viernes, 30 de noviembre de 2007

NATALIA MENÉNDEZ





















Mencionada por:
Marian Suárez
Esperanza Medina
Rubén Darío Fernández
Francisco Priegue

Menciona a:
Almudena Guzmán
Cristina Peri Rossi
Jesús Aguado
Luis García Montero
Luisa Castro
Marian Suárez
Aurelio G. Ovies
Esperanza Medina
Herme G Donis
Banca Andreu
Ada Salas
Rubén Darío Fernández



Bio-bibliografía

Es Doctora en Filología Inglesa por la Universidad de Oviedo y actualmente trabaja como profesora de inglés en un instituto de enseñanza secundaria.
Recientemente ha obtenido el “Premio Asturias joven de poesía” por el poemario La Nostalgia del Caníbal, que será publicado en breve por KRK. También ha ganado el “IV Premio de Poesía Nené Losada Rico” en la modalidad de castellano por el poemario Restos de un naufragio y el premio “Ana de Valle” 2006 ex-aequo por Las Virtudes Cardinales (Avilés, 2007). Algunos de sus poemas aparecen en la antología XIX Premio "Voces nuevas" (Torremozas, Madrid 2006). En 2008 aparecerá publicado Restos de un naufragio en un volumen antológico del premio Nené Losada.

Página web: http://www.nataliamenendez.com/





Poética

Las palabras cuentan mi historia, sin quererlo, recrean mi presente, predicen mi futuro. Las palabras me cuentan cosas de mí que desconozco. Son un pequeño trocito de mi vida que ahora comparto con otros.







Poemas


Despertarme en penumbra y naufragar
como una nave enemiga.
Las luces tenues del puerto muriéndose muy despacio.
Porque releer tus cartas es cruzar un continente,
despertar una ciudad,
Son los restos de un naufragio palpitando todavía.

(De la antología XIX Premio "Voces nuevas")




***

Caminamos los dos por calles empedradas,
y ante fuentes antiguas nos despedidos
e invocamos la memoria de los muertos.
Lo que un día hubo ya se ha ido, ya es ceniza.
No sé cómo borrarte,
un verso tachado es todo lo que conquisto.
Varios versos sin valor conmemoran el fin civilizado,
la poesía, que para lo nuestro,
es un final muy digno.

(De Las Virtudes Cardinales)




***




Las aves fugaces del otoño
en desbandada por mi pecho amante
se inflaman en el umbral de mi memoria.
El deseo de poblar tu regazo,
tan vacío.
Mi mano siente envidia
de los peces que habitan en tu espalda.
Es el otoño de tus ojos,
esos astros despiadados en luna menguante
que desafían las cenizas de lo que nunca fuimos.

(De Restos de un naufragio)







***


En tu regazo las miradas se doblegan
como volcanes de crema que calman
su fiera encendida.
Los ojos ven lo que anuncia
la piel de trufa despojada.
Mi espera demente
con las alas rotas.

(De La Nostalgia del Caníbal)

lunes, 26 de noviembre de 2007

NONI BENEGAS




















Mencionada por:
Juana Castro
Marina Oroza
Esther Ramón
M. Cinta Montagut

Menciona a:
Chantal Maillard
Carlos Piera
María Eloy García
Ruth Toledano
Esther Ramón
Julia Piera
Manuel Vilas
Margarita Valencia
Mario Merlino
Edgardo Dobry
Silvia Guerra
Juan Manuel Roca
Lila Zemborain
María del Carmen Colombo




Bio-bibliografía

Noni Benegas nace en Buenos Aires, y vive en Madrid, España desde 1978. Gana en Ginebra (ONU) el Premio Platero por Argonáutica, (Laertes 1984), prólogo de José María Valverde. En 1984 obtiene el Premio Miguel Hernández por La Balsa de la Medusa (C.A.M. 1986). En 1995 publica Cartografía ardiente (Verbum). En 2002 aparece Las entretelas sedosas (Casa del Inca). Fragmentos de un diario desconocido (Esquío 2004), recoge las entradas de un diario escritas durante tres noches de 1995 y 1996 y otras tantas madrugadas de 1999. Burning Cartography , (2007, Austin TX) reúne una antología bilingüe de su trabajo.





Poética

Cortar y coser a la perfección es útil, pero necesario es inventar una camisa
cubierta con moscas vívidas de plástico, se acerque una vecina a espantarlas y tú le digas: deje mis moscas en paz, señora.




Dos poemas de “Fragmentos de un diario desconocido” (Esquío, 2004)



Hemos llegado, decía…


Hemos llegado, decía, hasta aquí

burlando el tiempo

Analicemos: “llegar -imposible de conjugar-

aquí”

¿Qué lugar?

este no-lugar abarca

lo que sitiado está.


El tiempo: “si no estoy llegando a ningún lugar

pero consisto en llovecer, lluviar,

precipitarme suave y finamente

en un sitio que no está, habré vencido al tiempo”.



Si me hablas se rebobina, sucede:

el lenguaje es una cadena

Si haces el silencio con tu ausencia

no sólo es perfecto por involuntario

sino total.



Yo no me hablo como un sucederme;

si intento dormir, y no puedo

y bebo, apenas, y entre embriaguez, sueño y vigilia

me quedo acunándome entre mis brazos

anulo el tiempo.



Las conclusiones no concluyen

-hace mucho la explicación es una flor en el ojal, marchita-

no ganan, no pierden

no aluden, por tanto, al tiempo.



Si hago el no-tiempo, dentro del tiempo, por sustracción del lugar

nada avanzará ni retrocederá

yo estaré en un instante indoloro

tenso con suavidad

extenso por tersura

cobijada, final.







