sábado, 6 de octubre de 2007

JOSÉ MARÍA PINILLA


















Mencionado por:
Edith Checa
Carmen Salazar
Dolors Alberola
Javier Vázquez Losada

Menciona a:
Marian Raméntol Serratosa
Roberto Resendiz Carmona
José Juan Martínez Ferreiro
Lina Zerón
Sonia R. Fides
Javier Vázquez Losada


Bio-bibliografía

José María Pinilla, (1951- Barcelona, España). Poeta y Editor
Sus publicaciones más relevantes: En Tránsito (2002); Renacer (2003). Terraza de Verano, (2004); Umbral de Tolerancia, (2006), Los Subtítulos del Corsario, (2007), Las palabras del náufrago, (2007); El libro de las excusas: 2007, Erratas de Fe, (2007). Presente en Diversas antologías.

Premios Literarios: “Poesía en el Corral” 2007, “Premio de Poesía Luys Santa Marina”2007, Certamen de Poesía “José María de los Santos”, 2006, Ciudad de Órgiva, 2006, “Carta Puebla”, 2006, “Certamen literario Benferri, 2006, Premio Internacional de Poesía “De las Dos Orillas”, Montevideo, 2007, Distinción “Salomé Ureña de Henríquez”, 2007, de la República Dominicana, en reconocimiento a su trayectoria e invalorable aporte a las letras. Medalla de oro, 2006 (Lima – Perú), por sus méritos literarios y de unión entre los pueblos hispánicos.





Poética

La Poesía no se hace con ideas, sino con palabras, como ya escribiera Hierro a Degas, con la anuencia de Mallarmé. La idea toma otro sentido, otra forma... Significante y significado nos conducen hasta el verso de los dioses, que repitiera Valèry desde el simbolismo. Antes de que captemos el sentido, la palabra cautiva.

La lectura poética debe ser subjetiva: antes que las palabras, nos pueblan sentimientos. El poema es creación, y como tal no se atiene a más reglas que a sí mismo. El verdadero poema puede carecer de sentido, y nada sería, sin ese riesgo. Como un golpe de dados o un corte de baraja que, a mitad de trayecto, pronuncia una palabra nunca escrita.





Poemas


LA POLILLA DE LA INOCENCIA

Porque bebimos cucharadas de álgebra
entre nubes de colores,el escaleno y la esfera alborota
banel agua dormida de las pizarras.
La circunferencia era una mentira de lluvia,
confundimos adverbios con pronombres
y la aritmética bostezaba
ante el párpado rojizo de la mañana.

Porque el recreo traía gotas de nieve azucarada
y disimulos de niña soplando granos de arroz,
la tarde nos llenaba los dedos
de tinta china, cerrando pupitres
y compases, al abrigo de la pausa,
mientras natillas y dulces de leche
volvían libros del revés.

Porque era la época del alma,
y aún lejana
la linterna de las cuentas vencidas
y el centro inmóvil del fracaso.
El secreto nocturno de la pasión por un libro,
los eclipses de luna
y el reloj de los préstamos.

¿Por qué colgamos la inocencia
en un armario?
Las polillas siempre arañan
el silencio de la ropa abandonada.

Del libro “En tránsito”, Ed. Atenas 2002



¿DÓNDE ESTÁS?

Considerando que nos movemos por impulsos,
antes de andarse,
era el camino;
y tu frase llega desnuda, tan sin voz,
ni maquillaje,
rasgando la noche
entre dos chasquidos despiertos
a encender la pupila del mensaje:
¿Dónde estás?

Y la pregunta,
esa pregunta,
se convierte en instrumento esencial,
en justo equilibrio,
un marco de principios generales
para el silogismo del amor.

Los colores de la ausencia se disuelven,
igual que un nada que lo fuera todo,
y es en ese instante, todavía
cuando las penas transeúntes del olvido,
vuelven a casa cabizbajas
como sobras de lo que fueron.
¿Dónde estás?

Y apareces tú, detrás de la palabra,
vestida de blanco,
con el perfume que da la libertad,
amante, amada,
en el borde dulce del miedo ausente,
juntando las partículas de un mañana
en busca del después.

Es la frase, sin respuesta inminente,
una llamada de auxilio
en el bosque del silencio,
y una lágrima hueca que nace
en la esquina exacta de tu nombre.

Dime,
dime dónde estás.

Del libro “Renacer”, Ed. Atenas 2003



AMÁNDOTE, IGNORO

Las manos de la mar envejecen por devotas
y hay gente que ni siquiera ve su cuerpo
ni su pelo alborotado en pesadumbre;
en modo alguno. Casi cerca
las claras olas del olvido
suman y restan presagios mentalmente
hasta agotar de refranes su aritmética,
de muecas calladas y suspiros.

A lo mejor, es el claro azote de la piel
que nace de hora en hora
y se santigua, antes de la muerte
entre los ojos y el alma,
los dos puntos y la coma, el ayer o el después,
los medios días y el disturbio,
la soledad, la historia y los caminos...

Por eso amo el acertijo imperfecto
y los zapatos rotos del idiota,
bebedores de lluvia como si de rioja se tratara,
el santo que no llega,
los pobres locos que inventan ilusiones,
los incendios que se enamoran del agua
y a quien celebra el cumpleaños tan sólo que se asusta.

Amo las cerillas que no queman
y las uñas pintadas del profeta
y la sed que tiene el amuleto
para seguir siendo tan sólo un amuleto.

Y amo el trabajo mientras dura
y al patrón que desquicia mi salario.
La vergüenza y la pena y los ruidos de la noche
y también a quien roba sin sombrero.

Amo el final de una película
y la espalda de mi amante;
amo mi niñez y amo las espinas,
amo los llantos que perdieron el honor
y el honor que suena a sobresalto.

Amo el silencio sin respuesta
y las incógnitas de la pregunta improcedente,
amo el día y las horas compartidas.

Y de tanto amar, a veces, ignoro
que los ángeles no sangran,
no lloran ni se caen
sin alas ni venas.

Ni siquiera tienen sexo.

Del libro “Umbral de Tolerancia”, Ed. Atenas 2003
«Accésit» Premio “Carta Puebla”, de Poesía, 2006.

4 comentarios:

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Leo en la bitácora de Edith Checa que José María Pinilla ha muerto, una enorme pérdida para la poesía española.
Descanse en paz.

Cesc Fortuny i Fabré dijo...

Adiós Jose.

Flash78 dijo...

Tu recuerdo siempre estará en el corazon de tus seres queridos y en las palabras de tus poesias.

Descansa en paz.

katerin dijo...

me has dejado un dolor muy grande...Dios ahora estará contigo...llum