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Bio-bibliografía
Álex Chico (Plasencia, 1980). Licenciado en filología hispánica por la Universidad de Salamanca y doctorando en la Universidad de Granada, actualmente ejerce la enseñanza de literatura en Barcelona. Es codirector de la revista Kafka y miembro del consejo editorial de La isleta del Moro. Ha publicado el poemario La tristeza del eco (Editora Regional de Extremadura), y las plaquettes Nuevo alzado de la ruina (Vebo Blues Ediciones, Salamanca) y Las esquinas del mar (Vitolas del Anaïs, Granada). Ha ejercido la crítica literaria en diversos medios (Falsirena, La prensa de Zamora) y publicado sus poemas en diferentes revistas (Letra Clara, Contra Tiempo, La plaza humana, Nadadora). Fue antologado en el libro Poesía en La Tertulia y en Vitola de vitolas (Cuadernos del Vigía). Es autor de la novela Telón de fondo y del ensayo Antes del simulacro. Cine y literatura en el primer tercio del siglo XX.
Su blog es: http://www.iselca.blogspot.com/
Poética
Escribir es defenderse del lugar que se habita. La única manera de resguardar la habitación vacía. Y de protegerse, al cabo, de uno mismo. Porque en ese diálogo a oscuras se establece una comunicación con lo que ya no somos, con lo que fuimos.
Escribir es ocupar un espacio desconocido por sobradamente cercano (Hay también lo invisible, Gil Albert). Un diálogo en penumbra con la frontera. En esos márgenes que delimitan la incierta presencia de la memoria.
La escritura es, al final, un pequeño ejercicio de resistencia. Una respuesta a esos sapos reales en jardines imaginarios (T. Capote).
No sé por qué escribo, pero sé que sería mucho peor si no lo hiciera (Auster).
Poemas
Ciudad del hombre
me pregunto
por qué sé describir tan justamente
ese país en el que nunca he estado.
Juan Antonio González Iglesias
Volvería a este lugar
si lo hubiese habitado.
Buscaría mi exacta conciencia,
recordando nuevamente mi rostro
en cada esquina.
Ocuparía el atardecer
para que la ciudad me retomara,
rescatándome desde la tierra,
si pudiera,
como a un hijo suyo.
Si perteneciera a este paisaje,
plegado entre los valles que la concentran,
la voz de algún pariente me reconocería,
y volvería a hablar conmigo.
Yo me sentiría un ser prolongado,
asumido entre su especie.
Pero nunca he habitado este lugar,
mi paso por aquí no es más que un espejismo.
No he construido esta tierra,
ni puedo ocupar –es imposible - el silencio que la nombra.
Las aguas que la circundan no me pertenecen
y las voces que creí escuchar de mis parientes
anuncian, en otra ciudad, el final de este viaje.
(De La tristeza del eco)
La sombra extranjera
Así has concebido esta permanencia,
cuando no esperas que el cielo se proteja
más que a sí mismo.
Minado se refleja el camino
en esta oscuridad remota del paisaje.
Aunque sientas agotada
esta luz que se abre paso,
y cierres la ventana con tanto ímpetu
como nostalgia.
Aunque recuerdes, bien entrada la noche,
los designios que iba a cruzar tu vida paso a paso.
Es esta oscuridad la que te ha cercado,
sitiándote entre los dos puentes que cruzan la orilla.
Es esta incertidumbre de no esperar nada,
aguardando con poca luz la urgencia de un nuevo día.
No hay novedad que pueda resolver tu estancia,
ni permanencia que consiga liberar este espacio
alterado en la ceniza.
Pocas palabras esperas
con el tiempo,
porque la soledad ahora es otra,
y son otras las voces que lideran el camino.
Vuelves a ser un extranjero de tu propia lengua.
(De Más allá del Sur)
Instante
Ciertos lugares conservan el paso
de los que se detienen, y deciden –al cabo –
observar lo que les rodea.
Sin más interés que el de permanecer allí
por algún tiempo.
Esos territorios en donde el instante
pretende ser perpetuo,
cercados en un bosque
con una explanada verdosa en su centro.
En esos lugares se aprende a decir: lo desconozco.
De ahí su condición inabarcable: siempre quedarán
sujetos a una duda.
Un espacio –un lugar – que acaba por no saberse
si existió, y logrará subsistir en la distancia.
Donde no ha ocurrido nada y sin embargo
se logra no haber sido nunca.
(De Tiempo después)
3 comentarios:
ese cierre poético para guardarlo en antología.
¡Qué grande!
Ánimo Álex, me gusta dónde investigas y cómo lo haces. Tráete más palabras de aquel reino. Aquí serán otras, o serán las mismas nombrando cosas diferentes.
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