Suite de familia con jardín




Inútil

insolente

insociable

insegura sucia

cuprífera carbona rehogada

lente lámina

levadiza

villana

vultífera fregada

insomne

maníaca

criminante desolante decisiva

incisiva

puerro ropa vieja

soplona

salivada babeante borrosa

bruta

abrutada brutal


malabuena

malhabida

saborida

brisada

brumosa

lunar rápida

mal ida

malvenida

ensillada sin silla

resalida

ahilada

recontada

recuperada

curtida

cociente

crujiente

cosida

elegida

papá amada

papá linda

papá diálogo

papá amor

papá siempre



rota estrujada revertida

exonerada

extraída

lanzada

mamá elidida

mamá reñida

mamá torcida

mamá fuera

mamá lejos

mamá prisas

mamá hueco

mamá nunca

mamá vieja

mamá muerte

mamá espacio

mamá libertad

mamá voz

mamá riente

mamá doliente

mamá perdón

mamá porfavor

mamá ruego

mamá compra

mamá avizora

mamá idea

mamá recupera

mamá sobras

mamá guiñapo

mamá momia

mamá queja

mamá sino

mamá amante

mamá tarde



jardín ido

recogido

jardín jarcias

jamases

jardín asido

hilo

jardín luna

riela

lúdica carpa

suena

charco estrella

jardín tramo

trance

viernes, 23 de noviembre de 2007

JAVIER PÉREZ WALIAS














Mencionado por:
Agustín Calvo Galán
Álex Chico
Elías Moro


Menciona a:
Antonio Gamoneda
Daniel Casado
Francisco Fuentes
Francisco Ruiz Noguera
Hilario Jiménez
Javier La Beira
José Manuel Díez
Juan Carlos Mestre
Luis Alberto de Cuenca
Mercedes Escolano
Miguel Ángel Muñoz Sanjuán
Serafín Portillo








Bio-bibliografía

Javier Pérez Walias es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Extremadura. Ha publicado los siguientes libros de poemas: Ceremonias del barro, Ed. Ángel Caffarena, Ángel / Poesía, Málaga, 1988. Impresiones y vértigos de invierno, XVII Premio de Poesía Ciudad de Vélez-Málaga, Excmo. Ayuntamiento de Vélez Málaga, 1989. A este lado oscuro del cauce, (Taller de Creación Literaria), Universidad de Málaga, 1992. Cazador de lunas, (Colección Virazón de Poesía, núm.11), Málaga, 1998. Versos para Olimpia, Ediciones Imperdonables (Francisco Cumpián), Málaga, 2003. Antología Poética (1988-2003) (Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2004) Los días imposibles, Calambur Poesía, 53, Madrid, 2005. Cazador de lunas / 6 Aguafuertes de Juan Carlos Mestre (Málaga, Colección Monosabio, nº 20, Ayuntamiento de Málaga, 2007).

http://www.javierperezwalias.com/



El oficio del poeta

Escribo porque me salva, porque es lo único que me queda, porque fija un sonido, unas luces, el final de un acto de amor, el escenario de unas horas de deseo. Así comienza un poema en prosa de Javier Lostalé titulado Confesión. Y ciertamente, toda manifestación artística, literaria y en esencia la de la expresión poética, acoge en sí misma una forma para la confesión semejante a la sencillez aparente, en su mecanismo, de un reloj de arena. Mecanismo para la confesión cómplice que se pone en movimiento desde la nostalgia de lo perfecto; que nos permite vivir dentro y fuera de las aguas comunes del lenguaje, como si fuéramos anfibios ―por la propia expresión― en nuestra próxima realidad. Este hecho nos otorga la gracia de indagar en sensaciones que se originan a flor de piel, que emanan de roces, encuentros y desencuentros, inadvertidos, tal vez, para el otro. Así, por el caudal del lenguaje fluye el agua de las palabras con música y del entendimiento, convirtiendo parterres de lo anecdótico en concreción de lo profundamente humano y común. De esta manera, y por medio de un uso casi encelado de esta lente que es la poesía, podemos rescatar, desde la oscuridad recóndita del ser, lo esencial de nosotros mismos y transmitirlo, para hacerlo palpable, a nuestros semejantes. Nunca el engaño fue tan bello.





Poemas



BAJO LAS AGUAS


He aquí, bajo las aguas, el beso prometido
en las arenas del bosque;
en aquel oleaje del bosque
que no era tuyo ni mío sino del cielo,
solamente del cielo.
He aquí mis dos manos acariciando las luces
que caían sedientas
desde cien mil estalactitas verdes.
He aquí aquel cielo.
Aquel cielo
que no era tuyo ni mío sino de tu licor
en ascuas,
de mi latir alado,
de nuestras lágrimas unidas bajo el tiritar
de las vértebras.

He aquí, bajo las aguas, el beso prometido
como una burbuja de aire;
como aquella burbuja de aire
que no era tuya ni mía sino del fuego,
solamente del fuego.
He aquí tus dos ojos acariciando las sombras
que caían sedientas
desde cien mil estalactitas verdes.
He aquí aquel fuego.
Aquel fuego
que no era tuyo ni mío sino de mi latir
en ascuas,
de tu licor alado,
de nuestras vértebras unidas bajo el tiritar
de las lágrimas.

He aquí, bajo las aguas, el beso prometido
como una burbuja de aire en las arenas del bosque.

(De Ceremonias del barro, Ángel Caffarena, 1988)





TRES FRAGMENTOS ÍNTIMOS


1

Y es que estas soledades
de callejas conocidas
hacen resucitar en mi interior
—siempre que regreso—
el amor desnudo con que la luna se detiene
sobre las baldosas de barro
y leve alumbra
los portalones antiguos.


2

Amable es la sombra
de estos árboles, que en volandas se agitan,
a la vera
del camino más triste
junto al río de la isla y las murallas.

A la vera y tras los ojos
del nuevo puente
que sobre remolinos y cantos
plenos de aire
respiran.


3

La luz de la mañana
se acomoda en el estanque
bajo el sosiego y la esencia fresca que da la piedra.

El bullicio de la claridad
y el cromatismo del sol sobre las copas
al entorno y a mí mismo quitan lindes.

(De Cazador de lunas, Monosabio, Ayto. Málaga, 2007)






DESDE LOS HAYEDOS DE BÉRTIZ

(elegía)


Fuiste
árbol
en tu tronco y en tus hojas
para que yo escuchara,
en pausado silencio,
todas las sombras del Señorío de Bértiz.

La niebla purifica aquí el alma
y el limón de los hayedos
otorga, en esencia, claros de luz
al que camina.

