viernes, 6 de noviembre de 2009

RAMÓN EGEA



Mencionado por:
David Yáñez Barroso

Menciona a:
Roberto Domínguez Moro
David Yáñez Barroso
Elia Maqueda
Daniel Fragoso Torres
Manuel Vilas
Leopoldo María Panero



Bio-bibliografía

Ramón Egea. Valladolid 1983. Licenciado en Psicología y Máster en Recursos Humanos. Nombrado 5 años consecutivos "Mejor poeta de su bloque" gracias a lo cual es el primer autor en obtener el trofeo en propiedad. Algunos críticos ponen de relieve el escaso mérito de los títulos al haberse obtenido todos cuando la vida era en blanco y negro. Ramón sonríe. Su primer libro "El alambre" tiene una oferta editorial de Devenir que está en proceso de ejecución, Dios mediante. Su segundo libro, posiblemente titulado "La estera", iniciará la gira de editoriales y certámenes en los próximos meses porque los sueños son un asunto serio.




Poética


JACK EL DESTRIPADOR
El mundo se divide
en los que hacen música
en lo alto de un escenario
y yo,
que soy tu asesino.


de "El alambre"




Poemas



TED BUNDY HACE LA PRIMERA COMUNIÓN EN LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LOS MÁRTIRES DE ÍSCAR, VALLADOLID
al amor verdadero

Tengo sueños donde soy el maestro de espadas
que ordena que se abra el pasillo metálico
-bajo el sonido del órgano-
el día de tu boda, soy el guardián de vuestra
santísima felicidad.
Me habéis contado tantas cosas buenas
qué dulces los hombres que os aman y amáis
qué brutalidad singular, oportuna, milimétrica,
olímpica, marciana y humana;
humanísima como el café de la mañana
que me dice asesina al prójimo
pero ámale antes y después,
mírale a los ojos,
detecta el amor paradigmático del Hombre.
Cuchillo dentro y danza en el sentido de las agujas
en las tripas de este mártir.
Yo tengo 8 años y sin embargo
me he acostado con un puñado hermoso de mujeres
no menos hermosas,
he realizado viajes de ida y vuelta al centro
de mi corazón gigantesco y dañino
como el pan caliente,
he visitado alguna de las ciudades más enigmáticas
de la Civilización
enigmáticas y vibrantes porque son el deseo irresistible
que me decís que sentís en los preciosos cafés
de la ciudad de Madrid,
mientras yo coloco el vaso frío en mi sien,
mi pose más estudiada y más felicísimamente
destructiva.
En el video de la Comunión saldré vestido
de marinero, entre bostezos, convencido
de que hoy es el día más grande
de mi vida.


de "La estera"




VUESTRA FELICIDAD
Me gustáis mucho
me gusta mucho estar con vosotros
me gusta vuestra felicidad
es lo que más me gusta de todo
ojalá pudiera estar cerca de ella siempre
como un reportero alcohólico y divertido
que registrara cada detalle.
Os acompañaría, si me dejarais,
a París
me quedaría en la recepción del hotel
cuando subierais a la habitación
seguramente aprovechando el wifi,
sentado en aquellos viejos asientos morados,
comparando París con Roma en mi imaginación,
como comparan en las revistas para chicas
el primer beso y el último polvo
sobre el albornoz.
Intentaría escribir mejor que nunca,
bajo los clavos de la Eiffel abriría mi cuaderno
y pondría:
vuestra relación es autosuficiente
vuestro amor es Cataluña
a la que le sobran los vecinos pobres
y sin embargo tiene que financiarlos
vuestro amor es Cataluña
que tiene chimeneas prodigiosas
mar y montaña
castellano y catalán,
no hace falta salir de vuestro amor
para estar al alcance de cualquier cosa.
Alguna vez tendríais que acabar yendo a Estocolmo
-es algo inevitable-
Estocolmo es una ciudad por la que pasa un río anchísimo,
yo conozco buenos supermercados allí
allí la gente habla en inglés
yo os haría las fotos,
él tiene un libro dentro
muy dentro,
la grandeza está tan cerca de vosotros
y de mi por estar tan próximo
que quema,
me gusta que celebréis ese ardor en París,
París es una ciudad donde está bien venir a beber vino
en la calle,
y a pedirle cosas a una mujer y que la mujer te las entregue
también es una ciudad apta para morir
o eso dice la gente,
en los aviones intentaría reservar asientos de ventanilla
para mí,
me encanta veros dormir juntos,
por respeto solo puedo veros así en los aviones
transoceánicos,
porque en la habitación vuestra no me meto,
salvo para jugar a las cartas,
o beber una botella de vino Lambrusco
mientras vemos la tele o cantamos
tenía tanto-tenía tanto-tenía tanto.
Os quiero más de lo que he querido a nada nunca
ojalá seáis eternos
como las piedras rojas
que aguardan al fin del mundo
en el centro de la Tierra.

de "La estera"




RADIOHEAD - CREEP.MP3
Qué evento más extraordinario es verte mirar por la ventana del hotel
una Sevilla imaginaria, que se enfrenta al calor con el puño en alto,
toda su gente durmiendo en las horas centrales del día para no morir,
tocando palmas, viviendo a una velocidad prudente, contando
chistes que afilan su acento para no morir, comiendo rebozados
-en eso son iguales las ciudades frías y las tórridas: mucha grasa,
mucha cerveza, muchos ojos clavados en el suelo para no morir-,
qué mapa más claro son sus trópicos hechos de cuerdas de tender
de un verde desgastado y brillante.
Eres rubia
como no son capaces de ser las mujeres en mi país,
me da igual que tengas el pelo de la cabeza matizado químicamente,
porque eres rubia en esencia, tienes parte del cuerpo y del alma
que no se pueden teñir, salvo que quisieras morir envenenada.
No quieres morir.
Me gustaría mucho ser especial como lo eres tú,
no especial a mi monstruosa manera,
que me hacía rezar de niño cada noche un pack sin fisura de oraciones,
siempre las mismas, haciéndolas coincidir con las paredes
de la habitación para no perder nunca el hilo
y para proteger a mi familia, para protegerme a mí
y para proteger la panadería de mi padre de esa chispa inesperada, ese incendio
que nos dejaría de patitas en la calle. La harina arde como las colonias
de Walt Disney.
Las oraciones salieron de mi vida cuando entraron las copas y las chicas,
-solo Dios sabe en qué orden-
pero volvieron a entrar cuando mi padre se moría, gracias al cielo yo ya era un hombre
de los pies a la cabeza -22 años -y profesionalizaba las oraciones,
me acordaba del sagrado corazón de Jesús, detestaba a los nostálgicos de la dictadura
que lo nombraban por la televisión como si fuera su escudo,
y rezaba compulsivamente hasta desprender las palabras de su significado,
hasta que me dolía la cabeza.
Me gustaría llegado el caso, ser un suicida sin alardes, sin llamadas de exhibición,
me gustaría ser un ejecutor frío como tus labios, llegado el caso.
Me gustaría ser especial, ese tipo de personas de las que nadie se quiere desprender,
de las que tienen una medalla de oro virtual en el pecho,
uno de esos tipos a los que les pasa la tragedia y la soledad sonámbula lo suficientemente cerca
como para rematar sus peinados
y seguir sonriendo y sonriendo.

de "La estera"

1 comentario:

Georgina Hübner dijo...

¡¡¡Me ha encantado!!! Ost..qué bueno! Estos poemas no son para leerlos, sino para gritarlos -aunque sea en un interminable susurro-. Me apunto tu nombre :)