martes, 29 de abril de 2008

FRANCISCO GÁLVEZ


Mencionado por:
Balbina Prior
Mª Luz Escuín
Mertxe Manso

Menciona a:
Rafael Álvarez Merlo
Balbina Prior
Álvaro Salvador
José Luis Amaro
Álvaro García
Jesús Aguado
Eduardo García
Antonio Colinas
Álvaro Valverde
María Rosal
Jorge Riechmann
Luis Alberto de Cuenca
Aurora Luque
Rafael de Cózar
Vicente Luis Mora
José Luis Rey
Joaquín Pérez Azaústre
Juan Antonio Bernier
Mertxe Manso



Bio-bibliografía

Francisco Gálvez nace en Córdoba en 1945. Es el fundador y editor de la significativa revista de la Generación del 70 “Antorcha de Paja” (1973-1983).
Ha publicado una docena de libros, entre los que cabe destacar Tránsito (Premio Anthropos, 1994 y 2ª edición, 2008); El hilo roto. Poemas del contestador automático (Pre-Textos, 2001): El Paseante (Premio de Poesía Ciudad de Córdoba Ricardo Molina, 2004”. Hiperión, 2005); Asuntos internos (El Brocense. Cáceres, 2006). En la actualidad es coordinador del Seminario de Poesía y Traducción Poética de Córdoba y dirige el Aula de Poesía Córdoba 2016.




Poética

Creo en la diversidad de formas y temas dentro de una misma obra, de un mismo poeta, enriquece y es menos aburrido. Un hombre, un poeta, no puede ser monolítico. Eso que se llama coherencia en la escritura y unidad siempre lo he entendido de otra manera. Quien mira despacio tiene muchas miradas. Trato de buscar la claridad, aunque no la inmediata, prefiero que la luz llegue poco a poco y conocer ese tono claroscuro que hay al principio y al final.




Poemas



LEVANTE

Todo muda y persiste,
hay más pasión que desidia,
y aunque la aparente claridad
sea la misma, y el gesto
del hombre siga impasible,
el nuevo día es tan distinto
del que ayer vivimos,
como la mirada diferente.
Las primeras claridades
revelan un calendario
que los dioses no prometen,
y el mundo es otro mundo,
y el hombre es otro hombre.

de Tránsito, (1994-2008)






MENSAJES

En este momento estoy ausente,
pero puedes dejar algún mensaje
y te llamaré cuando vuelva.
Si eres el amor
llama más tarde, o tal vez otro día;
si eres la soledad
espera, pronto estaré contigo;
si eres el suicida
marca otro número, apenas queda tiempo;
si eres la muerte
elige otro destino, sólo soy una técnica;
si eres el pensamiento
abandona, este hilo no medita;
si eres la palabra
da la vuelta, aquí nadie te pronuncia;
y si eres una voz anónima
que llamas angustiada
en cualquier momento llegaré a casa:
habla después de oír la señal.

De El hilo roto (poemas del contestador automático), 2001






INVIERNO EN EL PAÍS DE GALES

Es de noche. camino por el bosque sin rumbo,
pero no perdido, a lo lejos veo una casita de invierno,
una ventana encendida y me acerco despacio:
no hay pesadas cortinas, una chimenea crepita,
parece Thomas de Quincey leyendo a Kant,
hay un libro inacabado, sobre una mesa
la vida misma, cotidiana y común,
y manos que abren puertas y los sentidos.
Es una casa como esta pueden estar
los seres de nuestro pasado y presente,
porque ningún incendio quema miradas
y mucho nos parecemos antes y ahora.
Es noche cerrada, la luz interior de la casa
ilumina al mundo, al universo. En este bosque
está la felicidad, la soledad del pensamiento.

De El paseante (2005)






PUERTO DE PALAMÓS, 1977

Jean Bouhier

Amanece en un puerto brumoso: en la taberna, abierta desde muy temprano, tomamos café y aguardiente. Hemos dormido sin hotel, y de madrugada me han pedido la documentación, tú, mientras tanto, dormías, soñabas, junto a tu pamela en el asiento trasero: amanece con la mirada fija, alguien se marcha sin volver la cabeza, en un barco, en una nube. Las brumas desaparecen, y la brisa es lo que se queda.

De Asuntos internos, (2006)

domingo, 27 de abril de 2008

JESÚS APARICIO GONZÁLEZ




























Mencionado por:
Julián Alonso
Pedro A. González Moreno
Francisco Caro
Frank Rufino
Marisa de la Peña

Menciona a:
Julie Sopetrán
Francisco Caro
Pilar Blanco
Pablo Méndez
Juan Pedro Carrasco
Pedro Antonio González Moreno
Javier Díaz Gil
Jesús Jiménez Reynando
Julián Alonso
Vicente Luis Mora
Juan Antonio Bernier
Frank Rufino
Hilario Barrero



Bio-bibliografía

JESÚS APARICIO GONZÁLEZ nació en Brihuega (Guadalajara) el 29 de Julio de 1.961. Licenciado en Psicología. Ha colaborado en distintas revistas literarias y recibido varios premios de poesía y relatos breves. Tiene publicados 7 libros de poemas: Poemas como pasos Finalista premio Internacional de Poesía "Rosa de Oro" Bilbao(1.981), Sendas del Corazón Premio VIII Certamen Nacional de Poesía "Acción Getafense" Colección Poesía en Getafe (1.988), Como trago de agua fresca (1.991). Las caras del espejo Mención Honorífica en el I Premio "Ciudad de Miranda"(1.996), La casa del siervo (1.999), Con distinta agua Premio de Poesía “Villa de Aranda” de Aranda de Duero (Burgos) (2003), El sueño del león (2.005), y varios poemarios inéditos. Acaba de publicar Las cuartillas de un náufrago en Ediciones Vitruvio (Madrid).