Humedeciste mis manos y mi espíritu
en el círculo frágil,
en el reflejo que pasa
de estas aguas bajando
como trazos de muerte
por entre el silbar
agudo y triste
de las cumbres.

Fuiste
árbol
en tu tronco y en tus hojas
para asirme, en un leve soplo,
a todas las sombras, a todas las tinieblas,
tinieblas o sombras
enmarañadas de Bértiz.

Déjame aquí, sereno, en descanso,
oyendo la caracola vacía
que me dejó tu silencio
y la claridad del bosque.

(De Cazador de lunas, Monosabio, Ayto. Málaga, 2007)

miércoles, 21 de noviembre de 2007

CHEMA RUBIO















Mencionado por:
Begoña Montes Zofío

Menciona a :
Alexandra Estupinían
Rei Berroa
Gabriel Impaglione
Aarón García Peña
René Chacón Linares
Jesús Gabriel Alvarado Cordova
Allan Mills
Javier Palleras
Jaro Godoy
Tomas Díaz M.
Lola Sánchez Manjavacas
Juan Maínez
Begoña Montes Zofio

Cao Serrano
Milagros Salvador
Paco Montesinos
Elena González García
Xavier Oquendo
Manuela Temporelli

Adriano Corrales
Esperanza Párraga
Fabricio Estrada


Bio-bibliografía

TODO ESTA ADENTRO DE LA CASA
Versos a Precio de Costo.

TODO RESPIRA EN EL ARBOL DE LOS FRAGMENTOS
Los Atardeceres de la Memoria.

TODO VUELVE A LA VIDA
Amor Entre-Guerras Devuelto.

TODO NO ES TRISTEZA
poemas para un minuto más de vida.*

TODO NO CABE AQUI
Atlántico Caballo.

LO FORMATEADO EN UN ASALTO CON LA CASA VACIA
El Libro de la Resina.

* Es el único libro que aparece en minúsculas.

* Recuerdo de una guerra con la cabeza en Irak estando el cuerpo en Argentina.

****


POESIA Y VERDAD

La poesía es a la religión lo que la verdad al conocimiento.


Antes de inventarse la palabra existía la poesía.


El nacimiento de la vida se hizo antes del hombre y morirá después.Pero el Ser Moderno invento el vocablo poesía como podía haber encontrado Corresía, para designar la búsqueda infatigable de la existencia que corre. Lo que comenzó por casualidad fundada en el esfuerzo y el descubrimiento que se levantaba por medio de la concentración acelerada y la necesidad del momento, es lo que nos lleva a la poesía.
Un cóctel compuesto por una :
Base inquieta e inconforme (búsqueda)
Sobre un tercio de conocimiento
Y otro de comunicación,
Adornado con un sombrerito exótico (hecho a mano
).
Porque no hay que olvidar que el poema nace adentro de una piel y sale por las manos que sirven el cóctel, y llega hasta medula (refugiada por un bosque de huesos húmedos) que lo necesita pero solo dijo poesía sin decir la edad que tenia ni los mundos derrotados que había conocido, y al pedir con la palabra CocteldePoemas deseaba lo que la boca no se atrevía a pronunciar: agarrar la punta de los dedos donde se niega tantas veces la poesía .
La poesía es misterio y revelación, sí, pero en la iglesia universal hay tantos sacerdotes como fieles. Quien predica con pureza la voluntad de su ejemplo, puede tener pocos amigos para la fiesta, se irá desnudo de la vida pero no solo.



***



Del EPILOGO A LA CONSUMACION DEL PRERSENTE

Tres veces envuelto en tu piel.

La primera vez

Nos aburrimos de sabernos.

La segunda

de libres que nos queríamos

Llegamos a encontrarnos solos

La tercera

Amamos en tiempos invertidos.

Tres veces confundí otra piel con la mía,

siendo despedido tres veces, por los nudillos del odio.


Septiembre 1998.Del libro: AMOR ENTRE GUERRAS DEVUELTO



***


OJO DEL SUEÑO MADRUGANDO EN EL OTRO OJO

Brilla la soledad hasta oscurecer la luz.

Lento suceder de las horas en el cuerpo

que atardece.

Espacio en que crece la sombra.

Los recuerdos son: como despertadores de la vida,

para el ojo que viene mas que cansado, sin luz apenas.

La mirada se alimenta

De la palidez del color

y la piel se a r r a s t r a

sobre

las Manchadas Sabanas de la Memoria.

Invierno de 1997.Después de LOS ATRDECERES DE LA MEMORIA

***

CUANDO DIGO HUMO

Se me caen las sílabas de la boca de fuego en-niebladas, y se van borrando en el descenso como nieve derretida en el aire hasta convertirse en agua blanda; en agua nada más y luego en una humedad que se diluye sobre las aceras para después no quedar ni rastro, nada, nada . Se me olvida el resto, sobra la palabra edén, paraíso o maná. Pero falta el aire incorrupto y se hecha de menos la mano sobre la mano, sin mirar el ojo ninguna de las diferencias o colores, sin pensar ni tan siquiera con la fugacidad del relámpago; en las distinciones, honores y demás condecoraciones que la otra mano retuvo, quizás, en el desorden contradictorio del cuerpo. Sólo se espera que todo vuelva a su lugar, a su origen, al vértice triangular donde fueron engendrados los primeros principios. Evolución sí, pero sin los arrebatos necesarios de la rabia, sin la lucha del carácter y la voluntad de poder del genio, sin la pequeña revolución de las horas entregadas al día, nada significará más que erosión y desierto de las ideas, de los sentires: la muerte perra en vida del hombre enfermo.

