viernes, 17 de octubre de 2008

ANA PATRICIA MOYA
















Mencionada por:
Manuel Guerrero
Esperanza García
Antonio J. Sánchez
Eva Márquez
Adolfo Marchena
Alfonso Vila Francés
Francisco Priegue
Esteban Maldonado

Menciona a:
Adolfo Marchena
Pablo Morales de los Ríos
Nacho Montoto
Luis Amézaga
Luna Miguel
Saúl Ariza
Maritza Núñez
Jose Daniel García
Michel Pérez Rizzi
Ignacio Gago
Verónica Moreno Puerto
Manuel Guerrero Cabrera
Juan Antonio Bernier
Antonio J. Sánchez
Esperanza García
Isla Correyero
Andrés Neuman
Rafael Benitez Parrado
Juan Carlos Hidalgo
Luis Melgarejo
Yamila Greco
Francisco Priegue


Bio-bibliografía


(Córdoba, 1982). Estudió Relaciones Laborales y es Licenciada en Humanidades por la Universidad de Córdoba. Ha trabajado como arqueóloga, bibliotecaria, joyera, profesora de clases particulares, gestora documental, etc. Actualmente, estudia, se busca la vida como puede y es directora \ coordinadora \ editora de Editorial Groenlandia (proyecto cultural sin ánimo de lucro y especializado en publicaciones digitales: www.revistagroenlandia.com). Ha publicado los poemarios “Bocaditos de Realidad” (Groenlandia, reedición del 2012), “Material de Desecho \ Mierda en el corazón” (Ediciones en Huida, 2013) y el libro de relatos “Cuentos de la Carne” (Groenlandia, 2010). Sus poemas y relatos han aparecido en distintas publicaciones, digitales e impresas, de España e Hispanoamérica, así como en blogs, páginas Web y antologías literarias (“Lo que habita en el cristal: antología de jóvenes poetas españoles”, Cinosargo, Chile, 2010); “Poetrastros: por favor, tratad con cariño”, LVR Ediciones, 2011; “Heterogéneos”, Ediciones Escalera, 2011; “La vida por delante: antología de jóvenes poetas andaluces”, Ediciones en Huida, 2012; etc). Ha obtenido por sus despropósitos líricos-narrativos alguna que otra mención. Ha sido traducida parcialmente a seis idiomas. Ermitaña, misántropa, huraña: un personaje entrañable. Sigue siendo Periquilla Los Palotes.






Poética


Escribo porque soy pobre: no puedo permitirme el lujo de pagar con mis miserables sueldos a un psiquiatra. Para eso está la poesía: Prozac efectivo y muy, muy, MUY barato.





Poemas




DE RODILLAS, DELANTE DE MI CAMA

De niña, tenía una cruz dorada clavada  
en la carne; ahora, mis oraciones salpicadas 
de culpa se reflejan en un rosario con cuenta
de lágrimas. Conciencia sin limpiar. Pedazos 
ásperos que murmuro para mis adentros, 
pecados de mi insignificante existencia. 
Antes había terror: debajo de la cama estaba Dios.
Pero Dios no está. Ya no hay ni bondades ni castigos.
Tampoco creo en los poetas, ni en los políticos
ni en las putas promesas de amor eternas 
ni tampoco en los hombres ni en las mujeres.
 
Mis plegarias, cantos de desilusión en la noche
cómplice de mis bajones, asoman en estas manos
la gran evidencia. Sólo creo en mi misma.   
 
Porque es lo único que me queda.        

(“Bocaditos de realidad”, reedición 2012).

I GOT YOU UNDER MY SKIN

I've got you deep in the heart of me 
so deep in my heart 
that you're really a part of me. 
(Frank Sinatra) 

A pesar de tus latigazos 
en mi espalda, 
amor, te tengo debajo de la piel, 
corres por la sangre de mis venas de borracha a un  ritmo de
vértigo, 
te has empotrado en ese trozo de carne 
que sólo late, 
desgarrándome las arterias con los dedos, 
acariciando, dulce y cruel, esos recuerdos 
que jamás en la vida podré borrar. 

Sí, cariño, te tengo debajo de la piel; 
de hecho, siempre has estado ahí… 
…aunque yo, en ti, esté 
rota y arrugada en el fondo de tu papelera.

(“Material de Desecho (mierda en el corazón)”, Ediciones En Huida, 2013).


TRIPAS

Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene
(Alejandra Pizarnik)

I

Los lugares más fríos no son Islandia, ni Siberia, ni Groenlandia.
Disecciona con la navaja  del recuerdo el esternón: sólo hay
escarcha.  

II

Ser la otra te posiciona en dos categorías: la superior, cuando eres
novedad, la inferior, cuando eres comodín. No sé si me valoro lo
suficiente o me siento muy sola.  

III
Calidez admitida en besos y abrazos: las palabras, accesorias para
la excitación. Teatralidad del que reclama piel ajena cuando la
otra parte de la cama está vacía.

IV

Amor: mi nombre en tu boca. Y todo es falso. Opto por callar. El
silencio es más elocuente: entre tus brazos, sólo siento.

V

Besas y golpeas mi pecho. No  hay dolor: fina capa de hielo
recubre un órgano latiendo lentamente, mentiroso. Sólo mis tripas
son honestas. 

VI

Mi espalda. Es tuya. Vértebra a vértebra. Nervio a nervio. Soporta
tu peso. Soporta la hipocresía. Es lo único que puedo ofrecer: no
quiero entregar un corazón podrido.

VII

Cadáveres. Mis huesos, mis músculos, mi piel, son cadáveres en
tus manos. No hay latidos: soy amor muerto. Soy nada.

