jueves, 10 de septiembre de 2009

ANA VEGA
















Mencionada por:
Ada Menéndez
Inés Toledo
Sergio C. FanjulSatiago Berault
Rubén Rodríguez
Francisco Priegue

Menciona a:
Inés Toledo,
Marta Alejandra Sirvent,
Rubén Rodríguez ,
Silvia Ugidos,
Katarina Valdés,
David González,
Leticia Vera,
Francisco Alba,
Pelayo Fueyo.




Bio-bibliografía

Ana Vega, nacida en Oviedo en 1977, ha participado en la antología de joven poesía asturiana La palabra Compartida (Oviedo, 1997), en el proyecto Poesía en Caja de Eider Goñi Uribeetxeberria para la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, en los libros colectivos Ladran los perros (Ed. Pluma Libre, Perú, 2007), el libro homenaje al pintor Carlos Álvarez Cabrero Lecturas de un mundo dibujado, el libro A quien conmigo va, Poesía en Valdediós (Círculo Cultural de Valdediós, 2007), Palabras con Ángel editado por la Asociación de Escritores de Asturias, el cuaderno de grabados Mitología Asturiana elaborado por Fermín Santos y Carlos Álvarez Cabrero (Ediciones Pata Negra, 2009) y el estudio realizado por el escritor Carlos X. Ardavín Trabanco Poetas asturianos para el siglo XXI (Gijón, Ed. Trea, 2009). Ha formado parte del jurado del premio de poesía “Voces del Chamamé” 2008. Autora del libro de poemas inédito Breve testimonio de una mirada y del libro de relatos Realidad paralela, ha publicado recientemente El cuaderno griego (Universos, 2008). Ha colaborado en diversas revistas literarias, como la ya desaparecida Pretexto, Fábula, Luzdegás, Magenta y Clarín, y otros medios como el diario La Nueva España y Oviedo Diario. Miembro de la Asociación de Escritores de Asturias. Accésit del XXVI Premio Nacional de Poesía “Hernán Esquío” 2008. Actualmente trabaja como coordinadora del taller de poesía de Talleres de Escritura Sinjania, del taller de poesía de la Universidad de Oviedo que se imparte en el Colegio Mayor “San Gregorio” y como columnista en Les Noticies. Ha colaborado en la sección “Café con libros” del programa cultural ContreSentidos de la Televisión del Principado de Asturias.



Poemas


LA LOBA

Como la loba
que carece de amo
y sufre espasmos de melancolía,
enredada en pensamientos
que van desde tu boca
hasta el fin del romance.
Acarreando mil soledades
que acechan por todas partes.
Lamiendo restos de ti,
retozando bajo tu olor
que aún perdura
en el suelo más frío
de la casa.
Aullando cada noche
como la perra que soy
a tus pies.
Murmurando jadeos que se recuerdan
para sobrevivir
entre estas paredes
que un día bautizamos juntos.
Rasgándome la falda
en tu memoria,
y caminando como perdida
a media luz, a ciegas,
por callejones
a los que con altísima frecuencia
me arrojabas a los abismos del amor.
Jurando, bajo estas últimas sábanas,
que si no vuelves
me entregaré en tu honor
en cuerpos y extrañas voces
buscando recodos inauditos,
ecos, alientos desbordados,
posturas impronunciables,
rastreando tus pasos
por el infinito mundo del cuerpo ajeno.
Como la loba que soy,
como la perra que sigo siendo.




NUNCA

Hay ojos
que me miran
sin verme,
y manos
que aún
expertas
en adiestramientos
ajenos,
infinitos, quizás,
nunca hallarán
el punto exacto
en que mi geometría
alcanza
la curvatura perfecta,
cuando pierdo entonces
la conciencia
pues sólo de ese modo
mis piernas
alcanzan
la postura
impronunciable
del viento,
y mi espalda
se arquea
y mis manos
buscan
bajo
la niebla
de la respiración
de al lado
un apoyo
donde esconder,
proteger,
aquello
que no tiene nombre:
el presente paralizado
entre dos cuerpos.
La bendita cercanía
vencida por un beso.
Y aún así
hay manos
que desconocerán
siempre
el pliegue
más íntimo
donde
mi cuerpo
se convierte
en una boca hambrienta
y tu cuerpo
en sed infinita.
Hay manos
que nunca,
ojos que
nunca,
nombres que
nunca
sabrán
nunca
jamás
nunca
nada
de mí.




EL FINAL DEL CUENTO
en homenaje a Inés Toledo y su libro El final del cuento

A veces
tengo sensación
de batalla perdida,
de general
con hombres muertos
a sus pies,
con manos ensangrentadas
pero inútiles…


Cansancio acumulado.
Elaboración de tácticas
y estrategias
estudiadas con precisión
de bisturí
y a las que siempre
vence
el caos
del mundo
más cotidiano.


A veces
siento
que ni los cuchillos
más afilados
logran
cortar bien la carne.
Siento que poco
o nada
tiene sentido.


Y sin embargo,
en contadas ocasiones,
veo con claridad, exacta,
de halcón
desde las alturas,
como la verdad
vence al cobarde;
cómo el triunfo
está asegurado
desde el principio
para aquéllos
que se mantuvieron firmes,
los locos, los salvajes,
los que no se dejan domesticar:
los más cuerdos
entonces.
Y sé que noches de cuchillo
y ruido ensordecedor
les preceden,
espinas bajo sus pies,
clavos ardiendo
siempre
en sus manos
y muñecas rotas.


Al final
del cuento
la paz
llega a los ojos
del indómito
con la facilidad
con la que el cielo
abre sus puertas
tras la tormenta.
Benditos sean
aquellos
que han logrado
sobrevivir
al desierto.

6 comentarios:

Rémora dijo...

Bravo!

Julio Béjar dijo...

Me ha gustado mucho la foto y el poema de La loba.

Suerte en tus futuros proyectos.

Annabel M. Z. dijo...

El segundo me ha dejado sin aliento...

KEBRAN dijo...

ME ALEGRO QUE ESTÉS POR AQUI
UN ABRAZO FUERTE
EL KEBRAN

llvllurciana dijo...

Esta niña es un pastelito de crema. Me la comería :)

Te quiero, niña oceánica.

ada dijo...

qué grande! Besos!