El autómata del sistema, premiado con la reclusión y el desconocimiento de las nuevas vicisitudes del ser y sus investigaciones más perentorias: no tendrá cabida en EL ÚLTIMO REINO. Hablo del sentido de la poesía auténtica, primigenia del hombre, escrita o no, y la acción humanista, compartida, a ese todo que dirige lo mejor de la vida, a eso me refiero

GUATEMALA 2004 : ATLÁNTICO CABALLO

lunes, 19 de noviembre de 2007

VALERO CORTADURA





















Mencionado por:
Carmen Camacho
Charo Troncoso

Menciona a:
Gonzalo Escarpa
Carmen Camacho
Carlos Pardo
Manuel Arana Rodríguez
Charo Troncoso



Biografía

Nací, eso es seguro
crezco
quizás me reproduzca
y moriré, eso también es seguro




Poética

Al poeta le quedan todas las batallas por librar. Algunas las libra desde que el tiempo es, otras con nuevos enemigos, hijos de este tiempo.

El poeta conoce de antemano el resultado de la batalla, su actitud debe ser la del kamikaze, una huida hacia delante.

El trabajo y mérito del poeta reside en la elección del objetivo y de las armas con las que atacará. Sea el poema metralleta, bala el verso.

El poeta nunca debe fiarse de otros poetas, de cantautores, de premios literarios ni de galerías de arte moderno.

Hacer un poema que caduque...que se pudra.

Elemental poeta, olvida tu primera persona, muta y muda.

Quemar la biblioteca de Alejandría al menos una vez en la vida. Subir a las azoteas. Verla huir a los cielos.

El poeta debe tener presente que no es un elegido sino un excluido.

El poeta es una onotulia, un carajo de mar.





Poemas


ROCK AND ROLL

El gua gua de Hendrix
el doble bombo de Moon
la banda municipal sureña de los Allman y sus santos tambores
irse de hoteles con los Zeppelín
los water de woodstock
las les paul-stratocasters
girar en furgoneta
los bises
las versiones
la cabeza de motor
la dama de hierro
el solo final de higway star

descarga
monta
prueba
toca
desmonta
carga
(suda y vete)

los ácidos en San Francisco
los tantos hígados como esponjas
las distorsiones
el paso del pato
las grupis rollizas
los pipas cargados
salas llenas
salas vacías
el minuto antes de salir a tocar
el humo
el vaso en el amplificador
la pedalera pisada

descarga
monta
prueba
toca
desmonta
carga
(suda y vete)

(Crudo, 2004)





VICEVERSA

Cuando una tripulación cruce la basta galaxia,
la nada suma,
zarpando de Guantánamo como de Palos,
renovará los votos de Colón y sus carabelas.

Viceversa de films y novelas
que pintan al hombre
siendo atacado por hordas alienígenas trioculares,
así como imaginaba Plinio la mar desconocida.
Viceversa de invasiones del espacio exterior.

Evangelizando el canto del lomo alienígena.
Colonizando con nenuco cualquier planeta desconocido,
así como se embutió la moda de París en la Pampa.

Luego no habrá porque temer,
Domesticados.
Con vacuna y collar
llévese un extraterrestre a casa
y disfrute de su incomparable compañía.
En exclusiva para usted
y el resto de la humanidad
La NASA garantiza pedigrí.

Y allí en los cielos
en lugares que nunca imaginastes,
más allá de donde alcanza tu mente
se surten ya de Coca Cola y tomate.
Se prospecta y se socava
se compra y se vende,
se expulsa y se roba.
Y con vistas los picaros
se marcharán a hacer Los Universos.

(Variaciones sobre el alienígena, 2007)








PLANETA HAMBURGUESA

Potito de hamburguesa
batido de hamburguesa
manteca de hamburguesa
modernitos de hamburguesa
guerra de hamburguesa
inyecta de hamburguesa
hijo de hamburguesa
cristo de hamburguesa
flor de hamburguesa
rigoletto hamburguesa
muertos de hambre

y de hamburguesa.

Niños raqueta comidos por moscas
parecen andar con zancos
Niños globito
en las manos con callos
de paja y videojuego.
Niñas abladidas
que no tienen que ponerse
Niñas de tanga y pañal
que no saben que ponerse.

dolores de hamburguesa
rage against de hamburguesa
drogas de hamburguesa
poetas de hamburguesa
uno para todos
y todos de hamburguesa
chorreones de hamburguesa
mascarilla de hamburguesa
dirigentes de hamburguesa
de la república de hamburguesa
mentiras de hamburguesa
rebajas de hamburguesa
amante de hamburguesa
flamenco hamburguesa
país hamburguesa
planeta hamburguesa
Miguel de Cervantes
y de hamburguesa.

Niños pegamento calcetín
rebuscan en papelera
Niños pastilla
compran caros pantalones rajados.
Niñas hueca
que vomitan de nada
Niñas abulia
que vomitan de hamburguesa

(Las armas del poeta, 2004)

viernes, 16 de noviembre de 2007

MANUEL ORTEGA



















Mencionado por:
David Monthiel
Juan Antonio Bermúdez
Iván Mariscal
Manuel Fernando Macías
Charo Troncoso

Menciona a:
Ajo
Juan Antonio Bermúdez
Luis Alberto de Cuenca
Juanjo Barral
Daniel Bellón
Carlos Edmundo de Ory
Pedro Del Pozo
Enrique Falcón
Luis Felipe Comendador
David Monthiel
José Daniel García

Miguel Ángel García Argüez
José María Gómez Valero
Manuel Fernando Macías
Iván Mariscal
Luís Melgarejo
Alberto Porlan
David Eloy Rodríguez
Peru Sáiz
Tote King




Bio-bibliografía

Nace en Sevilla (1975) aunque es de Puerto Real y vive en Madrid. Actualmente trabaja como creativo publicitario y crítico de cine para diferentes publicaciones (Miradas de cine, Cinemanía, Versión original, Cinestrenos, Cámara lenta) lo que no le dejan demasiado tiempo para escribir también fuera del trabajo. A pesar de eso lo hace a diario en su blog: http://wwwimposturas.blogspot.com/. En 2002 publicó un libro de relatos titulado Persiga a esa góndola (LF Ediciones, El árbol espiral, Béjar) y ahora prepara otros dos proyectos: uno de poesía que se publicará a primero de años bajo el nombre de Un zumo del sabor que más te guste y junto a José David Cáceres la coordinación de un libro colectivo sobre la obra de John Carpenter.




Poética

Es música que son palabras que son música. Pero que sobre todo son palabras. De esas que se te quedan en la cabeza como si fuera una música pegadiza con una letra de palabras que suenan a música. Pero al fin y al cabo, palabras (y música).




