viernes, 17 de agosto de 2007

LUIS SOMOZA





















Mencionado por:
Fernando Díaz San Miguel
Lorena Escudero
Josefa Sánchez Sousa
Luis Mundaca

Menciono a:
Emilio Papel
Fernando Díaz San Miguel
Juan José Mediavilla
Isabel Bernardo
Lorena Escudero
Marta Aliste
Roxana Sánchez
Eva Némesis



Bio-Bibliografía

Luis Somoza murió el diecinueve de enero del año dos mil seis, lo encontramos tirado al final de un callejón con el pecho reventado a balazos, le habían cortado el cuello le habían seccionado los pulgares y una locomotora había pasado por encima de su cabeza. La banda terrorista eta había dinamitado la calle por la que transitaba su auto cuando se dirigía a urgencias por causa de un infarto de miocardio agudo (y era el cuarto). Tenía cáncer, sida, sífilis, estrabismo y era adicto al disolvente, la aviación estadounidense le había confundido con las montañas de Paquistán justo en el momento en el que Rusia había hecho estallar una bomba termonuclear de cincuenta y ocho mil kilotones sobre su ciudad para intentar parar el tsunami que arraso el sur de Europa poco antes de que Hercolobus engullera toda la tierra haciendo que el sol reventara por simpatía con la fatalidad y ahora donde estaba el sistema solar hay una supernova en la esquina de una galaxia colisionando con millones de super cúmulos porque un mega agujero negro acaba de tragarse todo nuestro universo y luego se ha plegado sobre si mismo para terminar desapareciendo en la nada.
Luis pasara a la historia por su historial medico, su expediente académico, el libro de familia de su familia, y por haber publicado unos pocos de poemas en un par de revistas y tener pendiente un futuro poemario.



Poética

Para mí la poesía es un perfeccionamiento del lenguaje que termina transformándolo en arte, y como tal, es capaz de conseguir trasmitirnos sensaciones, a diferencia de la prosa que en su base se limita simplemente a describir una sensación o a darnos una información.
También es una ciencia en la medida que posibilita la investigación sobre el lenguaje y por eso lo hace también sobre el propio pensamiento humano y sus capacidades.
La poesía nos sorprende constantemente al descubrirnos ideas y conceptos que desconocíamos fuéramos capaces de poseer con anterioridad.


Poemas


*Este poema lo colgué en mi blog (luissomoza.blogpot.com) hace ahora como un año.

NOSOTROS COMO UN REPUESTO

haz el favor de sacarlo de mi lengua
que ya estoy cansado y quiero dormir

La ventana está abierta veo
a parte de atrás del jardín que no existe,
me saludan los vecinos que no tengo,
mañana
será otro día en falso
un lunes o un jueves mecánico
¿que sé yo?
Cierra los ojos como el que cierra el mundo para ver que no lo vean,
que somos como dos lentes de cristal metidas en el culo de un tuerto
como la necesidad que tengo de negarlo todo
de pretender escaparme
de robar pornografía en las gasolineras
de expandirme por el estampado de las cortinas.
La necesidad de acompañarte por el universo para tomar nota de tu existencia,
para poder estar seguro que no te olvidas de recordar
todos los hechos de todas las épocas de todos los mundos
de todos los hombres de todos los días que tienes
de contarme al revés el tiempo después de darle
otra vuelta de tuerca a tu cabeza.
La necesidad que tengo de pedírtelo de nuevo.

Escucha el sonido que hacen tus pensamientos al brillar
escucha
el sonido
de tu mente.




*Este otro no.

