miércoles, 26 de septiembre de 2007

SALVADOR REYES DE CÓZAR


















Mencionado por:
Eduardo Almiñana
Garikoitz Gómez Alfaro
Iván Vergara

Menciono a:
Andrés Alonso Barrera
Eduardo Almiñana de Cózar
Garikoitz Gómez Alfaro
David Eloy
Luis García Montero
Enrique Falcón
Iván Vergara



Bio-bibliografía

Nacido en Sevilla en 1980, Salvador Reyes de Cózar comienza a publicar cuentos y poemas en 1996 en la revista Girándula y más adelante en la revista electrónica El Ideario. En el año 2000 gana el Primer premio de poesía Distrito Este de Sevilla. Desde ese año hasta la actualidad ha colaborado con la revista de cultura de la Universidad de Comunicación de Morelia (México) publicando poemas y otras actividades. Ha publicado Eclipse Ocular (Ediciones Logosur, Sevilla 2007), libro que recoge el poemario íntegro "Tiempo en Re menor". y Los calendarios anónimos (Editorial Cocó, 2008). Además de su trabajo como escritor, Salvador ha participado como actor, co-director y guionista de dos cortometrajes: La vida en Rosa y Emisión en pruebas (Ambos en 2006). Además de su interés por la literatura y el cine, Salvador ha participado en diferentes grupos como cantante. Salvador Reyes, que actualmente reside en Sevilla, ha ganado otros premios de poesía así como también ha colaborado con distintas revistas electrónicas.
En la actualidad trabaja en un libro de relatos de misterio que llevará por nombre Buscando a Ligeia en un claro homenaje al afamado escritor Edgar Allan Poe.

http://salvadorreyesdecozar.blogspot.com/




Displasia (Poética)

A veces sucede que te recuerdo y que el corazón resbala,
y que incluso agosto tiene formas de serpiente.
Pero transcurren los días igual que caducan los átomos
en un reloj de arena,
corola de pétalos de polvo, mis manos han dejado de contar.
Pero sucede y se suceden episodios cristalinos,
manantiales de estética oprimida, versos romos.
Sucede, también, que el cielo parece silenciarse,
se dilata en el aire oscureciéndose como una pupila
y cierro los ojos confiando en el destierro.
Pero nada cambia, ni los minutos se tornan de fogueo.




Poemas


Rutina urbanita

A veces la noche parpadea junto a mi ventana y
la confundo con un cometa o con viento de perseidas,
me dejo llevar por su vaivén afónico y me embriaga
la precisión matemática de sus luciérnagas de acero,
cabizbajas, como sauces, alternadas en paralelas cónicas.
Dos más dos madrugadas acentuadas, a veces, sobre tus labios,
tienen la arquitectura de una vocal átona, rutina urbanita.
Sin embargo, te dejo hablar de nosotros
como si viviéramos ausentes a todo, incluso a los eclipses,
y las guerras que describes se lidian bajo sábanas
con caricias de fogueo,
me atrinchero sobre tus femeninos cerros
para hablarte del hambre de mi cuerpo por tu cuerpo,
de las enfermedades del que ama y ensayo la vacuna
de simular ser el mas fuerte, el misántropo bohemio.
Entonces, esas noches, algunas de luna llena,
rompemos la rutina de una ciudad conquistada por el tedio.




De cuando aquellas noches

Dicen tus hoyuelos que no hay besos olvidados,
tu sonrisa miente,
pero miente despacio y es balsámica y sanadora,
convierte la noche áspera en una escalera elíptica
de escalones innumerables, marea arquimediana.
Pero entonces, sobre tus manos,
sabes como hacerme deshojar el corazón
vertiendo cada pétalo como un licor de amapolas hasta llenar la copa.
Te miro y se me antoja inédito el gesto de tus labios enjuagados,
inédita, también, la timidez de tus mejillas, el color de tus pupilas.
Pero esta noche es solemne y no entiende de conjuras,
a pesar del frío que producen dos agotadas caricias de mármol.
Quizá, tras el sendero de los años,
si acaso recordaremos, sobre el suelo, nuestras ropas
y éstas conserven la quietud y la nostalgia de las ruinas clásicas




Tormenta de verano

Cerraste los ojos abrochando el último botón
de tu camisa de pestañas con la suavidad
de las mañanas de noviembre.
Y allí estábamos, vestidos de unicornio,
sin saber si quiera hablar del tiempo, aunque llovía.
Nos ofrecimos a contar las gotas que,
-igual que en un espectáculo pirotécnico-
al contacto con la elipse de los labios,
detonaban en el aire formando siluetas rúnicas.
Pero las palabras de cemento rara vez causan sorpresa,
ni siquiera aquellas que nacen de los parpados desnudos
sin usar ecos ni asonancias que las astillen
o las manchen.
Fuimos dos crepúsculos inmóviles descubriendo la tormenta.

2 comentarios:

Cucaracha homicida dijo...

Les enfants terribles, vaya par. Un beso tornillo desde el levante, caballero.

safrika señorita dijo...

Pues sí, queremos ese poemario ya!!!

Ánimos al ilustrador!