sábado, 3 de noviembre de 2007

ALBERT LLADÓ















Mencionado por:
Agustín Calvo Galán
Jesús Rodríguez

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Juan Antonio Bernier
Yolanda Castaño
Agustín Calvo Galán
Carlos Pardo



Bio-bibliografía

Albert Lladó (Barcelona, 1980), licenciado en Filosofía, trabaja como periodista. Es el director de la revista cultural Sísifo (http://www.sisifo.es/), en la que escribe mensualmente para la sección Cronopios Propios. Podemos estar contentos es su primer libro de relatos. http://www.albertllado.com/





Poemas



LA ELECCIÓN

Sara es amable, educada, femenina, bonita hasta el
último rincón de su cuerpo. Es capaz de darme la paz
interior que yo necesito.
Raquel es divertida, alegre, inteligente, creativa y rotundamente
atractiva. Ella es la que puede enseñarme lo apasionante
que puede llegar a ser la vida.
Si hubiera elegido antes nada hubiese pasado. Pero llegué
tarde, como siempre. Y ellas se conocieron. Ahora
viven juntas. Les va muy bien.




MONÓLOGO

Ya sé que esto es estúpido. He tenido que decir a tus
padres que esperaran fuera. Me ha costado convencerlos,
pero siempre me han tenido gran aprecio. La verdad
es que no sé qué decir. Nosotros siempre comentábamos
estas situaciones. Y hasta nos reíamos. No es que fuéramos
malvados, pero es que la vida te muestra tragedias
tan terribles que parecen chistes, son tan incomprensibles
e ilógicas como ciertas y reales. Siempre parece que le va
a pasar al otro y un día va y te pasa a ti. ¿Te acuerdas de
cuando murió Abraham? Sara estuvo toda la tarde
hablando con él, con un cadáver. Y cuando la escuchábamos
sonreíamos, perplejos, mientras, al mismo tiempo,
nos secábamos las lágrimas. Te tienes que acordar. Fue en
este mismo tanatorio. La caja de Abraham se parecía
mucho a la tuya.




MIMESIS

La primera vez que vi borracho a mi padre me
impresionó muchísimo. Desde entonces, no puedo
dejar de beber para tratar de olvidarlo.





LARGA DESPEDIDA

Cada día, alrededor de las tres de la tarde, Sara llama
para preguntar cómo está Abraham. Cada tres días,
la madre de Abraham le cambia la botella de suero. Cada
jueves por la mañana, el hermano de Abraham le lee un
capítulo de alguna novela de ciencia ficción, de ésas que
le gustan tanto. Cada viernes, el padre de Abraham alquila
una película de terror para que su hijo pase un rato
agradable. Cada primer lunes de mes, vienen a comer a
casa los abuelos de Abraham y así pueden visitarlo. De
esta manera pasan las horas, los días, los meses. Y no hay
un sólo familiar que se atreva a decir en alto lo que es evidente.
Y es que ya no puede pasar más tiempo. Tienen
que enterrar el cuerpo cuanto antes. Los vecinos ya han
llamado a la policía varias veces por el insoportable olor.

5 comentarios:

Luciérnaga dijo...

La gente dice que a fuerza de utilizar mucho las dos palabras (te quiero) han perdido su valor. A mí me encanta decirle a la gente que quiero, que la quiero.

Lo mismo me pasa con los que hacen algo bien. ¿Por qué me lo voy a tener que callar?

ME HAS GUSTADO MUCHO MUCHO. Una buena elección la de Agustín.

Felicidades Albert.

Albert Lladó dijo...

Muchísimas gracias, Luciérnaga, por tus amables palabras.

Un abrazo.

Nos leemos por aquí (allí).

Cucaracha homicida dijo...

"Monólogo" me ha pusto la carne de gallina. Sencillez apabullante de efecto demoledor. Enorabuena.

Un abrazo.

isabel romo dijo...

Me ha encantado encontrarme con este blog.... y Goethe hubiera sonreido.

Jose dijo...

monólogo es impresionante