miércoles, 16 de julio de 2008

MARIAN RAMÉNTOL SERRATOSA
















Mencionada por:
José Mª Pinilla
Cesc Fortuny i Fabré
Andreu Navarra
Laura Gómez Recas
Antolín Amador
Nieves Álvarez
Francisco Javier Silva
Miguel Ángel Yusta

Menciona a:
Eduardo Moga
Sergio Gaspar
Carlos Vitale
Federico Gallego Ripoll
Francesc Fortuny Fabré
Andreu Navarra
Sonia Fides



Bio-Bibliografía

Miembro del grupo poético LAIE .Directora de la revista on-line de arte y literatura La Nausea. Miembro del grupo musical O.D.I. He publicado La Noria del Festejo (2005). Hay un área de descanso un poco más abajo de mi vientre. (2006), Versos Diversos- Grupo poético LAIE- Antología. (2007), Domicilio de Nadie-Muestra de poetas barceloneses.(2008)., Comiendo Pelos Como Herejía Poética. (2008). Los poemarios inéditos Amazona de Aguamarina, La renuncia huele a cloroformo, Un blues no es suficiente para morir y Paleta Incolora han ganado o resultado finalistas en numerosos certámenes de ámbito nacional e internacional. He participado en diversos recitales organizados por el Museo de Poesía de Cataluña y varias exposiciones organizadas por los Ayuntamientos de los Portales de Montserrat que incluyen Collbató, Marganell, EL Bruc y Monistrol de Montserrat.





Poética

Aunque parezca una incongruencia, para hablar de poesía, DEBEMOS “PASAR” OLÍMPICAMENTE DE LA PALABRA. (así, en mayúsculas).

La poesía no puede ni debe explicarse, porque su campo de acción cubre esa explanada donde lo real es lo intangible, donde la palabra se adelgaza hasta convertirse en un mero perfil, un eco, una silueta de su verdadera naturaleza. Nunca llegaremos a la poesía únicamente a través de la palabra; la poesía no ”cuenta”, no “explica”, no “narra”, su idioma invitar al lector a dejar que sus fibras se zarandeen sin intentar identificar cual de ellas lo hace o por qué, provocar que una pupila se dilate, que haya un cortocircuito en los poros de la piel, que el ritmo cardíaco “sienta” de manera primaria, NO CONSCIENTE. Cuando un poema se convierte en poesía se sitúa en “la otra escena”, el reto es dejar de considerar ese otro tipo de idioma como animal mitológico y entregarnos sin reservas al poder de los sentidos, porque en realidad, la poesía bien podría ser el lenguaje de una psiquis que está más allá de la razón.














poemas


FOTOGRAFÍA

Ojala pudiera inmolarme
en el silencio de esos ojos remendados,
poseídos de cicutas y azafranes
que hacen que todo parezca imperecedero
en la intensidad de una madre muerta.






LA LAVA ES OTRA PIEL QUE HA DECIDIDO SER TRISTE

¿En qué muerte morirá mi cuerpo?
¿En qué poro de celuloide se dormirán mis delirios?

La lava es otra piel que ha decidido ser triste.

Las tardes de electrones enloquecidos
quieren huir por el dintel de mi fracaso
a la caza de truchas distraídas
que con un parche en el ojo
asalten la vía Láctea creyéndose ángeles
exterminadores del gris lento.

Para qué ofrecernos en sacrificio
si los poemas mueren
intentando hacer la vertical sobre los versos,
llenan su epicentro de abdominales voluptuosas
y lucen desde las seis de la mañana,
para morir luego estrangulados
por los tríceps de una nuez negra
vendedora de guías de botánica.





CON MI CESTA REPLETA DE ADJETIVOS

Hace frio, o frío,
los acentos a veces no representan el clima,
aunque tiriten
al ver como mueren estos floreros
de aguas infectadas de noche y malos augurios.

Me escapo muchas veces a remo
por la yugular de mis otras vidas
y en cada ataque mis brazos extendidos
rozan los cementerios de miles
de pulmones abiertos en marejadas de aceite.

Cerremos bien las metáforas
¡cerrémoslas!
como lo hacemos con los ojos cuando matamos,
a cada remada,
el corazón obtiene su carné de náufrago
sobre acantilados telefónicos,
con prioridad alta en muros arquitectónicos
que se burlan de la minusvalía de la palabra
en bandejas de entrada personalizadas,
y que son inseparables
de los guardias anti-spam
que en nombre de nuestra seguridad
reducen la expresión
a iconos de papeleras desechables.

Y yo insisto,
con mi cesta repleta de adjetivos
en proclamar a tumba abierta
que somos los hijos incurables
de un Dios borracho de infierno y tormentas
hinchado como el vientre de un ahogado

y me desintegro inevitablemente.

5 comentarios:

El éxodo dijo...

"Poéticas" puede haber tantas como poetas y lectores de poesía -o puede que, quizá, no haya ninguna-, pero ésta que expresas, no deja -no me deja- lugar a duda alguna. Los sentidos como "interpretes" -o, tal vez, Babel- de ese relámpago atravesándonos, que es el poema.

Saludos.

Ana Muela Sopeña dijo...

Encantada de encontrarte en este espacio poético tan interesante, Marián. Tu lenguaje poético es refinado, profundo, tienes tu propio código...Éste código maneja símbolos personales y colectivos que me llegan a la médula y me hacen pensar.

Enhorabuena
Un abrazo

Ana

Cesc Fortuny i Fabré dijo...

Qué felicidad vivir en tus poemas. Eres imprescindible.
Ets un mar de sol que banya el món, i jo m'hi capbusso.
No callis poeta.

F.E.León dijo...

Magníficos los tres poemas, yo, que me he manifestado enemigo de muchos poetas a los que he llamado buscadores de metáforas vacías, no puedo sino aplaudirte por la osadía, el buen gusto y el profundo sentimiento con los que tratas a tus poemas; tus metáforas rebosan contenido.

Enhorabuena.

cecibustos dijo...

Hola, Agustín:
He llegado a tu blog desde el de Rocío Wittb. El descubrimiento de un poema de Marian Raméntol en su blog —“Life vest under your seat”— me ha traído hasta aquí. Me parece excelente el trabajo que estás realizando y te felicito. Volveré por aquí a conocer más poesía.
Me está gustando lo que voy conociendo de Marian Raméntol y espero seguir leyendo sus poemas. Conocer una nueva voz, para mí lo es, significa vivir más.
Gracias por tu trabajo.
Un saludo,
Cecilio