Poemas


APATRIDA


Como un dios sin balón ni cuerda
vuelcas el bol con casta y patatas
mezclas el sol con los años que faltan
y así, con más, rodeas mi mundo y ayer.
¿Por qué no? Mis cuentas me sueltan y matas
el rol que en ciertas batallas baratas, la tez
volvemos y no estoy, ni siquiera lo sé, cantar,
hay palabras que sobran si me basto yo.
Decir muy claro que no entiendo aún
si nacimos en besos y mirarnos mejor
y amigos que rodean por querer creer
que vos, sin balón ni cuerdas, me inventas aquí.
Por que sí. Porque no hay bol ni hay vereda
ni ahí te espero, ni soy, el que pone la mesa
sin cosas que con sin dominan la fiesta
yo bailo mejor, no te jode, la noche se muere
por verme vivir.




A GATAS

la memoria
el corazón de los peces
el humilladero técnico de lo poblado

las cenizas
el contumaz deseo de sol
el destellante suministro totémico

el recuerdo,
la noche y la calle repleta,
somos piedras paradas en agua muerta.

el olvido, el fuego, el olvido
los insectos que nadan
los desiertos teóricos del placer
la luna frígida y abandonada
nadie, nada, lo oscuro
casas vacía, mil mañanas,
vivo en el fuego:
andando éramos arcilla





JIRONES

Fue cuando nos desayunamos,
te llamarás Lorena, en aquel sitio eterna
entre gente que va a trabajar,
niños que mueren de fresa.

Subir, por qué no inventar
el ascensor, pasado empieza el mundial
y yo aquí febril
sin gol, la noche ahora vuelve a crecer
en mí.

Vamos a dormir que mañana será anader dei
quizá, tal vez, reír sea aquí llorar
abrazados al sol (con mi camisa vieja)
y tú sin sostén manteniéndome en vilo
y en piel. Somos somier.

Mujer y olvidar la niñez,
jirón de saliva en mi voz,
ayer nos volveremos a ver
que seas feliz, que sea cierto,
que descanses, que seas sed.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

PEPA CANTARERO



















Mencionada por:
Felipe Sérvulo

Menciona a:
Felipe Sérvulo
Chantal Maillard
Esther Zarraluki
Manuel Vilas
Benjamín Prados
Luis García Montero
Belén Reyes




Bio-bibliografía

Podía haber nacido en cualquier parte, pero afortunadamente nací en el Sur, en un bellísimo pueblo de Jaén (Baños de la Encina). Mi vida ha sido intensa en emociones, tanto, que para barajarlas no me quedó más remedio que escribirlas. Escribo desde que… uf, ¿desde que supe juntar las letras? ¿Desde que tengo uso de razón? Bueno, para ser sincera, mi razón es algo inestable y voluble. Me ha tendido las mil trampas y ha intentado seducirme incontables veces para que traspase la línea. Por lo pronto le planto cara y estoy en este lado. Escribo con una necesidad patológica. Este vicio mío de juntar palabras me salva de la mediocridad de los días sin huella y me ayuda a huir de una realidad que no me gusta nada. Alterno la prosa con la lírica.
Soy secretaria y fundadora de la Asociació Promotora del Museu de Poesia de Catalunya, desde el cual promovemos lecturas poéticas, presentaciones de libros y otros eventos culturales. Y me emociona dar nombre al “Certamen Poético Pepa Cantarero”, en mi tierra, Jaén.
He colaborado en algunas publicaciones y antologías, en la plaquette Otras voces. Mis textos y poemas han sido llevados al teatro en las obras: Cárcel–carnal, mayo de 2002. Dirección: Rafael Núñez. Y “Tu perra boca”, marzo de 2005, por el Grupo del Teatro Lauta.
El año 1999 publiqué el poemario “Cuarteada de olvidos”, prologado por el poeta Màrius Sampere. Y acabo de parir mi último libro “Conversaciones con el nicho 612”, prologado por Feliu Formosa, donde se dan la mano la prosa poética y la poesía. Y creo que ya basta.



Poética

Escribo poesía porque me permite hablar de las cosas ariscas con menos aspereza, o al menos así me lo parece. Aprendí a escribir como aprendí a amar, a vivir, a gozar, a padecer… Durante un tiempo deambulé por colectivos y talleres literarios, pero los grupitos me aburren, es tan cansador y absurdo gastar energías en competir en el circo literario. Me gusta regalar mis poemas y, compartir con los otros, mis universos de papel. Soy autodidacta y heterodoxa. El dolor, la decepción y la rutina, las combato vomitando en el folio. La pasión la vivo con toda mi piel. Y si la lucidez no me abandona y mis neuronas llegan en buen estado, escribiré hasta el momento del tránsito.





Poemas



Lo tremendo de los muertos son sus gestos de vida
en nuestra memoria. Porque entonces viven
atrozmente y ya no entendemos nada.
Albert Cohen


EN LA CUERDA FLOJA

La cordura exige un peaje ingrato de satisfacer.
El telegrama de mis neuronas es arisco:
La situación de ruina stop., inicia el proceso de
asimilar stop., la cuantía de desastre emocional stop.
Alerta.
Esta mañana, al pasar por el altar, ya no estabas.
Creo que te has muerto definitivamente.
Un amigo me prohíbe que mire los ojos de la muerte.
Llevo semanas sin soñar un solo grito.
Si pudiera borrar mi paso por el desatino
no tendría que cerrar las puertas con llave.
Ese hombre dejaría de martirizarme con el pasado
y mi tercer ojo no sufriría el acoso en su retina
del cuerpo violado, post-mortem, en una sala de autopsias.

(de Conversaciones con el nicho 612)



***



Menos es lo que me deben los poetas, pues, aunque
pertenecen especialmente a nuestro bando, forman
una raza independiente, como dice el proverbio,
cuyos afanes no tienen otro fin que recrear los oídos
de los locos con simples frivolidades y cuentecillos insustanciales
.
Erasmo de Rotterdam


LOS LOCOS MANSOS

¡Permitirme contactar con las fuerzas del subconsciente!
Pido. Ser uno de los elegidos del oculto conocimiento.
Sentarme al lado del Loco del gusano invisible
y de la rosa enferma, para nunca olvidarme
que las deidades residen en mi pecho.
Johnny Depp, místico y profético
bajo su sombrero negro
grita: Paz y libertad a cualquier precio.

