domingo, 13 de septiembre de 2009

JAVIER GATO























Mencionado por:
Antonio García Villarán
Eduardo Boix
Gracia Iglesias

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Antonio García Villarán
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Gracia Iglesias
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Eduardo Boix


Bio-bibliografía

Javier Gato (Sevilla, 1987) es licenciado en Filología Hispánica y ha cursado el Máster Universitario en Estudios Hispánicos Superiores de la Universidad de Sevilla, obteniendo mención de matrícula de honor por su tesina Bohemia y periodismo en la configuración del Modernismo español: “Delirium tremens” de Pedro Barrantes', de próxima publicación.
Ha escrito los poemarios Diario de un gato nocturno (Cangrejo Pistolero, 2009) y 72 Demonios (Cangrejo Pistolero, 2012) y ha aparecido en antologías como Las noches del Cangrejo (Cangrejo Pistolero, 2008), Voces del Extremo. Poesía y magia (Fundación Juan Ramón Jiménez, 2009), Puta poesía (Luces de Gálibo, 2011) y Tenían veinte años y estaban locos (La Bella Varsovia, 2011), preparada por Luna Miguel. Escribe en su blog www.soyjaviergato.blosgpot.com.
Como alumno interno del Departamento de Literatura Española de la Universidad de Sevilla, colaboró con el Grupo PASO en las webs de Novela Pastoril y de Fernando de Herrera de la Biblioteca Cervantes Virtual, y ha ejercido la crítica literaria en medios como Sevilla Actualidad, Mamajuana Digital y Las Hojas del Trébol. Actualmente, centra su labor investigadora en la evolución de la poesía española del Romanticismo al Modernismo como asistente honorario del Departamento de Literatura Española de la Universidad de Sevilla, colaborando con el Grupo LITESCO y, puntualmente, con el Arbeitskreis Spanien-Portugal-Lateinamerika (ASPLA) de la Universidad de Colonia (Alemania). En 2014 presentó en la Feria del Libro de Sevilla su edición crítica del poemario Delirium tremens del bohemio leonés Pedro Barrantes, proyecto filológico que ha sido patrocinado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Durante tres años ha sido el maestro de ceremonias de Perfopoesía (Festival Internacional de Poesía de Sevilla) y ha colaborado en su organización. Igualmente, ha participado en actividades de festivales, encuentros y eventos culturales como Cosmopoética (Córdoba), Vociferio (Valencia), Visible (Madrid), Vibrato (Elche), Voces del Extremo y Verdes Escritores (Moguer), Expoesía (Soria), la Feria del Libro de Sevilla, el Centenario de Antonio Machado en Baeza "Ninguna voz es la mía" (2012) y el 50.º Aniversario de la muerte de Luis Cernuda celebrado en el Ateneo de Sevilla (2013).






Poemas


EL PSICOANALISTA

El psicoanalista se pega a mi cara con sus poderosos,
severos ojos azules.

Tras él, incrustado en la pared,
Freud ejerce su magisterio en blanco y negro.
Entre nosotros dos reposa un libro de Lacan.

Pero cuando el psicoanalista
apoya su fina barbilla
                                sobre sus dedos
y su encrespada melena rubia queda electrizada en el aire,
me quedo a solas
con sus ojos azules que cortan y clavan astillas de hielo.

Solo ante el acecho de la mirada fiera, azul
de un león del Ártico.



LOURDES

Entre el choque de los vasos de whisky
las risotadas degradadas con éxtasis
el acoso de luces y flashes en la bruma
entre el roce lascivo de bultos y curvas
el rictus fúnebre
implacable
de Lourdes.
Por encima de la música ensordecedora
me llegan los alaridos del silencio de Lourdes,
toda labios sucios de carmín agrio.
Verla observándolo todo desde la barra
con ojos de vodka
es ver que al fin y al cabo
el hombre es un ser
para la muerte.



