miércoles, 17 de octubre de 2007

ISABEL CASTAÑO


















Mencionada por:
Sonia Betancort

Menciona a:
Agustín García Calvo
Ángel González
José Manuel Díez
Maria Ángeles Pérez López
Miguel Ruiz Risueño
Raúl Vacas Polo
Susana Barragués
Tomás Hijo
Tomás Sánchez Santiago
Víctor González
Sonia Betancort




Bio/poética

Nací en Salamanca en noviembre de1956 entre una maraña de gente. Escribo para completar historias. Porque cuando en una casa habitan quince hermanos, los padres y sólo hay un bendito cuarto de baño -único lugar con candado de la casa donde leer a gusto; pero también el lugar donde, si no hay papel, se tira de la página que sea-...casi siempre hay que completar historias.
http://www.isabelcastano.blogspot.com/





Textos


Ofelia
Nunca la noche estuvo tan hermosa como cuando la tísica flotó, aguas abajo, escoltada por un banco de sardinillas que jugaban a pasar entre sus dientes tan blancos; con los cabellos enredados de algas y lotos y los brazos extendidos como alas.
Sin embargo, el forense indicó a los guardias que impidieran a la gente acercarse por miedo a que la muerte les contagiara su estética, o en las noches venideras se las pasaría levantando cadáveres en un pueblo tan impresionable.



Manual doméstico
Las criadas marinas llegan en bandadas siguiendo el rastro de los temporeros, de igual manera que las cigüeñas acompasan su ritmo al de los trillos y las cosechadoras. Esas volátiles domésticas llevan colgando hilachas de algas, brillos de escamas y restos de peces y caracolas que les dan un olor especial y un aspecto de tahitianas desastradas.
Las que vienen de los mares del sur son rechonchas y rosadas, con la piel y las pestañas cubiertas de sal, la risa floja y el genio enrabietado y pasajero. Están contraindicadas en aquellas casas donde haya niños rebeldes y contumaces, pero es de buen criterio hacerse con ellas en caso de enclenques y paliduchos porque bordan los huevos con puntilla y le dan un gusto especial a las patatas.
Las norteñas, apreciadas por su rectitud, son más góticas; con el pico agudo como de aguja y manos con tacto de madera sin desbastar. No suelen tener complicación allá donde van pero es de advertir que son poco dadas a los arrumacos y ternuras. Sin embargo consiguen buenos resultados allí donde hay niños tardíos y tropezones en el hablar, a los que engatusan con su lenguaje extraño y como de pájaro.
La forma de cautivar a unas y a otras ha sido, desde antiguo, habilitando molinos de viento como señuelos. Para ello se tienden en sus aspas redes bordadas con alga verde y cristalitos de mica. Dado que tanto las criadas norteñas como las del sur son cortas de vista, es fácil que confundan los molinos con los faros del mar, la mica con las escamas y las redes con guirnaldas de bienvenida.



Ladinos
La saliva de gato es la más dulce que se conoce.
Los gatos callejeros están gordos de mamar a las madres instintivas que no saben que son mamadas, porque el llanto del gato de los tejados es triste como el de un niño abandonado y, ladino, lo utiliza para despertar en las mujeres mientras duermen su instinto de nodrizas.
Las madres instintivas están enjutas y con los ojos tristes de día de no saber qué les pasa de noche, pero su piel y sus pezones rezuman olor a miel por la saliva con que las rechupetean los gatos nocturnos, y de día llevan tras de sí una estela de abejas zumbonas y la mirada golosa de los hombres lamiéndoles su escote.

2 comentarios:

Sonia Betancort dijo...

Pero qué bonita esta vaca sagrada, esta ramita de óleos de un paisaje de comino, esta poeta, esta Isabel misteriosa y abuhada, que nos trae suerte, y nos ayuda a mirar.

Abrazos cosidos en lino bajo la chimenea del verano

Patricia Ibarra dijo...

andaba buscando isabeles para los poemas de alguno de mis libros y google me trajo aqui, bonita foto... saludos