domingo, 20 de abril de 2008

MARIO CUENCA SANDOVAL














(foto de Inma Serrano)



Mencionado por:
Carlos Pardo
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Menciona a:
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Ventura Camacho
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Carlos Pardo
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Alberto Santamaría

y otros tantos...



Bio-bibliografía

MARIO CUENCA SANDOVAL (Sabadell, Barcelona, 1975) es Licenciado en Filosofía. Reside en Córdoba y ejerce como profesor de Secundaria. Ha publicado los poemarios Todos los miedos (Renacimiento, Sevilla, 2005; IX Premio Surcos de Poesía), El libro de los hundidos (Visor, Madrid, 2007; V Premio Vicente Núñez de Poesía) y Guerra del fin del sueño (La Garúa, Santa Coloma, 2008). En 2007 publicó la novela Boxeo sobre hielo (Berenice, Córdoba; Premio Andalucía Joven de Narrativa 2006) y obtuvo el 2º Premio de Narrativa José Saramago-Sierra de Madrid. En 2008 ha recibido el I Premio Píndaro a la Creación Literaria Inspirada en el Fútbol, convocado por la Casa Nacional del Libro Andrés de Bello (Venezuela). Ha sido antologado por J. Ortega y J.F. Ferré en Mutantes. Narrativa española de última generación, Berenice, Córdoba, 2007.




Poemas


nos miraba
“Tienen que decirles lo que nos va a pasar. Despídanse. Pero cuando se despidan, díganselo como si desde el otro lado del teléfono estuvieran agarrando su mano. Háganles saber que si sueltan esa mano, morirán. Debemos avergonzarlos para que nos ayuden”
Del guión de Hotel Rwanda, de TERRY GEORGE

Pero recuerda cómo nos miraba
recuerda aquellos ojos con vocación de hilo
anudándose al cuello de una esperanza idiota
Recuérdalo
el pez se ahogaba dentro de un cajón
sin ayuda de nadie Sus escamas
Sobre ellas brillaba todavía el océano
o los últimos besos del océano
o era que en sus espasmos se encendía la muerte
como el flash de una cámara
Se hundía en el oxígeno Se sumergía
en el escaso aire del cajón entreabierto
Y acuérdate de cómo nos miraba
maldita sea con qué lentitud
con esa lentitud en línea recta
con que algunas verdades nos sacuden
Y nosotros
que aún éramos niños
mirábamos su muerte desde el vientre de un tigre
Protestábamos Ayúdenle Se asfixia
Muerde el aire y ustedes tan parados
Pero debe existir algo así como un túnel
donde enterrar los ojos
un túnel de lavado de todas las conciencias
Ya se verá dijeron
no será que ese pez se ahoga en cualquier parte? Eso dijeron
al tiempo que mi madre nos cerraba el cajón








el derrotado

George Foreman cayó en el octavo asalto
a la lona caliente de Kinshasa
entre las tretas sucias los insultos de Alí
los gritos de aquel público incendiario
que exigía su muerte o su vergüenza
Cayó tras un mortífero uno-dos
frente al que estuvo solo
atléticamente solo
muerto de frío en la noche africana
muerto de frío dentro del corazón del frío
Aún así logró alzarse
echando al fuego toda su rabia de estar vivo
Pero la cuenta había terminado
Ya no pudo dormir durante meses
Sólo Foreman sabe cuánto duele
llegar tarde al dolor







viene el tiempo

"Un nuevo vídeo (...) muestra presuntamente cómo uno de los jóvenes acusados de apalear y quemar viva a una indigente en un cajero de Barcelona golpea fuertemente y se burla de otro mendigo que caminaba por la calle, acompañado por otro joven encargado de grabar la agresión con su teléfono móvil".
(El Mundo, 07/01/2006)



Ya viene el tiempo de pagar muy caro
el haber sido fáciles y la banalidad
con que miramos siempre la violencia
Un tiempo
en que una piedra dentro de la mano
no nos parecerá tan fría como antes
y en que al volver a casa
después de no aceptar la ternura de nadie
la puerta estará ardiendo
y la mano en el timbre estará ardiendo

No se acaba la vida Simplemente
el mundo habrá empezado a ajustarnos el precio
el precio de mirar
el precio de estar quietos
el precio de vivir como si nada





dream is over

"P: En ese disco hay una canción: ‘Dios’.Una letanía que dice: ‘No creo en la Biblia, no creo en los naipes, no creo en Hitler, no creo en Jesús, no creo en Kennedy", etc. Y termina: "No creo en Los Beatles. El sueño ha terminado. ‘ (...)
R: (...) No sé cuándo me puse a hacer la lista de las cosas en las cuales no creía. Hubiera podido continuar largo tiempo. ¿Dónde detenerme? ¿En Churchill? Era necesario que me detuviese. Me detuve en Los Beatles. Porque ya no creo en los mitos, y Los Beatles son un mito. Ya no creo más en ellos. El sueño ha terminado."

(Entrevista a John Lennon en la revista Marcha, Uruguay, extra de 1971)


John Lennon no quería ser un Beatle
Rimbaud ya no quería ser Rimbaud
Virgilio quiso destruir la Eneida
Chet Baker se tiró de una ventana
Jack London se voló la tapa de los sesos
y Carver y Bukowski y Malcolm Lowry
se hicieron polvo el hígado
La corte de suicidas y nihilistas
a los que idealizamos
tropezó en algún punto de su vida
con ese NO central con ese núcleo
no sabría nombrarlo
la desidia
tal vez
esa cuchara helada debajo de la lengua
ese ya no querer seguir queriendo
Tropezaron con esto en un instante
sobre el que convergían todas y cada una
de sus pequeñas quiebras cotidianas
Y entonces
llegados a ese punto
cómo habrían de salvar
aquello en lo que ya no confiaban
Fue por eso que Anne Sexton se durmió para siempre
abrazada al monóxido de carbono
Por eso Ganivet se sumergió en las aguas congeladas del Duina
Por eso Ingeborg Bachman prendió fuego a su cama
Debe ser tan incómodo el adentro
el interior del vientre de la orquídea
donde se asfixia el héroe

5 comentarios:

Raúl dijo...

Gracias, amigo. Desde Estados Unidos, un saludo. A seguir escribiendo y dando verdad y belleza a este mundo.

Jesús Aparicio González dijo...

Muy buenos poemas Mario.
Al menos vendrá el tiempo de poder leerte y releer buena poesía, no cambiará el mundo pero nos hará más conscientes y felices.
Un abrazo

Estefania Rodero dijo...

Gracias por el poema "Nos miraba", me trae a la memoria mi propio desconcierto ante la fugacidad de ¡casi todo! Un saludo.

Alejandro Lérida dijo...

Sencillamente gracias por dar riendas sueltas a tus palabras, que sin duda respiran sin asistencia mecánica (algo tan poco corriente en estos tiempos, ay, de tráfico de influencia y otras musas que no hacen màs que meter el codo). Está claro que tienes algo que decir y lo dices, sí, con una naturalidad que se agradece, ya digo, sin respirador artifical, porque suenas simplemente a ti. Pues eso. Gracias, por permitir que tu poesía no sea,tomándote prestada una metáfora, como un pez que se asfixia en un cajón, mordiendo el aire de lo que no hemos dicho. Sin más, sigue a tu aire, que no te contaminen otros ruidos ni otros cantos de sirena adinerada.

Por si te interesa alguna vez, mi dirección de blog es: http://enarmascontralasoledad.blogspot.com/

Juana Lagostena dijo...

Me emociona tu poesía, me llega al alma..Muchos besos para los dos.