lunes, 7 de enero de 2008

RAMÓN BASCUÑANA





















Mencionado por:
Pilar Blanco Díaz
Dionisia García
Luis Bagué Quílez

Menciona a:
Eduardo García
José Ángel Cilleruelo
Dionisia García
Antonio Moreno
Esteban Martínez
Juan Antonio González Iglesias
Carlos Pardo
Luis Bagué Quílez
Luis Alberto de Cuenca
Pilar Blanco Díaz
Joaquín Juan Penalva




Bio-bibliografía

Ramón Bascuñana (Alicante, 1963) es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Murcia. Ha publicado los poemarios Hasta ya no más nunca (1999, Premio Paco Molla), Quedan las palabras (2000, Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández), Tal vez como si nunca (2001, Premio Esperanza Espinola), Liturgia de la profanación (2002, Premio Ciudad de Morón), Los días del tiempo (2002, Premio de Poesía Hispanoamericano Juan Ramón Jiménez), Retrato de poeta con familia al fondo (2003), Ángel de luz caído (2005, Premio Mariano Roldán), Vera Efigies (2005), Las Avenidas de la muerte (2005, Premio Julio Tovar), Impostura (2006, Premio Marina Romero), La piel del alma (2006, Premio de poesía Flor de Jara) . Donde nunca ya nadie (2007, Universidad de Alicante). Colabora en diversas revistas: Empireuma, Papers de Versalia, Ex Libris, Lunas de papel, Piedra de Molino




Poética

Para mí la poesía es una mezcla de fulgor de impostura. Siempre que se entienda el fulgor como un deslumbramiento y la impostura como una máscara espiritual. Luego hay que tomar distancia y añadir unas gotas de ironía.




Poemas



MÁSCARA

Sobre el rostro del alma, la máscara del rostro.
Un rostro que nos mira desde un fondo de sombra,
un rostro donde el tiempo deposita misterios,
un rostro que duplican los espejos del agua.
Ese rostro es el rostro que acompaña estos versos
que son, en cierto modo, el rostro de mi alma.

(De Los días del tiempo)






UN PERFECTO INÚTIL

La poesía que es inmortal
y pobre…poco a poco me fue llevando
a una casi perfecta inutilidad,
con el consiguiente coste económico
que semejante situación conlleva.

Víctor Botas.


Cuando les comuniqué mi decisión,
leí en sus ojos perplejidad y espanto.
Mi padre se quedó sin palabras
-lo único que a mí me sobran-
y mi madre aseveró que, de perseverar
en el empeño, acabaría como un perfecto inútil.

Ni los premios,
ni los libros de versos publicados,
ni las cada vez más frecuentes presentaciones,
cambiaron aquella primera opinión materna.
Es más, los premios, los libros y las presentaciones
reafirmaron a mi madre en su parecer
y confirmaron sus peores sospechas.
Eres un perfecto inútil, me decía.

Desde su punto de vista, es comprensible.
No me marché de casa en su momento
y ahora, si me marcho, no es por mucho tiempo.
No he formado una familia decente y honorable,
ni les he dado nietos
que entretengan sus ocios y fines de semana,
ni poseo un trabajo estable y bien remunerado,
ni ayudo y colaboro en ninguna
organización de voluntarios,
ni he cejado en mi empeño
por alcanzar la luna de mis sueños.

Es comprensible.
A su manera,
soy un perfecto inútil.

(De Vera Efigies)





IMPOSTURA

El poeta es un fingidor.
F. Pessoa.

Aceptaré las quejas, si tú reconoces
la legitimidad de la impostura.

Luis García Montero.


Para llegar aquí, hasta este verso
que busca reflejarme en su mirada,
han sido necesarios muchos años
de callado trabajo solitario;
muchos años de pacientes lecturas
que han dejado en mi voz múltiples ecos
y un sedimento de turbia tristeza
que impregna mis palabras de ceniza
y de cierta ironía pesimista.

Para llegar aquí, han hecho falta
Inviernos, primaveras y veranos
-del otoño es mejor no escribir nada-
de dura incertidumbre y de fracasos;
largas tardes luchando, sí, luchando
a brazo partido y con mil tretas
contra el verso que se me resistía
o contra algún poema interminable.

Para llegar aquí, al verso dieciocho
de este poema que intenta contener
en su mínima forma mi concepto
del mundo y expresar mi verdad, mi yo
más hondo y misterioso, he tenido
que echar mano de mi propia experiencia,
pero también de la experiencia ajena;
fingir que soy los otros, que nunca soy
yo mismo, que pude haber escrito:
lo has llamado el otoño de las rosas,
o ciertos versos soñados por Pessoa:
no quiero rosas mientras haya rosas.

Sí, para llegar aquí, muchos otros
tuvieron que inventarse las máscaras
que mejor reflejaran sus instintos
y mejor protegieran sus deseos
para no ser heridos si mostraban
el corazón abierto de sus sueños.
Sobre la doble impostura de no ser
y ser al mismo tiempo, se levanta
la estructura interior de este poema
que es como mi vida y mis anhelos,
reflejo de un reflejo de un reflejo.

(De Impostura)

2 comentarios:

Jesús Aparicio González dijo...

Máscara es un poema perfecto de un "perfecto inútil" que aprendió como yo que todos los poemas son "reflejo de un reflejo de un reflejo".
Mis felicitaciones y gracias.

Yolanda Gutiérrez Martos dijo...

Yo, tras haber leído buena parte de todo su trabajo, no puedo decir otra cosa más que: SIN PALABRAS.

"... y ahora comprendo dónde estuve antes,
habitando un cuerpo que quería morir.
En las entrañas de su baldía existencia
hallé poesía
y extraje de su interior
a la mujer que dormía en mi.
Hoy sé que vivo porque quise ser poeta..."


Gracias por lo exquisito de sus versos.

Le deseo muchos éxitos. Reciba, también, un cordial saludo.

Yolanda Gutiérrez Martos