
José Alcaraz
Antonio Marín Albalate
Aurora Saura
Vicente Velasco Montoya
Miguel Salas Díaz
Andrés García Cerdán
Menciona a:
José Luis Abraham LópezJosé Alcaraz
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Antonio Durá
Andrés García Cerdán
Antonio Marín Albalate
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Javier Rodríguez Marcos
Miguel Salas Díaz
Eloy Sánchez Rosillo
Aurora Saura
Vicente Velasco Montoya
Bio-bibliografía
Ángel Paniagua (Plasencia, 1965) es licenciado en Historia del Arte. Ha publicado críticas de cine, y de exposiciones de pintura y escultura en los diarios La Verdad y La Opinión de Murcia, así como poemas, traducciones y reseñas de libros en revistas literarias (Silvestra, Signos, Arrecife, La Isla Desnuda , Postdata, Renacimiento, Quimera, Hache, Antaria, El coloquio de los perros y otras). Incluido en la antología 10 menos 30. La ruptura interior en la poesía de la experiencia (L.A. de Villena, Pre-Textos, 1997), es autor de los libros de poesía: En las nubes del alba (Premio Murcia Joven de Poesía 1989, Universidad de Murcia, 1990); Si la ilusión persiste (ERM-Tres Fronteras, 1991); Treinta poemas (Comares/Postdata, 1997); Bienvenida la noche (2ª edición, corregida y aumentada, de Si la ilusión persiste, ERM-Tres Fronteras, 2003); El legado de Hamlet (Renacimiento, 2003); Una canción extranjera (Premio Antonio Oliver Belmás, ERM-Tres Fronteras, 2004); Gaviotas desde el «Ariel» (Premio Villa de Cox, Pre-Textos, 2005). También ha publicado la traducción al castellano de Focs d'octubre, del poeta catalán Francesc Parcerisas (Fuegos de octubre, Linteo, 2008).
Blog: http://ajustesyotrascuentas.blogspot.com/
Página web: http://www.angelpaniagua.es/
Poética
ATARDECER CON WALLACE STEVENS
Mirar por la ventana es sólo
uno
de los actos posibles en esta
tarde muerta.
Mirar con anodina
indiferencia
a los niños que juegan en la
plaza,
a sus madres sentadas en los
bancos
o fumando de pie, junto al
marido,
todavía —las siete— con las
gafas de sol.
Una sola pobreza es
suficiente
para entender las otras. Una
sola
canción puede arrancar
distintas lágrimas,
dependiendo del grado de
tristeza
—o de conformidad con la
tristeza—
de quien la escucha. Una sola
vida
podría contener todas las
vidas.
Un poema difícilmente puede
contener sentimientos
imposibles
de encontrar en cualquiera,
ni agotarlos:
un poema es un gesto que
todos han escrito
cuando uno lo copia en el
papel,
un fragmento de vida en que
el poeta,
hablando de sí mismo, habla
de todos.
Poemas
(En
las páginas siguientes)
POETA MENOR
Entre tanto mirar hacia lo
alto,
volvió un día los ojos a sus
pies
y los vio sucios, enfangados
en un barro de luces de neón
y copas rotas, en un suelo
pegajoso de cola y whisky
malo,
y se puso a pensar en tantas
noches
leyendo Four Quartets, las Duineser
Elegien o el Animal de
Fondo...
Y es que siempre tentó la
metafísica,
las palabras con que
explicar el mundo
sin tener que bajar a donde
ahora
se encontraba, de nuevo en
el tugurio,
rodeado de gentes sin
control
ni deseos, de aquella danza
loca
sin principio ni fin, y
aquellos rostros
contraídos y puños golpeando
las paredes, como locos
derviches,
solos unos con otros:
era el tiempo que cada noche
amaba
y odiaba hasta el delirio,
la pasión
de salir, cada sábado nueva
y repetida.
Al volver se acostaba con
premura,
para evitar la inercia de la
autoconfesión
del diario que sólo recogía
realidad cada noche,
despojada
del velo inculpatorio, pura
y simple,
tal cual la había bebido,
acariciado
y pagado.