VIII

Mis entrañas se retiran del campo de batalla. Sábanas mojadas:
banderas blancas para la pecadora. Mi orgullo herido.
Saboreamos la derrota. Soledad resguardada en lo más hondo de
mí, masticándome las tripas, remordiendo conciencia enjuagada
con sudor.

Aspiro a imposibles.

(“Píldoras de Papel”, próximamente, 2013).



DÍA DEL JUICIO FINAL

A todos los poetas: pegaros un tiro en la sien.
Hacedle ese gran favor al mundo. 

Despojadle de tanta hipocresía. 

(“Yo soy lo que dicen mis manos”, inédito).



NO TENDRÉ HIJOS QUE HEREDEN LA TIERRA ENFERMA

Tengo casi treinta años. Pero no soy joven.
La juventud es una excusa del marketing,
caducamos tempranamente en esta sociedad
que fabrica en institutos a futuros parados,
a carne fresca con cráneo hueco para un mercado
vulgar de ignorantes payasos y princesas de plástico; 
pocos mercenarios que desde los diecisiete
combaten en su frente, en un infierno
de apuntes, libros, becas, prácticas,
trabajos basura, doctorados, tesis, oposiciones.
Cruzas la barrera y te conviertes en un deprimente
juguete que, aunque funciona, te colocan
sobre el código de barras la pegatina de “roto”
o “incapacitado” - en letras rojas y gruesas - 
y, con prisas por sustituir, te inhabilitan
para un contrato, para un proyecto de vida,
para un sueño, para ser feliz,

        para ser persona.

Tengo casi treinta años

y no tengo nada.

Sólo aspiro a mantener mi dignidad resquebrajada. 

(“Hambre”, inédito).



DELIRANTE MUÑECA DE UN SOLO USO (HAY QUE DESCONFIAR DE LOS CORAZONES INERTES, AUNQUE PARA UN POLVO, TODO DA IGUAL).

Te recomiendo que me alquiles
una camisa de fuerza
para mi estancia en tu manicomio de carne:
por ser tu juguete (extra)oficial de segunda mano
- o tercera, o cuarta, o quinta… a saber,
tampoco importa mucho esta cuestión -,
la garantía no responde de posibles defectos.

No soy tan inocente, ni tan gilipollas:
no es la primera ni será la última vez
que violen a la niña resentida de mi interior
y a mi delicada salud mental.

(“Perra”, inédito).

Ana Patricia Moya

10 comentarios:

luna dijo...

gracias periquita.


un beso desde Madrid.

dazet dijo...

Gracias Patricia por mencionarme. Un gusto habernos conocido.

las botellas de vidrio recicladas pueden convertirse en carreteras, azulejos e incluso
las botellas de vidrio recicladas pueden convertirse en carreteras, azulejos e incluso

en las entrañas del mundo

Pedro López Martínez dijo...

Todo un descubrimiento para alguien que pasa por este blog de vez en cuando y que nunca dejó ningún recado. Me gusta, sí: todo lo que aquí he leído.

Jorge Santana dijo...

Escribo porque soy pobre: no puedo permitirme el lujo de pagar con mis miserables sueldos a un psiquiatra. Para eso está la poesía: Prozak efectivo y muy, muy, MUY barato.

jajajaja

completamente de acuerdo

bravo bravo bravisimo!!!

Manuel Guerrero Cabrera dijo...

Como te dije en privado,me alegra mucho poder leerte por fin aquí.

Saludos desde Saigón, que no está tan lejos de Groenlandia.

LUIS AMÉZAGA dijo...

Las palabras le fluyen aunque tuviera para ir al siquiatra.

Carlos Ardohain dijo...

Ana Patricia, tus poemas son contundentes, obligan a abrir los ojos y el corazón, dan gusto y ganas de haberlos escrito uno.
Te felicito.
Un saludo desde Argentina

Carlos

http://tancarloscomoyo.blogia.com

ESPERANZA.G. dijo...

Espero que tengas que aumentar la dosis de poesía en tu tratamiento, y podamos disfrutar aún mas con la lectura de tus trabajos.

Frank dijo...

Me gustan los zapatos de la foto, aquí en Costa Rica llamamos "burros" a ese tipo de calzado.

Ana Patricia: celebro su poesía y te mando algo mío de zapatos:

COMPAÑEROS DE CAZA

Dos caballos negros
descansan en el prado.
Al fondo, muy al fondo
de estos corceles de arrastre
expertos en monólogos
desgarradores,
mareos, delirios y otras
impertinencias del jinete,
tal vez a cuatro, seis,
veinte eternidades,
una estrella semeja
un granito de sal
sin poder de nada.

A mitad de esta noche
desandan lo andado
y trotan hacia casa,
y yo, sonámbulo,
me doy por retornado.

Los desamarro,
quito el polvo
con un paño húmedo,
les doy lustre y guardo
ceremoniosamente
en el cajón,
luego duermo,
mas nuevamente
sendos alazanes
son azuzados por este
capitán absurdo del sueño
que me lleva y tortura
hasta el pie de tu cama
donde haces el amor
con tres enanos.

EXPOSICIÓN DE OTRO GÉNERO

No sé mucho de arte
pero estoy totalmente seguro
que mi amado zapato negro Road Mate
(único sobreviviente de una noche dura)
es una obra de arte cósmica,
lo mismo el chupado dentífrico en la repisa,
la maquinilla de afeitar;
mi oxidada Benotto, más compleja
que cualquier cosa voladora y otros artilugios
de los cuales todo el mundo prescinde felizmente
y van al vertedero.

Solo falta montar la exposición
en el espacio, tiempo,
espectadores correctos.

presente imperfecto dijo...

Hola:

me gusta tu poesía. Dejo mi dirección por aquí: http://unpresenteimperfecto.blogspot.com/

Gracias, un saludo.