Quiero oír el grito de las cavernas del ser
compartir y glorificar el universo de los Castos:
Poe /Baudelaire / Van Gogh…
Defenderlo del vampirismo maternal
tirar por el retrete sus golosinas envenenadas
y maldecir a la Parca que se lo llevó sin zapatos.

Necesito desmentirles a los normales
que todo sueño es un delirio.
Escuchando el monocorde concierto de Scardanelli.
Releyendo Hyperion junto a Diotina
amor inaccesible
del que creció en los brazos de los dioses.
Clérigo insurrecto.

Los pies musicales arrancan notas de espanto
en la torre. La bruja de Hamberg
observada por un Freud celoso, los besa.
Aletargado, el semi-dios de la Verdad y la Mentira
no ve con claridad diáfana
cual de todos los amantes de la mujer de ojos azules
-la seductora de genios-
se mofa de su pasión enfermiza.

Déjame voluble y cruel criatura
arrodillarme ante tus serviles y amantes orates
y constatar que el alma alcanza a derrotar la mente.


(de Granadas abiertas impúdicamente, inédito)




***



ALARIDO

He visto las mejores mentes de mi
generación destruidas por la locura,
hambrientas, histéricas, desnudas,
arrastrándose de madrugada por las calles
de los negros buscando un pico rabioso…

Allen Ginsberg



Entierro mis ojeras y finalizo
la relectura de En el camino.
Algo sigue vivo
la esperanza está en mi mente
no es ficticia.
¡Qué coño le importan mis ojeras
a los ángeles que escuchan jazz
en madrugadas de migrañas?

Los spaguettis se enfrían
mientras vigilo la ventana por
donde se cuelan los tigres.

La habitación huele mal
yo huelo mal
su aliento huele a rayos.

Los violines mudos, rotos, viejos
no suenan para no despertarlo
de su sueño de barbitúricos y alcohol.

Sólo encuentro cuerpos ajados
muslos fláccidos y culos cuadrados.
¿Alguna vez toqué, olí, disfruté
la belleza masculina?

Vivir sin amar es posible
pero poco recomendable
nunca hay prisa por llegar a una casa vacía.
Las paredes de burlan de tus necesidades
(si amar es una necesidad).

Venga, Ginsberg, cuéntame
cómo amabas a Naomi
sobre y por encima de todo,
venga, sin pudor
tengo el tiempo del mundo
y aún estoy en el camino.
Eso creo.
Espera, espera que acabe el
sándwich y acompaño hasta la puerta
a Corso, a Bukowski y a Cassady.

(de Cuarteada de olvidos)

lunes, 12 de noviembre de 2007

RAMÓN GARCÍA MATEOS








Mencionado por:
Eduardo Moga
Luis Felipe Comendador
Vicente Llorente

Menciona a:
Gerard Vergés
Antonio Gamoneda
Félix Grande
Ángel García López
Ramón Oteo
Juan Carlos Mestre
Eduardo Moga
Luis Felipe Comendador
Máximo Hernández
Juan López-Carrillo
Alfredo Gavin



Bio-bibliografía
Ramón García Mateos nació en Salamanca un 30 de septiembre de 1960. Ha vivido en Salamanca —en el pueblo de Cerralbo, de donde guarda el poso indeleble de la infancia y el sabor a tierra y luz de las palabras—, Galicia —en O Barco de Valdeorras, territorio fronterizo y lejanamente mágico— y Cataluña —en Reus, patria de Gabriel Ferrater, y Cambrils, localidad marinera en la que actualmente reside.
Cursó estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona; desde 1985 ejerce la docencia en el Instituto de Enseñanza Secundaria de Cambrils (Tarragona), labor que durante nueve años compaginó con la de profesor asociado de Literatura Española en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona.
Es autor de los libros de poemas: De una eterna voz (1986), conjuntamente con Leopoldo de Luis; Triste es el territorio de la ausencia (1998), que obtuvo el Premio de Poesía “Blas de Otero 1997”; Como el faro sin luz de la tristeza (2000), ganador del Premio “González de Lama 1999”; Lo traigo andado (2000); De ronda y madrugada (2001), accésit al Premio Internacional de Poesía Ciudad de Torrevieja; y Morfina en el corazón (2003), que obtuvo el Premio Rafael Morales. Muy recientemente ha obtenido el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Salamanca, con el libro Como otros tienen una patria (2007). Asimismo sus versos han visto la luz en distintas antologías (entre otras: Un siglo de sonetos en español, 2000; Al aire nuevo. Antología de poesía española actual, 2001; y 11-M: poemas contra el olvido, 2004) y revistas literarias, tanto españolas como extranjeras. Su primera incursión en el terreno de la prosa literaria fue Memoria [amarga] de mí (2006).
Ha publicado numerosos trabajos de investigación, centrados especialmente en el análisis de la relación literatura-folclore, entre los que destacamos el libro Del 98 a García Lorca. Ensayo sobre tradición y literatura (1998). En recuerdo y homenaje del poeta José Agustín Goytisolo coordinó y editó el volumen misceláneo Tempestades de amor contra los cielos. Homenaje a José Agustín Goytisolo (2000); también dirigió, junto a Carme Riera, el III Congreso Internacional sobre José Agustín Goytisolo (2005) y editó las Actas del mismo. Es editor de la antología Palabras frente al mar (2003).
Ha traducido al castellano la poesía completa del poeta catalán Gerard Vergés, que vio la luz bajo el título La raíz de la mandrágora (2005).
Fue fundador y codirector de la revista La Poesía, señor hidalgo.