http://jesusapariciogonzalez.blogspot.com/





Poética

De la infinidad de definiciones que se han dado de poesía hoy recuerdo y me quedo con la de Unamuno: “Pensar el sentimiento/ sentir el pensamiento”. Y si me siguen preguntando ¿cómo se hace un poema? , me sale el contestar con uno que escribí hace tiempo: En verano en la hora de la siesta./ La palabra escondida tras papeles/ con membrete oficial. En todo tiempo/ en que se sirve y goza de la sola/ compañía de las arañas. Cuando/ el ciruelo blanquea y cuando da/ la hoja. Si la arcilla echa a andar. / La música y el número amándose/ hasta dar con la forma que contenga/ el mundo en cuerpo y alma imperfectos. / Amigo del silencio que da caza/ a esa luz que precede a la locura. / Buscad el hilo. Inventad respuestas. / Nada nos salva del bastón de ciego/ porque ni Dios, ni el mago, ni el poeta/ dicen nunca el secreto de su magia. /Y esto lo digo cuando me preguntan /¿cómo se hace un poema?.





Poemas


Hay un árbol que crece sin que lo abrace el viento,
sin que nadie repose la duda en sus raíces,
sin que nadie publique la esperanza en su tronco,
sin que nadie componga la alegría en sus hojas.

Muchos árboles en un desierto sin ojos.

Aún así, sin espejos, es llamado a crecer
y a dar flores sin que nadie las vea.
Ha ofrecido sus frutos a una noche
deshabitada de caricias
que acabarán sin piel ni jugo
con su luz encogida
sin que nadie los muerda.
Perdido el alimento.

Inédito




VOY

Voy,
dejando atrás los barros
de la duda y sus miedos
de verdades sin esperanza,
por un camino sin señales
que me descubra quién
soy.

La tristeza no tiene en mí su espejo.
No me ciega la alegría:
con su gas de colores
inflo un globo y lo suelto.

Nada lastra mi andar.

Ningún rostro olvidado
ninguna lágrima
ninguna flor me cierra
el camino.
Voy.

Inédito





El primer sol te sienta en sus rodillas,
te ofrece su leche reciencantada
y hace andar a tus ojos.

Contemplas como mudan los verdes de los olmos
y estás alerta, alerta
al dictado del pájaro, ese pájaro
que te descubre niño en cada amanecer
y escribe tu destino.

Asciende
la savia
aún blanca
por tus sueños.

Creces como el maíz
mientras duermes.

Inédito

jueves, 24 de abril de 2008

JACOB LORENZO
















Mencionado por:
Manuel Guerrero
Ángel de la Torre

Menciona a:
Juan Vicente Piqueras
Luis Alberto de Cuenca
Manuel Lara Cantizani
Beatriz Ruiz Granados
Mark StrandÁngel de la Torre
Manuel Gahete
Luis Felipe Comendador



Bio-bibliografía

Jacob Lorenzo es un joven poeta cordobés (Cabra), a sus 25 años tiene publicados 3 libros de poemas: Las hojas del laberinto (espiral-poesía 2004), este libro cuenta con un prólogo de Lara Cantizani y un epílogo del poeta argentino Andrés Neuman. Su segundo libro se titula Linterna de luciérnagas (bajo cero 2005), este libro de poemas cuenta con cinco relatos cortos a modo de prosa poética del autor y también con un epílogo del novelista cordobés Javier Fernández. Y su último libro es La espalda de Jano, con el que ha ganado el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Badajoz 2007, éste florecerá en la editorial Algaida la próxima primavera.
Ha sido incluido en varias antologías poéticas, como es el caso de la Bella Varsovia en Córdoba, Ciudad poética de Granada o Desde Babia en Madrid. También colabora en revistas literarias como Señales de humo en Salamanca, Barcarola o Angélica. En todas ellas es experto en crítica literaria sobre libros de poesía contemporáneos, aunque también cultiva el artículo político.
En la actualidad acaba sus estudios de poesía y otras artes hispánicas en la Universidad de Sevilla, además es entrenador de baloncesto de los equipos cadete y juvenil de Lucena.
Denomina su escritura como una poesía de contrarios, de despedidas que nunca acaban de concretarse. Sus poetas favoritos o a seguir son: Roberto Juarroz y Juan Vicente Piqueras.






Poética

Siempre me ha preocupado saber abrir algo entre la palabra y el silencio. Pero como sé que vivir es este lápiz que se va consumiendo, no me preocupan demasiado las modas poéticas. Sólo entiendo la poesía como una melódica “sal ida”. Como lo diría: De la musiquê avant toute chouse…






Poemas



-->
TELEGRAMA DE AUSENCIA

Vienes. Te vas. Regresas. Y te vuelves
hacia la vida que jamás fue tuya.

Miras. No ves. Observas. Y no hay nadie
que te cierre los ojos y las manos.

Estás solo. No estás. Puede que estés
en otro sitio más profundo,
más lento, más adentro, mar afuera.

Vuelas. Caes. Te elevas. Pero el cielo
está tan lejos de nosotros dos…
Vienes. Te vas. Regresas. Y te vuelves
hacia mí, hacia ti, hacia la nada.





-->
JUEGO IMPOSIBLE
Para Belén


En ocasiones juego
_____a olvidarme.
Salgo de mí y miro el mundo con mi ausencia.

Pero nuestra memoria nos espera en las cosas,
y nos demuestra
que el olvido no existe.

¿Será que todo lo que poseemos
también habita fuera de nosotros?
¿Será que tú
estarás al final
esperándome dentro y fuera
de tus brazos?