POEMAS DESDE EL MANICOMIO DE BORMUJOS

I

El insignificante copo de nieve
se empapó una noche de sangre
y se contaminó de indiferencia,
de la suciedad
de aquella calle estrecha
donde solo se oía
el bombardeo de lágrimas
contra el pavimento.
Se escurrió por la inmunda cloaca
y,
detritus de lo que nunca será,
alimenta ahora las raíces fétidas del árbol torcido
débil
cobarde
miserable
que se retuerce en medio del claustro
del manicomio de Bormujos.


II

En el obscuro jardín del manicomio
los locos maldicen a los hombres
LEOPOLDO MARÍA PANERO

En la verja del sanatorio
se posan con garras manchadas de culpa
las risas que emigran
del Megaocio de Bormujos.
Los locos les escupen alquitrán y quina
y violan con sus uñas doloridas la tierra
y cavan una fosa para un gato muerto.
En el Megaocio continúan las risas,
y las películas, y los besos
que,
planeando en el aire pegajoso,
son lamidos por los locos
del manicomio de Bormujos.


III

Un coche gris con los cristales negros
aplasta el asfalto de la calle
transportado por un gran carro en llamas
que devoran la carne de su glande.
Y el conductor no tiene ojos
se revuelca en su fiebre
se rasca los chancros.
Disipado el humo,
hasta la acera llega llega un penúltimo río
de lágrimas supuradas
por un cerebro asfixiado de Mutabase
que habita,
aún hoy,
dentro del manicomio de Bormujos.



***
        


De 72 demonios (Cangrejo Pistolero, 2012):

AGARES

En esta gruta
las sierpes brotan del grito de las piedras
y se aparean con el canto desnudo
de la incertidumbre.
Carbones escarchados florecen
a la soledad de un desollado desconsuelo.
La risa se ha desleído en vinagre
y en los vapores del amoniaco
cabalga un lamento monstruoso
que parte el corazón en cristales
de sangre marchita.



VASSAGO

Pero tú has sido arrojado lejos de tu sepulcro,
como un ramo despreciable, cubierto de asesinados,
de atravesados por la espada,
tirados contra las piedras de la fosa,
como carroña que se pisa.
ISAÍAS 14, 19



En el jardín de dedos muertos
solo queda pie una falange esmaltada de lástima
señalando al cielo entre sollozos.
Florece de un peñasco en el centro
un torso inerte, amoratado,
sin brazos
ni rostro,
ni nombre.
Entre sus piernas al aire abiertas,
magulladas por sombras roqueñas,
implacable un clavo o pináculo incrusta
la carne fría a la aspereza.

                                                       (El sexo está vacío.)

                                                                         (El sexo está seco.)



BARBATOS

La ramera aprisiona a la conciencia
con sus muslos.
Su cabellera ahoga (nido de cuervos) el rostro
de su presa en un torrente de brea.
Desgarrándole la espalda contra la depresión,
los sapos de sus lenguas
se comunican fluidos
al filo de sus cavernas hediondas.



FORNEUS

Mamá sueña sin tiempo
sobre el suelo de la cocina.
Un helminto de seda púrpura le lame la comisura.
Un galápago le obscurece el ojo izquierdo.
(Lagrimea bilis el silencio.)

Las cuencas vacías del que fuere
delatan a papá cargando la lengua del dragón.
Me quema su gélido ojo
apuntándome a la nuca.
La explosión rompe la humanidad
en una nube gris de polvo,
abre las puertas del Tártaro.

La horca de papá está muy seria.
Da miedo.

Sobre ella
no vuela la golondrina.



VINE

Que no toque el viento de bufa saliva
el rosario de llanto que rasga mi blandura.
Que no me mueva del lugar
sin nombre para el sol
en que quiero clavar mi sobra.
Que un violáceo arrullo me suspenda
en el instante ajeno al torrente.
Y que en mi pecho se asfixien los árboles,
se encallen barcos de velas salpicadas
de náusea, se pierdan mis ojos aguados
en un camino hacia el pozo
donde yo y quien me canta
                                          se hagan nada.