Y en el
umbral del sueño
no podía evitar la sensación
—recordando sus pies allí
clavados—
de haber perdido el tiempo
en la grandeza
de temas trascendentes,
inmortales.
Entendía por fin que no
sería
más que un jardinero en el Parnaso,
uno de esos —en frase cruel de Torga—
que sólo han conocido de las musas
la blanca vestidura y los cabellos,
Y que los versos puros,
alejados
del mundo y de sí mismo, en
los que hablaba
—con la audacia del
desconocimiento—
del más allá, la muerte y el
futuro,
no habrían de salvarle del
olvido.
(de Bienvenida la noche)
Hay guerra a unos kilómetros de aquí,
alguien está luchando contra el mundo
sin fe que le rodea, contra el aire
que llena sus pulmones y las nubes
que descargan el odio de sus padres
y la rabia iracunda de sus hijos,
contra la lluvia ácida del tiempo
que cae sobre su rostro y va dejando
sin pelo su cabeza, borra el brillo
de sus ojos y le hace comprender
su papel de comparsa.
Alguien empuña,
a sólo unos kilómetros de aquí,
un oxidado máuser cuyas balas
de miedo, humedecidas, ya no pueden
librarle de la imagen de esas máscaras
que le ocultan los rostros enemigos;
alguien cerca de aquí nos amenaza
con un horror que quiere compartir,
se siente sólo y quiere envenenarnos
con la angustia de su existencia pobre,
con el desprecio antiguo que ha heredado
de sus antepasados por la vida.
Alguien cerca, muy cerca de nosotros,
quiere hacernos entrega de sus dientes
partidos en la lucha, de sus dedos
cortados, sin falanges y sin uñas,
o hacernos prisioneros e incautarse
de las nuestras, para poder seguir
escarbando hacia el centro de la nada.
(de El legado de Hamlet)
TODO OCURRE EN UN TIEMPO
Tinc un gran cansament del que he vist i sentit
Josep Carner, Hi ha matins...
Nada ha
cambiado. El tiempo pasa
mientras
suenan canciones que apenas se comprenden,
tan lento o
tan veloz como en los días
en que aún
resultaban envidiables
sus vanos
adjetivos.
La primavera
enseña ya sus dientes
de invierno
disfrazado, acompañando
su risa
melancólica con gestos engañosos,
va alargando
los días y devuelve
las ropas del
pudor a los armarios.
Y la
sabiduría, la templanza
ante la
adversidad, la pulcritud
exacta del
semblante acomodándose
a cada
situación, ya no resultan
envidiables,
más bien un lastre absurdo...
Todos los
puertos que la imaginación
adornó son un
mismo anciano, pobre
y harapiento,
cuyos brazos extendidos
invitan a
virar hacia la nada.
Cada año que
pasa tiene menos
sentido
equivocarse al situar
un rostro en
el pasado, porque pocos
merecen tal
esfuerzo de memoria.
Y cada
primavera es un invierno
más cercano y
real cuanto más cerca
te la
encuentras del cuenco en que la nada
va posando su
polvo sobre todos
los pétalos
de rosa.
Cada vez
las mañanas
invernales tienen menos
y menos
densidad ¾como el deseo,
la luz o los
colores...
Es cierto que los dioses
no tuvieron
más sustancia que nosotros,
como también
lo es que no tuvieron
más
consistencia: sólo
son sueños
que soñamos que nos sueñan.
(de Una canción extranjera)
4 comentarios:
¡Bravo!
Gracias!
Una lectura realmente apasionante.
Me ha gustado la lectura.
Un saludo.
HOLA ANGEL, ME LLAMO JULIANO ORTIZ Y ESPERO QUE VISITES MI BLOG CUIDADO! POESIA SUELTA Y SEAS SEGUIDOR. UN ABRAZO Y FELICITACIONES POR TU PUBLICACION EN LAS AFINIDADES, YO TAMBIEN ESTOY EN LAS AFINIDADES DE ARGENTINA.
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