EL VACÍO ESTÁ LLENO
rebosando desiertos

Traer el horizonte a nuestro lado
con la ayuda de céfiros y brujas.
No quiero verlo más
en el borde de los poemas,
escoltado por hadas y libélulas.

Aquí,
el relato de mis lenguas,
mi música.

Allí,
la sinécdoque en tus manos,
la mejor fiesta de tu piel.

En medio

el vacío,

el punto de la ausencia.
Pero dentro de él
existe una historia diferente.

Ayer en un hotel, esta vez de vilanos,
soñé que volvía a verte.
En mi maleta sin aire
encerré el naufragio,
para verte siempre;
robé la almohada.

Souvenir de tu ausencia.





LA ESPALDA DE JANO

Sacar el cuerpo del lugar del cuerpo
y ponerlo en el alma.

Hay pedazos de cuerpo en cada letra,
como restos vacíos de un cultivo
tan remoto, que implora florecer.

Las palabras que suenan a viento de septiembre
nos arrastran su sed de llamas,
y nuestra carne
-como la imposible espalda de Jano-
se levanta igual que un jardín
que al arder se regenera.

Invado el fuego
con tus libros antiguos.
Crujen las hojas.

domingo, 20 de abril de 2008

MARIO CUENCA SANDOVAL














(foto de Inma Serrano)



Mencionado por:
Carlos Pardo
Adolfo Cueto
Isabel Rodríguez
Ventura Camacho
Rafael Calero Palma
Javier Montoro
Pilar Sanabria
Jordi Corominas i Julián
Ángela Mallén
Inma Pelegrín
Antonio de Egipto

Menciona a:
Juan Bonilla
Ventura Camacho
Javier Egea
Eduardo García
José Daniel García
Juan Antonio González Iglesias
Manuel Lara Cantizani
Elena Medel
Andrés Neuman
Carlos Pardo
Raúl Pérez Cobo
Jorge Riechmann
Isabel Rodríguez Baquero
Alberto Santamaría

y otros tantos...



Bio-bibliografía

MARIO CUENCA SANDOVAL (Sabadell, Barcelona, 1975) es Licenciado en Filosofía. Reside en Córdoba y ejerce como profesor de Secundaria. Ha publicado los poemarios Todos los miedos (Renacimiento, Sevilla, 2005; IX Premio Surcos de Poesía), El libro de los hundidos (Visor, Madrid, 2007; V Premio Vicente Núñez de Poesía) y Guerra del fin del sueño (La Garúa, Santa Coloma, 2008). En 2007 publicó la novela Boxeo sobre hielo (Berenice, Córdoba; Premio Andalucía Joven de Narrativa 2006) y obtuvo el 2º Premio de Narrativa José Saramago-Sierra de Madrid. En 2008 ha recibido el I Premio Píndaro a la Creación Literaria Inspirada en el Fútbol, convocado por la Casa Nacional del Libro Andrés de Bello (Venezuela). Ha sido antologado por J. Ortega y J.F. Ferré en Mutantes. Narrativa española de última generación, Berenice, Córdoba, 2007.




Poemas


nos miraba
“Tienen que decirles lo que nos va a pasar. Despídanse. Pero cuando se despidan, díganselo como si desde el otro lado del teléfono estuvieran agarrando su mano. Háganles saber que si sueltan esa mano, morirán. Debemos avergonzarlos para que nos ayuden”
Del guión de Hotel Rwanda, de TERRY GEORGE

Pero recuerda cómo nos miraba
recuerda aquellos ojos con vocación de hilo
anudándose al cuello de una esperanza idiota
Recuérdalo
el pez se ahogaba dentro de un cajón
sin ayuda de nadie Sus escamas
Sobre ellas brillaba todavía el océano
o los últimos besos del océano
o era que en sus espasmos se encendía la muerte
como el flash de una cámara
Se hundía en el oxígeno Se sumergía
en el escaso aire del cajón entreabierto
Y acuérdate de cómo nos miraba
maldita sea con qué lentitud
con esa lentitud en línea recta
con que algunas verdades nos sacuden
Y nosotros
que aún éramos niños
mirábamos su muerte desde el vientre de un tigre
Protestábamos Ayúdenle Se asfixia
Muerde el aire y ustedes tan parados
Pero debe existir algo así como un túnel
donde enterrar los ojos
un túnel de lavado de todas las conciencias
Ya se verá dijeron
no será que ese pez se ahoga en cualquier parte? Eso dijeron
al tiempo que mi madre nos cerraba el cajón








el derrotado

George Foreman cayó en el octavo asalto
a la lona caliente de Kinshasa
entre las tretas sucias los insultos de Alí
los gritos de aquel público incendiario
que exigía su muerte o su vergüenza
Cayó tras un mortífero uno-dos
frente al que estuvo solo
atléticamente solo
muerto de frío en la noche africana
muerto de frío dentro del corazón del frío
Aún así logró alzarse
echando al fuego toda su rabia de estar vivo
Pero la cuenta había terminado
Ya no pudo dormir durante meses
Sólo Foreman sabe cuánto duele
llegar tarde al dolor







viene el tiempo

"Un nuevo vídeo (...) muestra presuntamente cómo uno de los jóvenes acusados de apalear y quemar viva a una indigente en un cajero de Barcelona golpea fuertemente y se burla de otro mendigo que caminaba por la calle, acompañado por otro joven encargado de grabar la agresión con su teléfono móvil".
(El Mundo, 07/01/2006)



