jueves, 19 de junio de 2008

AARÓN GARCÍA PEÑA






















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Bio-bibliografía

En la actualidad dirige la sección de comunicación digital y página web de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles (http://www.aeae.es/) y es profesor de la Escuela de Escritores de Madrid.

Tiene publicados los libros de poesía, teatro y poesía: Cuidado, Mancha (2007), Machado: vida y flamenco (2007) y Dios y sus cómplices (2009); respectivamente.



Poética

"Al lector, o le aburrimos o le matamos. Un poema malo –de leerse- podría causarte un dolor de cabeza. Un poema bueno –de acabarse- podría matarte a ti y a todo ser vivo en un radio de siete kilómetros. La poesía no es sólo fin y medio de sí misma; el lector debe ser asesinado, pero con todo el cariño. Para este fin exijo que cada verso merezca la pena el esfuerzo de leerse. En el mundo hay dos clases de personas: los ignorantes y los que no quieren serlo. Con la poesía pasa exactamente lo mismo: la hay que no sirve ni para dejarse la vista en ella.

En poesía cada imagen es una defensa de la idea. Sin idea no hay poema. Sin imagen no hay poesía. Ya sea por medio de la idea o de la imagen – si no ambas -, el poeta sólo debe aportar lo que no existe, y ser él mismo hasta cuando miente. Así como sólo si un grano de arena irrita el tejido de la ostra, se forma la perla; sólo si el poeta es irritado debe escribirse el poema. Lo demás es lo de menos".




Poemas



UN MILAGRO TRAS OTRO ES MUY DIFÍCIL



De que quieres dar la vuelta no hay lugar.
Jorge Manrique


Ser poeta no es cosa de milagros:

La persona que busca ser famosa,
antes incluso de pensar la idea,
ilumina su falta de talento
y va con ilusión a un velatorio.
El poeta en la sombra se hace grande.

El primer paso es siempre equivocarnos,
cambiar una palabra hasta que otra
al fin se nos antoje imprescindible.
Después hay que quitarle lo que sobra
y hacer con ello un niño que no manche.
Dudar de una metáfora perfecta
a veces regenera la esperanza
y puede aprovecharse para un caldo.
El final se presenta cuando quiere
y es fácil de olvidar si te enamoras
en ese mismo instante de un paréntesis.
En el medio se escribe con mayúsculas.
Cuidado con hacer más de lo mismo.
Y prolongar sin más un buen principio
te puede hacer perder toda la noche.

Mentir no siempre da buen resultado,
por mucho que funcione en el cortejo
y demos al lector lo que creímos
importante. Leer a los demás
es lo más concurrido del trabajo.

Creerse un escritor es muy sencillo,
y ser un escritor el más terrible
de todo compromiso con la vida.
El poeta trabaja de que nace
y ya no ha de parar hasta que siente
el peso de las letras en su lápida.
Derecho así tendrá de estarse quieto.
Derecho entonces sí de algún milagro.






EL ESPAÑOL AHORA

Vivo por una decisión política,
por una imprevisión de nueve meses,
y soy un español desde ese instante.
Ser español requiere un compromiso
que nadie ha descifrado hasta la fecha;
un español el tiempo suficiente
para saber que aquí lo más difícil
es no volverse loco hasta muy tarde.
Viviendo se conocen muchas cosas.
Algunas envejecen de repente
la forma de abrocharte la camisa.
Yo soy un español poquito a poco.
Después de trabajar durante años
logré que me tomaran por inútil.
No doy mi poesía en las tertulias
ni cedo la razón por convivencia.
Prefiero que la gente me interrumpa
leyendo endecasílabos ajenos
y no cruzarme nunca con un arma.
Uno las colas de los boquerones
las tardes que no sirvo para mucho,
y me llevo muy bien con los congéneres
que sueñan con mi muerte por contrato.
Aprendo cuanto puedo de mi abuela
ahora que la cuido de sí misma.
Entierro y desentierro diariamente
las ganas de cambiarme de trabajo,
los juegos que inventé cuando era niño,
el beso que olvidé sobre una rama.
Hoy sufro hasta que doy con la manera
de ser de otro país de vez en cuando.
Yo soy un español como los otros:
aspiro a ser vulgar muy pocos días
y sólo me conforta equivocarme
si llego a fin de mes como un extraño.
Yo soy un español por prescripción
facultativa. España es como es:
a veces un paraguas que no abre,
a veces un invierno en la maleta.
He visto que en España la chapuza
es, más que tradición, su propia historia.
He visto a casi todas las familias
llevar diariamente sangre al banco.
Y he visto avergonzarse a quien se esfuerza.

Respetado español de los de ahora,
pasión sobreseída: ponte en pie
y vuelve a convencerte de ti mismo.
Cambiaste la salud por democracia.
Cayeron una noche tus idiomas
al último cajón de la mesilla,
y apenas eres hoy un decimal
de un número tan largo como el odio.
Este país es toda una sorpresa:
con el sudor fatal de tu talento
te ganarás el hambre cualquier año.
Español, contagiosa incertidumbre,
mala hierba que crece en la península:
aprende a practicar tus convicciones,
aprende de la mar en el naufragio,
y a no ser español sino persona.

10 comentarios:

presunta dijo...

Me gusta, sin más.

Guillermo Díaz Ceballos. dijo...

"Y he visto avergonzarse a quien se esfuerza."
¡Qué gran verdad!

Me ha encantado tu "El español ahora".

¡Enhorabuena!

isabel romo dijo...

me encantas!!me dibujas un aliento fresco! gracias click clikeando

Hache dijo...

Eso es una poética!!!

Si te apetece, date una vuelta por http://revistahache.blogspot.com

H.

Ana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Norberto García Hernanz dijo...

Soy Norberto García Hernanz y me gustaría ser mencionado, pero no tengo ni idea de donde puedo apuntarme, para luego ser mencionado. ¿Me puede ayudar alguien escribiéndome a poexia@yahoo.es? Si alguien quiere ver algo mío puede mirar en poesiasdenorberto.blogspot.com
o en
www.iespana.es/poexia
Muchas gracias.

Juan José dijo...

Me siento como ese español...

PEPA GONZÁLEZ dijo...

mis más sinceras felicitaciones por la claridad y lucidez de tus pensamientos y por esa pluma que gusta, que entra y se queda con un regusto agradable. buena tinta, mejor mano y mente brillante.
enhorabuena. lo subiré al face para que mis contactos también la disfruten

Miguel Caballero dijo...

Me encantó tu español avergonzado. Me gustó mucho el tono.

Arte Marga Grigera dijo...

qué bello, qué simple, qué todo.