jueves, 22 de mayo de 2008

MARGA BLANCO SAMOS



















Mencionada por:
Miguel Ángel Contreras
Nieves Chillón
Juan Carlos Friebe
Alfonso Salazar
Daniel Cundari

Menciono a:
Alejandro Pedregosa
Ángeles Mora
Ginés Torres Salinas
Julio César Vior
María Salgado
Mónica Francés
Trinidad Gan




Bio-bibliografía

Marga Blanco Samos (Granada, 1973) es Profesora de Educación Secundaria de Lengua y Literatura. Fue finalista del Premio Federico García Lorca de Poesía de la Universidad de Granada por el libro En un continente cualquiera (Universidad de Granada, 1996). Ha publicado A cierta distancia (Cuadernos del Vigía, Granada, 1998) y Mirando pájaros (col. Maillot Amarillo, Diputación de Granada, 2003). Ha sido incluida en diversas Antologías, entre otras, Milenium: Ultimísima Poesía Española (sel. de Basilio Rodríguez Cañada, ed. Celeste, Madrid, 2000), y La voz ilimitada. Antología de poetas españolas 1940-2002 (sel. de José Mª Balcells, Universidad de Cádiz, 2003). Ha dirigido la revista Letra Clara. Ha publicado Ojo avizor (Ed. El Genio Maligno, Granada, 2008), selección de columnas publicadas en el diario Granada Hoy.





Poética

Escribir un poema como se pide un deseo. Enfrentarse al folio en blanco como a unas sábanas frías. Dejar el tiempo que haga falta amontonadas las letras con la ropa.
Fijarse en todo: lo que pensaste y tenías que decir, no solamente con el error de las palabras, que por más que queramos siempre acaban confundiéndonos. Por eso es mejor que las letras sean siluetas, que las imágenes recorten lo que sobra.
Todo está en un lugar impreciso hasta que por fin nos decidimos, y uno sabe que la poesía, el juego de los espejos, no es más que un juego de correspondencias.
Al final las cosas aparecen escritas de otro modo, pero lo fundamental es que uno no salga ileso, que el filo del papel también nos haga daño.






Poemas


Aquí no hay aurora boreal
pero el cielo come
del verde de los campos.
Aquí no crece el botón de oro
ni la hierba de la sangre,
pero qué importa
si al besarte
juntaba sin querer
el mar y los álamos.

(De Mirando pájaros)



***



Oye,
voy a llegar sin aliento
a decírtelo,
ven salta la tapia
tengo un cartón para la cuesta
monta sin hacerte daño con la barra
atravesemos el puente morisco
que nos lleve a otro sitio
que entren el agua y el sol por el espejo
antes de que a alguien
se le ocurra derribarlo
podemos decirle adiós a la muerte
al final de cada pueblo
antes de que la urraca
te susurre sobre el mármol
o el cemento. Vente conmigo.

(De Mirando pájaros)




***




VIVIR EN EL PRONOMBRE

Si la luna nos persigue en una esquina
y nos descubre,
dile que no éramos nosotros.
Salta del olmo al plátano
cuando regreses,
pasa desapercibida
como las colillas
o los pétalos de geranio
en las aceras
y si alguien nos descubre
aun siendo tan pequeña,
recuerda que no éramos nosotros.
Aunque al bajar las es
caleras
el vuelo de tu falda
deje una ola de deseo en mis ojos,
aunque te dé señales
de mar embravecido
y me hayas visto cara de albatros
al mirarte, si alguien se da cuenta
yo no era.
Y por lo tanto
no éramos nosotros.

(De Mirando pájaros)

4 comentarios:

Guillermo Díaz Ceballos. dijo...

La hoja que se pasa siempre hace daño al dedo, siempre hiere, sin embargo la nueva hoja que vemos nos cura.

Muy buena poética.

Un saludo.

Cucaracha homicida dijo...

Vivir en los pronombres. Siempre, siempre y siempre :)

La señora Dalloway dijo...

hay que encontrar pretextos
para que le gramática no nos alcance
no creo que fueramos nosotros
y si lo eramos a ellos no les importa...muy bonito el poema...

Pepe Ramos dijo...

Me gustó verte en el Anais, aunque de primeras no te recordara. Tu poética se sale, Marga. besotes.