Ya viene el tiempo de pagar muy caro
el haber sido fáciles y la banalidad
con que miramos siempre la violencia
Un tiempo
en que una piedra dentro de la mano
no nos parecerá tan fría como antes
y en que al volver a casa
después de no aceptar la ternura de nadie
la puerta estará ardiendo
y la mano en el timbre estará ardiendo

No se acaba la vida Simplemente
el mundo habrá empezado a ajustarnos el precio
el precio de mirar
el precio de estar quietos
el precio de vivir como si nada





dream is over

"P: En ese disco hay una canción: ‘Dios’.Una letanía que dice: ‘No creo en la Biblia, no creo en los naipes, no creo en Hitler, no creo en Jesús, no creo en Kennedy", etc. Y termina: "No creo en Los Beatles. El sueño ha terminado. ‘ (...)
R: (...) No sé cuándo me puse a hacer la lista de las cosas en las cuales no creía. Hubiera podido continuar largo tiempo. ¿Dónde detenerme? ¿En Churchill? Era necesario que me detuviese. Me detuve en Los Beatles. Porque ya no creo en los mitos, y Los Beatles son un mito. Ya no creo más en ellos. El sueño ha terminado."

(Entrevista a John Lennon en la revista Marcha, Uruguay, extra de 1971)


John Lennon no quería ser un Beatle
Rimbaud ya no quería ser Rimbaud
Virgilio quiso destruir la Eneida
Chet Baker se tiró de una ventana
Jack London se voló la tapa de los sesos
y Carver y Bukowski y Malcolm Lowry
se hicieron polvo el hígado
La corte de suicidas y nihilistas
a los que idealizamos
tropezó en algún punto de su vida
con ese NO central con ese núcleo
no sabría nombrarlo
la desidia
tal vez
esa cuchara helada debajo de la lengua
ese ya no querer seguir queriendo
Tropezaron con esto en un instante
sobre el que convergían todas y cada una
de sus pequeñas quiebras cotidianas
Y entonces
llegados a ese punto
cómo habrían de salvar
aquello en lo que ya no confiaban
Fue por eso que Anne Sexton se durmió para siempre
abrazada al monóxido de carbono
Por eso Ganivet se sumergió en las aguas congeladas del Duina
Por eso Ingeborg Bachman prendió fuego a su cama
Debe ser tan incómodo el adentro
el interior del vientre de la orquídea
donde se asfixia el héroe

jueves, 17 de abril de 2008

PAOLA LASKARIS


















Mencionada por:
Raúl Díaz Rosales
José Manuel Lucía

Menciono a:
Francisco Brines
Carlos Marzal
Vicente Gallego
Miguel d’Ors
Álvaro García
Raúl Díaz Rosales
Agustín Calvo Galán
Francisco Ruiz Noguera
Germán Cánovas Hernández
Annelisa Addolorato
Aurora Luque
Pablo Fidalgo Lareo
José Manuel Lucía Megías
Ana Gorría





Bio-bibliografía

Nacida en Pavía en 1975. Licenciada en Lenguas extranjeras por la Universidad de Pavía (1999) y Doctora en Iberística por la Universidad de Bolonia (2004). Profesor contratado en Lengua y cultura española por la Universidad de Pavía (2003-2009) y desde 2006 es Ricercatore en la Facultad de lenguas y literaturas extranjeras de la Universidad “Aldo Moro” de Bari. Sus investigaciones se centran máximamente en la producción poética y teatral del Siglo de Oro y del siglo XX. Escribe poesía en italiano y español. Algunos poemas han sido publicados en blogs y revistas literarias:
Afinidades electivas (http://lasafinidadeselectivas.blogspot.com/2008/04/paola-laskaris.html)
Afinidades afectivas Italia (Nomadi Mondi) (http://www.afinidadesafectivasitalia.blogspot.com/)
«ariadna-rc», nº 37, otoño 2007, revista en línea (http://www.ariadna-rc.com/numero37/)
Escritores Complutenses 2.0 (http://www.ucm.es/BUCM/escritores/)
«Álora la bien cercada», nº 24, dicembre 2007, p. 51.
«Robador de Europa», nº 5, novembre 2007.
«Catálogos de Valverde 32», Hipotecas familiares, nº 2, settembre 2009, p. 28.
«Catálogos de Valverde 32», MetamorfosisViaje, nº 3, en prensa



Poética

(Fragmentos)

“Todo pasa menos el corazón” (Federico García Lorca)
“En la eternidad tendremos el premio de no haber tenido horizontes”. (Federico García Lorca)

"¡Ojalá tuviera cuerpo la nostalgia para empujarlo fuera de la ventana!
¡Destruir lo que no puede suceder!" (Odiseas Elitis)