Porque me pesa y duele mucho la tarde.

Porque quiero que mi garganta se haga noche.



VUAL

¿Y qué me produce de esto más asco?
Que si escribo que un hombre quema en su horno
el cadáver de su hijo, que es su nieto,
mientras se arrastra su mujer, que es su hija,
por una cinérea garganta
donde ciegas y enfermas agonizan
siete almas de niños manchadas de espanto,

no estoy escribiendo
un poema.


(Inéditos)

CARO DATA VERMIBUS

Pensar, Claudio, que solo somos
gusanos, hormigas, moscas
transitando el sexo de la Tierra
alquitarando sus desechos
irritando su clítoris hasta su explosión
definitiva.

No ser más que un insecto que masturbe
la tierra
la hoja
el ojo.
Pese a Neutron Star Collision
pese al iPhone hecho pez de hielo
pese a esta Britania que desborda el Palatino.

Así la cuchilla no vendrá a mendigar
(dos de la mañana y gusanos, hormigas, moscas
dentro de los ojos)
su plato de adrenalina.


MONÓLOGO INTERIOR Y COMPLICIDAD LEVIRÁTICA DEL PIANO

A Luis T. O.
 
Mediodía cremoso.
Claudio toca el piano (Sonata Patética
de Beethoven, primer
movimiento).

El otro en su dormitorio.
                                        O en la fuente del atrio.
¿Nos mira por una ranura
burbujeante?
¿Huele las gardenias asadas
de nuestras piernas?
Que mire.
                 Que huela.
           Que me

Pienso en anoche.

Anoche fue un licor ardiente de setas de nieve sobre una magnolia resollante. Claudio dormitaba ya como el Hecatónquiro bajo la montaña de polvo. Salgo desnudo a la fuente del atrio y lanzo dardos temblones contra la puerta del dormitorio del otro y enciendo fuegos en su estómago y suenan las trompas y llegan los padres y sus gritos son lábaros que golpean y alimentan mi mirada de reptil y las vestales son enterradas vivas con sus pies de madreperla fuera de la tumba y aquí fue Troya. (Risa vesánica de Medea elevada al delirio en un carro de alfileres.) Porque mi amor supone cambiar los deícticos, mi amor supone sumergirte en el paisaje que gruñe tras mi pelo, mi amor supone hacer con tu honrada casa el poema.

Concluye el piano su oración.
Me interroga con la mirada del otro en su dormitorio, de esos lábaros intuidos.
La pobreza de no entender de partituras ni de ADN.

Qué bueno eres, querido.

Y le doy tal beso de casta matrona que los hongos agonizan de diabetes.


*****


La Madre terrible os apresa
en la ceguera y la mudez.
Su seno inmenso se desploma
sobre guijarros muertos de incertidumbre.

Una montaña de flores
para cantar el triunfo del calor
pero el sol se escapa
el polen se congela
y los dientes invisibles de la noche
trituran el terror de las larvas.

Rasgáis entonces el negro vientre
el silencio del lobo
con las manos sembradas de truenos
de preguntas
de filos
de hogueras
corréis hacia la luz
reventando la matriz negadora.

Estalla la plaza en llanto
pulmón exhalando petardos.
De la sombra nace una espada
una llama
una lengua.
Purifica la terrible oquedad
del cielo
vocifera la mutilación de lo informe.
Cada explosión dibuja en lo infinito
la frase cegadora

Yo
     soy
            Yo

1 comentario:

Rafa Sánchez dijo...

He empezado a conocer a Javier Gato y tengo un auténtico interés por conocer el resto de su obra. Me parece auténtico, actual, atrevido, apasionado. Pienso comprarme su libro. Ha sido un genial descubrimiento.