Poética
Escribo para recordar un tiempo inexistente, pasado sin aristas al sur de la memoria, las horas que se fueron por el agua hacia el mar. Recordar es mentir, inventar ese bálsamo que endulce la amargura del instante perdido, la derrota insalvable en la dura pelea de la sombra y la luz. Escribir es mentir, y mintiendo, en palabras que se crecen, altivas, sobre el rostro imposible de todas las ausencias, construyo el horizonte, alzo mi casa al borde de un camino, hablo de amor y nacen las caricias, los besos y el perfume tan alto de tu boca. Con palabras de arcilla, con sílabas de cieno, con palabras de luna y sílabas de fuego.
Escribo rozando el corazón del aire, y en un verso desbocado, sin estribo ni brida, se hace el aire relincho —Rocinante del alba—, reclamando justicia, un bramido insolente contra el cielo argentado de los dioses absurdos, levantando su belfo en un grito de sangre, en un grito de espuma, en un grito que es aire de palabras y versos, palabras que me salvan de esta vieja e inútil y amarga propensión a todos los desastres.
Escribo desde el ancho deseo de quererte, de alcanzar los desiertos esquivos de tu cuerpo: tan cercano y tan mío, tan aroma y tan miel; escribo desde el ansia sin linde de caricias, de suspiros quebrados en un muslo de acacia y la piel de amatista y los besos en flor; escribo con la tinta azul de las quimeras, con el alma en un verso, con el pecho y el hígado, con el pulso y la sangre, con pulmón y riñones, dejando en las palabras el tiemblo de un acorde, el plectro sin consuelo que tañe el corazón.
[De De ronda y madrugada (2001)]


Poemas


“En el principio...”
de Morfina en el corazón (2003)
Cuando por vez primera abras este libro, que camina ahora ingrávido por la línea del cielo donde mueren decapitadas las golondrinas,
cuando por vez primera te acerques a esta página, atrio de sombras en el templo imposible que la memoria consagra al alacrán,
recuerda que en las palabras que ahora cruzan por tus ojos, tal vez en un instante de muerte prematura, alguien dejó la estela del deseo jamás atormentado, halo del tiempo, navegante sin rumbo,
la voz que ya te empuja hacia el torbellino que oculta las puertas del abismo, hacia el pozo sin fondo de esa mirada tuya que contempla las palabras que ahora escribo, molinetes girando en el hueco del tiempo, palabras a la espera de la suerte contraria, el gesto decisivo entregado al otoño,
recuerda, alguien dejó para ti el camino y la navaja, la piedra de una honda solitaria y el aroma verdecido del ajenjo,
para ti el cemento y el andamio,
para ti los rumores metílicos del aire, la maldición oculta en las palabras, en cada letra un dedal de hiel y de amapola,
palabras que motean la página que indolente acaricias en un jueves cualquiera con luz tras las ventanas.
Recuerda, como recuerda el viento la cintura estremecida de los álamos, que estás abriendo la puerta que conduce hacia la estancia amarga donde se gangrena la memoria:
olvidar el dolor que nunca laceró tu pobre corazón inmaculado, el castigo punzante que desgarra tu vientre como el tallo de un jazmín,
recordar lo que jamás imaginamos, no poder regresar al lugar aquel donde una vez fuimos felices,
olvidar y mentir con la lengua azul de la memoria, porque siempre en el principio estuvo el agua, palabras para inventar lo que el reloj destruye, para levantar los muros de mi casa, allí donde guardar el gemido amniótico, el latido auroral del primer hombre,
recordar y construir el mundo que otros habitaron, tu patria, aunque quisieras nacer la orilla contraria de mis versos, el lecho donde se pudren las noches que terminan en náusea y desengaño, el destino inevitable de tus pies ya cansados.
Yo quise escribir el conjuro definitivo que amortigüe la catástrofe, escribir sobre el barro que señala el camino del destierro una oración que fuese epitafio y salmodia,
yo quise ser filtro y hechizo en las palabras y no soy sino lo que tú quieres,
tú, que me tienes cogido entre las manos, apresado en tu avidez de humo, encadenado al poema que presientes, que se pierde en los pliegues de un verso encabalgado, creciendo enloquecido más allá de una línea, recibiendo afluentes en caudal desbordado,
prisionero indefenso de tu propio capricho, así estoy ahora,
así me tienes, puedes cerrar el libro y cubrir de ceniza la inmensidad del cielo,
puedes darme posada en el mismo cobijo donde agoniza envuelta en sangre tu infancia destruida,
puedes conducirme maniatado hacia la tierra de nadie —el infinito— para purgar de soledad mi sed de sombra,
así me tienes, dispuesto a rendir ante ti todas mis armas,
a envenenar tu aliento con la mirada oblicua de todo lo ignorado, lo perdido al andar esta jornada, las sombras que olvidaste, los paisajes borrados del telón de la vida, lo que escondes, oculto, tras el gesto infantil de los retratos,
a envenenarme yo al aire de tu nombre, de pasado y presente en fulgor de palabras, palabras que conjuran el desastre, filtro y hechizo, oración que me salva, antídoto para la densa ebriedad de mi abandono, plegaria y sortilegio, aquí están, aquí estoy,
recuerda, yo quise escribir lo que está escrito, antiguas profecías que esperan la certeza, lo que nadie escribió, la sangre de un suicida que rubrica el poema,
aunque quizá quise escribir lo que ahora escribo, para mí, para ti —tal vez la misma imagen que refleja el cristal—,
para huir emboscados en palabras y versos,
huyendo, siempre huyendo, no somos más que lo que fuimos en suma inacabable de presentes,
aquí estoy, plegaria y bebedizo, huyendo, siempre huyendo, la imagen que se refleja en el cristal.
Y nunca olvides que tú no existías hasta que yo te hube imaginado para que posaras tus ojos sobre el espejo que ahora te contempla, tras el que escondo el temblor absurdo de mis manos,
espejo en el que buscan refugio los sacrílegos,
luna donde reflejan el miedo los insomnios,
la transparencia de un jueves cualquiera tan cercano dibujado en la cal de la pared.
Mas si yo dibuje tu imagen en la noche, tú, en este momento, cuando recorres mi caligrafía trémula de invierno —huérfanos los días y frío en las alcobas—, eres el dueño que esperaba mi ansia adormecida,
dueño de aquel instante, de la hora nocturna junto al mar en que escribo para ti lo que me dicta el pulso del espanto,
dueño del destino secreto de mis versos,
caminante perdido sin destino de estrellas cruzando los senderos que abro para ti,
y para que tú la violes sagradamente he ahí a la vida, envuelta en mis palabras,
nada más allá, la desolación es muralla que salva la esperanza,
nada más allá de este poema, acaso un vasto desierto de voces que nadie pronunció, acaso un mar de nombres calcinados,
nada más allá, tu eres mi dueño, nada, nada más allá, nunca lo olvides, en este poema cabe lo que tú imaginabas, todo cabe y nada hay más allá, nada más, allá no hay nada, nada, no lo olvides, nada.