Veo el mundo alejarse de mí y pienso:
¿Como es posible que hallamos llegado a esta situación?
Veo la tierra como un lunar en la espalda de un chino
y pienso
solo por el placer de hacerlo
porque es lo único totalmente mío.
Sé que nadie me puede quitar
la electricidad chispando en el cerebro,
el dragón que se come los carnés de identidad
de las chicas de las preguntas y de las medias,
la flor de plástico chino que no hace preguntas,
no sonríe, ni se muere, ni come,
la miro
y veo al chino con los dientes torcidos.
Al otro lado del mundo hay un chino
y quien le importa
lo que este haciendo ahora
el ultimo que toco a mi rosa.
Si la quemo no voy a salir ganando,
quizá por eso no sepa como odiarla
y no encuentre la manera de salir de este pensamiento,
si por lo menos se muriera alguien en la televisión,
se incendiara algún edificio
o pasara un pájaro negro
y se parara en mi ventana.



*Este es de los primeros que escribí y se puede notar con facilidad la influencia de la poesía de Roger Wolfe.

Y llega con su sonrisa de cartón en los labios
y me soba la espalda un rato
y se ríe sin hacer ruido
y su boca se convierte en una ametralladora de decir paridas
y al rato todo el ambiente huele a puro formalismo casposo
a compadreo baboso.
Entonces yo respondo con monosílabos
me uno al juego
Pero a los dos minutos ya no sé que decir
y le pregunto por su madre
y por su padre
y me despido desde la puerta de la oficina con un te llamare,
cada día tienes mas pelo, que bien vives mamón.
Y se marcha como vino
pero me deja su pestuza de autosuficiencia y autocomplacencia
y su cinismo está corroyendo el mobiliario
y su estúpida hipocresía salpica mis paredes
y le rompo los dedos de su mano soba espaldas
y le pateo el hígado
y le meto por el culo las fotos de su ultimo viaje al caribe
y mancho de sangre su moreno rallos-Z
y le piso la cabeza para que no olvide que me llamo Luis.

1 comentario:

Lorena Escudero dijo...

Conocí a Luis justo después de la explosión de la bomba atómica.

El impacto había abierto una yaga en la tierra de 1.5 km de diámetro y había dinamitado pedazos del Puente Romano sobre el río Tormes.

Luis apareció entre una cortina de humo (más tarde diría que fue producida porque su propio cigarrillo le quemó las yemas de los dedos, aunque ahora que lo pienso, creo que él no fuma). Cojeaba arrastrando una pierna, había perdido una oreja y parte del cráneo.

No sé cómo sobrevivió, pero allí estaba, sonriendo. Le chorreaba plutonio por las encías. Quizá fue por eso que desde entondes siempre dijo palabras malsonantes en cuanto encontraba ocasión. Una vez repitió "Dios mío, Dios mío..." durante diez minutos sin parar.

Se arrastró hacia mí entre los escombros y todo lo que dijo fue: "¿Por qué no tomamos un café?"

Yo tenía un fuerte dolor en las costillas y me sangraba la mano izquierda. La mano que siempre me sangra. Lo último que necesitaba era un café en ese momento, pero le seguí. Por aquel entonces me pareció un personaje interesante.

Me dijo que conocía un buen sitio. Por el camino me contó que una vez vio cómo una abeja hacía un agujero en la base de la flor y se llevaba todo el néctar. Que había escrito obras de teatro pero que ya no eran lo suyo. Que una vez se disfrazó de mendigo borracho para contarle a su personaje por qué no dormía o no despertaba. Y que había inventado una religión.

También me dijo que le gustaba mucho todo eso del Efecto Mariposa y las regresiones temporales. No me lo creí. Me había dicho que ligaba con mujeres en los bares haciéndose pasar por físico o filósofo. Yo le había contado que estudiaba Física, así que pensé que sólo quería hacerse el interesante.

Pero debía ser verdad, porque cuando llegábamos al Puente Romano me dijo:

"¿Quieres ver algo realmente sorprendente? ¿El mayor exponente de la maldad humana hecha técnica?" (o algo así)

Y me enseñó bajo la chaqueta una bomba atómica de plutonio del tamaño de una botella de whisky.

Y no sólo la detonó: el muy maldito sobrevivió. Apareció cojenado, arrastrando una pierna. Había perdido una oreja y parte del cráneo y chorreaba plutonio por sus encías...


Lorena Escudero