Poemas



Almirante

Los demás siempre estuvieron en tu contra,
no produjiste en ellos la más mínima duda.
Todos, unánimemente,
los que te conocieron
y los que nunca oyeron tu voz
ni miraron en tus ojos,
todos,
rechazaron continuamente tu nombre
al salir de mis labios
que otras letras no quisieron
ni quieren pronunciar
sino las que anuncian tu perfil
instantáneo y puntiagudo.
Ojalá pudiera sentarme con ellos
en la soleada y larga orilla
de la indiferencia, de la injustificada ostilidad,
mientras que me dejo llevar por el caudal
imperioso y autoritario
de la que fue tu linda sonrisa.
¡Cuán poco ambicioso fuiste!
Dejaste de conquistarles a ellos,
a las palabras hinchadas de indolencia y cansancio
que te vertían por encima,
a sus miradas frías e infecundas,
y te conformaste conmigo
con clavar tu pendón en la arena mojada
de una isla sin playas, sin dueño.
Te hiciste con mi alma como los conquistadores
con el oro, la plata, la tierra.
Viniste y me despojaste de los bienes
que nunca había tenido y que nacieron
al verte.
Me rendí a tu presencia como una esclava;
como los patos perseguí tus andanzas
al ser tú la primera imagen que tuve del mundo.
Sin embargo, la sed de tu sangre peregrina
soltó las cadenas de mi añorada dependencia
devolviéndome la libertad que nunca pedí,
que nunca encontré.
Ahora soy como una tierra sin conquistador,
perdida en un mapa que todavía ha de trazarse,
fuera del alcance de tu poderosa mirada,
lejos de sus dominios.
Lo único que me dejaste y que sigo conservando
celosamente
como marca inextinguible e imborrable
de la antigua pertenencia,
son los hierros pesados y fríos
que aún llevo atados a los tobillos:
de tanto desearte han crecido hasta anudarse estrechos
a la viscosa y húmeda superficie del corazón,
que sigue vivo, que sigue tuyo.
Vuelve
a la isla perdida que conquistaste,
a la que diste un sentido;
no te dejes atraer por otras playas inexploradas,
por unas palabras que nunca oíste decir,
que nunca pudiste colonizar.
Aquí tienes tu puerto, aquí está tu bonanza.
No mires con codicia al horizonte,
no borres de tu brújula mi norte,
no desaparezcas de las huellas de mis pies.
Vuelve a tu tierra,
almirante.








Impronta

La fuerza de las palabras
revienta acumulándose
en mis entrañas
y no sale.
Son frases rotas
pedazos de una imagen
larga, eterna
insensible.
Fremen instantes
en mi alma forrada de disciplina
son encuentros fortuitos
que muerden la carne,
escupen latidos y latidos.
Me duele la maravilla improvisa
de esas miradas
llenas de descubrumiento.

Barcelona, 10/11/2002







Poética

La casa
cuatro paredes
un suelo, un techo
caja
de cualquier deseo.
En su centro
yo
perdida en dudas infinitas
azulejos de pasiones.
Mi yo amueblado
se vacía y se completa
según la resaca de los días.
Fuera está lo que llaman
mundo, cosmos.
“Hay que deshacerse de lo interior
y abrirse al exterior
para sacar poesía”, dicen.
Salirse de sí. Abandonarse.
Abrir las ventanas y mirar
en las casas mal cerradas
de los vecinos.
Falsa idolatria del voyeurismo,
espiar a quien no se conoce
contar su historia,
impresionar, disgustar,
ironizar.
Penetrar en cada cuatro paredes.
Esto es poesía, nueva poesía
televisión.
He oscurecido los cristales
de mis ventanas,
echado cerrojos a cada puerta
obstruido cada grieta
limitado cada pasaje de luz y aire.
He sepultado al cosmos
en la tierra húmeda
de mis entrañas
y de ahí sólo,
veo brotar
de vez en cuando,
poesía,
ciprés de sombra que apunta al cielo
más allá del techo.

Pavía, 24/08/2005







Jeroglífico
A R.D.R.

Las grietas
que he descubierto sobre mi piel
son las líneas de tu pensamiento.
Laberinto de palabras destrenzadas.

Bari, 28/03/2008







Cicatriz

Las palabras que surgen
del paladar del cielo
lamiendo la torsión
intrépida de los olivos
son de aire
y luz.
Me deja sin aliento
el latido de la tierra
bajo el corazón.
Quisiera cerrar los ojos
y contener el instante
verde y azul.
Cicatriz del paraíso terrestre.

Tren Bari-Milán, 29/03/2008




Tempus fugit

Un amigo mío colecciona relojes.
De movimento mecánico
exclusivamente.
Le gusta escuchar el latido regular
de los engranajes
y seguir con la mirada el fluir
rápido y circular
de la aguja de los segundos.
Los controla a diario,
a turno los lleva de paseo,
los vuelve a guardar,
los cuida con esmero:
cómplices silentes de su rutina.
Yo nunca me había fijado mucho
en los relojes.
Me bastaba que funcionasen
y que la batería apurase al máximo su existencia.
Me ha regalado uno.
Automático. 21 jewels.
El revés es transparente:
puedo ver sus inquietas entrañas
moverse.
Cada uno de mis sobresaltos
le da vida.
El color de sus rubíes
se parece al de mis glóbulos.
Desde que lo llevo al pulso
me sorprendo varias veces
mirándolo, fijamente.
Escudriño su cuadrante azul alta mar
buscando la estela de una nave
perdida en su horizonte.
Percibo su aliento sobre la piel
y lo siento vibrar, vivir.
Algo de su mecanismo
antiguo e incesante
–mientras quede atado a mi muñeca
como esposa metálica del tiempo–me hipnotiza.
Observo cómo mide los instantes
y hago el recuento
para ver si nuestros latidos
corren al unísono.
Parece entenderme. Me hace compañía.
Llena mi soledad.
Un día u otro puede que termine
hablando con él. Hablándole de ti.
Aunque algo me dice
que ya te conoce –no sé cómo–:
a cada minuto que muere
repite, metódico, tu nombre.


Bari, 4 /05/2014 

lunes, 14 de abril de 2008

DOMINGO C. AYALA
















Mencionado por:
Diego Medina Martín
Diego Medina Poveda

Menciona a:
Ventura Camacho
Diego Medina Poveda
Joaquín Pérez Azaústre
Diego Medina Martín
Carlos Pardo
María Salvador
Antonio Jiménez Millán
Ben Clark




Bio-bibliografía

Domingo C. Ayala (Marbella, 1981) realizó sus estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Málaga. Tras colaborar con distintas publicaciones de orientación cultural publica en 2007 su primer libro de poesía, Desvíos (Editorial Alhulia). Posteriormente es galardonado con el 2º premio de narrativa breve MálagaCrea 2008, y es incluido en el libro Poemas para un minuto II (Editorial Hipálage). Es autor de las novelas Gobierno de mundos apagados (Alhulia, 2008) y Diario del importunio (Colección Monosabio, 2008).