Me he despertado esta mañana
de Morfina en el corazón (2003)

Me he despertado esta mañana con la amnesia calcárea de los muertos, suspendido en la cuerda que transita la sima pavorosa del olvido.
No sé dónde buscar la memoria indeleble de mí mismo, equilibrista mudo, ausente y expulsado del paraíso inocente del recuerdo.
Aunque contemplo las pruebas de que existo —los libros en su estante, la camisa doblada en el armario, la pluma, los cigarros: el retrato de un tiempo fugitivo— no acierto a discernir cómo ni cuándo, ni siquiera si muero o estoy vivo.
¿Soy yo ese que se mueve en la cocina y prepara un café y se acerca, después, a la ventana?
¿Qué estoy mirando ahora de espaldas a mi rostro?
Aunque intento seguir un hilo que me guíe, que aclare el cenagal del pensamiento —los versos que escribí, las canciones que fueron balsamina para el ocre dolor cristalizado— no consigo salir del laberinto, prisionero del monstruo y sus cadenas.
¿Son míos esos ojos de náufrago y asombro?
¿Estoy llorando yo o son lágrimas que vuelven del pasado?
Aunque me miro insolente en los espejos y pronuncio palabras que barren las sentencias —endriago, asperjar, pellica y barcarola: tu nombre en el tajo de un destral— nada me dice quién soy yo, nadie recuerda el nombre que alguna vez fue mío.
¿Quién eres tú? ¿Acaso conoces mi desgracia?
¿Por qué no me contestas, ensombrecido y mudo?
Ya no sé si he despertado esta mañana o estoy muerto hace tiempo y sigo caminando, y preparo el café todos los días, y recorro las calles y las plazas con el inútil andar de los difuntos,
mas escribo con llanto y en silencio palabras que imagino empecinado contra la oscura venganza del olvido.





“[Aunque camine sin rumbo...]”
de Como otros tienen una patria (2007)
Aunque camine sin rumbo por el prólogo inquietante de un deseo, por el prefacio inútil de los años que uno tras otro inevitables pasan,
aunque atónito me pierda en el acorde culpable de un relámpago, en el relincho impuro de un caballo en celo,
aunque cubra mi soledad desamparada con el hábito azul de las certezas, con la curva orgullosa donde se oculta el alma de los dioses,
aunque tapie el vacío de lo cóncavo con el miedo infantil de lo convexo,
aunque me venza tantas veces el cansancio,
yo sé quien soy,
yo sé quien soy y sé de donde vengo.
Mis antepasados sembraron el camino e hicieron del adobe hogar y amparo, luz del carburo, esperanza del hambre, mis antepasados inventaron la vía láctea y la ternura, el hierro y la canción en flor de espiga,
esos muertos míos que contemplan mi rostro testaron para mí su sufrimiento, el sudor y el arado, el corazón atravesado por gemidos sacrílegos, el calvario del pobre sin pan y sin historia,
aquellos hombres labraron mi conciencia, amasaron mi carne con manos amorosas, manos de mujeres de eternidad y luto, manos de madre, de arcilla, de tormento,
mis ojos son reflejo de sus ojos, mi pan producto de su hambre, mis palabras el grito de sus labios,
mis antepasados, muertos míos, hombres de lumbre y carámbano y dolor,
yo sé quien soy,
yo sé quien soy y sé cual es mi sitio.
La memoria es el territorio de la ausencia, memoria para tejer el lino y la sarga donde duerme el recuerdo, ausencia y humo, piel y escalofrío,
mi memoria se viste de pretérito para hablarme al oído, muy bajo, un bisbiseo,
la memoria es la brasa, es el carro, es la lanza, piedra que golpea sobre el vértigo de este vivir a rastras, la dignidad de quienes no tuvieron otra cosa que su orgullo y su pena,
mi memoria es la llave para abrir el lugar que a mí me toca, el sitio donde clavar los pies y resistir los envites astados del olvido,
mi memoria es de sangre, roja como la sangre, como la sangre roja, mi memoria, mi sitio,
yo sé quien soy,
yo sé quien soy y sé porqué yo escribo.
Para grabar con tinta incandescente —caligrafía indeleble que mana del espanto— la palabra justicia sobre el vientre de los poderosos, sobre el aterido aguijón del alacrán, sobre la frente añil de la ignominia,
para arropar mi soledad con frazadas de sílabas, palabras para tapar la oquedad aristada del invierno, frío en el corazón, palabra y lumbre, fuego para derretir los hielos de diciembre, solsticio en el alma, ay, una manta que cubra mi pobre desabrigo,
escribo contra el silencio y la amnesia y el alivio sepulcral de los vencidos, contra la mirada tangente del centauro, contra el gesto otoñal del humillado, contra la luz cenital de las verdades, contra la hiel derramada de los patriarcas,
sí, piedra y lignito, barreno y honda, para vencer el peso insalvable de la muerte, esa muerte pequeña que baja las escaleras a mi lado, que bebe de mi copa, que fuma mis cigarros, frente a la muerte escribo para salvar de sus huellas mi camisa,
contigo, con tus besos, con tu dulce corazón y flor de mayo, a tu lado, contigo, para ti, para todos los que saben del llanto y las ortigas, fermento y cal, de la llanura interminable del deseo, para ti, para ellos, mis versos, mis entrañas, mis caricias, mis manos,
yo sé quien soy,
yo sé quien soy, nadie se llame a engaño.