias con dolor
como si fueras una hoja plateada
sobre la tierra roja.

Hombres de savia ciega
y raíces que escuchan
los pasos de la muerte por el bosque
y maduran a tientas
con un canto de sal entre sus labios
de ramas encorvadas.

Acaricias los troncos
de densos arabescos
igual que si buscaras una mano
que te pudiera respirar.

Los pasos de la muerte en el verano,
los hombres que le hablan
desde su asedio inmóvil
y su aroma abrasado
como palabra de la muerte.

Quizá es que tengo miedo de morirme
porque no entiendo las palabras de los árboles,
de los troncos, partidos por los años,
que todavía siguen verdes.

Quizá es que tengo miedo de la muerte
mientras pasea por el bosque
y habla con los árboles que amo.





ÚLTIMO MAR

¿Quién cubrirá con brea el vientre abierto
de esta jornada que creímos nuestra
mientras se encalla su vacío
en las verdades ciegas de la tarde?

¿A quién esperas en la playa si atardece
y la luz pronunciada
sobre los labios de la arena
es manuscrito de cansancio?


____________________Sólo
la palabra del mar que se retira,
la ruina derramada
que siembra sal marchita en nuestras manos
después de traicionarlas
con espejismos nómadas de espuma.

La noche llegará cuando atravieses
las avenidas sumergidas
que iluminan los peces abisales
con su espera carnívora.

La noche llegará si te atraviesan
los oleoductos submarinos
que transportan los días de verano
a las refinerías, al abismo
que descansaba en los trapecios infantiles.

Cuando la noche llegue escribirás
un nombre de mujer en las paredes
con letras de morfina
para que todos puedan olvidarlo.

Escuchas como el mar
abraza los glaciales enterrados
en las entrañas de noviembre
para llegar a ti.
Ola, palabra, rostro, noche.




LA CARRETERA DEL ECLIPSE

Sólo la carretera del eclipse,
esta llanura desatada
donde las larvas de la sed inventan
crisálidas de polvo.

La carretera del eclipse, donde llegan
los que escaparon de la luz;
donde vivir siempre es negarse.
Oscuridad


_______que sabe hacerse peso,
solidez sin cadenas,


______________perfume sin huidas.

Hay que escapar bajo el eclipse porque el viento
siempre está lleno de raíces,
de manojos crujientes que abren grietas
sobre la voz en que se posan.

Y creemos que es nuestra porque hay luz
y pronunciamos nombres.


________________Sólo
es la avidez que nos vacía
quien habla por nosotros.

Por eso hay que llegar hasta el eclipse:
la carretera ausente
donde el asfalto es respirable
porque supimos recorrerlo sin un rumbo.
Lejos, allá donde los hombres
elevan abanicos de ceguera
a su propio silencio.
Allá donde la vida se deshace
sin las canciones huecas que soñamos.