miércoles, 7 de noviembre de 2007

DIONISIA GARCÍA






















Mencionada por:
Juana Vázquez
Rosa Lentini
Ramón Bascuñana
Aurora Saura
Juan de Dios García
Jesús Alonso Burgos
Ángela Mallén
Mª Engracia Sigüenza Pacheco

Menciona a:
Amalia Bautista
Ana María Navales
Aurora Saura
Clara Janés
Herme G. Donis
Josés Luna Borge
Juan Mollá
María Victoria Atencia
Miguel D'Ors
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Vanesa Pérez Sauquillo
Amalia Iglesias
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José María Álvarez
Juana Castro
Juana Vázquez
Paca Aguirre
Ramón Bascuñana
José Luis Martínez Valero


Bio-bibliografía

Dionisia García (Fuente-Álamo de Albacete, 1929) es autora de varios libros de poemas, siendo los más recientes El engaño de los días (Tusquets, 2006) y L´albero (El árbol) (Levante Editori, Bari, 2007), en edición bilingüe italiano-español. Además de la poesía, ha cultivado otros géneros, incluyendo el cuento, el aforismo, comentarios críticos sobre escritores clásicos y contemporáneos, y un estudio de la vida y obra de Emma Egea. Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas e incluidos en antologías y revistas. Es miembro correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo (Málaga). En el año 2000, la Universidad de Murcia instituyó un premio de poesía que lleva su nombre.




Poética

No es fácil decir de la propia escritura poética sin contaminar ese decir de literatura, porque es el poema, o el texto en prosa, el que tiene la palabra, dado que, una vez escrito, no nos pertenece. Lo dejamos ahí, libre, y puede ser que alguien lo descubra, si merece la pena, y lo haga suyo desde su aprecio como lector.
¿Por qué escribo? Porque forma parte de mi vida. Es una pasión, contenida, que induce a mirar el mundo de otra manera y que esa mirada llegue, también, a intentar la profundización personal.
En la escritura puede haber drama, puede haber dolor, mitigados por la claridad conciliadora del Arte.



Poemas


DESTERRADOS
A Juan María Bandrés

Era invierno y la lluvia sonaba en los cristales.
Pausado era el comienzo en aquel pueblo.
Grande la casa y húmeda, constante en su bullir.
Él llegó un mediodía, sosegando a su paso
el viento de la plaza. Se oía la pregunta:
¿es ese el desterrado?

Aquel lugar sin rastro a los tres nos unía,
y vivimos la dicha de plenas madrugadas.
Cerca y lejos los ásperos parrales;
el firmamento oscuro sobre nuestras cabezas
en nocturnos paseos.

Extinguidos aquellos movimientos
que fueron con nosotros, porque ya no es posible.
El tiempo ha destruido la voz que los sostuvo:
somos ahora tres los desterrados.




ACONTECER

Pasar no es sólo ir hacia fatal destino,
es también darse cuenta
de la línea del sol en el muro encalado,
de atardeceres lentos en la ciudad que habitas.

Eres cuanto recuerdas,
sin dejar el momento presente y pasajero
que ha de instalarse luego en la memoria,
y acompañar, más tarde, hermoso y rutinario,
donde buscamos fieles las íntimas presencias:
aquella voz pausada de mi madre,
el brillo de tus ojos al decir que me amabas.

¿Todo es cierto y ha sido, o está siendo?
Sólo una luz oculta que, misteriosa, invita.





INFAMIAS

Escondido temblaba, casi en llanto.
Parecía de tierra, con labios de granada.
No más de doce años sostenía su cuerpo
de tímido muchacho.
Desde angosta abertura vigilaba.
Ante sus ojos fijos, un erial implacable.
Le dolían los pies y el alma toda;
las horas entre el miedo.

Explosiones irrumpen, el humo se hace denso,
y ruidos culebrean entre la escasa yerba.
El vigilante acecha, va levantando el arma,
ya en alto se entretiene ante un ave que cruza.
Vuelve de nuevo, alerta, se reprocha.

El silencio se impone y propicia sosiego.
Como entre sueños llega
el aroma dormido de la casa,
abrigo familiar con escasez y holgura.

Seguía recordando…,
y oyó que alguien andaba a sus espaldas.
Apenas tuvo tiempo del asombro:
una mueca anunciaba el dolor del costado.
Aguasangre en el pecho. Se orinó en la agonía.
Su rostro de terror al fin sereno.



*Poemas extraídos de El engaño de los días

1 comentario:

Velocet dijo...

Lo siento, no puedo aguantarlo:

¿A qué es preciosa mi Catedral?

Aissshhhh... :´)