lunes, 24 de diciembre de 2007

HILARIO BARRERO


















Foto: Mario Rojas



Mencionado por:
Felipe Servulo
José Luis García Martín
José Manuel Soriano Degracia
Jesús Aparicio González

Menciona a:
Xuan Bello
José Luis García Martín
Martín López-Vega
Joan Margarit
Luis Muñoz
Felipe Sérvulo
Jane Kenyon
Ted Kooser
Mary Oliver
Robert Frost
Donald Hall
James Schuyler



Bio-biografía

Hilario Barrero vive en Nueva York desde 1978. Es doctor por la Universidad de la ciudad de Nueva York. Ha enseñado español en la Universidad de Princeton. Ha traducido a Robert Frost, Ted Kooser, Donald Hall y otros poetas norteamericanos. Es autor de Siete sonetos (Imprenta Ebora,1976), In tempore belli (Premio de poesía Gastón Baquero, 1999), Las estaciones del día (Llibros del pexe, 2003), De amores y temores (Llibros del pexe, 2005), Días de Brooklyn, (Llibros del Pexe, 2007) y De otra manera, una antología bilingüe con poemas de Jane Kenyon (Pre-textos, 2007). Es colaborador de “Clarín” y sus poemas han aparecido en Aldonza, Hélice, Hueso Húmero, Poesía española, Reloj de arena, Revistatlántica y Turia.

http://mysite.verizon.net/hilariobarrero/


Poética

Oscura claridad.




Poemas



Postdata

Me arrimo a ti
en una calle estrecha
y dejo pasar la sombra
que nos viene siguiendo.

(de Educación nocturna)

Los de los tristes destinos

Al Museo le cambiarán de protectora,
reemplazarán los premios con los del vencedor,
derribarán estatuas y fundirán monedas,
sustituirán el nombre de las plazas,
serán reconocidos los dos hijos bastardos,
las fotos oficiales se venderán en rastros y subastas
y el brillo de la corte se amargará de olvido.
Con suerte, si no son fusilados,
sus cenizas irán al pudridero
y en los libros de texto serán un par de líneas.

¿Qué será de nosotros que somos solamente
dos cuerpos que se aman?
(Inédito)



***




"Early Sunday Morning"
Para Edward Hopper


Única criatura, la claridad
extiende sus raíces en la línea
horizonte de la calle vacía,
bautizando al color por su apellido:
azules infantiles, verdes lluviosos,
ocres enamorados, húmedos blancos
que son frontera con la sábana tibia,
el olor a café, la primera caricia,
y el roce de la muerte que, temprana,
teje precipitada la túnica del barro.
Dando razón de luz al carbón de la sombra,
el sol va señalando a la fachada
su destino de noche aún distante.
Dormidas las persianas, amarillo
despierto de septiembre, un visillo
entretiene su frágil esqueleto
en el lento columpio de la brisa,
mientras Mrs. McLaughlin siente un escalofrío,
protegida por Gato (y una buena ginebra)
y comienza a leer la última edición
del New York Times, cuando tan sólo son
las siete menos cuarto, en la recién
creada mañana del domingo.

(de In tempore belli)

1 comentario:

Enrique dijo...

Hilario, me encanta tu mundo. Un amigo lejano. E