sábado, 31 de marzo de 2007

ANA GORRÍA






(“El viaje de Chihiro”
de H. Miyazaki)





Mencionada por:
Marcos Canteli
Cristina Morano
Elena Medel
Luna Miguel
María Salvador
Juan Pardo Vidal
Juan Andrés García Román
Carlos Pardo
Rafael-José Díaz
Nieves Chillón
Sandra Santana
José Luis Gómez Toré
Marta López Vilar
Pablo Fidalgo
Áreo Lórima
José Óscar López
Annelisa Addolorato
Rosario Villajos
Natalia Manzano
Luis Luna
Naira Perdu
Juan Manuel Macías
Julio Reija
Lourdes de Abajo
Joaquín Ruano
Hasier Larretxea
José Alcaraz
Gracia Iglesias
Javier Montoro
Verónica Aranda
Ángel Cerviño
Miguel Salas Díaz
Paola Laskaris
Álvaro Tato
Javier Vicedo Alós
Sara Herrera Peralta
Carmen G. de la Cueva
Juan Bello
Unai Velasco
Jorge Segarra
Giovanni Collazos
Carlos Contreras Elvira
Francisco José Martínez Morán
Sara R. Gallardo
Adriana Bañares
Paz Cornejo
Annalisa Marí Pegrum

Menciona a:
Alberto Santamaría.
Annelisa Addolorato.
Carlos Pardo.
Goretti Ramírez.
Javier Gómez.
José Luis Gómez Toré.
Juan Antonio González Iglesias.
Juan Gómez Espinosa.
Lorenzo Oliván.
Francisco José Martínez Morán.
Luis Muñoz.
Luna Miguel.
Marcos Canteli.
Marta López Vilar.
Esperanza López Parada.
Olga Novo.
Patricia Esteban.
Pepa Cobo.
Rafael-José Díaz.
Sandra Santana.
Vanesa Pérez Sauquillo.





Bio-bibliografía

Ana Gorría (España, 1979) Ha publicado los poemarios Clepsidra (Córdoba, Plurabelle, 2005), Araña (en colaboración con la pintora Pepa Cobo y el compositor Juan Gómez Espinosa) y los cuadernillos De lo real y su contrario y El presente desnudo, ilustrado por Pepa Cobo.





Poética


Me siento confinada porque sólo puedo expandirme con límites.

Ghost in the shell.

En las tinieblas
lo que ronda mis ojos
es tu sonrisa.

Issa





Poemas



LÍMITES PARA EL CIELO

Después el sueño
lento,
la morosa

caducidad de un niño.

El animal que olvida la distancia.




SOLSTICIO


Canción de cuna inmóvil sobre los matorrales.
La luz
descansa
entonces,

rendida,

de incendiarse.




Umbilical

Para Elena y Alejandra


Estación transparente resuelta en luz y herida,

Lento espacio sin voz
abriéndose a la tierra.

Canción hasta el dolor, sueño de cal:
ardiendo
qué hilo no nos separa de la nada.

ANTONIO ALFARO

















Mencionado por:
Carmen Beltrán
Alberto Vidal

Menciona a:
Carmen Beltrán,
Odón Serón,
Sonia San Roman,
y Enrique Cabezón.




Bio-bibliografía

Nací en el 79 en La Muy noble y muy leal ciudad de Logroño (dice en el escudo), crecí entre la provinciana ciudad y la deslumbrante sierra de cameros, aunque varios veranos las tierras altas de Soria me acogieron, después volé a Italia dondedescubrí a Ungaretti y a Calvino para regresar a orillitas del Ebro donde moro de nuevo, he publicado con ediciones del cuatro de agosto el cuadernillo NOCTURNACION y tambien en la revista literaria PORTALES asi como en italia con un proyecto de libros-postales llamado RISLEGATTA.



Poética

Si me dan a elegir elijo dragón con trozos de héroe entre las fauces...




Poemas



HUMO HUMO Y HUMO

se miraba a los zapatos y fumaba,
de vez en cuando alzaba la vista
se comía con los ojos a las chavalas
y fumaba,
porque ver el humo ascender
es mejor que el fútbol o los pínbales,
ver como caracolea el elemento
una vez filtrado por ti y surgido de ti,
como serpentea el espacio frente a tu vista
para que parezca sueño y no verda
del tránsito de coches, trenes, bicicletas....

se miraba los zapatos,
el dibujo en la suela de su forma de caminar,
la grieta en la piel,
la inmediata alusión a su propia piel
sintiendo la plenitud en los pulmones
antes de expulsar la penúltima calada.




OTRA VEZ LA VIDA

Dejarás un día de existir
Y la pena no habrá valido la pena
Organismo pluricelular
Mira la vida deforme,
Múltiple y misteriosa
Reproducirse ante tus ojos.





FAMILIAR

inspirada en "julio comienza en julio" del chileno
Silvio Caiozzi

Hijo mira a tu padre
Arquearse de placer
Con tu mujer,
Como su luminoso
Esperma hace nieve
En la nieve de los pechos
Que besabas,

A partir de hoy
El miedo a matar
No pesará mas en tus noches,
La veda se ha abierto,
La transtornadora visión
De la cadena trófica
Te alumbra.

viernes, 30 de marzo de 2007

ALEJANDRA SIRVENT























Mencionada por:
José Luis Piquero
Ada Menéndez
Santiago Bertault
Ana Vega

Menciona a:
José Luis Piquero
Benjamín Prado
Aurora Luque
Ángel González
Luis Alberto de Cuenca
Xuan Bello
Pelayo Fueyo
Elena Medel
Carmen Jodra
Miguel Alarcos
Lorenzo Plana




Bio-bibliografía

Alejandra Sirvent (Pravia, Asturias, 1980) es licenciada en Derecho por la Universidad de Oviedo. Actualmente, trabaja en el Instituto Asturiano de la Mujer y es vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Asturias. Es autora del libro Aquel Amanecer (Premio Asturias Joven de Poesía 1997), y de la plaquette Última Materia (Cuadernos de la Chancillería, Jerez, 2005). Colabora en distintas revistas literarias, como Clarín, Reloj de Arena o Formientu.





Poética

En mi caso, no puedo hablar sino de una poética sucesiva. No creo haber encontrado una voz propia aún, pero llegará. Experimento, busco, me busco. Durante estos años, he escrito poemas muy distintos, que han sido pasos necesarios para aquilatar mi opción poética. No obstante, voy precisando mi “caligrafía”, el trazo de la tinta con la que capturo algunos fractales de ese misterio incapturable que es la vida. Digamos que mi poesía va adquiriendo peso con el tiempo.
Creo en una poesía que está a la misma altura que los hombres. Nunca deja de mentir, aunque busque ser una poesía sincera -la poesía también es ficción, aunque sea la ficción más frágil-. Puede ser bella, le complacería ser bella, pero no sublime. Está llena de heridas, como las rodillas de los niños. Es clara, bebe de la claridad, pero no se niega el lujo, es más, sabe que su obligación es adentrarse en la noche. Dañar con la pregunta, en vez de sanar con la respuesta.






Poemas



TIERRA O PARAÍSO


Son eternos tus ojos
ADRIENNE RICH


Son eternos tus ojos.
A veces veo en ellos el ámbar de un recuerdo:
la tierra, el sol, el sexo,
un exceso de luz del extrarradio
que atraviesa un tren pobre como el final del mundo.
A veces un difunto
temblor, una palabra que ni siquiera existe
me hace revolverme detrás de ellos.
Veo entonces mi pelo, que es casto como el miedo
a morir. Te llevo de la mano, viento virgen,
y es visible la angustia de no ser más que un sueño.
Tu mano palpa frío, amor, sirenas,
y me ordenas morir en el delirio.
Sin mí, devienes libre ferozmente,
porque sólo era esto necesario,
amar tal vez así como dementes
o madres y retoños de las ratas.
Un tren parte de ti con mi mirada,
que es la tuya tal vez: penetra el tiempo
que se empeña en valer lo que un suspiro.
Son eternos tus ojos, sin embargo,
y vamos usurpando cada instante,
cada voz, cada luz, cada presencia.
Descubrimos los valles profanados
por el mito creciente de la infancia,
el azul de un soñar con otra tierra
que es Troya, en su fragor,
y es todo lo que aguarda al dejar Ítaca.
Con luz de adolescencia, cruzamos los eriales
donde pálidas parras provocaron
la sed de viña ardiente que tuvieron tus labios
cuando amaste de veras.
Dicen que fuiste Nadie entre unos brazos,
que fue así como urdiste- ojos verdes, leopardos-
tu venganza del tiempo. Tú hablabas de veneno
que no llega a dañar.
Mas todavía hoy sabe mi sangre
que no hay fábula o mundo
que se cierre a tus ojos.
Ondean olas, arcos de un pérfido verano.
Son eternos tus ojos, espejo de ficciones.
Son eternos tus ojos,
y del tiempo la tierra o paraíso
en el que amamos.



(Publicado en la revista Clarín, nº 63)






A JOSÉ LUIS PIQUERO

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde

JAIME GIL DE BIEDMA



Hay algo que es como una lejana muerte,
se instala en los ojos y se acuesta con uno
y pega chillidos en los palacios de su cabeza.
Realidad, amigo,
tal vez ya no me quieres como antes,
como cuando te escribía correos
con dedos puros
y el mundo todavía no era este horror blanco.
¿Recuerdas cómo te escribía aquel despiadado
deseo del verano en La Arena?
Recuerdo que era hermoso contarte cada imagen
que me separaba del olor brusco y real
del agua, de los rancios restaurantes
con toda la familia, de las barcas varadas
en una tierra negra.
Yo quería tener la piel morena y ser libre
como en los poemas de Gil de Biedma;
ser libre y ser hermosa, como todas.
Pero no soy hermosa y ya esta libertad
me parece la peor de las sogas.
Siempre fuiste los ojos severos que miraron
mi vida. No puedo entender qué insignificancia
magnética me hizo merecer todo tu tiempo.
He sido mala,
como un niño que sueña, como alguien que vomita.
Me he engañado a mí misma
pensando que podría ser feliz.
Amé con un ahogado misticismo.
Atrás quedan los hombres
que degolló el amor.
Si sólo se perdiera la cabeza,
enamorarse no sería trágico.
¿Sabes que me siento ridícula todavía
entre la gente? Siempre soy más grande
y más seria que las otras chicas.
Intento ser graciosa sin motivo.
Aunque ya no me importa ponerme colorada
como una cereza algunas veces.
Atrás quedan hombres bellos
como almendros en llamas,
como sórdidos tigres.
Sólo ahora después de tanto tiempo
quiero vivir, ya la muerte es amiga.
Mi corazón es la pista de circo
donde un malabarista blande antorchas
miserables para un único espectador.





A UN HOMBRE QUE CODICIABA
EL OCÉANO


A ti que has arruinado tu mirada
en límites azules, desgastados
por muelas, mascarones, cotidianas
tragedias, en una extensión dura salpicada
de palomas y triángulos rotos,
de obsesiones perdidas y de símbolos,
te escribo estas palabras que se acercan
al pórtico del infinito azul.

Aun sin rechazar lo miserable,
tú, y otros hombres de corazón inmenso,
adelantáis la mirada y lográis romper los límites
cotidianos. Una explosión de sombras:
Coyoacán, Santo Domingo, ojos grises
perdidos en la línea de un mar frente a las costas
de New Jersey como un plomo de pesca
en una oscilación de plata sucia.

Sois herederos de la libertad
tan solo porque os atrevéis a ver.

Yo no creo en el océano, tan parecido
al alma, pero me conmuevo con tu manera
de codiciarlo entero:
de las profundidades
a la piel incandescente, a la poderosa brisa.
Pues sé que ya no crees.
Como yo eres ateo
de esa diosa pagana, la belleza,
pero conoces el mecanismo de la luz,
una luz que despliega su juego trascendente
en un vuelo imposible de pamelas de paja
que despeina a las niñas en Madeira o Florida.

Aquí el sol se descuelga
por los esqueletos de los árboles
como un niño o un mono.
Mi existencia la cubre la pátina del tedio,
y me duele escribir nuevos poemas
en sustitución de las cartas que hace unos meses
escribía con un raro candor.
Me entretengo en las blancas perspectivas inútiles.

El sudor se hace parte del océano.
En Boston, los penachos rojizos de los árboles
dan sombra a aplicados muchachos que leen versos
de Stevens o de Larkin,
y a parejas formándose como raras nubes
que se cotejan
inexplicablemente.

Boston, que no existe si no es
por el paso del tiempo.
Lo mismo que tampoco
existe Buenos Aires
si no es por la nostalgia arrastrada de los tangos,
los desaparecidos, el sórdido arrabal.
Lo mismo que no existe la aventura
si no es por la enfermedad despótica y la muerte.
Igual que no existía
el viejo molino de mi abuelo
de no ser por las ratas.

A ti que has arruinado tu mirada
en límites azules, desgastados
por muelas, mascarones, cotidianas
tragedias, te ofrezco el amanecer
en que se alejan las renqueantes carabelas,
la inocencia desgarrada de todos los mitos.


Publicado en la revista “Clarín”, nº 63

SERGIO RIGAZIO




















Mencionado por:
Juan Antonio Mora
Pablo Texón

Menciono a:
Mario Trejo
Andrés Bohoslavsky
Paula Yende
Liliana Campazzo
Aldo Novelli
Iván Wielikosielek




Bio-bibliografía

Sergio Rigazio (Buenos Aires, 1957) ha publicado los siguientes libros de poesía: Espejo Retrovisor (Puebla, México, 1979), Lo que cuelgan los lunáticos (Cuadernos de Villa Tranquila, Junín, 1986), Mandalas Bebop (Ediciones de La Pampa Chata, Junín, 1996), The Buick Project y otras canciones de viaje (Ediciones LLanto de Mudo, Córdoba, 2006) y las novelas Los Pelados (Beatriz Viterbo Editora, Rosario, 1999) y Maragám Blues (Editorial Leviatán, Buenos Aires, 2006)





Poemas


de samurai jackets revelations (2004/2005):

tristes anónimos

será esa dificultad que algunos tienen
o les falta para ocultarse en medio de la nada
para simular que no están
que gozan de una ridícula invisibilidad
bajo rayos
centellas
y otros retortijones de luz
como flashes que los iluminan
justito tropezando en las veredas
el mero tránsito entre las góndolas de un supermercado
allí donde el Ojo Electrónico de Dios los sorprende
en la duda
robar algo tonto
un chocolate
un arbolito de navidad


será que a donde van siempre llueve
o gotea sobre sus cabezas
y en las fotografías salen húmedos y huraños
patinando en los bordes
ninguna dirección definida
expuestos
fracturados
animalitos del Señor en la crueldad de la intemperie

miran hacia arriba
el cielo es un baldío feroz
e incomprensibles desdichas del corazón
trazan señales que sólo ellos
llenos de ellos mismos
ven como si miraran
en blanco
y negro

eso los delata





oración de gracias

en los lugares más inhóspitos del planeta
en el limbo de los cerros
los glaciares azules más inaccesibles
donde las sombras se calcinan
donde van a morir los cisnes
y nadie lo sabe

en el fondo más bajo de los más bajos fondos
en la penumbra infinita de los océanos
donde el tiempo no sucede
y todo es

en Neptuno
Júpiter
Plutón
Venus
Saturno
Mercurio
Marte ya no tanto
la Luna está perdida

en el centro exacto de cualquier agujero negro
en los más lejanos enjambres de luz del cosmos
y en todas las Vías Lácteas conocidas
y por conocer más allá del Sol

en el trasluz de cualquier nebulosa
y de toda porción de algo más o menos habitable
vagando en el Gran Vacío del Cielo

allí donde haya algo que valga la pena
alguien
sea lo que quiera que sea
debería agradecer a Dios Todopoderoso
a Buda
Mahoma
Alá
y a todos los santos
que el hombre aún no haya pasado por allí

de los ojos en el placard (2006):





en tránsito

ella duerme
yo escucho música
barro el piso
alimento a la gata que sólo viene a comer
y se va
porque está de paso
la gata
que a gatas se deja tocar
como yo
que escribo
y las chicharras
que se hinchan en la siesta
mientras ella duerme

ni modo
estamos de paso
no hay manera de medir el tiempo de lo que apenas pasa

puede apantallarse un colibrí delante de la ventana
y lo que pasa no pasa del todo

es probable que sólo sea un sábado de luz en la tierra
que no pase nada más allá de las paredes
todo más o menos ilusorio
como ella que duerme
y yo que observo sus pequeñas sandalias en paz

jueves, 29 de marzo de 2007

JOSÉ MARÍA CASTRILLÓN

















Mencionado por:
Jordi Doce
Juan Luis Calbarro
Jaime Priede

Menciona a:
Tomás Sánchez Santiago
Juan Manuel Rodríguez Toval
Máximo Hernández
Eli Tolaretxipi
Jordi Doce
Jaime Priede
Juan Carlos Gea
Fernando Menédez
Ildefonso Rodríguez
Hermes González
Marcos Canteli
Juan Luis Calbarro
Isidro Hernández




Bio-bibliografía

José María Castrillón (Avilés, Asturias, 1966) es doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Oviedo. Ha publicado los textos poéticos La sonrisa de un delfín (Heracles y Nosotros, Gijón, 1991), Animal de compañía (Nómadas, Oviedo, 1998), Aún por recorrer (Magua, 2004), La vieja munición (Idea, 2005).y el círculo y la piedra (Trea, 2006). Perteneció al consejo de redacción de la colección literaria Nómadas y de la revista Solaria.





Poética

El poema es una experiencia de lenguaje a la búsqueda de conciencia (existencial). El lenguaje poético se distancia así de la simple retórica para conformarse como problema de expresión. Esta emanación singular no hace buenas migas con el lenguaje pactado y utilitario de algunos textos pseudopoéticos; ni con los que se limitan a una recreación programada y programática de los discursos sencundarios (discursos de la crítica); aún menos con la utilización de elementos retóricos como meros signos de lo poético, es decir, como certificados de poeticidad. Me inclino, en fin, por la poesía que aúna intensidad personal y problematización del lenguaje (incluso a través de mecanismos de sencillez o de oralidad), y cuya manifestación lingüística supone, en palabras de Octavio Paz, la intersección de la memoria personal de la lengua y la memoria comunitaria heredada.




Poemas



BAILE JUNTO AL PANTANO

Es tarde ya,
y el agua no ama ni las luces ni la música:
contra sí las deshace
como a su propio sueño.

Mis padres se han abrazado para bailar.

Yo no sueño aún con los cuerpos pero amo las voces:
la voz de mi madre,
mi voz posada sobre su pecho.

Bailan abrazados,
y llegan las orillas de sus pasos hasta aquí,
donde el agua respira la ceguera.

De aquella noche, los fondos de silencio.

(De La vieja munición)






BICICLETAS

(¡yo peso más!...)

cuesta abajo
dejarse atrás para alcanzarse

la tarde te respira

y una voz que de pronto te adelanta
que alguna vez te rozó
y se cogió de ti

dónde se quedó el cambio de agujas de esta brisa
que te va dejando
atrás

(De El círculo y la piedra)





DOLOR

como en un reloj de arena
es algo que cede dentro

son las paredes
que se van quedando al aire
unas frente a otras

y palabras repetidas
desnudas
ya para siempre convocándose a sí mismas

(De Aún por recorrer)

FRANCISCO LEÓN























Mencionado por:
Álvaro Valverde
Jordi Doce
Rafael-José Díaz
Annelisa Addolorato
Vicente Luis Mora
Ramiro Rosón

Menciona a:
Carlos Edmundo de Ory
Kostas Tirópulos
Màrius Sempere
Juan Antonio Masoliver Ródenas
Andrés Sánchez Robayna
Eugenio Montejo
Antonio Méndez Rubio
Clara Janés
Vicente Valero
Antonio Trujillo
Mario Míguez
Ada Salas
José Luis Rey
Alejandro Krawietz
Jordi Doce
Carlos Jiménez Arribas
Julieta Valero
Iván Cabrera Cartaya
Rafael-José Díaz
Melchor López



Bio-bibliografía

Francisco León (Canarias, 1970) ha publicado Cartografía (1999), Ocho pajazzadas para Salomé (1999), Tiempo entero (2002), Ábaco. Diarios (2005). En 2006 se publica Terraria, un libro de prosas con el que obtuvo el I Premio Internacional de Poesía Màrius Sampere. Recientemente ha visto la luz Dos mundos (2007). Fue codirector de la revista Paradiso (12 número). En 1994, Andrés Sánchez Robayna seleccionó poemas suyos para la antología Paradiso (Siete poetas). Fue editor literario de la antología La otra joven poesía española (2003). Dirige las revistas Can Mayor (17 números) y Vulcane (12 números), y funda, junto a otros amigos, la revista Piedra y Cielo (4 números), de la cual es secretario de redacción. Pertenece desde hace once años al Taller de Traducción Literaria de la Universidad de La Laguna.




Poética

Estoy convencido de lo siguiente: tomar conciencia de uno mismo con respecto al mundo y del lugar que ocupamos en él y en qué modo lo ocupamos, es decir, en relación a qué fundamentos morales y espirituales vivimos, es sin duda uno de los peligros que entraña la verdadera poesía. ¿Por qué? Porque la poesía es una autoplasmación de la conciencia, es una liberación del ser, es un antídoto contra los prejuicios y las verdades impuestas. Y cuanto más honda, trascendental y compleja sea la poesía, mayores serán sus efectos liberatorios sobre nosotros. «Todo conduce a pensar que hay un cierto punto del espíritu donde la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo dejan de percibirse como contradicciones. En vano buscaríamos en la actividad surrealista otro móvil que la esperanza de la determinación de este punto.» Para André Breton y los surrealistas éste era un razonamiento indudable: la poesía despertaba al hombre o a la mujer verdaderos que llevamos dentro de nosotros. Es un tipo de revolución —y he aquí lo mejor de los poderes de la poesía— únicamente individual. Por lo tanto puede decirse que se trata de una revolución lenta, es cierto, pero que no da pasos atrás, puesto que nadie que alcanza un tipo de videncia superior elige como solución ulterior la ceguera.





Poemas


AMANTE Y CONOCIMIENTO

Los hilos invisibles que unen a los árboles
esta tarde. El amante que surge de su lecho,

sereno en la avenida de verano, que baja
hacia las aguas, con el conocimiento del amor

embriagando su mente todavía. Los hilos
de la luz, la avenida de palmeras, las sombras

en la unidad brillante de las aguas. Lo amado
y el amante se miran, y descifran los signos

de la tarde. El amante, que surge de su lecho
y comprende la luz, y ata todos los hilos

incandescentes, todo conocimiento —dice—,
lo amado y el amante, ¿no surgen del luz?





DICHO A UNA SOMBRA

Has vuelto al libro seminal,
tú, luminosa en los pálidos muros.

Vuelves cuando la tarde veloz se desvanece
al libro del principio,
el que tuvo sus páginas cegadas por el sol
estaciones perpetuas.

El libro negro,
el que el niño tocó en su sueño primero,
cuando andaba en los campos:

urna de muerte sobre la piedra negra.

Lee ahora su mensaje de redención, y bébelo,
y en él anúlate, y anúlanos, estrella,
lo mismo que en un bálsamo.






SIROCO EN UN DÍA DE CUMPLEAÑOS

Allí estaban las puertas de las sendas de la Noche y del Día,
enmarcadas por un dintel y un umbral de piedra.
Estas, etéreas, se cierran con enormes hojas
de las cuales la Justicia, pródiga en castigos, posee las llaves de usos alternos.
A ella la aplacaron las doncellas con suaves palabras
persuadiéndola hábilmente de que para ellas el cerrojo asegurado
quitara pronto de las puertas. Estas, al abrirse,
produjeron un insondable hueco entre las hojas…


Parménides



Oímos el chillido en los ramajes
formando aquella tarde de climas africanos
e insectos que flotaban aturdidos
bajo luces opacas.

Usted no se movía bajo ciegas
espirales de angustia por el cielo:
el cabello y la lámpara agitados,
los fulgores de espectros cambiantes sobre el muro.

Sólo duró un instante
su mano señalando en las malezas
la visión de un tejido temporal.

Era el hueco insondable, refugio de la diosa.

Usted no se movía.
Y su amigo el pintor
Frederic escuchaba las palabras,
miraba la ventisca
gemir sobre los árboles, agitar el jardín
como un ave furiosa que pasara
en ráfagas sedientas
golpeando las flores de la casa
con sus alas de muerte o de locura.

Vi el rostro del pintor, y a usted, paralizados,
y a mí mismo me vi, como en una pintura,
abajo en el asfalto,
en pie junto a mi coche,
comprendiendo la luz que caía
con pobres instrumentos racionales
a las puertas del tiempo.

Comprender es salvarse —dije—, pero
en esa comprensión de la sustancia
¿alienta la verdad,
el ave negra, los espectros, alguien
que hablaba en la terraza acerca de otro mundo,
el siroco africano que volvía
tal vez a un sacrificio de videntes?

Comprender es salvarse, ¿es esto cierto?
O sólo el puro fuego de la mente profana,
esforzada en soñarse a sí misma
bajo un orden supremo
que ni siquiera existe.

Gritaba entre las hojas la garganta del mundo,
y vi a dos descendientes de Parménides
discutiendo si el ser
se hallaba al otro lado del vacío
que allá adentro formaban,
en el aguacatero más humilde,
la ventisca y sus ramas.

Un rugido de nubes bajó sobre la tierra.
Quizá eran las Helíades, que habían regresado
con haces de centellas en las manos.

Cerré mi coche
y ustedes se giraron para verme.
La humana claridad los envolvió de nuevo
con túnicas mortales,
y usted me invitó a entrar
al templo cotidiano, a la prueba del tiempo.

miércoles, 28 de marzo de 2007

LUIS ANTONIO DE VILLENA





























Mencionado por:
José Luis Piquero
Antonio Pérez Morte
Balbina Prior
José Alfonso Pérez Martínez
Juan de Dios García
Verónica Aranda

Menciona a:
Juan Antonio González Iglesias,
Carlos Marzal,
Luis Muñoz,
José Luis Piquero,
Juan Antonio Bernier y
José Daniel García
entre otros.





Bio-Biografía

Nacido en Madrid en octubre de 1951, Luis Antonio de Villena es licenciado en Filología Románica. Realizó estudios de lenguas clásicas y orientales, pero se dedicó nada más concluir la Universidad, a la literatura y al periodismo gráfico y después al radiofónico. Además ha dirigido cursos de humanidades en universidades de verano y ha sido profesor invitado y conferenciante en distintas universidades nacionales y extranjeras.
Publicó, aún con 19 años , su primer libro de poemas, Sublime Solarium (1971).Su obra creativa -en verso o prosa- ha sido traducida , individualmente o en antologías, a muchas lenguas, entre ellas, alemán, japonés, italiano, francés, inglés, portugués o húngaro. Ha recibido el Premio Nacional de la Crítica (1981) -poesía- el Premio Azorín de novela (1995), el Premio Internacional Ciudad de Melilla de poesía (1997), el Premio Sonrisa Vertical de narrativa erótica (1999) y el Premio Internacional de poesía Generación del 27 (2004). Es Doctor Honoris Causa por la Universidad de Lille (Francia).
Ha escrito y escribe artículos de opinión y crítica literaria en varios periódicos españoles desde 1973. Ha colaborado en numerosos programas televisivos y sobre todo radiofónicos. Actualmente colabora en El Mundo, El Periódico de Cataluña y el suplemento "Babelia" de El País. Ha hecho distintas traducciones, antologías de poesía joven, y ediciones críticas.
A pesar de sus múltiples actividades, y de su gusto por la narrativa y el ensayo, cuando le preguntan, no duda en calificarse como, básicamente, poeta.
Además, Villena es noble. Javier Marías -actual monarca del Reino de Redonda- le otorgó en 1999 el título de Duke of Malmundo.



Poética

Me gusta la poesía elaborada y directa, la poesía refinada y vulgar, la poesía que siempre quiere ir más lejos sin olvidar la mejor tradición y sin olvidar tampoco al posible lector. Me gusta la poesía cálida, que subraya la disidencia y la vida, pues el poema hoy debe dar cuenta del horror del mundo sin dejar de ser un cuidado artefacto estético. Una poesía del placer lingüístico, del arte y también de la encendida réplica a una mayoria moral oprobiosa. Algo de todo eso y más presumiblemente....



Poemas



Piscina

Con un ligero impulso la palanca palpita,
y el desnudo se goza un instante en el aire,
para astillar después en vibraciones verdes
el oro y el azul y la espuma que canta.

Desciendes un momento. Y riela en los visos
del cristal transparente el fuego que galopa
entre las ramas verdes, y es túnica
de seda que amorosa recoge la selva de tu cuerpo.

Te detienes y nadas. El fondo es tu capricho.
Como un solaz de algas que amase tu cabello
te complaces en verte por grutas submarinas.

Y al regresar al sol, nos miras en la orilla,
mientras, toda codicias sexuales, el agua
deseosa, se goza solitaria en tu cintura.

(De El viaje a Bizancio, 1976)





Un arte de vida

Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa,
tu corbata de tarde, la carta que le escribes
a un amigo, la opinión sobre un lienzo, que dirás
en la charla, pero que no tendrás el torpe gusto
de pretender escrita. Beber, que es un placer efímero.
Amar el sol y desear veranos, y el invierno
lentísimo que invita a la nostalgia (¿de dónde
esa nostalgia?). Salir todas las noches, arreglarte
el foulard con cariño esmerado ante el espejo,
embriagarte en belleza cuanto puedas, perseguir
y anhelar jóvenes cuerpos, llanuras prodigiosas,
todo el mundo que cabe en tantas euritmia.
Dejar de amanecida tan fantásticos lechos,
y olerte las manos mientras buscas taxi, gozando
en la memoria, porque hablan de vellos y delicias
y escondidos lugares, y perfumes sin nombre,
dulces como los cuerpos. ¡Qué frío amanecer entonces,
qué triste es, qué bello! Las sábanas te acogerán
después, un tanto yermas, y esperarás el sueño.
Del día que vendrá no sabes nada. (No consultas
oráculos.) Te quemarán hastíos y emociones,
tertulias y bellezas, las rosas de un banquete
suntuario, y las viejas callejas, donde se siente
todo, en el verano, como un aroma intenso.
Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa.
Y si todo va mal, si al final todo es duro,
como Verlaine, saber ser el rey de un palacio de invierno.

(de Hymnica -1979)



Ahorcados
(Poema en prosa)
9 de mayo de 2006


Sabían de memoria (sin saberlo) a los antiguos poetas y la lenguade los pájaros. Se habían descubierto con los ojos, que eran nochey penetraban noche. Y temblaban susurrando. Desnudos bajo elagua de un grifo vulgar, oyeron a Ibn Arabi cuando dice: “Brillóel relámpago cuando aparecieron sus dientes,/ y no supe cuál de los dos acabó con la noche”. Pringosos de su aroma vegetal (y tremantes) escribieron, con la lengua, en su piel viva de sombra canela, muchas líneas de “El intérprete de los deseos”. Y entrelazados como alquimia labios y piernas, oyeron otra vez:“Me vienen impetuosos los suspiros,/ y las lágrimas por mis mejillas corren.” Oh mi mal de amores por los lánguidos párpados… Quiero hablar en tu boca. Y la mano recorría el fin y el principio, la bóveda y la extensión celeste, y el almíbar de la lengua hacía callar la música del dedo. Paraísos de aroma vegetal, luz de luna, otra vez (otra vez) alcanzados, gozados, sabidos, íntimos, felices, temblorosos, rotos…Y escucharon: “Mañana y tarde pasaron sin gozar del descanso,/ juntando las mañanas y noche tras noche.” Y vieron ágiles corzos por un reino dorado, mientras ellos descansaban del santo exceso y los mástiles buscaban para más y mayor amor (en tanta noche) grutas de velludo y velas de seda. “De la oscuridad de su cabello surgió la luna llena,/ y la rosa bebió del narciso negro.” ¡Cuánta quietud suave trasegando el deseo!Fathi y Omar, dos muchachos de Teherán, con diecinueve años, fueron ahorcados en los días funestos del invierno cristiano de 2006 en plaza pública. Se amaban. Se querían. Buscaban dormir juntos y acariciar sus sexos. Ahorcados. Omar y Fathi, de diecinueve años. Y el mundo ridículamente no se ha roto aún. Y parece que los verdugos rezan en viernes: “El Compasivo se ha instalado en el Trono”. ¿Quién se ha instalado en el trono? Rezad por mi, muchachos de Persia.

(Inédito)

MANUEL GUERRERO CABRERA

















Mencionado por:
Mª Jesús Soler Arteaga
Ana Patricia
Antonio Llamas
Antonio J. Sánchez
Ángel de la Torre
José Puerto Cuenca
Antonio de Egipto
Manuel Delgado Gómez
José Manuel Pozo Herencia
Sensi Budia

Menciona a:
Mª Jesús Soler Arteaga
Luis Alberto de Cuenca
Lara Cantizani
Antonio J. Sánchez
Jacob Lorenzo
Ana Patricia Moya Rodríguez
Javier Lostalé
Ángel de la Torre
Antonio Llamas
Laura Rosal
Ángel Gómez Espada
Jesús Cárdenas
Carmen Ramos
Maricruz Garrido
Eva Moure
Rafael Luna García
María Victoria Atencia
Estefanía Cabello




Bio-bibliografía


Lucena (Córdoba), 1980. Es profesor de lengua y literatura. Ha publicado diversos estudios críticos en actas de congresos, algunos de los cuales pueden consultarse en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, y en los volúmenes Estudios críticos de Literatura del Siglo de Oro (Juan de Mairena y de Libros, 2008) y Tango. Bailando con la Literatura (Moreno Mejías, 2009); también ha publicado un libro de relatos titulado Para despertar (Moreno Mejías, 2011). Aunque lo más destacado es su labor cultural, por la que recibió el Premio Pimiento de Plata de la Delegación de Juventud del Ayuntamiento de Lucena (2011), además de encargarse de la revista de creación y análisis Saigón, y su poesía, que está publicada en diversas revistas (Álora la bien cercada, Angélica. Revista de Literatura, Saigón, Aldaba, etc.) y en los libros El desnudo y la tormenta (Moreno Mejías, 2009), Loco afán (Ediciones en Huida, 2011), El fuego que no se extingue (Manantial, Ayto. de Priego de Córdoba, 2013) y Las salinas del aliento (Cuadernos del Laberinto, 2015). 



Poética


Mi poesía está marcada por la lectura (y relectura) persistentes. Cada vez me convenzo más de que escribo, porque he leído y de que leo para poder escribir. Las reseñas a mi obra se aventuran en decir que mi voz maduró en Loco afán y que en el El fuego que no se extingue se insinúa una evolución, que creo haber puesto de manifiesto en Las salinas del aliento. Admito en mis poemas huellas y referencias, principalmente, del tango, de Miguel Hernández y de Rubén Darío, y, en estos momentos, de poetas actuales como Luis A. de Cuenca, María Victoria Atencia, Jesús Cárdenas, Joan Margarit, Antonio J. Sánchez y Lara Cantizani.




Poemas



I’M YOURS

Hoy he comenzado
el libro de Hamlet que me regalaste.
La primera página
contiene sorpresas
duraderas desde el tiempo
pasado al presente.
Tu letra surge.
Tu letra dice
«I’m yours», que eres mía,
como lo es el libro y tu letra.

Ahora mismo,
al escribir este verso,
tengo el libro, tengo
tu letra que dice
«I’m yours», que eres mía,
mintiéndome,
porque no te tengo aquí.

(El desnudo y la tormenta, Moreno Mejías, 2009).




«Y YO ME IRÉ»
Al mexicano Eduardo Vázquez,
cuyo abuelo se transformó en libro.

Y yo me iré.
Como todos. De un día
para otro. Sin aviso.
Y me transformaré
en un pequeño libro
con pinta de muy viejo
y muy manoseado,
en cuyo lomo lean
fácilmente mi nombre
los lectores futuros
o los nietos soñados
silabeando el título de mi obra.

(Loco afán, Ediciones en Huida, 2011)


EL FUEGO QUE NO SE EXTINGUE

Si preguntas el tiempo que nos queda,
probaré de tu cuerpo
las crestas de la sal,
me dejaré llevar a tus orillas,
presentido oleaje,
y seré tu pareja necesaria
en el frágil naufragio,
contando los latidos,
sumando las arenas,
dividiendo por besos los corales,
para hundir nuestros ojos
en las aguas inmensas
que jamás nos apagan,
pues este amor es fuerte
como la muerte.

(El fuego que no se extingue, Manantial, Ayto. de Priego de Córdoba, 2013).

¡CUÁNTOS ABREN LOS OJOS…!

¡Cuántos abren los ojos
ante injusticias, guerras,
corrupciones, desahucios
y otras penas endémicas!

Yo no sé todavía
si he de avergonzarme al confesar
que a mí me los abrieron
los tuyos,
como quien se despierta tras el alba
del sol primero.
Cuando tus ojos,
pupilas vírgenes,
sin saber que miraban, me miraron…
como el pájaro canta
sin comprender que canta
y que seguirá haciéndolo
cuando me vaya
fuera de tu mirada.


(Las salinas del aliento, Cuadernos del Laberinto, 2015)

martes, 27 de marzo de 2007

ÁNGEL GÓMEZ ESPADA















Mencionado por:
María Jesús Soler Arteaga
José Daniel Espejo

José Luis Abraham

Juan de Dios García

José Manuel Gallardo Parga

Manuel Guerrero


Menciona a:
Pablo García Casado
José Daniel Espejo
José Manuel Gallardo Parga
Juan de Dios García
Aurora Luque

Juan Carlos Mestre
Cristina Morano
Luis Muñoz
Eloy Sánchez Rosillo
Álvaro Valverde

.

Bio-bibliografía

(Murcia, 1972). Actualmente reside en Badajoz. Co-director de la revista de cultura EL COLOQUIO DE LOS PERROS. Ha publicado Mediodía en la otra orilla (Murcia, 2000) y la plaqueta Alineación Indebida (Almería, 2007). Como narrador, Anales de la Casa Subterránea. Ha sido incluido en varias antologías localistas y ha ganado, entre otros, el Fernando Quiñones de poesía. Con gran sorpresa, se ha visto traducido al portugués, al italiano y al polaco. Responsable de los blogs RUA DOS ANJOS PRETOS (http://ruadosanjospretos.blogia.com/) y MUSEO DOS ANJOS PRETOS (http://museodosanjospretos.blogspot.com/), donde expone sus paseos fotográficos por París.

.

Poética

No creo demasiado en ellas. Están en el mundo porque tiene que haber de todo. Pero pueden visitar algo más a esto respecto en:
http://artespoeticas.librodenotas.com/artes/825/poetica-obliga-2000

.

Poemas

MENSAJERIA CELESTE

Un ángel checo pasea en bicicleta.
Pedalea despreocupado.
Le persiguen dos caballos.
Por unas cuantas monedas,
muchas menos de treinta,
lleva tu carta en la mano,
deja mi amor en tu puerta.


VIEJA ESTACIÓN

Con el vértigo que puede ofrecer
el vaivén de los raíles, la visión de la nada,
hemos abandonado la estación en la que trabajó
mi padre durante mi primera infancia.
Estaba lejos de casa y fuera del pueblo,
en mitad de un páramo sin dueño. Las horas
caían con la misma parsimonia
que los trenes o los viajeros pasaban.
Imagino a mi padre leyendo
en esas feas noches de invierno,
lo veo echándonos de menos,
lamentando no poder venir para arroparnos,
ponernos el pijama, calentarnos la leche.
En ocasiones,
muchas menos de las que me hubiera gustado,
cogíamos el tren para visitarlo.
De aquello quedan recuerdos vagos:
un perro negro con un collar de pulgas,
mis primas corriendo por el andén,
un banco siempre verde al que ascendíamos
para tocar la campana hasta reventar,
el olor a paella y algún que otro tren
perdido de mercancías al que saludábamos
entusiasmados y contando sus vagones.
Luego regresábamos y él seguía su rutina.

De aquellos días lo que más lamento
fue no haberle dicho nunca lo mucho
que lo quiero. Y ahora apenas me quedan
fuerzas. La vida ha ido edificando un muro
de silencios inciertos entre nosotros.

La vieja estación también se ha muerto.
Nada queda en ella sino silencio.
La primavera comienza a avisarnos
con sus trinos de su pronta venida.
Él estará, sin duda, esperándome en el andén.
Nos daremos un par de besos
y en pocas palabras, le resumiré mi viaje
mientras llegamos a casa. Después,
comeremos, y todo seguirá su curso natural.




LOS DÍAS DE SERENGETI

huíamos a Serengeti los sábados
estaba en los mapas
aprendimos a vivir en lugares exóticos
ella escribía y yo cazaba
siempre habíamos querido ver antílopes

luego vinieron las vacaciones
nos separaron el campamento
los primeros días en la playa
la primera bicicleta otras amistades
niños que no sabían cazar elefantes
ni extraer el marfil sin dañarlos

volvimos a encontrarnos en septiembre
ella ya no soñaba con antílopes
ni bebes elefantes azulados bañándose en barro

se refugiaba en perfumes caros
que alguien la llevara a conocer la costa
en la grupa de un ciclomotor rojo

crecía demasiado rápido
para cómo latía nuestro amor
y yo no quise mirar hacia el vértigo
que todo eso exigía

ARTURO BORRA





















Mencionado por:
Laura Giordani
Nuria Ruiz de Viñaspre
Víktor Gómez
Matías Escalera

Menciona a:
Antonio Gamoneda
Antonio Martínez
Enrique Falcón
Laura Giordani
Antonio Orihuela
Juan Gelman
Leonidas Lamborghini
Ignacio Bellido
Antonio Méndez Rubio
Juan Carlos Mestre
Chantal Maillard
Olvido García Valdés
Matías Escalera




Bio-bibliografía

Arturo Borra (Argentina, 1972) se licenció en Argentina en la carrera de comunicación social (UNER) y en la actualidad está realizando un doctorado en estudios interdisciplinarios de la comunicación en la Universidad de Valencia. Ha participado en las antologías poéticas Aldaba (2003), Cuadernos Caudales de Poesía (2007) y Los centros de la calle (2008). Es autor de los poemarios La vigilia del deseo (1998), La sombra del mediodía (2001), Esplendores vulnerados (2004), Figuras de la asfixia (2007) y Umbrales del naufragio (Baile del Sol, 2010), así como de la prosa poética Anotaciones en el margen (2005), la plaquette Cielo partido (2009) y el libro de cuentos La reinvención del mundo (2008). Colabora regularmente con publicaciones literarias y comunicacionales en revistas de Argentina, México y España.

http://arturoborra.blogspot.com/



Poemas


Entonces escribe

“…se sienta a la mesa y escribe”
Juan Gelman


dime qué hago dice y no sabe
dime cómo miro dice y tampoco sabe
qué hace cómo mira en esta pendiente
oscura como un silencio o un llamado
desconocido

y no sabe sigue sin saber –y entonces escribe
cuando ya no puede decir más no sé no sé no sé:
escribe entonces como un silencio un llamado
y la pendiente oscura cae sobre sus ojos
y la pregunta es un caballo que corre sobre
regiones blancas

dime por dónde sigo dice –y no hay respuesta
que no sea fuga
___________y no sabe
y entonces escribe:




Vértigo

Nada que no sea vértigo: en el vientre
de la quietud nacen fracturas –como un aullido
que sólo después oiremos: escucha las hojas
de invierno,
supervivientes.

Crepitarán también cuando
las estaciones gélidas cedan
al rumor del agua. Y verás
entonces cómo la noche se hace clara
y brotan abejas
en los troncos secos.




Poema del hambre

“No parece que quepa, hoy en día, otra poesía más que la que diga el hambre”.
Chantal Maillard


Preguntás cómo se conjuga la palabra
«hambre» en un poema. Pero un poema
sin hambre no es. No todos saben que el hambre
es poema, que no hay
palabra que salve de la desnutrición que rompe
los cuerpos.

Es cierto que la palabra «hambre» no es
todavía cuerpo hambriento. Apenas un poema
la menciona avergüenza de delgadez
(pero quien conjuga
no puede conformarse con la plenitud
de lo inexistente).

Un poema sin hambre es palabra desdentada,
altar de sacrificios.
La palabra
«hambre» no llena el poema: lo abandona
desnutrido hasta la médula, socava
su manta, la geometría del
equilibrio.

El hambre muerde tanto silencio y
por hambre se escribe:

para ofrecer el vientre.

lunes, 26 de marzo de 2007

EZEQUÍAS BLANCO














Mencionado por:
Mª Jesús de la Vega
Juan Antonio Mora
Joan Gonper
Iñaki Echarte
Matías Muñoz
César Augusto Ayuso

Menciona a:
Luis J. Moreno
Aníbal Núñez
Tomás Sánchez Santiago
Ángel Campos
Fernando Beltrán
Cristóbal López de la Manzanara
José Luis Matilla
Pascual Izquierdo
Matías Muñoz
Miguel Galanes
César Augusto Ayuso
José Luis Morante.




Bio-bibliografía

Ezequías Blanco nació en Paladinos del Valle (Zamora) en 1952, Tiene publicados los siguientes libros de poemas: Limitación del vuelo (1979); Palabras de la Sibila (1992 y 2000); En medio del desierto (1996); Archivo de imágenes-Imágenes de archivo (1999) Objetos del amor lejano (1999 y 2005); Los caprichos de Ceres (2004 y 2007); Otras tribus urbanas (2007). También ha publicado el libro de relatos Memorias del abuelo de un punk (1997 y 1998), la novela Tres muñecos de vudú (2001) y una edición crítica de Las aventuras de Pinocho (Edelvives, 2004). Islandia, 2004, Lobohombre Ediciones, Madrid, 2007 y Construirte un abismo, Morille-Salamanca, 2008. Desde hace dieciocho años dirige la revista Cuadernos del Matemático.




Vale por una poética

…Uno sabe, también en este campo, lo que le agrada y lo que le agrada menos. Sabe que cada cual sueña para sí y tiene torpe el oído para otras pesadillas. Sabe que el poeta busca un atajo en el intento vano de alcanzar la Verdad y de comunicar sus fracasos y sus hallazgos porque necesita como nadie la paticipación –amar y ser amado-. Sabe que la poesía se hace con palabras, con ritmos, con melancolías, con sugerencias, con misterios, con azares y otras frutas que no enumeraré para no parecer prolijo. De la habilidad para adquirirlas en los mejores puestos del mercado o en las mejores huertas, del amor y de la pasión –también del tipo de herramienta- que se use al trocearlas, de la revelación en el aderezo, de la mezcla y su presencia, resultará la macedonia…
No concibo un poeta sin su Po(ética) pero ésta emanará de sus versos de forma natural. Lo demás es asunto de la Fortuna, de la Crítica o del otro mercado. Además la Poesía, dijo un poeta para mí muy querido, “ese es otro cantar.”






Poemas



(Tres poemas pertenecientes al libro inédito Una ceja de asombro de Ezequías Blanco)



La lógica es eternamente obscena
y ebria e impotente. Aquí no sirve.
La mañana ha estado en su apogeo
y yo quiero sin embargo el oscurecimiento
-aclaración y transfiguración...-
Lo milagroso tanto como lo monstruoso
en palabras que nunca diré ni escucharé.
Cuando el alma se retira del cuerpo
y me devuelve rotos
los lados débiles de la sensibilidad
el dolor en paciencia se derrite
y mi sangre más antigua que yo
olvida que traición es paradigma.
Asalta entonces el terror de las noches
perpetuamente amenazantes
de los eternos culpables sin ninguna culpa.
Mas yo sé que la vida cotidiana
-también el pensamiento-
pone en el alma el máximo relieve
me llama a la existencia al goce
al relincho de todos los sentidos
al desorden de la sinceridad...
En la isla donde hemos nacido
todos son como nosotros pero a mí me salva
tu imagen elevada por la firmeza de mi fe.





Como un ala arrancada
que se desangra pluma a pluma
como catedrales purísimas en exceso
que levantan el viento del desdén
así es mi alma. Y por eso se aburren
los cuerpos cuando están conmigo.
Tengo un sonido diferente al de la pasión
y en aras de la voz lo sacrifico todo.
Nunca he hablado sin inspiración de mis penas
sin el sentido de la felicidad que ellas le dan.
No defiendo mi causa
sino aquella del más absoluto de los besos
el que llega hasta el alma traspasando la carne.
Y no es que mis cabellos sean indiferentes al frío
de la proximidad de las valquirias
pero veo su boca como un mundo:
un abismo una bóveda celeste un desfiladero...
Y en las ventanas veo sólo siluetas
que miran hacia simas infinitas.
y en los lechos barcos para partir algún día.
Está tan distraído este verano
como si no tuviera tiempo
para ocuparse de sí mismo.
Rico en amantes moriré
y en sabores de manjares sabrosos.
También en escondidos miedos rico.
Conjugar verbo y carne en las fronteras
del límite del cuerpo
es mi oficio: beneficio maleficio y mapa.




Para dejar de adivinar sueños dejo el lecho
para dejar de ver milagros...
Voy a la mesa para que mis codos
los hagan los encarnen olvidando la espalda.
Mi brazo alargado cae en el vacío con frecuencia
y las limosnas en la arena.
Y de la mesa voy a la ventana
y alzo los ojos para ver espacios en fuga
y poco después rayos luminosos de estrellas
que salvan el cielo y el corazón.
Desayuno pureza y fortaleza.
Los trenes no son lobos. Aúllan como lobos los trenes.
Vuelvo a la ventana: pájaros en el tejado
ventisca por las calles un gato sobre un banco
rojas las copas de los árboles
apuntan las jóvenes ramas de la inmortalidad...
El pasado aún está por venir para nosotros
porque hay lenguas en que nido rima con estrellas.
Revelando y rompiendo la magia de la magia
me siento como un atlas liberado
que suspira del pecho con alivio.

DIEGO MEDINA POVEDA





















Mencionado por:
Diego Medina Martín
Raúl Díaz Rosales
Domingo C. Ayala
Julio Santiago

Menciona a:
Domingo C. Ayala Moreno
Joaquín Ríos
Francisco Ruiz Noguera
Leopoldo María Panero
Antonio Jiménez Millán
Nacho García Cabrera
Diego Medina Martín
Antonio Blanco Carrero
Raúl Díaz Rosales
David Leo García
Francisco Fortuny


Bio-bibliografía

Diego Medina Poveda (Málaga 1985). Estudia Filología Hispánica. Segundo premio Poesía para escolares “Poetas del 27” 2003. Segundo premio “UNIVERSIDAD DE MÁLAGA, 2005” Homenaje a Alfonso Canales. Primer accésit del premio de poesía “UNIVERSIDAD DE MÁLAGA, 2006”. Es parte del consejo de redacción de la revista cultural Synthesis. Es uno de los antologados por Francisco Ruíz Noguera en la antología de jóvenes poetas malagueños Frontera Sur. Aparece en los Catálogos de Valverde 32 editados por Raúl Díaz Rosales. Ha publicado en la sección cultural de El diario Sur de Málaga y en diversas revistas de literatura tales como: Robador de Europa, Synthesis, Liberlect, La plaza humana, La corná...



Poética

El caminante hace camino al andar. Por todos los sitios transita. El caminante cuando mira una rueda dice ver también surrealismo. Nunca estuvo en París pero yo lo vi beberse Alcoholes, escribir por los andenes al rumor del Sena y la uva vendimiada a una mendiga de cabellos rojos o a una que pasa y que como aquel poeta desde el Mirabeau acariciar quiso el vacío. Dice el caminante encontrar siempre en París una película distinta. Nunca nada es igual si se ha leído. Las calles son escenas, historias, planos cortos, la Seberg en el espejo o una teta de BB bajo la sábana... El caminante piensa que la poesía es un camino, y que el camino es también poesía. Dice, recordando a Kostro, que quien inventó la rueda fue un poeta. El poeta es un ingeniero de caminos y ficciones, y el caminante al final de la escapada se detiene: el poeta también.





Poemas



AMORES DIGITALES

Te diré por debajo de la mesa
lo mucho que te quiero
por estos subterfugios de madera,
te diré con palabras lo del tacto:
esa brisa bermeja que se hunde
entre tus piernas de alabastro.
Te diré que te quiero
con ese amor que dan los dedos:
amores digitales y analógicas risas;
nombraré el verano de tus muslos
y la calima roja de tu falda,
las ventoleras
que mis cinéticas manos desbordan
por los suburbios de tus telas
donde guardas
el corazón elástico de los besos
y esa dicha malévola que da el calor, el fuego
sin sentido y el honor vulnerado;
porque frente a frente somos
amantes luciferes que se miran
con los haces lascivos de los ojos,
porque yo solamente no quiero
contemplar tu belleza que levita
sobre el mantel de sucia urbe estampada,
yo quiero atravesar los edificios:
andamiajes de faros derribados
donde la única luz que me guiara
fuera esa flor que escondes en tus labios
y el oscuro sudor de tu aliento
exhalando el lugar de tu mundo en mi oído,
palabras que tú clavas en mis tímpanos
para que pueda yo anclar tus piernas
a mis mares airados.




CREPÚSCULO DE SOMBRA

He de salir, salir y no ser nada,
no ser palabra ya que arda en la boca,
he de salir como agua en el arroyo
en líquida estampida que desborda
el ser y nada guarda en su cauce;
caminar por recuerdos, las memorias
cercadas por los diques de este cuerpo
que vuelen y no sean ya memorias;
y después como el agua prosigue,
como deja de ser cosa corpórea
por mi frente en cascada se termina
y de ser deja para ser ya rosa,
rosa de luz, luz del alba que tiembla,
sombra y fuego, crepúsculo de sombra.
Y es que cuando la carne se ilumina,
cuando nace el estío en la gran bóveda
y de esta tierra irradia lo concreto
el agua del arroyo se evapora,
arde lo azul, y es eterna arriba...
Y así como eternas son las horas
quiero salir y ser eterno, Claudia,
que no me espere lo que todo borra,
y que llegue el crepúsculo y me haga alma,
y que llegue tu noche y me haga sombra.






SÍLFIDES DE SANATORIO

Como sílfides de sanatorio ellas
por estas calles pútridas caminan
cuántas veces
habrás observado
sus faldas abiertas
ondulantes
sus largas piernas levemente heridas
aire rasgado
o humo de fábrica
cuántas veces
Clement
habrá pasado
con su irrisoria flor marchita
en esos
labios
y tú
Lacombe
ni siquiera
eres ya el médico que un día fuiste
noche tras noche
al blanco son del Sena
y la roca
a esas ninfas
desde
tu andén contemplas
ahora
solo caminas
las uvas
al rumor de las aguas vendimiaste
son cuadros de París aquellas musas
que nada harían en los hospitales
let it bleed
te dices
Lacombe
en sitio alguno la brisa marina
encuentras
un naufragio es la vida
y mientras de tu vaso el vino bebes
al vino que es tu sangre
lúcidamente
cantas
y a ellas
a las que tú antes sanabas
más les pides que te hieran
Fiften men on the Dead Man´s Chest
Fiften men on the Dead Man´s Chest
Yahoo! and a bottle of rum!

jueves, 22 de marzo de 2007

ELOÍSA OTERO

























Mencionada por:
Marcos Canteli
Víctor M. Díez
Pablo Fidalgo
Susana Barragués
Esther Ramón
M. J. Romero

Menciona a:
Xosé Manuel Outeiriño
Víctor M. Díez
La Mala Rodríguez
Aldo Z. Sanz
Olvido García Valdés
Chus Pato
Albert Ràfols-Casamada
Miguel Casado
Ildefonso Rodríguez
Leopoldo María Panero
Antonio Gamoneda
Tomás Sánchez Santiago
José-Miguel Ullán
Esperanza López-Parada
Gonzalo Abril
Susana Barragués
X.L. Méndez Ferrín
Marcos Canteli
Fernando Menéndez
Miguel Suárez
Esther Zarraluki




Bio-bibliografía

Nació en León, en 1962. Tiene publicado dos libros de poesía, Tinta Preta y Cartas Celtas, y un libro sobre fotografías antiguas de su ciudad, León a través de La Gafa de Oro. Ha traducido al castellano (en colaboración con Manuel Outeiriño) Con pólvora e magnolias, del poeta gallego Méndez Ferrín. Como periodista, trabajó para distintos diarios en Galicia, Madrid, León y Valladolid. En la actualidad colabora con revistas culturales de España y América, e imparte un taller de periodismo en un instituto. Tiene una bitácora de poesía, Isla Kokotero (http://islakokotero.blogsome.com).




Poética

HOY MISMO: Escribir es una buena forma de estar. De estar también con alguien que no está. OTROS DÍAS: Leer, escribir=Habitar espacios paralelos. EN OCASIONES: AlmaZen. (Abrir el armario secreto que excita los adentros. El espíritu halla lugar, puede fluir mientras el cuerpo y la ira, de alguna manera, reposan). ALGUNAS NOCHES: Pintar una postal. La puedo franquear y enviar. O no. EN LA DUCHA: Definitivamente, los poemas se pierden por el desagüe. EN LA VIDA “REAL”: Disfraz. EN EL ESPACIO / TIEMPO: Metamorfosis. Lugar. Demora. EN LA VIDA DE UNA BALLENA: El mar. El chafarís. O DE UNA OSTRA: El aburrimiento. O DE UNA ARAÑA: El hilo. La cueva. O DE UN MURCIÉLAGO: El rádar. O DE UNA BACTERIA: La vida como resumida conciencia de la vida. (...) EN MI CASA. La casa. EN THOMAS BERNHARD: “Sobre todo, uno está siempre desnudo, y siempre quiere vestirse con todo lo que escribe. Pero no sirve de nada, cuanto más intenta vestirse, y acicalarse y mantenerse caliente y fajarse, tanto más desnudo está uno. Por otra parte es también un placer exponerse y salir a la calle completamente desnudo”.






Poemas



(De un libro en proceso, amorosamente escrito en gallego, tal vez con faltas:)

Levo no peteiro
(paxaro eu)
o teu corazón,
sede das sensacións
e das emocións
atravesadas de parte a parte.

Pódese querer e estar cansa de querer.
Iso acontece.

*

Unha tórnase rara por non falar
—xa o di o Tractatus:
“o que na linguaxe se reflicte,
a linguaxe non pode representalo”—,
acumulando indicibles,
cousas pensadas,
estremantes
e orcelas.

*

Mais algún día o teu recordo falará.
Ou non?

É como escribilo nun libro branco
coas tintas invisibles
que só ti es capaz de ler.
Ti tes o teu recordo argallado naquelas verbas
que ninguén di.

Non é como o poema que recitou Jakura,
o monxe cen,
no intre anterior á morte:

“Este ano eu quero
ve-lo loto
na outra beira”

xa que endexamais saberemos cál foi o teu poema.
Como a Jakura, falláronche as forzas,
mais non houbo alí pincel para escribilo
nin ninguén o escoitou,
nin o retivo.

*

Nai, as caricias hoxe son dixitais
e ti límpa-la prata
coma se fose unha ferida,
enfías, enliña-lo pensamento
na agulla de remenda-los escarpíns,
limpas,
é coma se enfiára-la rabia no cla-cla-cla...
da bolicada.

*

Míde-lo tempo.
Escribes
para mante-la calma.

Escribes
e parece que non fas nada ruín
mais non estás onde tiñas que estar;
é coma se as verbas endexamais fosen tan boas
como para xustifica-lo acto.

miércoles, 21 de marzo de 2007

JOAN GONPER




















Mencionado por:
Agustín Calvo Galán
Pilar Sanabria

Menciona a:
Benjamín Prado
Santos Jiménez
Victoriano Crémer
Eva Vaz
María Jesús Fuentes
Jesús Munárriz
Vicent Camps
Ezequías Blanco
Eladio Orta
Enrique Villagrasa
Javier Peñas Navarro
Javier Asiáin
Tina Escaja
Pilar Sanabria




Bio-bibliografía

Es investigador cultural, narrador, editor y viajero. Editor de CELYA y de Abbat Ediciones. Director del Centro de Estudios Literarios y de Arte de Castilla y León. Columnista de El Adelanto (Salamanca). Coordina encuentros culturales hispano-lusos. Ha publicado: Teoría de la presencia (2004), Salamanca: Plaza Mayor de Europa (2005), El Quijote del IV Centenario (2005), Leonor de Borbón (2005)… Aparece en numerosas antologías y revistas literarias.





Poética

La poesía es espía del inconsciente de nuestros ancestros y la primera palabra del diccionario de los neuróticos. La poesía, dice un viejo tahúr, me poseía el esqueleto: Subía sorbiéndome las nubes de la médula hasta lo más santo del limbo y en su descenso, a vertiginosa velocidad, hacía polvo mis bajas pasiones para luego abochornarme entre doctos y conspicuos varones de dilatada experiencia académica o expertos en el arte del besamanos. ...Nada es poesía en el mundo de las realidades: Un estúpido que se ría de sí mismo es poesía y, también, un mendigo que con dos dedos toca a Bach con una flauta travesera. Todo eso es poesía aunque se demuestre lo contrario.




Poemas


Poema para tener guardado

Nadie recuerda nada;
Una voz un instante
En medio de la tierra.



(De Teoría de la presencia, CELYA, 2004)







A Pepe Ledesma desde Figueira da Foz

Morrer para viver:
Abre-se o canto a janela do mar.
Assomaste à luz da tarde
alinha do horizonte
na sombra escura as amarras escondidas
por onde estavas a ser.

Viver para morrer:
Teu rosto verdadero agora
acampa, aberto na atençao
desde aquele espaço aberto
como em aura da onda
que recolhe a alegria…

Morrer para viver:
Outros pendem da verga e já desatam
deixando a pegada fría
neste incêndio de água
da nascente viva na sua tristeza
cristalizando-se.

(Homenaje a José Ledesma, mayo, 2007)






La madre que me parió

...Y hubo un día; aquel día te acaricié la frente: escucho cómo te soñaba, madre, con el corazón en la portañuela del mundo en la piel, en las gotas de sangre, en la ternura y en el agua de las noches entrecortadas como lluvia que lava nuestros nombres para correr por un regato sin descanso, mientras la vida muere dejando que el río nos bese, que nos desee más el mundo dejándonos pellejos de memoria de nuestra piel bermeja sobre la almohada del camino…

…sin saber de dónde vengo sin ver, casi sin ver, algo más que el mañana y el miedo junto a los vivos, el miedo de las sombras de los mirlos junto a tu fotografía y el tacto de esas frías manos y tus arrugas:

…te siento, madre y grial, un trocito de mi cuerpo, una caracola, un laberinto, un templo, un socorro el día que vuelvo y cuando llego, en el final y sin imitaciones, siempre liba la infancia con la extraña locura de la lluvia ya remansada. Dame aquellos besos de tus ojos tan inocentes, lava la tormenta que nos rompe la distancia; ¡ven aquí, madre!, ciérrame los ojos para que descanses en paz.



(De Teoría de la presencia, CELYA, 2004)