Poética

1. En cuanto declaración de intenciones, toda poética supone un camino del que acabarás invariablemente apartado, unas líneas de comportamiento literario que pretendes no abandonar y de las que reniegas (en un número elavadísimo de ocasiones) pasado un cierto tiempo. A veces, incluso, hay quien tiene una poética para que la gente no crea que no sabe de qué trata esto.
2. Si me preguntan el sentido de mi poética, diré que yo, como Lorca, escribo para que me quieran. De hecho, todo lo que hago es para que me quieran. Soy así de débil, no puedo vivir sin el cariño ajeno. Por otro lado, la poesía, como la filosofía, nace de la admiración por aquello que no nos explicamos. Así, el poema se configuraría como la suma de dos carencias, una afectiva y otra cognitiva.






Poemas



DUDA CONTRADICTORIA

No sé quién soy, y tampoco
si eso me convierte en un extraño.
Siento, reflexiono, deseo, hablo.
Grito a veces consignas
de las que no estoy muy seguro.
Mi aparente contradicción
sólo dice que no existe
tal indecisión en mi conformado ser
inconstante. No sé quién soy.
Borges no es Borges, es otro
y yo también, o tampoco.
Mi voz son muchas voces
y seguro que una de ellas es
la voz real que al afirmarse
sobre las otras, emerge
sacándome de mi duda.
Aunque puedo ser yo y más gente.
Uno de esos enfermos que al preguntarse
y responderse a sí mismos conforman
un diálogo grouchiano.
Ni siquiera sé si creo lo que digo.
No sé si en verdad dudo de quién soy.
No sé si son demasiadas dudas
para un solo poema.





EL SILENCIO DE LA BAILARINA


Pronunciar un nombre es vencer al olvido
( Benjamín Prado )




Sin voz.
Habla, pero en un dialecto de sensaciones.
Si pronunciaras descuidada una palabra
tu voz quebrada arañaría
las dunas de aire, los huecos de mar.
Juega a la mística del sonido ausente,
mientras yo sepulto en mi memoria
secuencias fónicas inacabadas.
No estás, o no te oigo.
¿Seremos capaces de reanudar
una comunicación interrumpida
en el punto más delicado?
Tu mirada anuncia el principio.
Mis ojos callados, te dicen que sí.
Noto que elevas el tono.
No quiero saber de qué quieres hablarme.
Háblame de ti, frágil corista muda.
Describe tus contornos con la
lengua del suspiro, la lengua del desnudo,
la lengua de las no palabras.
Muéstrate a mí con tu silencio
para que pueda comenzar a olvidarte.








ACASO UN HUECO EN EL HABLA

Sólo que a veces me quedo sin palabras,
como al principio de este poema.
Las ideas fluyen a menudo
como un torrente verbal.
Y sin embargo a veces...
Me ocurre cuando te veo.
Mi voz huye de tu luz,
acomplejada por la grandiosidad de tus formas,
por la perfección de tu belleza,
por el ridículo del verbo.
Las palabras son el vestido de los sentimientos,
la artificiosidad de la sensación pura.
El silencio es la expresión más nítida del desnudo,
de la sufrida Eco, de todo cuerpo, del sonido.
Quiero decirte tanto, y tanto callo
para no profanar el aire con estúpidas
metáforas que no dicen más que
muy poco del poco eficaz
poeta que las inventa.
Ése que para terminar los poemas, como al verte,
se queda a veces sin palabras.

sábado, 12 de abril de 2008

ANTONIO GUTIÉRREZ TURRIÓN




Mencionado por:
José Luis Morante.

Menciona a:
José Luis Morante,
Luis Felipe Comendador,
Luis García Montero,
Carlos Marzal,
Javier Almuzara.




Bio-bibliografía

Antonio Gutiérrez Turrión (Valero de la Sierra, Salamanca, 1950). Catedrático de Literatura en el I.E.S. Ramón Olleros de Béjar. Ha publicado tres poemarios: De ser y estar; Diario de la tarde; Brindis al sol. Y una novela autobiográfica: El manantial sonoro. Colaborador durante muchos años en prensa, con su columna “Al sur”, ha participado en diversas obras colectivas y conserva en su biblioteca otras seis obras poéticas inéditas. Actualmente mantiene su contacto con los lectores, a diario, a través del blog “Desde mi terraza”. Llevan su firma diversos trabajos de investigación lingüística y literaria.



Poética

Sólo creo en la poética que se sustente en una vida poética. Hablo, por supuesto, de una vida interior. A pesar del poeta como el perfecto fingidor, nadie hay que pueda fingir siempre sin perder por todas partes grados de verosimilitud. La creación es siempre autobiográfica y la poesía no es otra cosa que la extensión, más o menos velada, de la vida. Por eso me refugio en los autores que creo más personales y hasta personalistas: Antonio Machado, Miguel de Unamuno, Miguel Hernández, y los filósofos existencialistas en general. No le hago ascos a la poesía más actual, pero tampoco la llamo angustiosamente.
Habría, en consecuencia, muchas poéticas, tantas como conciencias vitales bien organizadas se muestren en los versos. Y no todas tienen por qué ser coincidentes. La clave está en la verosimilitud, en el ajuste entre la vida y la poesía, entre el discurrir vital interior y el discurrir poético. La mía aspira a mirar con ojos sorprendidos sobre todo el paso inexorable del tiempo y la función o disfunción del ser humano en él. O sea, que me apunto a aquello del maestro: “La poesía es palabra en el tiempo”.





