jueves, 4 de junio de 2009

JESÚS A. CRESPO LOBATO





Mencionado por:
Lola Crespo

Menciona a:
Lola Crespo,
Juan Goytisolo,
José Agustín Goytisolo
Antonio Gala
Joaquín Sabina





Bio-bibliografía

Actualmente, relevado de obligaciones laborales, puedo dedicarme a escribir sin pensar en el tiempo dedicado a ello, lo que -por otra parte- ha sido una preocupación constante a lo largo de mi vida.
La casi totalidad de mis escritos en prosa y poesía es inédita, salvo contadas incursiones en publicaciones diversas. Comprende varias novelas: “La palabra del abuelo Tote”, “Agnès”, “Quijote XXI”, “Las cucharillas de plata”, “A veces las cometas...”; escritos de argumento histórico o rural en prosa; así como numerosos poemas de carácter intimista, sin olvidar algunos de índole cuasi personal, en los que dejo correr libremente el sentimiento, más allá del pragmatismo. Mi último poema publicado se titula “Ante una copa de vino”, incluido en la Antología El Aljarafe y el vino, ed. Aconcagua, Sevilla, 2008.
Desde hace un tiempo, suelo participar con periodicidad mensual en la Revista Literaria “Enredos y Madejas”. También escribo periódicamente en el blog “Madeja en la distancia”, al que puede accederse desde aquí:
http://madejaenladistancia.blogspot.com/



Poemas


El examen

Creía haber preparado
suficientemente aquel examen,
sin convocatoria cierta,
temiéndolo,
cada vez más próximo.

Pero aquella tarde, caminando hacia él
iba viendo diferentes calles,
las sombras más largas
en el camino interminable.

Al llegar, sin querer hacerlo,
franqueado el dintel
y contemplada la imagen,
tantas veces pensada,
tantas veces eludida al conversar con ella,
tratando de diluir los fantasmas
que su inteligencia inquieta
intuía,
desmontando las imposibles esperanzas
que esta tarde se imponían...

confirmó lo ya sabido:
que no había preparado bien el examen,
pero en un esfuerzo inaudito,
sacando fuerzas de donde no las había,
hizo posible que nadie viera sus lágrimas
ante aquella mecedora,
ya para siempre
quieta y vacía.






Agua alegre

Escribieron de ti
que eras agua oculta
que lloraba.

Quizá del encierro
provenía tu tristeza.

Te ilusionaba salir
y ahora,
proyectada por el surtidor
al cielo azul de Granada,
vuelves a caer
con peculiar y alegre sonido
sobre otras aguas ya calmadas
en la vieja taza árabe,
con las que formas,
interminables ondas concéntricas,
cantarinas,
que ya no lloran,
porque al salir
conocieron la ciudad
de la magia encantada.








Viejo caravansar

Al contemplar los cuadrados espacios
del antiguo patio restaurado
del caravansar morisco,
perdido
en la modernidad de nuestro tiempo,
resbala mi mirada entre pretiles sombríos
a la caída de la tarde,
haciéndome perceptible
el indescifrable murmullo
de los ya idos en el tiempo,
que por allí pasaron:

Porteadores, comerciantes, peregrinos,
suplicantes, menesterosos, mensajeros,
engañadores, músicos o viajeros de mil razas,
con infinitos designios ciertos,
o tal vez inciertos,
que en sus paredes de viejo adobe
dejaron conversaciones incrustadas,
que los siglos no borraron...

Y hoy se muestran,
mezclando las fechas
posiblemente para confundir la Historia,
superponiéndose en el orden que desean,
que al no ser el nuestro,
con su magia nos inquieta...

No hay comentarios: