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Eduardo Boix
Bio-bibliografía
Nacido en Sevilla en 1987. Inició estudios de Publicidad y RR PP en el 2005, pero los abandonó muy pronto, siendo actualmente estudiante de Filología Hispánica. Narrador de prosa neolibertina y performer de cabaret queer, escribe regularmente desde 2005 en su blog "El diario de un gato nocturno", puchero colosal donde se dan cita relatos, poemas y otros textos de temática imprevisible. Ha sido antologado en Las noches del Cangrejo (2008), fue presentador del I y II Festival de Perfopoesía de Sevilla "La Revuelta Sureña" y ha colaborado esporádicamente como gogó y animador en las fiestas de la Sala Emporio y como relaciones públicas de Wave, el after hours de moda en Sevilla. A finales del 2009 aparecerá en otra antología y publicará su primer libro, Diario de un gato nocturno.
Poética
La poesía es el misterio por excelencia, el lenguaje y la anti-ciencia que desvela lo invisible, lo irracional, las fuerzas terribles y oscuras del ser y del mundo; asimismo, es también el resultado artístico de la liberación y purificación de estas fuerzas dentro de nosotros. Por tanto, el poeta debe profundizar en las raíces del alma humana, y cuanto más negras sean estas raíces, mejor.
En estos tiempos posmodernos de retorno a la oralidad y a lo visual, la poesía será redimida si, y sólo si, abandona su condición de mero texto literario y vuelve a sus fieros orígenes, a la declamación furiosa, a la escenificación, a la música, a la performance, al espectáculo pán-ico. De aquí nace la poesía del tercer milenio: la perfopoesía.
Poemas
Noche de Halloween
Víspera de Todos los Santos
persiguiendo al Hombre de Rojo.
Galernas de hielo masacran,
acuchillan sin piedad mi carne podrida,
sangrienta, purulenta,
abierta en cráteres a la cruel escarcha.
No dejo de rascarme los pedazos
de sangre seca,
que escuecen como una ilusión rota,
y de dejar caer los párpados
por el propio peso de la fiebre que desafía
a las alegres luces de la Alameda.
Tambaleante y salido de una angustiosa tumba
descomponiéndose mi pelo y mi carne
bañado en sudor frío y amargo
deambulo por las calles con el corazón en pena
en busca de lo único que brilla en mi noche.
Casi perdido.
Casi ausente.
Casi indiferente.
Susurrándome su paradero con una cara
y huyendo, dándome la espalda con la otra
(claro, es que es Géminis).
Es Víspera de Todos los Santos
y yo
persigo al Hombre de Rojo.
Ordo Sibillarum
Sobre el océano de cabezas bamboleantes
baila la Sibila.
Embriagada por el rastro cristalino de espíritus
que pueblan este microuniverso,
es traspasada,
penetrada,
violada una y otra vez
por la Madre que vocifera en las alturas
MAE calipigia,
pandémica,
altitonante.
Chispazos como balas fulgentes
a cientos
a millares
le derriten el cerebro,
que se hace uno con el sudor, con el ardor
del ritual.
La pista hierve, se encrespa, espumea
de saliva reseca y ron con cola.
El pueblo grita el nombre de la Madre,
se postra ante su mesa de mezclas hasta
la bancarrota, hasta
el crimen.
La Sibila en su baile frenético
no es ya la Sibila,
es el rostro de la Gran Reina del Infierno
dando órdenes,
es cascada de sangre contaminada
de speed, coca y ketamina,
es vidente del calor abrasador
de la testosterona
y de los diablos negros colgados
de nuestros estómagos.
Mientras la Sibila baile,
rabiosa en su éxtasis,
aún nos quedará una certeza:
que existe la noche,
que existe nuestro Dios.
Lourdes
Entre el choque de los vasos de whisky,
las risotadas degradadas con éxtasis,
el acoso de luces y flashes en la bruma,
entre el roce lascivo de bultos y curvas
el rictus fúnebre, implacable,
de Lourdes.
Por encima de la música ensordecedora
me llegan los alaridos del silencio de Lourdes,
toda labios sucios de carmín agrio.
Verla observándolo todo desde la barra
con ojos de vodka
es ver que al fin y al cabo
el hombre es un ser
para la muerte.
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