Poemas



EN esta tarde lenta y calurosa
me habita una existencia desvaída.
Las cinco en el reloj
del patio de mi casa. Unos niños
se agrupan a la sombra,
sin consciencia del tiempo;
a mí me llama el frío, y la tristeza
me ocupa lentamente
desde la noche aquella de tu ausencia.

Te fuiste tan deprisa, sin avisar siquiera:
-tal vez aquel amago
de no admitir con calma la frescura
del agua en aquel cuerpo,
exhausto de sudores,
debió haberme advertido
de la exacta intención de despedirte-.


Debí haber preparado
la soledad futura
de las tardes sin ti,
acaso como esta en que me siento
densamente poblado con tu ausencia.

De “De ser y estar”




UN viernes ceniciento.
El azar me sorprende
en un silencio oscuro,
mirando, entre la niebla,
la aparición constante de la lluvia.

Todo fluye del centro de la nada,
en una densidad desconcertante.
Del fondo del pasillo
emerge tu figura, que se afirma
al compás impreciso de tus pasos.

Es viernes. Embarcamos
en el tren de la niebla.
Recorrido previsto:
estaciones confusas
de otro fin de semana.

De “Diario de la tarde”




TUVE mi primer roce
contra tu vientre verde y pedregoso,
hecha luz la pizarra cara al cielo
y detenido el tiempo
en la tenaz corteza de la encina.

Era de amanecida, en los contornos
imprecisos y tenues, cuando el alba
se anuncia entre senderos luminosos.

Los pasos silenciosos de una fuerza
gastada me soltaron
a convivir con los cimientos pardos
de la raíz y la piedra,
al lado del camino
que conduce hasta el agua
y pierde los confines
más allá de los ecos de las nubes.

¡Qué sensación de intruso,
de ser ocasional entre la encina,
al lado de la jara, dibujando
el contorno del eco prolongado
del jabalí y del búho! Las palomas
dibujaron un cielo de ternura
cuando vieron mi cuerpo a la intemperie,
desdibujado y torpe,
cargado de repente
con las gruesas cadenas
del tiempo y del espacio,
viajero desvalido, sin billete
hacia estación ninguna del camino.

Pero la jara eterna
y el sabor infinito de la encina
renovaron sus hojas y sus mieles,
las abejas vinieron
a libarlas
y a ofrecerme sus frutos,
a entregarme sus leyes
y a acogerme en sus brazos.

El eco de los ecos de la vida
resonaba feliz en la ladera,
matriz de la ceniza y de la nada.

De “Brindis al sol”





CONTEMPLO mis arrugas en la tarde
y observo que al resguardo de sus surcos
se acunan muchas horas
cuyos despojos densos
apenas si contaban en mi mente;
es como si tenuemente volviera
la luz a las bombillas, la locura
al tiempo de ternura y armonía.

Y mis dedos son largos esta tarde,
son casi interminables,
testigos infinitos de mi vida.
Con ellos escribí mi primer verso, ´
desdibujé las formas de las cosas,
toqué el fuego sagrado
de los seres que he amado.
A veces señalé el árbol maldito
de la fruta prohibida,
y a veces con mis dedos
dejé sonar el canto de la melancolía.

Todo se encuentra en estos surcos
que soportan mis huesos.
Mis surcos, mis arrugas:
mi vida en apacible sementera.

Inédito

domingo, 6 de abril de 2008

ESTHER RAMÓN

















Mencionada por:
Rosa Lentini,
Noni Benegas.
Víktor Gómez
Pablo López Carballo
Alicia Martínez
Pilar Fraile
José Manuel Lucía
Carmen Crespo

Menciona a:
Julia Piera,
Antonio Méndez Rubio,
Olvido García Valdés,
Chantal Maillard,
Antonio Gamoneda,
Amalia Iglesias,
Nacho Fernández,
Esperanza López-Parada,
Miguel Ángel Muñoz Sanjuan,
Juan Carlos Mestre,
Noni Benegas,
Miguel Casado,
Rosa Lentini,
Eugenio Castro,
Marcos Canteli,
Eloísa Otero,
Carlos Piera.




Bio-bibliografía

Esther Ramón nació en Madrid en 1970. Ha escrito artículos de estética y crítica literaria para diversas publicaciones como Cuadernos Hispanoamericanos, Revista de Libros, Archipiélago, El Crítico, Hablar falar de poesía, Leer el Magazine Literario y Ubicarte. Durante los últimos seis años ha dirigido un taller de escritura poética de diseño propio -conectando la poesía con otras artes, como pintura o música-, que en la actualidad desarrolla en el marco de los cursos de escritura Fuentetaja. Ha publicado Tundra (Igitur, 2003); Casetas (Zambucho, 2005); “Geografía del frío”, introducción al libro Poemas encadenados de Pedro Casariego Córdoba (Seix Barral, 2003); e “Inundados: La “palabra-hueso” en la poesía de Rosa Lentini”, en Di yo. Di tiempo. Poetas españolas contemporáneas (Devenir, 2006). Tiene inéditos los poemarios Reses y Grisú (de próxima publicación en la editorial Trea), Caza con hurones, Pájaro frío y Morada.





