viernes, 18 de enero de 2008

LAURA FARÍAS














Mencionada por:
Ana Estepa Román

Menciona a:
Ana Estepa Román
Sabeli Ceballos Franco
Morgana de Palacios
Isabel Reyes
Daniel P. Ilardi
Solange Schiaffino
Horacio Aragón
J. Azimut
Santiago Redondo Vega
Hector A. Michivalka
Idella Esteve



Biografía

Mexicana, nacida en un poblado de Morelos pero radicada en Mazatlán Sinaloa, México, gusta más de leer que de escribir.
La obra de Laura Farías se reduce a participar en dos foros de internet, y un par de inserciones en el periódico local (con seudónimo)




Poética

Si no escribiera,
si no dejara escapar en las palabras
(que algunos llaman versos)
los arcángeles y los monstruos que me habitan
éstos ya me habrían asesinado hace demasiado tiempo.
Y sigo viva.




Poemas



Coincidenciario

Nunca sé lo que piensas
cuando estiras los brazos del instinto
para alcanzar el aire
y arrancarle la sábana a la noche,
como si le bastara
a tus ansias de lobo enardecido
la desnudez perfecta de la luna.

Nunca sé si respiras cuando entiendes
los motivos callados de callarse,
de no hablar y callarse
de morderse la lengua y de callarse
cuando el temblor se vuelve inoportuno
y la gota de sangre -de lo que no se dice-
nos mancha la camisa.

Es entonces
que ineludiblemente se presiente
que no hay nada a la izquierda
y que a nuestra derecha ya no hay nada.

Al revés de las cosas uno sabe.

Uno se vuelve sabio a fuerza
del vacío entre las piernas que no acaba,
del abismo inconcluso,
del cuento inacabable a media noche
donde el único fin
sólo es lanzarse
-siempre de cuerpo entero-
sobre nuestro sentir punzocortante.

No llegaré a saber qué estás pensando,
pero indudablemente
coincidimos.


*



Trasmutaciones.

Desde la palma de tus manos surgen
las multiplicaciones del recuerdo
con la impiedad que se acelera

y crecen
diminutas gotitas de un acíbar
que apuñalan el púlsar de la sangre.

Grafittis sobre un lienzo de agua rojas
desmenuzan despacio el onirismo
del sueño
-sólo un sueño-
constrictor como abrazo de serpiente
en la agonía de un beso largo… largo.

No duele despertar.

Duele el eclipse
que pone oscuridad en las arterias
duele el clic de los huesos que se rompen
de estirarse indagando su acomodo
más allá de la ausencia de unas manos
duele el músculo tenso que se agita
duele la boca de hambre
duele el alma de sed muriendo de agua.

Y luego todo son transmutaciones
violentas
leviatánicas
de psiquis.

Si hubieras sido un hombre…
si no hubieras llegado de otro mundo…

Hoy todo se reduce a algunas fechas
ocultas al revés de un almanaque.


*

Lo tuyo, lo mío.

El silencio es de ti.
Tan inherente como sable y sinople
decorando la encina de tu escudo
campo de azur donde tu fénix
jamás resurge porque nunca muere.

Tu silencio es la lanza y la panoplia
el gesto seco
la mirada cruda
y las manos fallebas
y los labios cerrojos
para que no se dispersen las palabras.

El silencio es de ti. Fiera rampante
elíptica
de fuego
que a golpe de sordinas se sostiene
de atalayas y torres.

Lo mío es la alteración, lo viceverso.

La desnudez total
los sonajeros con latir de abejas
desprendiendo su canto en los tobillos
cuando buscan los hombros.

Lo mío es el respirar en tus pulmones
curvarme en tu cintura
y llevarte el sabor anaranjado
de mi fiebre a tu boca
mecida en los columpios de tus brazos
clavarte hormigas negras en la piel
y luciérnagas blancas en los muslos.

Lo mío es el canturrear
mientras te hago el amor impunemente,
y adormilarte en medio de mis piernas
y reír despacito en tus asombros…

Lo tuyo es la utopía de las grandezas
lo mío es la conversión
en la grandeza de las cosas simples.


*

Háblame, no me cuentes.

Háblame de los líquenes de otoño
de los muros de piedra que aun florecen
con sus lirios
purpúreos
deshojando sus pétalos de aurora
sobre la mano oscura de la tierra

háblame del sinfín de las escalas
donde cada peldaño que conquistas
te significa renunciar al vuelo
y atarte más al fondo…
más abajo

y cuéntame las cosas de las águilas
nacidas de la sangre
que en anormal obstinación se enfrentan
al pedrusco
al fusil
a los turbiones
y a las lenguas que escupen sus relámpagos

dime del canto gris de las maderas
y del pájaro azul que se hizo toro
y de la sed extraña
de los ríos…

háblame del mañana que te grita
y del rebelde ayer
que como Hamlet –por dentro- te interroga

pero nunca me cuentes si te duele
la encarnadura de las cicatrices
forjadas entre rosas
y puñales
que tiemblan en la estepa de tu pecho

no me cuentes del rastro de cenizas
ni la humedad que arropa
tus almohadas...

*

4 comentarios:

Ana Estepa dijo...

Guapaaaa...reguapaaa.

Cuanto me alegro de verte, diabla, además de leerte, por supuesto.

Besos, reina de lo oscuro.

Fernando dijo...

Es de noche, viernes. Te descubro, me descubro.
Gracias

Aldebarán dijo...

No puedo resistirme a tus desescritos. Sabes que los adoro. Yo ya te había descubierto y desde entoces no llevo sombrero.

Idella Esteve

Laura Farías dijo...

Anita, muchas gracias por la invitación, me siento muy contenta de participar en las afinidades, y estar junto a ti y junto a tantos poetas.
Y nunca terminaré de agradecer el conocerte.

Un abrazo grande Anita, y...por aqa seguimos.

Laura.


.