Poética

son nuestros
golpes en el
almacén
de sonidos
los hombres
del sol
se detienen
y acarician
el hierro
de sus arados
y calman
a las reses
que hallaron
clavos entre
el pienso
son nuestros
golpes y no
el silencio






Poemas

(Pertenecientes al libro inédito Morada)
Soy adentro
y como,
en el extremo
derramado
de los tilos,
una papilla
dulce y espesa,
de madera,
y es interno
en el calor,
como huevos,

el lugar donde crecen
los árboles,
no cantaban los mirlos
en aquellos sillones,
eran grandes para ellos
y por eso no cantaban,
pero todos recordamos
con un picor en la garganta
que es allí por donde
crecen las ramas,
por las tuberías,
por el tiro ciego,
sí, como,
sigo comiendo,
todavía adentro
se alza el mástil,
un pequeño vigía
de largas piernas
que desde arriba
se columpia,
muebles y alimentos
viajan de uno a otro lado,
y esto no es un barco,
tampoco es un bosque
pero susurran y se agitan
los troncos, tan delgados,
las criaturas,
eran las manos enlazadas
de un mismo individuo
que se concentra,
sabía que eran manos
pero vi una paloma
que temblaba un poco
y sin abrir del todo
el pico,
vomitaba.




***




En la cáscara
quebrada del cordel
está el peso del paquete
embalado en la mudanza,
un leve movimiento
de tijera
abre el mundo.
Aterrizo en la arena,
los nuevos pies
me construyen

se cuecen ladrillos,
se cortan en tamaños
regulares,
una fila de botas
que se ensamblan
una línea continua,
sin extremos

liba el sendero
o bloque de la espera
y sus piedras pulidas,
rezumantes.
Nunca antes habíamos
escuchado,
a veces, mascamos cristales,
en los sueños

de pronto hablan
los altavoces,
hablan por defecto,
sin pausas
entre los nombres
que recogemos
y metemos en agua,
como pálidas flores
germinadas
en las manos que secan
los ahogados.

Cruzar la calle
sin calle,
sin señales de paso,
saltar de una
botella a otra
sin derramarnos.





***




Lo que respira atado
a la silla de dirección
única,
las carreras que transitan
por dentro,
con un cambio de luces,
los planos, las indicaciones
aproximadas:
segmentos en las puertas
de doble hoja,
y una cruz espesa
que señala, tal vez,
la situación
de otra ventana.
Para dormir había
que encaminarse
hacia una de las estancias,
pared con pared,
el peso
del lado derecho
de la silla,
había que concentrarse
en el dolor
todavía verde
de estas almendras,
masticarlas muy
despacio, atentos
a sus muy pequeños
gritos

y hablar con palabras
amargas, con una voz
racionada y aguda
ahora que aprietan
las correas

para que acudan lebreles
adiestrados con silbatos
y con presas vivas.


Es improbable.
Es adivinar uno
de sus nombres
de perro.
Es pronunciarlo
con la entonación
exacta.
Es un arco tensado
que apunta
al nido, que dispara
al ojo oculto del mirlo.
Es que acierte el mordisco
que libera.

jueves, 3 de abril de 2008

RICARDO BÓRNEZ





Mencionado por:
Miguelángel Zorrilla
Ana Patricia Santaella Palhén

Menciona a:
Francisco Crissier
Ángeles Izquierdo
Ana Pérez Cañamares
Lucas Rodríguez Luis
Manuel López Azorín
Isla Correyero





Biografía

Nací en Madrid en 1955. Me di cuenta de cómo y que quería escribir cuando leí una antología poética de Miguel Hernández, de Losada, prohibida por entonces en España, que alguien se dejó en el autobús después de una excursión de las J.J.C.C. y que me llevé a casa, tenia 14 años. Después, Almudena Izquierdo Olmo, gran amiga, me abrió los ojos a otros poetas: Salinas, León Felipe, Neruda y un largo etc., fue mi primera guía y crítica poética, tenía ya 18. En 1978 conocí a Francisco Croissier y a un grupo de poetas que formarían el movimiento de La Joven Poesía Canaria; junto con Miguel Zorrilla, que ha publicado el único libro que tengo como tal en el mercado – “Vivir provisional” –, Almudena Izquierdo y más artistas de toda España formé parte de Círculo de Tinta. Me han publicado en Ajoblanco (1ª época), Eclipse y alguna publicación más. He ejercido de columnista, realizando radio alternativa y recitales populares.
http://steppenwolf-vientosdelpueblo.blogspot.com/






Poética

“Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplando a través de sus poros y conducir sus ojos y sentimientos hacia cumbres más hermosas (…) El pueblo espera a los poetas con la oreja y el alma tendidas al pié de cada siglo” (Miguel Hernández). Hoy más que nunca la poesía debe seguir siendo un arma cargada de futuro.






Poemas


Ser sensible
para respirar el aire que no nos dejan,
oler los aromas de las nubes.

Para llorar en el Olimpo,
reír junto a Belcebú,
soñar en los ojos de un niño.

Para matar la guerra,
encender hogueras
donde salten los confeti,
donde el payaso de las bofetadas
deje de serlo
y los espectadores rían igual.

Ser sensible para sustituir la antorcha por la paloma,
la mano por el abrazo,
la mala leche por la ayuda.

Para devolver al insulto carcajada,
al despotismo silencio;
para ignorar a las personas de gris
que nos roban el alma,
a los terroristas
que nos asesinan todos los días
con un tiro en la nuca de la alegría.

Ser sensibles para cambiar la vida
y volver a tener esperanza.




***




Si me quitáis el sueño
¿qué me dejáis de equipaje?
¿Acaso la monotonía del infinito,
quizá la gloria de la nada?

Pero la voz siempre vuelve,
golpea nuestros muros,
no ha muerto,
simplemente
ha dormido un rato, un siglo, un segundo,
quizá apenas unas horas.



***



Sólo un café solo;
sólo una cerveza, solo.

Sólo una comida, solo;
solo una cama solitaria, solo.

Sólo soñar, solo;
sólo un despertar, solo.


Únicamente los pasos son pares:
se acompañan uno al otro.